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EL ARTE COPTO 4/6
Por Laura RODRIGUEZ PEINADO
ISBN-84-9714-024-9
 

Sin embargo las cuestiones dogmáticas fueron entre la mayoría de los coptos un pretexto de lucha contra los griegos, a los que detestaban. Las sutilezas teológicas no eran entendidas por el grueso de la población, ni siquiera por la mayoría de los monjes, que no comprendían estas disputas teológicas y no sabían leer griego ni copto, pero se mantuvieron fieles a las teorías de la escuela de Alejandría y las querellas religiosas sirvieron para mostrar la rivalidad entre las dos civilizaciones: la helenística, leal al Imperio y, en general, más culta y refinada; y la copta, formada básicamente por la población egipcia que estaba en contra de seguir unida al Imperio y aprovechó las cuestiones religiosas para oponerse a la política imperial.

En Alejandría la sedición era permanente y las querellas religiosas continuas. Había dos patriarcas, uno impuesto por la iglesia oficial constantinopolitana, y el que ostentaba el mando de la iglesia copta que, por lo general, vivía oculto o en el exilio. Los emperadores exiliaban a los monjes y dispersaban las comunidades que no se atenían a las normas conciliares, y Egipto vivió una época de anarquía y revueltas continuas durante dos siglos, sometido al fanatismo por ambas partes, a pesar de la buena voluntad expresada por algunos emperadores que quisieron plantear soluciones conciliadoras.

La oposición continua a la política imperial facilitó la ocupación temporal sasánida y la definitiva árabe en tiempos del emperador Heraclio, ante la cual el pueblo mostró una actitud pasiva al creer que sus condiciones de vida mejorarían con respecto a las que tenían bajo el dominio bizantino, aunque luego no resultó ser así.

La Iglesia copta ha mantenido a lo largo de los siglos su propia idiosincrasia con respecto a la liturgia, los sacramentos y su administración, dogmas, etc., y permanecen fieles a la doctrina del patriarca de Alejandría que es el máximo representante de su Iglesia. A partir de la conquista musulmana los coptos se fundieron con la población dominante de religión islámica, y su lengua quedó relegada exclusivamente a los usos litúrgicos; pero, aunque en minoría,  se han mantenido con un carácter diferenciado hasta la actualidad, viviéndose el presente bajo el signo de la renovación y participando sus miembros en la vida activa del país, formando parte, un pequeño grupo, de la élite intelectual.

La espiritualidad egipcia del mundo antiguo predispuso a sus adeptos a acoger favorablemente el mensaje cristiano, llegando, incluso, a un nivel místico inspirador de nuevas formas de vida consagradas a Dios como fue el monacato, pero nunca olvidaron sus antiguas creencias, que adaptaron a los ritos y dogmas de la nueva religión.

EL ARTE COPTO

Aunque el término copto aún no haya recibido una definición precisa en la Historia del Arte, denominaremos Arte Copto al desarrollado por los egipcios desde, aproximadamente, el siglo III d.C., período en que su lengua se había fijado definitivamente y, en medio de la población greco-romana, del grueso de la población egipcia había surgido una élite modesta compuesta por pequeños propietarios, funcionarios subalternos, artesanos y sacerdotes -al principio mayoritariamente paganos, aunque fueron cediendo ante el aumento de los sacerdotes cristianos-. Por tanto, se debe considerar la época copta desde una perspectiva más cultural que histórica.
En los estudios clásicos sobre Arte Copto se considera que formaba parte del Arte Bizantino como una de sus ramas provinciales, y se identifica con el de los cristianos egipcios diferenciándolo del arte de tradición helenística. Pero los coptos o, lo que es lo mismo, la población autóctona egipcia tardaron en adoptar el cristianismo y estuvieron sometidos a constantes influencias por parte de las culturas faraónica, helenística, siria, irania, e incluso india; y estas influencias se dejaron notar estilística e iconográficamente en sus manifestaciones artísticas, no siendo hasta los siglos V o VI cuando la población copta fue mayoritariamente cristiana e introdujo la temática religiosa más sistemáticamente en sus obras. Por tanto, el Arte Copto es sincrético y se nutre de tendencias e influencias diversas.

Es un arte autóctono y popular, heterogéneo y ecléctico, desarrollado en paralelo al arte aristocrático de raíces foráneas. El Arte Copto no tiene su origen en la tradición faraónica que desarrolló un arte oficialista controlado por la corte y los sacerdotes, es de origen popular, se desarrolló sin dirección áulica o aristocrática, y tiende a interpretar simbólicamente la realidad. Con el Arte Copto triunfó el pueblo egipcio libre de la tradición artística faraónica.

Por su carácter fue fundamental en la formación del Arte Medieval, al menos de forma indirecta. Pero el interés por su estudio ha sido relativamente reciente, ya que se desarrolló entre dos grandes civilizaciones, la faraónica y la musulmana, que por su fuerza y la riqueza de sus creaciones han acaparado el interés de la mayor parte de los investigadores de la historia y la cultura egipcias. Pero la originalidad, variedad y abundancia de las manifestaciones artísticas de la época copta despertaron ya desde finales del siglo pasado la curiosidad por su estudio, y en nuestro siglo han sido numerosos los investigadores que se han interesado por el Arte Copto tratando de establecer sus peculiaridades y caracteres diferenciadores respecto al Arte Bajo Imperial y al Arte Bizantino, con los que se desarrolló al unísono.

En los primeros siglos de nuestra era rigieron unos principios estéticos en los que a la pervivencia clásica en vías de extinción se unió la renovación de las leyes arcaicas regeneradas propagadas a través de Oriente. En esta época, el arte fundado en la experiencia visual y organizado por reglas intelectuales, se transformó en un arte donde la imagen no era más que un signo visible basado en convenciones mentales y arbitrarias del mundo espiritual.

El Arte Copto, que en las manifestaciones de los primeros siglos refleja el ilusionismo propio del arte alejandrino de raigambre helenística, posteriormente fue abandonando el naturalismo y adoptó un estilo abstractizante y geometrizante por influjo del mundo sirio, transmisor de los ideales estéticos orientales de la tradición mesopotámica y persa. Constituye una de las secuencias del Arte Provincial Romano, inmerso en el gran movimiento de orientalización del Arte Bajo Imperial, pero sus obras están impregnadas de un sabor popular. Es seguro que se gestó y desarrolló en distritos rurales y en las provincias del Medio y Alto Egipto alejadas del patronazgo artístico impuesto por la capital, por lo que presenta gran libertad en la disposición de la decoración y gran fantasía en los temas, sea cual fuere su origen.

Por su carácter popular su desarrollo fue autónomo y de marcado talante conservador, por eso no siguió una línea evolutiva continua, sino que en ciertos momentos, cuando faltaron los modelos, se percibe una regresión; aunque hay que destacar el carácter activo de sus artesanos que asimilaron, a veces con retraso, las ideas estéticas de los grupos asentados en su territorio.

ORIGEN E INFLUENCIAS

No se conoce el origen del Arte Copto, aunque su génesis sería un lento y laborioso proceso porque proviene de una sociedad profundamente diversa en la que se produce una alteración de los valores psicológicos y estéticos. A decir de Strzygowski "en su espíritu y su técnica el Arte Copto es egipcio, en su tema griego, en su decoración sirio".

PERVIVIENCIAS FARAONICAS

A pesar del juicio de Strzygowski, parece que los coptos no tuvieron en gran consideración para el desarrollo de su estética el Arte Faraónico. Las influencias faraónicas aparecieron como factores superficiales y esporádicos, nunca como soluciones estilísticas. El Arte Copto fue popular, contraponiéndose a la voluntad de oficialidad emanada del Arte Faraónico que fue monumental, hierático, impuesto y no participativo; fue el arte del instinto en contraposición del arte de lo consciente; y fue esencialmente decorativo mientras el Arte Faraónico era ante todo antropomórfico. Aunque los dos fueron auténticamente egipcios cada uno obedeció a leyes estéticas diferentes y, hay que tener en cuenta, que cuando se fue gestando el Arte Copto, Egipto estaba invadido culturalmente, desde hacía tiempo, por las formas griegas y romanas que a menudo se unían, de modo curioso, con temas faraónicos.
Una característica del Arte Faraónico adoptada por el Arte Copto fue el tratamiento de los motivos por masas, y si en un primer momento esta peculiaridad del Arte Egipcio se desvaneció ante el modelado de influencia helenística, con el tiempo fue tomando fuerza convirtiéndose en una de las características peculiares del Arte Copto. El Arte Faraónico con este procedimiento se adaptaba a la realidad tratando cada una de las masas con colores planos, pero mientras en el Arte Faraónico los cánones de las figuras guardaban una dependencia con la realidad en sus líneas esenciales, el Arte Copto consideró los motivos como un pretexto para desarrollar su fantasía y los hizo evolucionar hacia el puro decorativismo, por eso sus figuras se encontraron sometidas a continuas transformaciones.

Solamente perduraron algunos temas de origen faraónico que se adaptaron durante siglos a las modas de cada época.

Los temas nilóticos, que estuvieron de moda en la época romana, encuentran sus antecedentes iconográficos en las escenas de caza y pesca tan frecuentemente representadas en los muros esculpidos o pintados de las tumbas desde la XVIII dinastía. Los artesanos coptos disponían estas escenas sobre un fondo neutro, convención característica en las representaciones egipcias de todos los tiempos, mientras que en el Arte Romano se intentaba materializar el elemento líquido.

A partir del desarrollo del cristianismo el ankh fue asimilado a la cruz, ya que al estar destinado en el mundo faraónico, como atributo de los dioses y llave del Nilo, a insuflar vida a los difuntos o las cosas, fue voluntariamente aceptado por los cristianos como símbolo de resurrección en razón de una antigua profecía que anunciaba que el culto cristiano se perfilaría cuando se exaltase el signo jeroglífico de la vida. Isis amamantando a Horus dio origen al tema iconográfico de la Virgen Galactotrophusa. Y Horus luchando con Seth al de los caballeros cristianos venciendo al mal, como es el caso de San Jorge, San Sisinio, San Mauricio, etc.

El Arte Copto también era egipcio, como dice Strzygowski, en la técnica, ya que perduraron muchos procedimientos técnicos conocidos desde la antigua Civilización Faraónica, como se hace notable en el caso de los tejidos, que continuaron utilizando los mismos métodos textiles aunque se potenció el uso de la lana, muy restringido en el período faraónico.

El procedimiento compositivo consistente en la yuxtaposición de diferentes escenas en un mismo registro sin compartimentar y repitiendo varias veces los mismos motivos también fue inherente a la tradición faraónica, como se observa en la decoración de templos y tumbas.
El influjo faraónico fue escaso pero sincero, y transmitido por intuición. Sin embargo, en la formación del Arte Copto estuvo más presente el arte industrial indígena, que se transformó en contacto con las ideas aportadas por todos los pueblos llegados a Egipto, aunque mantuvo su esencia a lo largo de los siglos; mientras el Arte Faraónico se fue olvidando al no ser sentido por un pueblo que estaba al margen de sus representaciones.

INFLUENCIAS GRECO-ROMANAS

Es indudable que el Arte Copto evolucionó a partir del Arte Alejandrino, del cual adoptó sus ideales estéticos y su repertorio iconográfico y ornamental. Pero en el Arte Copto interesaban más los gestos rápidos y expresivos que las bellas actitudes, y su factura evolucionó a una técnica ruda con figuras rígidas, estilizadas y desproporcionadas, y motivos vegetales y decorativos en los que dominaba la sequedad de las líneas y los contornos tendentes a la abstracción. Esta evolución manifiesta claramente la inspiración autóctona y popular, dando como resultado un arte más original. Asimismo, las composiciones de inspiración helenística caracterizadas por el ilusionismo y el naturalismo, se transformaron en otras ordenadas en registros con mayor predominio del ritmo decorativo.

La temática figurativa y ornamental helenística perduró en el Arte Copto hasta un período muy avanzado, aunque algunos temas se cristianizaron adquiriendo un nuevo significado, mientras otros muchos perdieron su simbolismo manteniéndose por su valor decorativo.

Los temas dionisiacos gozaron de gran popularidad desde la época ptolemaica. Lo mismo que, por su carácter funerario, los que hacían referencia a las fiestas de la vendimia.
La caza simbolizaba la fuerza humana victoriosa sobre el mundo animal, o la victoria del mundo civilizado sobre el mundo bárbaro.

Las representaciones pastoriles formaban diversas escenas de género. Sus fuentes provenían de la tradición literaria de la poesía bucólica que debutó con los Idilios del poeta griego Teócrito (ca. 315-250 a.C.), prosiguió con las Eglogas de Virgilio (70-19 a.C.), y continuó su desarrollo hasta los siglos V y VI.

Las escenas de caza y música formaron parte del repertorio habitual de raigambre greco-romana a partir de los temas dionisiacos y pastoriles, perpetuándose hasta el fin de la industria copta.
Los héroes y dioses de la mitología greco-romana se representaron unas veces con su propio simbolismo y otras adaptándose a las exigencias simbólicas del cristianismo triunfante.

La influencia romana se dejó sentir con mayor fuerza en el siglo I de la nueva era, época en la que Roma quiso aunar a su poder político el socio-cultural imponiendo los modelos estéticos, pero después los romanos volvieron los ojos a Egipto y las provincias orientales en busca de la inspiración helenística, tan importante para el desarrollo de su arte.

Bizancio aportó al Arte Copto parte de su riqueza ornamental, su gusto por el boato y la lujosa indumentaria de las figuras en actitudes hieráticas. Pero, a su vez, Bizancio tomó del Arte Egipcio Helenístico el dominio del efecto, la decoración polícroma, el gusto por lo pintoresco y el narrativismo, evolucionando su arte de forma paralela al Arte Copto.

INFLUENCIAS ORIENTALES

Siria y el Próximo Oriente desempeñaron un papel importante en el desarrollo estético de los primeros siglos de nuestra era por ser territorios donde se produjeron continuos choques y contactos entre razas y culturas. Fue aquí donde se entrecruzaron las tendencias del Arte Helenístico y el Arte Oriental formándose un estilo peculiar en el que se valoraban los elementos expresivos sobre los naturalistas. Y sus ideales estéticos se transmitirían a Egipto a través de las colonias extranjeras establecidas en su suelo, por medio de los artesanos egipcios que trabajaban en el extranjero y una vez en su patria adaptaban a su arte los nuevos elementos estéticos que habían asimilado, y por los contactos comerciales, que fueron muy fluidos.

Del Arte Sirio y del Próximo Oriente tomó el Arte Copto la rígida frontalidad de las figuras, sus grandes ojos y su fija mirada, el valor simbólico de las representaciones y el carácter decorativo y lineal de los motivos vegetales. Siria desarrolló un arte muy refinado en centros como Palmira, donde se cultivaron todas las artes, destacando la producción de tejidos ornamentados en lana púrpura y lino que, seguramente, ejercieron una influencia muy directa sobre los primeros tejidos coptos monocromos con decoración geométrica.

Los sasánidas, que actuaron como catalizadores de la cultura persa, ejercieron una importante influencia sobre los coptos aportando a su arte linealidad, frontalidad y simetría en las composiciones, así como riqueza cromática y gusto por la alternancia de colores que imprimía vitalidad a las expresiones artísticas.

La influencia oriental se manifestó en el Arte Copto desde sus orígenes fundamentalmente por el desarrollo y la difusión que alcanzó el Arte Sirio.