| Sin
embargo las cuestiones dogmáticas fueron entre la mayoría
de los coptos un pretexto de lucha contra los griegos, a los que detestaban.
Las sutilezas teológicas no eran entendidas por el grueso de la
población, ni siquiera por la mayoría de los monjes, que
no comprendían estas disputas teológicas y no sabían
leer griego ni copto, pero se mantuvieron fieles a las teorías de
la escuela de Alejandría y las querellas religiosas sirvieron para
mostrar la rivalidad entre las dos civilizaciones: la helenística,
leal al Imperio y, en general, más culta y refinada; y la copta,
formada básicamente por la población egipcia que estaba en
contra de seguir unida al Imperio y aprovechó las cuestiones religiosas
para oponerse a la política imperial.
En Alejandría la sedición
era permanente y las querellas religiosas continuas. Había dos patriarcas,
uno impuesto por la iglesia oficial constantinopolitana, y el que ostentaba
el mando de la iglesia copta que, por lo general, vivía oculto o
en el exilio. Los emperadores exiliaban a los monjes y dispersaban las
comunidades que no se atenían a las normas conciliares, y Egipto
vivió una época de anarquía y revueltas continuas
durante dos siglos, sometido al fanatismo por ambas partes, a pesar de
la buena voluntad expresada por algunos emperadores que quisieron plantear
soluciones conciliadoras.
La oposición continua a la política
imperial facilitó la ocupación temporal sasánida y
la definitiva árabe en tiempos del emperador Heraclio, ante la cual
el pueblo mostró una actitud pasiva al creer que sus condiciones
de vida mejorarían con respecto a las que tenían bajo el
dominio bizantino, aunque luego no resultó ser así.
La Iglesia copta ha mantenido a lo largo
de los siglos su propia idiosincrasia con respecto a la liturgia, los sacramentos
y su administración, dogmas, etc., y permanecen fieles a la doctrina
del patriarca de Alejandría que es el máximo representante
de su Iglesia. A partir de la conquista musulmana los coptos se fundieron
con la población dominante de religión islámica, y
su lengua quedó relegada exclusivamente a los usos litúrgicos;
pero, aunque en minoría, se han mantenido con un carácter
diferenciado hasta la actualidad, viviéndose el presente bajo el
signo de la renovación y participando sus miembros en la vida activa
del país, formando parte, un pequeño grupo, de la élite
intelectual.
La espiritualidad egipcia del mundo antiguo
predispuso a sus adeptos a acoger favorablemente el mensaje cristiano,
llegando, incluso, a un nivel místico inspirador de nuevas formas
de vida consagradas a Dios como fue el monacato, pero nunca olvidaron sus
antiguas creencias, que adaptaron a los ritos y dogmas de la nueva religión.
EL ARTE COPTO
Aunque el término copto
aún no haya recibido una definición precisa en la Historia
del Arte, denominaremos Arte Copto al desarrollado por los egipcios desde,
aproximadamente, el siglo III d.C., período en que su lengua se
había fijado definitivamente y, en medio de la población
greco-romana, del grueso de la población egipcia había surgido
una élite modesta compuesta por pequeños propietarios, funcionarios
subalternos, artesanos y sacerdotes -al principio mayoritariamente paganos,
aunque fueron cediendo ante el aumento de los sacerdotes cristianos-. Por
tanto, se debe considerar la época copta desde una perspectiva más
cultural que histórica.
En los estudios clásicos sobre
Arte Copto se considera que formaba parte del Arte Bizantino como una de
sus ramas provinciales, y se identifica con el de los cristianos egipcios
diferenciándolo del arte de tradición helenística.
Pero los coptos o, lo que es lo mismo, la población autóctona
egipcia tardaron en adoptar el cristianismo y estuvieron sometidos a constantes
influencias por parte de las culturas faraónica, helenística,
siria, irania, e incluso india; y estas influencias se dejaron notar estilística
e iconográficamente en sus manifestaciones artísticas, no
siendo hasta los siglos V o VI cuando la población copta fue mayoritariamente
cristiana e introdujo la temática religiosa más sistemáticamente
en sus obras. Por tanto, el Arte Copto es sincrético y se nutre
de tendencias e influencias diversas.
Es un arte autóctono y popular,
heterogéneo y ecléctico, desarrollado en paralelo al arte
aristocrático de raíces foráneas. El Arte Copto no
tiene su origen en la tradición faraónica que desarrolló
un arte oficialista controlado por la corte y los sacerdotes, es de origen
popular, se desarrolló sin dirección áulica o aristocrática,
y tiende a interpretar simbólicamente la realidad. Con el Arte Copto
triunfó el pueblo egipcio libre de la tradición artística
faraónica.
Por su carácter fue fundamental
en la formación del Arte Medieval, al menos de forma indirecta.
Pero el interés por su estudio ha sido relativamente reciente, ya
que se desarrolló entre dos grandes civilizaciones, la faraónica
y la musulmana, que por su fuerza y la riqueza de sus creaciones han acaparado
el interés de la mayor parte de los investigadores de la historia
y la cultura egipcias. Pero la originalidad, variedad y abundancia de las
manifestaciones artísticas de la época copta despertaron
ya desde finales del siglo pasado la curiosidad por su estudio, y en nuestro
siglo han sido numerosos los investigadores que se han interesado por el
Arte Copto tratando de establecer sus peculiaridades y caracteres diferenciadores
respecto al Arte Bajo Imperial y al Arte Bizantino, con los que se desarrolló
al unísono.
En los primeros siglos de nuestra era
rigieron unos principios estéticos en los que a la pervivencia clásica
en vías de extinción se unió la renovación
de las leyes arcaicas regeneradas propagadas a través de Oriente.
En esta época, el arte fundado en la experiencia visual y organizado
por reglas intelectuales, se transformó en un arte donde la imagen
no era más que un signo visible basado en convenciones mentales
y arbitrarias del mundo espiritual.
El Arte Copto, que en las manifestaciones
de los primeros siglos refleja el ilusionismo propio del arte alejandrino
de raigambre helenística, posteriormente fue abandonando el naturalismo
y adoptó un estilo abstractizante y geometrizante por influjo del
mundo sirio, transmisor de los ideales estéticos orientales de la
tradición mesopotámica y persa. Constituye una de las secuencias
del Arte Provincial Romano, inmerso en el gran movimiento de orientalización
del Arte Bajo Imperial, pero sus obras están impregnadas de un sabor
popular. Es seguro que se gestó y desarrolló en distritos
rurales y en las provincias del Medio y Alto Egipto alejadas del patronazgo
artístico impuesto por la capital, por lo que presenta gran libertad
en la disposición de la decoración y gran fantasía
en los temas, sea cual fuere su origen.
Por su carácter popular su desarrollo
fue autónomo y de marcado talante conservador, por eso no siguió
una línea evolutiva continua, sino que en ciertos momentos, cuando
faltaron los modelos, se percibe una regresión; aunque hay que destacar
el carácter activo de sus artesanos que asimilaron, a veces con
retraso, las ideas estéticas de los grupos asentados en su territorio.
ORIGEN E INFLUENCIAS
No se conoce el origen del Arte Copto,
aunque su génesis sería un lento y laborioso proceso porque
proviene de una sociedad profundamente diversa en la que se produce una
alteración de los valores psicológicos y estéticos.
A decir de Strzygowski "en su espíritu y su técnica el Arte
Copto es egipcio, en su tema griego, en su decoración sirio".
PERVIVIENCIAS FARAONICAS
A pesar del juicio de Strzygowski, parece
que los coptos no tuvieron en gran consideración para el desarrollo
de su estética el Arte Faraónico. Las influencias faraónicas
aparecieron como factores superficiales y esporádicos, nunca como
soluciones estilísticas. El Arte Copto fue popular, contraponiéndose
a la voluntad de oficialidad emanada del Arte Faraónico que fue
monumental, hierático, impuesto y no participativo; fue el arte
del instinto en contraposición del arte de lo consciente; y fue
esencialmente decorativo mientras el Arte Faraónico era ante todo
antropomórfico. Aunque los dos fueron auténticamente egipcios
cada uno obedeció a leyes estéticas diferentes y, hay que
tener en cuenta, que cuando se fue gestando el Arte Copto, Egipto estaba
invadido culturalmente, desde hacía tiempo, por las formas griegas
y romanas que a menudo se unían, de modo curioso, con temas faraónicos.
Una característica del Arte Faraónico
adoptada por el Arte Copto fue el tratamiento de los motivos por masas,
y si en un primer momento esta peculiaridad del Arte Egipcio se desvaneció
ante el modelado de influencia helenística, con el tiempo fue tomando
fuerza convirtiéndose en una de las características peculiares
del Arte Copto. El Arte Faraónico con este procedimiento se adaptaba
a la realidad tratando cada una de las masas con colores planos, pero mientras
en el Arte Faraónico los cánones de las figuras guardaban
una dependencia con la realidad en sus líneas esenciales, el Arte
Copto consideró los motivos como un pretexto para desarrollar su
fantasía y los hizo evolucionar hacia el puro decorativismo, por
eso sus figuras se encontraron sometidas a continuas transformaciones.
Solamente perduraron algunos temas de
origen faraónico que se adaptaron durante siglos a las modas de
cada época.
Los temas nilóticos, que estuvieron
de moda en la época romana, encuentran sus antecedentes iconográficos
en las escenas de caza y pesca tan frecuentemente representadas en los
muros esculpidos o pintados de las tumbas desde la XVIII dinastía.
Los artesanos coptos disponían estas escenas sobre un fondo neutro,
convención característica en las representaciones egipcias
de todos los tiempos, mientras que en el Arte Romano se intentaba materializar
el elemento líquido.
A partir del desarrollo del cristianismo
el ankh fue asimilado a la cruz, ya que al estar destinado en el mundo
faraónico, como atributo de los dioses y llave del Nilo, a insuflar
vida a los difuntos o las cosas, fue voluntariamente aceptado por los cristianos
como símbolo de resurrección en razón de una antigua
profecía que anunciaba que el culto cristiano se perfilaría
cuando se exaltase el signo jeroglífico de la vida. Isis amamantando
a Horus dio origen al tema iconográfico de la Virgen Galactotrophusa.
Y Horus luchando con Seth al de los caballeros cristianos venciendo al
mal, como es el caso de San Jorge, San Sisinio, San Mauricio, etc.
El Arte Copto también era egipcio,
como dice Strzygowski, en la técnica, ya que perduraron muchos procedimientos
técnicos conocidos desde la antigua Civilización Faraónica,
como se hace notable en el caso de los tejidos, que continuaron utilizando
los mismos métodos textiles aunque se potenció el uso de
la lana, muy restringido en el período faraónico.
El procedimiento compositivo consistente
en la yuxtaposición de diferentes escenas en un mismo registro sin
compartimentar y repitiendo varias veces los mismos motivos también
fue inherente a la tradición faraónica, como se observa en
la decoración de templos y tumbas.
El influjo faraónico fue escaso
pero sincero, y transmitido por intuición. Sin embargo, en la formación
del Arte Copto estuvo más presente el arte industrial indígena,
que se transformó en contacto con las ideas aportadas por todos
los pueblos llegados a Egipto, aunque mantuvo su esencia a lo largo de
los siglos; mientras el Arte Faraónico se fue olvidando al no ser
sentido por un pueblo que estaba al margen de sus representaciones.
INFLUENCIAS GRECO-ROMANAS
Es indudable que el Arte Copto evolucionó
a partir del Arte Alejandrino, del cual adoptó sus ideales estéticos
y su repertorio iconográfico y ornamental. Pero en el Arte Copto
interesaban más los gestos rápidos y expresivos que las bellas
actitudes, y su factura evolucionó a una técnica ruda con
figuras rígidas, estilizadas y desproporcionadas, y motivos vegetales
y decorativos en los que dominaba la sequedad de las líneas y los
contornos tendentes a la abstracción. Esta evolución manifiesta
claramente la inspiración autóctona y popular, dando como
resultado un arte más original. Asimismo, las composiciones de inspiración
helenística caracterizadas por el ilusionismo y el naturalismo,
se transformaron en otras ordenadas en registros con mayor predominio del
ritmo decorativo.
La temática figurativa y ornamental
helenística perduró en el Arte Copto hasta un período
muy avanzado, aunque algunos temas se cristianizaron adquiriendo un nuevo
significado, mientras otros muchos perdieron su simbolismo manteniéndose
por su valor decorativo.
Los temas dionisiacos gozaron de gran
popularidad desde la época ptolemaica. Lo mismo que, por su carácter
funerario, los que hacían referencia a las fiestas de la vendimia.
La caza simbolizaba la fuerza humana
victoriosa sobre el mundo animal, o la victoria del mundo civilizado sobre
el mundo bárbaro.
Las representaciones pastoriles formaban
diversas escenas de género. Sus fuentes provenían de la tradición
literaria de la poesía bucólica que debutó con los
Idilios del poeta griego Teócrito (ca. 315-250 a.C.), prosiguió
con las Eglogas de Virgilio (70-19 a.C.), y continuó su desarrollo
hasta los siglos V y VI.
Las escenas de caza y música formaron
parte del repertorio habitual de raigambre greco-romana a partir de los
temas dionisiacos y pastoriles, perpetuándose hasta el fin de la
industria copta.
Los héroes y dioses de la mitología
greco-romana se representaron unas veces con su propio simbolismo y otras
adaptándose a las exigencias simbólicas del cristianismo
triunfante.
La influencia romana se dejó sentir
con mayor fuerza en el siglo I de la nueva era, época en la que
Roma quiso aunar a su poder político el socio-cultural imponiendo
los modelos estéticos, pero después los romanos volvieron
los ojos a Egipto y las provincias orientales en busca de la inspiración
helenística, tan importante para el desarrollo de su arte.
Bizancio aportó al Arte Copto parte
de su riqueza ornamental, su gusto por el boato y la lujosa indumentaria
de las figuras en actitudes hieráticas. Pero, a su vez, Bizancio
tomó del Arte Egipcio Helenístico el dominio del efecto,
la decoración polícroma, el gusto por lo pintoresco y el
narrativismo, evolucionando su arte de forma paralela al Arte Copto.
INFLUENCIAS ORIENTALES
Siria y el Próximo Oriente desempeñaron
un papel importante en el desarrollo estético de los primeros siglos
de nuestra era por ser territorios donde se produjeron continuos choques
y contactos entre razas y culturas. Fue aquí donde se entrecruzaron
las tendencias del Arte Helenístico y el Arte Oriental formándose
un estilo peculiar en el que se valoraban los elementos expresivos sobre
los naturalistas. Y sus ideales estéticos se transmitirían
a Egipto a través de las colonias extranjeras establecidas en su
suelo, por medio de los artesanos egipcios que trabajaban en el extranjero
y una vez en su patria adaptaban a su arte los nuevos elementos estéticos
que habían asimilado, y por los contactos comerciales, que fueron
muy fluidos.
Del Arte Sirio y del Próximo Oriente
tomó el Arte Copto la rígida frontalidad de las figuras,
sus grandes ojos y su fija mirada, el valor simbólico de las representaciones
y el carácter decorativo y lineal de los motivos vegetales. Siria
desarrolló un arte muy refinado en centros como Palmira, donde se
cultivaron todas las artes, destacando la producción de tejidos
ornamentados en lana púrpura y lino que, seguramente, ejercieron
una influencia muy directa sobre los primeros tejidos coptos monocromos
con decoración geométrica.
Los sasánidas, que actuaron como
catalizadores de la cultura persa, ejercieron una importante influencia
sobre los coptos aportando a su arte linealidad, frontalidad y simetría
en las composiciones, así como riqueza cromática y gusto
por la alternancia de colores que imprimía vitalidad a las expresiones
artísticas.
La influencia oriental se manifestó
en el Arte Copto desde sus orígenes fundamentalmente por el desarrollo
y la difusión que alcanzó el Arte Sirio.

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