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KLIMT, UN ARTISTA DE TRANSICIÓN
A las puertas mismas de la vanguardia,
Klimt nunca formó parte de ella. Su lenguaje pictórico es
absolutamente original, reuniendo dos elementos no muy frecuentes en la
historia del arte: singularidad de estilo y sintetización de casi
todas las inquietudes, lenguajes y tendencias de la Europa de cambio de
siglo. No se le suele asociar a ninguna tendencia o estilo concreto, aunque
su simbolismo es muy acentuado, sobre todo al representar mujeres. Crea
un lenguaje propio de símbolos; muchas de sus pinturas necesitan
ser interpretadas -lo que pretende sugerirnos de lo que realmente es-,
con una gran carga alegórica.
Se siente muy comprometido con el presente
y con la libertad romántica del artista, ideario de la Secesión
vienesa. Su objetivo artístico es un arte idealista y referencial,
liberado de hipotecas y compromisos, investigando profundamente en la identidad
de su tiempo. Lo más llamativo de su obra es la omnipresencia de
lo femenino, representando todo lo enigmático, lo que no se somete
a la razón ni a la ciencia, lo puramente simbólico. La sexualidad
y el erotismo artístico la convierte Klimt en el leiv motiv de
su obra, mucho antes de los expresionismos y del surrealismo.
Sus visiones están llenas de vida,
y al mismo tiempo la muerte, los ciclos vitales de la humanidad y el significado
de la vida son una obsesión que reflejaría en multitud de
obras. Su influencia, no del todo reconocida, es enorme en los movimientos
y artistas que le siguieron, su estilo gráfico es considerado como
el precursor inmediato de la modernidad.
BIOGRAFÍA
Gustav Klimt nació el 4 de Julio
de 1862 en Baumgarten, un suburbio de Viena, segundo de los siete hijos
de Ernst y Anna. Su padre, un inmigrante de Bohemia, era cincelador de
metales nobles, sin mucho trabajo. Los hijos de la familia Klimt, como
otras muchas en la Viena de los años 1860, crecieron en la pobreza
en una desesperada necesidad de buscar dinero. Frecuentemente cambiaban
de domicilio, viviendo en pequeñas y pobres casas.
Al cumplir 14 años, en 1877, Klimt
dejo su colegio local, por méritos y habilidades reconocidas en
su educación, fue promovido e ingresó en la Escuela de Artes
Aplicadas de Viena, una de las dos escuelas vienesas públicas de
arte, asociada al Museo Imperial Austríaco de Arte. En esta escuela
permaneció hasta 1883, aprendiendo de maestros de la época
como Laufberger y Víctor Berger. Su talento era tal, que empezó
a ganar dinero por sus dibujos y sus decoraciones y a ganarse la vida mientras
aún estudiaba. Sus hermanos Ernst y Georg ingresaron en la misma
escuela.
A finales de la época de los 70,
forma una asociación (Kunstlercompagnie, Compañía
de Artistas) con su hermano Ernst y su amigo Frank Matsch. El trío
tiene éxito en Viena y recibe numerosos encargos: la decoración
del patio del Kunsthistorisches Museum, alegorías para el cielo
raso del Palacio Sturany, el cielo raso del balneario Carlsbad en Checoslovaquia,
la decoración de la villa Hermes, etc. Su reputación es muy
grande y reciben todo tipo de trabajos, relacionados sobre todo con pinturas
y decoración de elementos arquitectónicos
A partir de 1886, el estilo de Klimt se
empieza a diferenciar de sus asociados, alejándose del academicismo.
Los encargos que recibe el trío los empiezan a acometer cada uno
por su cuenta. En 1888 recibe la Medalla de Oro al Mérito por su
creación artística de manos del emperador Francisco José.
Una segunda serie de encargos en la ultima
década del siglo contienen las pinturas que caracterizarán
las pinturas posteriores de Klimt: concentradas áreas de detalle,
utilización del oro, formas femeninas, simbolismo y áreas
de espacio abstracto. Estos encargos son, entre otros: decoración
de la caja de la escalera principal del Kunsthistorisches Museum, decoración
del Auditorio del Burgtheater (le supuso un Premio Imperial remunerado),
su colección de alegorías, decoración de la sala del
teatro palaciego Estesházy en Totis, Hungría (Gran Premio
de Anvers) y la decoración del hall del Aula de la Universidad.
Su interpretación de la filosofía (Medalla de Oro en la Exposición
Universal de París), la medicina y la jurisprudencia levanta una
gran polémica. Nunca más recibió Klimt un encargo
público a raíz del rechazo que causaron estas obras.
Entre 1892 y 1893 mueren su padre y su
hermano y socio Ernst. En este año, el ministro de cultura niega
la confirmación de su nombramiento como catedrático de la
Academia de Arte.
En 1897 tiene lugar una revuelta oficial:
Klimt es miembro fundador del grupo y nombrado presidente de la Secesión
vienesa. Comienza a pasar los veranos con su amiga Emilie Flöge en
el lago Atter, siendo inspiración para sus paisajes.
En los primeros años del siglo,
Klimt alterna los encargos de retratos de damas de la alta sociedad vienesa,
que le hacen tener una posición económica desahogada con
diferentes encargos y cuadros donde desarrolla su creatividad.
En 1902 conoce a Rodin, quien admira su
trabajo en el Friso de Beethoven. Durante 1903 viaja a Venecia, Ravena
y Florencia, comenzando su “fase dorada”. En 1904 comienza sus dibujos
para la decoración del Palacio Stoclet de Bruselas, trabajo que
culminará en 1909. En 1905 abandona la Secesión. En 1908
con la exhibición Kunstschau se encuentra en la cúspide de
su carrera, con varios de sus mejores trabajos: El beso, Dánae,
Judith II.
Durante la segunda década del siglo
se suceden exposiciones, viajes y premios: en París conoce y estudia
la obra de Tolouse-Lautrec y descubre el fauvismo, además de a Munch,
Toorop y Gauguin. Viaja a Florencia, Roma, Bruselas, Londres y Madrid;
su cuadro Muerte y vida recibe el primer premio en la Exposición
Universal de Roma.
En 1915 muere su madre y sus cuadros se
vuelven más oscuros, sus paisajes son casi monocromáticos.
En 1916 participa en la exposición de la Secesión berlinesa.
Muere en 1918 de una apoplejía, quedando numerosos de sus cuadros
inconclusos. Nunca se casó aunque tuvo numerosos hijos naturales,
reconociendo al menos a tres. En su lecho de muerte reclamó la presencia
de su amiga Emilie Flöge, con la que nunca convivió.
Nada mejor para acabar su biografía
que sus propias y humildes palabras:
“Sé pintar y dibujar. Yo mismo
lo creo, y también otras personas dicen creerlo. Pero no estoy seguro
de que sea cierto. Sólo dos cosas son seguras:
1. No hay ningún autorretrato
mío. No me interesa la propia persona como objeto del cuadro, sólo
otras personas, especialmente femeninas, pero más me interesan otros
fenómenos. Estoy convencido de que como persona no soy excesivamente
interesante. No hay nada especial que ver en mí. Soy un pintor que
pinta día tras día, de la mañana a la noche. Cuadros
figurativos y paisajes, con menos frecuencia retratos.
2. La palabra, escrita o hablada,
no es mi fuerte, y mucho menos cuando tengo que expresarme sobre mí
mismo o sobre mi trabajo. Ya cuando me veo obligado a escribir una carta
sencilla, siento miedo e inquietud como ante un mal de mar.
Por estas razones, habrá que
prescindir de autorretrato artístico o literario de mí. No
es motivo alguno para apenarse. El que quiera saber algo sobre mí
– como artista, digno únicamente de atención – deberá
observar detenidamente mis cuadros e intentar reconocer en ellos qué
soy y qué quiero.” (G. Klimt)
PRIMEROS TRABAJOS
Los trabajos iniciales de Klimt, encargos
decorativos de edificios públicos y retratos (en su mayoría)
son compuestos en solitario o en asociación de sus colegas de la
Compañía de Artistas. Su estilo es muy diferente al posterior
ideal modernista de la Secesión. Sus obras están muy influenciadas
por Hans Makart (3) , artista academicista
estrella de la época. Su estilo es muy barroco, con un tratamiento
de la imagen fotográfico, casi hiperrealista antes de su época.
De Makart recoge su rechazo a los espacios vacíos, influencia que
perdurará en toda su obra: el “horror vacui” (4)
le hace llenar los fondos de sus cuadros hasta rebosar.
Su formación en la Escuela de Artes
y su condición de hijo de cincelador le hace dominar diferentes
técnicas. Es un estudioso del arte que pasa largas horas en museos
de Viena estudiando cuadros y vasijas de la antigüedad clásica.
Copia obras de Tiziano y uno de sus primeros encargos, conmemorando las
bodas de plata de Maximiliano I, es plasmar en grandes decorados los grabados
en madera de Durero. Estos autores le proporcionan un rico repertorio iconográfico,
que irá perfeccionando en su carrera.
En 1880, por mediación de su maestro
Laufberger, la Compañía de artistas recibe sus primeros trabajos
oficiales: pinturas de cielo raso del balneario de Carlsbad, las cuatro
alegorías del palacio Sturany, en Viena, y la decoración
de edificios de la Ringstrasse (5) . Su
estilo se basa en la imitación de la Antigüedad, al estilo
Makart, muy barroco y ornamentado. A la temprana muerte de Makart, en 1884,
al trío de la Compañía de Artistas le encargan acabar
la obra de su mentor, en concreto ocho enjutas de arco y tres intercolumnios
donde tienen que representar la historia del arte desde el antiguo Egipto
hasta la Florencia del cinquecento. Klimt comienza a desarrollar
su estilo con temas simbólicos, decorativos y florales, sin degenerar
en el academicismo. También acaba la decoración de la escalera
del Kunsthistorisches Museum, El Teatro de Taormina, de motivo clásico
con un diseño suntuoso e inserción de retratos realistas.
En 1886 se encarga de decorar el frontón
y el cielo raso sobre la escalera del Burgtheater. Su resultado, una “foto”
de gran realismo donde la audiencia hace el papel de actores; en vez de
representar el escenario desde la entrada como se espera, representa el
patio de butacas y los palcos, donde elabora de cada personaje (varias
decenas) un retrato individual, sin dejar ni un espacio del cuadro vacío.
A propósito de la edición
del libro Alegorías y emblemas, a Klimt se le encarga una
serie de dibujos y pinturas para simbolizar varios de los conceptos que
se quieren mostrar. Aquí desarrolla diferentes técnicas y
estilos en los que parecen ensayos de su posterior obra.
Idilio, 1884. Obra de corte academicista,
muy al estilo Makart, con motivos vegetales, gran carga ornamental y desnudos
que recuerdan a Miguel Angel. Concepción clásica del contenido
de la obra: parece que más que representar un idilio amoroso, está
representando algún pasaje mitológico.
Amor, 1895. Representa aquí
por primera vez uno de sus temas recurrentes: el ciclo nacimiento-vida-muerte
en forma de las tres cabezas que surgen de la bruma en la parte superior
del cuadro, contrastando con la pareja de enamorados que se ve debajo.
La concepción de la obra es muy naturalista, con flores que enmarcan
la escena y dan un aspecto decorativo, pero no hay que llevarse a engaño,
el autor esta dando rienda suelta a sus obsesiones y su objetivo no es
tanto decorativo como ilustrativo, parece un anticipo de sus cuadros encargados
por la Universidad.
Música, 1895. Primera de
las tres alegorías que dedicó a la música. En esta
primera ya se empieza a apreciar su particular simbolismo, a pesar del
corte clásico del motivo, una figura femenina tocando la lira, ya
se advierte su ornamentación característica; de la lira surgen
figuras, milanos, está emitiendo un mensaje que casi puede oírse.
Dos figuras pétreas de Sileno y una Esfinge simbolizan las fuerzas
instintivas de la naturaleza y contrastan con la armonía que desprende
la lira, dándole al cuadro un carácter enigmático.
Escultura, 1896. Dibujo en el que
representa diferentes muestras de escultura a través de la historia,
las figuras mantienen la mirada perdida, muerta. Delante de todos, una
figura femenina desnuda y una cabeza laureada de mujer muy estilizadas
nos miran directamente a los ojos. La propia personificación de
la escultura parece que quiere significar la importancia que dejan los
artistas al realizar su obra, la escultura como transmisión de algo
imperecedero, un acercamiento a la vida. Realizado con colores monocromos,
tiene el color mármol de las esculturas clásicas. Este desnudo,
sin ninguna historia mitológica o histórica que lo justifique,
provoca uno de los primeros escándalos y reacciones a su obra por
la puritana sociedad vienesa; su desnudo no es una Venus idealizada, mas
bien tiene el aspecto de cualquier cortesana. Esta anti-idealización
de sus modelos provocó la misma reacción en París
ante la Olimpia de Manet, y la vuelve a sufrir Klimt en Viena.
Tragedia, 1897. Tratamiento plano
de la escena, tanto en la orla decorativa (un dragón de influencia
oriental que abraza a dos mujeres con expresión dramática,
de dolor), como en la figura central, una dama con un vestido contemporáneo
que nos enseña una máscara trágica, en la pose que
tanto le gustó a Klimt desarrollar posteriormente: Nuda veritas,
la verdad desnuda y mostrada frontalmente, sin disimulos. La orla es un
dibujo; aplica color al motivo central con tonos oscuros, para que nada
distraiga el mensaje principal de la alegoría. Tanto esta obra como
Escultura, están realizados con carboncillo difuminado y lápiz
lavado, retocando con oro.
Sus primeros retratos, encargos de altos
representantes de la alta burguesía vienesa, normalmente mujeres
salvo alguna excepción, le hacen a Klimt establecerse como artista
remunerado a una edad muy temprana. Sus cuadros tienen una composición
fotográfica, de hecho suele trabajar sobre fotografías hechas
a sus modelos. Le gusta integrar componentes y técnicas que conoce,
de este modo introduce ornamentos inspirados en la antigüedad griega
y aplica la ornamentación en los fondos de sus cuadros característica
de esta época. Así en el Retrato del pianista y profesor
de piano Joseph Pembauer (1890), todo el marco que rodea al cuadro
tiene referentes artísticos y mitológicos griegos, que hacen
que el marco forme parte del cuadro. El Retrato de la señora
Heymann (1894), de planteamiento muy naturalista y convencional, destaca
por la ornamentación del fondo que luego desarrollará plenamente
en su obra.

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