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SIMBOLISMO. GUSTAV KLIMT 2/6
Pablo de las Heras Utrilla
ISBN-84-9714-048-6
 

KLIMT, UN ARTISTA DE TRANSICIÓN

A las puertas mismas de la vanguardia, Klimt nunca formó parte de ella. Su lenguaje pictórico es absolutamente original, reuniendo dos elementos no muy frecuentes en la historia del arte: singularidad de estilo y sintetización de casi todas las inquietudes, lenguajes y tendencias de la Europa de cambio de siglo. No se le suele asociar a ninguna tendencia o estilo concreto, aunque su simbolismo es muy acentuado, sobre todo al representar mujeres. Crea un lenguaje propio de símbolos; muchas de sus pinturas necesitan ser interpretadas -lo que pretende sugerirnos de lo que realmente es-, con una gran carga alegórica.

Se siente muy comprometido con el presente y con la libertad romántica del artista, ideario de la Secesión vienesa. Su objetivo artístico es un arte idealista y referencial, liberado de hipotecas y compromisos, investigando profundamente en la identidad de su tiempo. Lo más llamativo de su obra es la omnipresencia de lo femenino, representando todo lo enigmático, lo que no se somete a la razón ni a la ciencia, lo puramente simbólico. La sexualidad y el erotismo artístico la convierte Klimt en el leiv motiv de su obra, mucho antes de los expresionismos y del surrealismo.

Sus visiones están llenas de vida, y al mismo tiempo la muerte, los ciclos vitales de la humanidad y el significado de la vida son una obsesión que reflejaría en multitud de obras. Su influencia, no del todo reconocida, es enorme en los movimientos y artistas que le siguieron, su estilo gráfico es considerado como el precursor inmediato de la modernidad.

BIOGRAFÍA

Gustav Klimt nació el 4 de Julio de 1862 en Baumgarten, un suburbio de Viena, segundo de los siete hijos de Ernst y Anna. Su padre, un inmigrante de Bohemia, era cincelador de metales nobles, sin mucho trabajo. Los hijos de la familia Klimt, como otras muchas en la Viena de los años 1860, crecieron en la pobreza en una desesperada necesidad de buscar dinero. Frecuentemente cambiaban de domicilio, viviendo en pequeñas y pobres casas.

Al cumplir 14 años, en 1877, Klimt dejo su colegio local, por méritos y habilidades reconocidas en su educación, fue promovido e ingresó en la Escuela de Artes Aplicadas de Viena, una de las dos escuelas vienesas públicas de arte, asociada al Museo Imperial Austríaco de Arte. En esta escuela permaneció hasta 1883, aprendiendo de maestros de la época como Laufberger y Víctor Berger. Su talento era tal, que empezó a ganar dinero por sus dibujos y sus decoraciones y a ganarse la vida mientras aún estudiaba. Sus hermanos Ernst y Georg ingresaron en la misma escuela.

A finales de la época de los 70, forma una asociación (Kunstlercompagnie, Compañía de Artistas) con su hermano Ernst y su amigo Frank Matsch. El trío tiene éxito en Viena y recibe numerosos encargos: la decoración del patio del Kunsthistorisches Museum, alegorías para el cielo raso del Palacio Sturany, el cielo raso del balneario Carlsbad en Checoslovaquia, la decoración de la villa Hermes, etc. Su reputación es muy grande y reciben todo tipo de trabajos, relacionados sobre todo con pinturas y decoración de elementos arquitectónicos

A partir de 1886, el estilo de Klimt se empieza a diferenciar de sus asociados, alejándose del academicismo. Los encargos que recibe el trío los empiezan a acometer cada uno por su cuenta. En 1888 recibe la Medalla de Oro al Mérito por su creación artística de manos del emperador Francisco José.

Una segunda serie de encargos en la ultima década del siglo contienen las pinturas que caracterizarán las pinturas posteriores de Klimt: concentradas áreas de detalle, utilización del oro, formas femeninas, simbolismo y áreas de espacio abstracto. Estos encargos son, entre otros: decoración de la caja de la escalera principal del Kunsthistorisches Museum, decoración del Auditorio del Burgtheater (le supuso un Premio Imperial remunerado), su colección de alegorías, decoración de la sala del teatro palaciego Estesházy en Totis, Hungría (Gran Premio de Anvers) y la decoración del hall del Aula de la Universidad. Su interpretación de la filosofía (Medalla de Oro en la Exposición Universal de París), la medicina y la jurisprudencia levanta una gran polémica. Nunca más recibió Klimt un encargo público a raíz del rechazo que causaron estas obras.

Entre 1892 y 1893 mueren su padre y su hermano y socio Ernst. En este año, el ministro de cultura niega la confirmación de su nombramiento como catedrático de la Academia de Arte.

En 1897 tiene lugar una revuelta oficial: Klimt es miembro fundador del grupo y nombrado presidente de la Secesión vienesa. Comienza a pasar los veranos con su amiga Emilie Flöge en el lago Atter, siendo inspiración para sus paisajes.

En los primeros años del siglo, Klimt alterna los encargos de retratos de damas de la alta sociedad vienesa, que le hacen tener una posición económica desahogada con diferentes encargos y cuadros donde desarrolla su creatividad.

En 1902 conoce a Rodin, quien admira su trabajo en el Friso de Beethoven. Durante 1903 viaja a Venecia, Ravena y Florencia, comenzando su “fase dorada”. En 1904 comienza sus dibujos para la decoración del Palacio Stoclet de Bruselas, trabajo que culminará en 1909. En 1905 abandona la Secesión. En 1908 con la exhibición Kunstschau se encuentra en la cúspide de su carrera, con varios de sus mejores trabajos: El beso, Dánae, Judith II.

Durante la segunda década del siglo se suceden exposiciones, viajes y premios: en París conoce y estudia la obra de Tolouse-Lautrec y descubre el fauvismo, además de a Munch, Toorop y Gauguin. Viaja a Florencia, Roma, Bruselas, Londres y Madrid; su cuadro Muerte y vida recibe el primer premio en la Exposición Universal de Roma.

En 1915 muere su madre y sus cuadros se vuelven más oscuros, sus paisajes son casi monocromáticos. En 1916 participa en la exposición de la Secesión berlinesa. Muere en 1918 de una apoplejía, quedando numerosos de sus cuadros inconclusos. Nunca se casó aunque tuvo numerosos hijos naturales, reconociendo al menos a tres. En su lecho de muerte reclamó la presencia de su amiga Emilie Flöge, con la que nunca convivió.

Nada mejor para acabar su biografía que sus propias y humildes palabras:

“Sé pintar y dibujar. Yo mismo lo creo, y también otras personas dicen creerlo. Pero no estoy seguro de que sea cierto. Sólo dos cosas son seguras:

1. No hay ningún autorretrato mío. No me interesa la propia persona como objeto del cuadro, sólo otras personas, especialmente femeninas, pero más me interesan otros fenómenos. Estoy convencido de que como persona no soy excesivamente interesante. No hay nada especial que ver en mí. Soy un pintor que pinta día tras día, de la mañana a la noche. Cuadros figurativos y paisajes, con menos frecuencia retratos.

2. La palabra, escrita o hablada, no es mi fuerte, y mucho menos cuando tengo que expresarme sobre mí mismo o sobre mi trabajo. Ya cuando me veo obligado a escribir una carta sencilla, siento miedo e inquietud como ante un mal de mar.

Por estas razones, habrá que prescindir de autorretrato artístico o literario de mí. No es motivo alguno para apenarse. El que quiera saber algo sobre mí – como artista, digno únicamente de atención – deberá observar detenidamente mis cuadros e intentar reconocer en ellos qué soy y qué quiero.” (G. Klimt)

PRIMEROS TRABAJOS

Los trabajos iniciales de Klimt, encargos decorativos de edificios públicos y retratos (en su mayoría) son compuestos en solitario o en asociación de sus colegas de la Compañía de Artistas. Su estilo es muy diferente al posterior ideal modernista de la Secesión. Sus obras están muy influenciadas por Hans Makart (3) , artista academicista estrella de la época. Su estilo es muy barroco, con un tratamiento de la imagen fotográfico, casi hiperrealista antes de su época. De Makart recoge su rechazo a los espacios vacíos, influencia que perdurará en toda su obra: el “horror vacui” (4) le hace llenar los fondos de sus cuadros hasta rebosar.

Su formación en la Escuela de Artes y su condición de hijo de cincelador le hace dominar diferentes técnicas. Es un estudioso del arte que pasa largas horas en museos de Viena estudiando cuadros y vasijas de la antigüedad clásica. Copia obras de Tiziano y uno de sus primeros encargos, conmemorando las bodas de plata de Maximiliano I, es plasmar en grandes decorados los grabados en madera de Durero. Estos autores le proporcionan un rico repertorio iconográfico, que irá perfeccionando en su carrera.

En 1880, por mediación de su maestro Laufberger, la Compañía de artistas recibe sus primeros trabajos oficiales: pinturas de cielo raso del balneario de Carlsbad, las cuatro alegorías del palacio Sturany, en Viena, y la decoración de edificios de la Ringstrasse (5) . Su estilo se basa en la imitación de la Antigüedad, al estilo Makart, muy barroco y ornamentado. A la temprana muerte de Makart, en 1884, al trío de la Compañía de Artistas le encargan acabar la obra de su mentor, en concreto ocho enjutas de arco y tres intercolumnios donde tienen que representar la historia del arte desde el antiguo Egipto hasta la Florencia del cinquecento. Klimt comienza a desarrollar su estilo con temas simbólicos, decorativos y florales, sin degenerar en el academicismo. También acaba la decoración de la escalera del Kunsthistorisches Museum, El Teatro de Taormina, de motivo clásico con un diseño suntuoso e inserción de retratos realistas.

En 1886 se encarga de decorar el frontón y el cielo raso sobre la escalera del Burgtheater. Su resultado, una “foto” de gran realismo donde la audiencia hace el papel de actores; en vez de representar el escenario desde la entrada como se espera, representa el patio de butacas y los palcos, donde elabora de cada personaje (varias decenas) un retrato individual, sin dejar ni un espacio del cuadro vacío.

A propósito de la edición del libro Alegorías y emblemas, a Klimt se le encarga una serie de dibujos y pinturas para simbolizar varios de los conceptos que se quieren mostrar. Aquí desarrolla diferentes técnicas y estilos en los que parecen ensayos de su posterior obra.

Idilio, 1884. Obra de corte academicista, muy al estilo Makart, con motivos vegetales, gran carga ornamental y desnudos que recuerdan a Miguel Angel. Concepción clásica del contenido de la obra: parece que más que representar un idilio amoroso, está representando algún pasaje mitológico.

Amor, 1895. Representa aquí por primera vez uno de sus temas recurrentes: el ciclo nacimiento-vida-muerte en forma de las tres cabezas que surgen de la bruma en la parte superior del cuadro, contrastando con la pareja de enamorados que se ve debajo. La concepción de la obra es muy naturalista, con flores que enmarcan la escena y dan un aspecto decorativo, pero no hay que llevarse a engaño, el autor esta dando rienda suelta a sus obsesiones y su objetivo no es tanto decorativo como ilustrativo, parece un anticipo de sus cuadros encargados por la Universidad.

Música, 1895. Primera de las tres alegorías que dedicó a la música. En esta primera ya se empieza a apreciar su particular simbolismo, a pesar del corte clásico del motivo, una figura femenina tocando la lira, ya se advierte su ornamentación característica; de la lira surgen figuras, milanos, está emitiendo un mensaje que casi puede oírse. Dos figuras pétreas de Sileno y una Esfinge simbolizan las fuerzas instintivas de la naturaleza y contrastan con la armonía que desprende la lira, dándole al cuadro un carácter enigmático.

Escultura, 1896. Dibujo en el que representa diferentes muestras de escultura a través de la historia, las figuras mantienen la mirada perdida, muerta. Delante de todos, una figura femenina desnuda y una cabeza laureada de mujer muy estilizadas nos miran directamente a los ojos. La propia personificación de la escultura parece que quiere significar la importancia que dejan los artistas al realizar su obra, la escultura como transmisión de algo imperecedero, un acercamiento a la vida. Realizado con colores monocromos, tiene el color mármol de las esculturas clásicas. Este desnudo, sin ninguna historia mitológica o histórica que lo justifique, provoca uno de los primeros escándalos y reacciones a su obra por la puritana sociedad vienesa; su desnudo no es una Venus idealizada, mas bien tiene el aspecto de cualquier cortesana. Esta anti-idealización de sus modelos provocó la misma reacción en París ante la Olimpia de Manet, y la vuelve a sufrir Klimt en Viena.

Tragedia, 1897. Tratamiento plano de la escena, tanto en la orla decorativa (un dragón de influencia oriental que abraza a dos mujeres con expresión dramática, de dolor), como en la figura central, una dama con un vestido contemporáneo que nos enseña una máscara trágica, en la pose que tanto le gustó a Klimt desarrollar posteriormente: Nuda veritas, la verdad desnuda y mostrada frontalmente, sin disimulos. La orla es un dibujo; aplica color al motivo central con tonos oscuros, para que nada distraiga el mensaje principal de la alegoría. Tanto esta obra como Escultura, están realizados con carboncillo difuminado y lápiz lavado, retocando con oro.

Sus primeros retratos, encargos de altos representantes de la alta burguesía vienesa, normalmente mujeres salvo alguna excepción, le hacen a Klimt establecerse como artista remunerado a una edad muy temprana. Sus cuadros tienen una composición fotográfica, de hecho suele trabajar sobre fotografías hechas a sus modelos. Le gusta integrar componentes y técnicas que conoce, de este modo introduce ornamentos inspirados en la antigüedad griega y aplica la ornamentación en los fondos de sus cuadros característica de esta época. Así en el Retrato del pianista y profesor de piano Joseph Pembauer (1890), todo el marco que rodea al cuadro tiene referentes artísticos y mitológicos griegos, que hacen que el marco forme parte del cuadro. El Retrato de la señora Heymann (1894), de planteamiento muy naturalista y convencional, destaca por la ornamentación del fondo que luego desarrollará plenamente en su obra.