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EXPRESIONISMO
ALEMÁN:
Die Brücke (El Puente) y sus componentes.
Der Blaue Reiter (El Jinete Azul).
Kandinsky y su teoría.
Concepción Lopezosa Aparicio
ISBN- 84-9714-058-3
En
líneas generales el término expresionismo
alude a aquellas manifestaciones que propugnan la intensidad
de la expresión sincera aún a costa del equilibrio
formal. Precisamente por su carácter intemporal,
dicho vocablo ha resultado válido tanto para calificar
determinados períodos de la historia del arte, como
para adjetivar un movimiento o tendencia, a un artista o a
una fase creativa del mismo, o incluso obras concretas. En
este sentido figuras como El Greco, la escultura románica
o algunas creaciones de Goya, por citar algunos de los múltiples
ejemplos que podríamos haber elegido, pueden ser calificadas
de expresionistas, por la decidida actitud mostrada por deformar
dramáticamente la realidad.
Fue a principios del siglo XX cuando el término expresionismo
comenzó a utilizarse con un sentido y unas connotaciones
muy determinadas. Los primeros usos se refirieron principalmente
al arte francés. En 1901 el pintor Julien-Auguste Hervé
definió como expresionistas unos estudios de naturalezas
que fueron presentados en el Salón des Indeépendants
de París. El crítico Louis Vaucelles empleó
el mismo calificativo para describir las obras de Matisse.
En 1911 el término expresionista resultó de
nuevo válido para clasificar las obras que los fauvistas
y cubistas franceses, Braque, Dèrain, Van Dongen, Dufy,
Vlamick y Picasso entre otros, presentaron en la XXII exposición
de Berlín.
A partir de este momento el adjetivo expresionista se comenzó
a utilizar con un sentido más amplio, manifestándose
efectivo para definir el arte de vanguardia que, como el Fauvismo,
Cubismo y Futurismo, presente en la exposición del
Sonderbund de Colonia de 1913, rompió definitivamente
con los postulados del agónico Impresionismo. Con ese
sentido comenzó a difundir a través de distintas
publicaciones periódicas como la revista Der Sturm.
A partir de 1914 el término resultó definitivamente
concretizado, al dejar de ser empleado en sentido general
como el adjetivo apropiado para calificar las manifestaciones
artísticas más rupturistas del momento como
el Cubismo, Fauvismo y Futurismo, para pasar a definir exclusivamente
el arte experimental y contestatario surgido en Alemania a
principios del siglo XX, que se convertiría con el
tiempo en uno de los movimientos de vanguardia que mayor repercusión
ejercería en el arte de la citada centuria.
Existe consenso al afirmar que el Expresionismo Alemán
fue más una actitud ante la creación artística
que un estilo propiamente dicho, un movimiento comprometido
desde su origen que afectó a todas las esferas de la
creación, arte, literatura, música, siendo en
el campo de la narrativa donde alcanzó su mayor grado
de compromiso.
El Expresionismo en tanto que movimiento de vanguardia surgió
en Alemania hacia 1905, como respuesta y reacción al
Impresionismo, del mismo modo que lo hicieron el Cubismo en
Francia y el Futurismo en Italia.
La quiebra del lenguaje tradicional, el fin de la ilusión
y referencia de los modelos de belleza tradicionales como
consecuencia de la relativización del mundo clásico,
así como el agotamiento de la idea de espacio convencional,
estaticidad de las cosas y el cuestionamiento del arte basado
en copia mimética de la naturaleza, favorecieron la
aparición y consolidación de las denominadas
vanguardias históricas.
Como el resto de los movimientos rupturistas y experimentales
surgidos a principios del siglo XX, el Expresionismo se desligó
definitivamente de los principios tradicionales referidos
a la definición formal y uso del color, de la mímesis
de la realidad como única fuente de inspiración
y en definitiva con todos los principios del clasicismo fundamentados
sobre ideales de proporción, belleza y perspectiva,
supuestos que habían sufrido importantes ataques desde
la segunda mitad del siglo XIX.
El Expresionismo Alemán ha de relacionarse más
con las vanguardias coloristas como el Fauvismo, que con los
movimientos más interesados en la experimentación
formal como el Cubismo y el Futurismo. El color se concibió
como la principal herramienta, asumiendo el total protagonismo
en la búsqueda por alcanzar la representación
de las emociones internas, idea sobre la que los expresionistas
fundamentaron la creación artística.
Sin embargo, frente al carácter sensual y atractivo
de los colores empleados por los fauvistas, concebidos con
un destacado sentido decorativo y armónico, los expresionistas
a partir de la utilización de colores fuertes, planos
y arbitrarios, quisieron transmitir una visión intensa
y trágica de la realidad, buscando la máxima
expresión a partir tanto de la deformación del
color como de las formas, experimentación formal no
a la manera que lo hicieron cubistas y futuristas, sino para
tratar de captar y transmitir lo misterioso que se escondía
detrás de las apariencias y que había que desentrañar.
Cabe destacar que el Expresionismo Alemán fue político
desde su origen, buscó un arte que incidiese en la
sociedad, a partir de una profunda crítica a las costumbres
y a lo contemporáneo, asumiendo un grado de compromiso
completamente ausente en sus contemporáneos fauvistas.
El activismo sería precisamente el rasgo que marcaría
la diferencia con respecto a sus contemporáneos franceses.
Conviene señalar igualmente que el Expresionismo no
fue un movimiento uniforme. Aunque surgió en Alemania,
lugar tradicionalmente asociado en el terreno artístico
con tendencias expresionistas, tal y como manifiesta
la estética germánica decimonónica, tanto
en pintura como en literatura, diversos fueron los focos y
diferentes las ciudades donde el nuevo modo de expresión
y en definitiva la novedosa manera de hacer arte arraigó
con fuerza. Los principales núcleos en el desarrollo
del Expresionismo fueron entre 1905 y 1910 la ciudad de Dresde,
donde se gestó y llevó a cabo su actividad el
grupo El Puente-Die Brücke y Berlín a partir de
1911. La ciudad de Munich se convirtió al tiempo en
escenario de la segunda alternativa expresionista concretada
en el grupo El Jinete Azul-Der Bauer Reiter.
A pesar de que ambos grupos mostraron un interés sin
límites por el color y en consecuencia por la deformación
formal, mientras que el grupo El Puente-Die Brücke desarrolló
una posición más radical, crítica, dramática
y comprometida ante la vida, que se tradujo en unas creaciones
fundamentadas en el anhelo por desentrañar lo que se
escondía detrás de las formas vacías,
sin contenido ni espiritualidad, El Jinete Azul-Der Bauer
Reiter se mostró más tendente a la exploración
formal, manifestando unas inquietudes más dirigidas
a la experimentación estética.
A partir de la Primera Guerra Mundial Die Brücke experimentó
un grado de radicalización que se reflejó en
un arte más dramático y tenso, caracteres
que se acusaron aún más a partir de la derrota
de Alemania en 1918.
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