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EXPRESIONISMO
ALEMÁN:
Die Brücke (El Puente) y sus componentes.
Der Blaue Reiter (El Jinete Azul).
Kandinsky y su teoría. (I)
Concepción Lopezosa Aparicio
ISBN- 84-9714-058-3
EL
PUENTE. DIE BRÜCKE
Die Brücke constituyó el primer grupo expresionista
surgido en la ciudad Alemania de Dresde en 1905.
Sus creadores fueron cuatro jóvenes entusiastas y
vigorosos estudiantes de arquitectura, Ernst Ludwig Kirchner,
Erich Heckel, Karl Schmidt-Rottluff y Fritz Bleyl, que pronto
abandonaron su formación inicial para dedicarse por
entero a la pintura, concebida por todos ellos como el único
y auténtico medio de expresión de sus ideales,
sentimientos y emociones.
El ardor propio de la juventud, así como el grado
de inconformismo, compromiso e ilusión sin límites
que mostraron desde el principio fueron el ideario que les
consolidó como Grupo, cuyo grado de rebeldía
se puso de manifiesto en la propia denominación elegida.
A instancias de Schmidt-Rottluff se autodenominaron El Puente-Die
Brücke, vocablo tomado de un pasaje de la obra Nietzsche,
quien se convertiría en una de las principales referencias
filosóficas del Grupo, Así habló Zaratustra:
“La grandeza del hombre está en ser un puente y no
una meta: lo que el hombre se puede amar es que es un tránsito
y un ocaso”.
Schmidt-Rottluff entendió que la palabra puente se
prestaba a la perfección a los ideales del grupo, fundamentados
sobre la convicción de que su arte serviría
para romper con las convenciones establecidas y dictadas por
la sociedad, de modo que, como auténticos pontífices,
en el sentido metafórico de hacedores de puentes de
la realidad que ansiaban, sirviesen de engarce entre el nuevo
arte y la sociedad, mostrando un grado de compromiso y un
activismo que en la práctica no fue extremadamente
radical.
En
1906 Ernst Ludwig Kirchner elaboró el programa que
dio coexistencia al grupo, en el que se dejó claro
como nuevo acto de rebeldía e idealismo puro, que los
destinatarios de sus creaciones debía ser la juventud,
los únicos receptores dispuestos y convencidos
a admitir y asimilar los cambios y rupturas que proponían
contra lo establecido, no sin razón, puesto que la
energía, vigor y frescura son los estímulos
que dirigen las actuaciones durante esa etapa de la vida;
Con fe en el desarrollo y en una nueva generación de
creadores y espectadores, hacemos un llamamiento a la juventud.
Como jóvenes que llevamos el futuro en nosotros, queremos
inventar para nosotros la libertad de vida y de movimiento,
frente a las viejas fuerzas establecidas. Consideramos como
uno de los nuestros a todo aquel que comunique con franqueza
y autenticidad lo que le impulsa a la creación.
Ese mismo año se incorporaron al grupo Emil Nolde
y Max Pechsteín.
El grado de compromiso que quisieron transmitir a los jóvenes
beneficiarios de sus rebeldes propuestas, los auténticos
capacitados para disfrutar sus modos de expresar, les llevó
a inventar la figura del miembro honorario del grupo. A cambio
de una asignación de doce marcos anuales establecida
a manera de cuota, recibirían cada año un carnet
de socio, un almanaque realizado por los propios miembros
de Die Brücke y una programación de las actividades
del Grupo. Del mismo modo dicha práctica les permitiría
financiar las tareas desarrolladas a lo largo del año.
El resultado de tan novedosa experiencia no fue sin embargo
del todo exitosa. En 1907 contaban con veintinueve socios
y en 1910 llegaron a reclutar un total de sesenta y
ocho miembros.
Los ideales sobre los que cimentaron su actividad durante
los ocho años que El Puente permaneció unido,
se separaron en 1913, fue por una parte el entendimiento de
la creación artística como una actitud empeñada
en la búsqueda y consecución de las verdades
internas del ser humano, a partir de la manifestación
de los sentimientos más profundos, y por tanto el rechazo
del academicismo como vía de formación y expresión
artística, y por otra la censura y crítica manifiesta
contra la sociedad en general y, en concreto, frente a los
estamentos más acomodados y conservadores.
Partiendo de estos principios, entendidos como auténticos
estímulos, se empeñaron ardientemente en la
lucha por la creación de un mundo nuevo fundamentado
en valores éticos, que sólo podría alcanzarse
a partir de una actuación colectiva.
Convencidos de estos postulados, carentes de teorías
pero ofreciendo grandes dosis de inquietud e impaciencia,
Die Brücke inició su actividad conjunta en una
vieja zapatería que Heckel convirtió en estudio.
El Grupo se organizó como una auténtica comunidad
de artistas, cuyas fuerzas se aunaron para tratar de alcanzar
sus anhelos e ilusiones. Colaboraron colectivamente, aportando
cada uno de los miembros de forma desinteresad sus conocimientos
e inquietudes individuales en favor del grupo, anulando de
ese modo cualquier interés de tipo personal.
Entendieron las creaciones como ejercicios colectivos. Esta
nueva concepción, que justifica que el expresionismo
no fue sólo un movimiento artístico sino una
actitud ante la vida, llevó a Die Brücke a desarrollar
un innovador método de trabajo basado en la realización
de obras coordinadas, con las que lograron un grado total
de entendimiento tanto en la definición formal en realación
al experimentalismo desarrollado entorno a la aplicación
de colores e investigaciones lumínicas.
Por ello la convivencia se convirtió para ellos en
algo esencial, pues sólo a través de una vida
en común podrían alcanzar el entendimiento y
armonía total y absoluto que perseguían.
El carácter autodidacta de los componentes de Die
Brücke, el único integrante del grupo que se había
formado como pintor fue Kirchner, quien entre 1903-1904 estudió
pintura y dibujo con Wilhelm von Debschitz y Hermann Obrist,
les permitió asumir, e incluso poder elegir. las influencias
y referencias generales en el campo de la creación
que mejor se ajustaron a sus ideales y pretensiones.
Tanto los pensamientos de Nietzsche como la teoría
filosófica de la empatía presente en los círculos
intelectuales de la Alemania del momento, basada en
la idea de que el hombre no podía expresar nada a partir
del lenguaje, sino a partir de la proyección de la
subjetividad, deformando el objeto, se convirtieron en referencias
fundamentales para el grupo.
En el terreno de la expresión artística se
vieron notablemente influidos por Munch, considerado con su
obra El grito como el auténtico precursor del Expresionismo,
por la angustia y el sufrimiento que fue capaz de transmitir
en sus creaciones.
Como no podía ser de otro modo El Puente encontró
importantes soportes referenciales en la obra de Van Gogh
y Gauguin, especialmente en las teorías desarrolladas
por ambos en relación a los contrastes violentos y
simultáneos de los colores, hasta el punto de convertirse
en los artistas mejor valorados por los expresionistas.
Otro de los principales referentes para Die Brücke,
como también lo sería para el resto de los movimientos
de vanguardia, Fauvismo y Cubismo, fue la escultura
de los pueblos primitivos en su totalidad, tanto la africana
como la oceánica e incluso la desarrollada por etruscos
o egipcios, así como las artes populares en general.
En estas representaciones descubrieron algunas de sus máximas
aspiraciones en el terreno de la expresión, manifestaciones
que entendían y valoraban como resultado de la creatividad
humana en estado puro, sin contaminar. La influencia de estas
producciones se reflejaría en algunos de los aspectos
formales más característicos de sus obras, tales
como el esquematismo, la simplicidad compositiva, la preferencia
por las angulosidades y la tendencia a emplear los colores
primarios.
En Dresde, ciudad donde iniciaron sus actividades, la colección
etnográfica del Zwinguer les permitió el primer
contacto con las manifestaciones de los pueblos primitivos,
a través de los objetos allí expuestos que identificaron
con la forma de vida y el mundo que anhelaban. En la misma
ciudad descubrieron las colecciones de arte, tanto de pintura
y grabado que albergaban la Gemäldegalerie y el Kupferstichkabinett,
donde admiraron las litografías de Toulouse-Lautrec
adquiridas en 1900 por la citada institución. Del mismo
modo prestaron gran interés por la colección
de grabados de Federico Augusto II del palacio Brühl.
Como complemento perfecto a sus años de formación,
en las galerías privadas de Dresde pudieron admirar
importantes exposiciones del llamado arte progresista. En
1905 disfrutaron de Van Gogh en la galería Arnold que
organizó la primera muestra del artista en Alemania.
En 1906, en el mismo escenario entraron en contacto con los
neoimpresionistas belgas y franceses, a partir de obras de
Signac, Seurat , Gauguin y Valloton. En 1907, a instancias
de la Asociación de Arte de Sajonia, pudieron contemplar
un importante número de obras de Munch. En el mismo
año pudieron ver algunas de las producciones de Monet,
Sisley y Pisarro. En 1908 la galería Richter de Dresde
organizó una nueva retrospectiva sobre Van Gogh. Ese
mismo año y en el mismo escenario pudieron contemplar
las producciones de los fauvistas franceses, Van Dongen, Vlaminck,
Guérin y Friesz.
Todos estos descubrimientos tuvieron una fuerte repercusión
para los componentes de El Puente, cuya producción
artística a partir de tales experiencias se liberó
definitivamente de las trabas que aún conservaban del
modernismo, para emprender su auténtico camino en busca
de la expresión subjetiva.
De todas las referencias la influencia de Van Gogh fue especialmente
notable, cuya huella tuvo una implicación directa en
el uso y disposición de los colores en el lienzo, que
comenzaron a aplicar directamente del tubo, buscando la máxima
energía en el acto creativo con el fin de alcanzar,
a partir de la plasticidad de los materiales, la mayor pasión
y efusividad.
Los integrantes de Die Brücke compartieron del mismo
modo y en base a un fuerte sentimiento nacionalista,
un entusiasmo y admiración por el pasado germánico
y, concretamente, en el terreno artístico mostraron
su interés por los maestros medievales y por
figuras emblemáticas en la historia del arte alemán
como Durero.
Desde 1906 los miembros de El Puente desarrollaron una estrecha
colaboración y experiencias vivenciales comunes que
se intensificaban durante los periodos estivales. Guiados
por el instinto, conseguir la integración plena del
hombre con la naturaleza se convirtió en el germen
de la obra expresionista. En el espacio natural se empeñaron
en la creación de la pintura en su más estricto
sentido de la palabra, no a partir de una asociación
racional de los colores, sino producto de la subjetividad
y emociones interiores. El resultado de dicha experimentación
fue una pintura fuertemente expresionista aunque tremendamente
realista, conseguida a partir de la penetración dramática
en la realidad de las cosas que se les presentaban ante sus
ojos, investigando con la luz que les permitía
fijar el objeto, reflexionando sobre la perspectiva deformada
y el empleo de la línea recta.
Las islas del mar del Norte, del Báltico y los lagos
cercanos a Dresde se convirtieron en los escenarios favoritos
para llevar a cabo sus ejercicios colectivos, y fue
allí donde desarrollaron una relación casi mística
con la naturaleza.
En estos parajes se dedicaron a cultivar y reflexionar sobre
uno de sus principales temas: el desnudo, argumento que se
convirtió en uno de los asuntos más recurrentes
en la obra de los expresionistas. Ahora bien, la novedad a
la hora de encarar dicha temática, estribó en
concebir y reflexionar sobre el cuerpo desnudo en plena libertad
y comunicación con la naturaleza, lejos de una búsqueda
de la belleza en sentido tradicional, ejercicio que era imposible
desarrollar en el espacio tradicional del taller. Es
por ello que los componentes de Die Brücke salían
al campo en cuanto sus obligaciones se lo permitían
Especialmente productivos en este sentido, fueron los veranos
de entre 1909 y 1911 cuando algunos de los miembros del Grupo,
Kirchner, Pechstein y Heckel se instalaron en los lagos de
Moritzburg, donde tanto ellos como sus modelos adoptaron una
forma de vida similar a la de los pueblos primitivos. El resultado
de estas experiencias se manifestó en unas obras caracterizadas
por el uso de colores fuertes, bien contrastados reflejo de
los estados de ánimo y sentimientos más puros.
En cuanto a la definición formal consiguieron unas
imágenes duras, angulosas y quebradas.
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