- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus
 
 
2 .1 EXPRESIONISMO ALEMÁN: Die Brücke (El Puente) y sus componentes. Der Blaue Reiter (El Jinete Azul). Kandinsky y su teoría. (I) 2/4
Concepción Lopezosa Aparicio.
ISBN- 84-9714-058-3
 

 Portada del almanaque Der Blaue Reiter, Wassily Kandinsky, 1911. AcuarelaEL PUENTE. DIE BRÜCKE
Die Brücke constituyó el primer grupo expresionista surgido en la ciudad Alemania de Dresde en 1905. 

Sus creadores fueron cuatro jóvenes entusiastas y vigorosos estudiantes de arquitectura, Ernst Ludwig Kirchner, Erich Heckel, Karl Schmidt-Rottluff y Fritz Bleyl, que pronto abandonaron su formación inicial para dedicarse por entero a la pintura, concebida por todos ellos como el único y auténtico medio de expresión de sus ideales, sentimientos y emociones.
El ardor propio de la juventud, así como el grado de inconformismo, compromiso e ilusión sin límites que mostraron desde el principio fueron el ideario que les consolidó como Grupo, cuyo grado de rebeldía se puso de manifiesto en la propia denominación elegida. 

A instancias de Schmidt-Rottluff se autodenominaron El Puente-Die Brücke, vocablo tomado de un pasaje de la obra Nietzsche, quien se convertiría en una de las principales referencias filosóficas del Grupo, Así habló Zaratustra: “La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta: lo que el hombre se puede amar es que es un tránsito y un ocaso”. 

Schmidt-Rottluff entendió que la palabra puente se prestaba a la perfección a los ideales del grupo, fundamentados sobre la convicción de que su arte serviría para romper con las convenciones establecidas y dictadas por la sociedad, de modo que, como auténticos pontífices, en el sentido metafórico de hacedores de puentes de la realidad que ansiaban, sirviesen de engarce entre el nuevo arte y la sociedad, mostrando un grado de compromiso y un activismo que en la práctica no fue extremadamente radical.

(c) Museo Ludwig, Colonia. Un Grupo de artistas: Müller, Kirchner,Heckel y Schmidt-Rottluff, por Ernst Ludwig Kirchner. Óleo sobre lienzo.En 1906 Ernst Ludwig Kirchner elaboró el programa que dio coexistencia al grupo, en el que se dejó claro como nuevo acto de rebeldía e idealismo puro, que los destinatarios de sus creaciones debía ser la juventud, los  únicos receptores dispuestos y convencidos a admitir y asimilar los cambios y rupturas que proponían contra lo establecido, no sin razón, puesto que la energía, vigor y frescura son los estímulos que dirigen las actuaciones durante esa etapa de la vida;  Con fe en el desarrollo y en una nueva generación de creadores y espectadores, hacemos un llamamiento a la juventud. Como jóvenes que llevamos el futuro en nosotros, queremos inventar para nosotros la libertad de vida y de movimiento, frente a las viejas fuerzas establecidas. Consideramos como uno de los nuestros a todo aquel que comunique con franqueza y autenticidad lo que le impulsa a la creación.

Ese mismo año se incorporaron al grupo Emil Nolde y   Max Pechsteín. 

El grado de compromiso que quisieron transmitir a los jóvenes beneficiarios de sus rebeldes propuestas, los auténticos capacitados para disfrutar sus modos de expresar, les llevó a inventar la figura del miembro honorario del grupo. A cambio de una asignación de doce marcos anuales establecida a manera de cuota, recibirían cada año un carnet de socio, un almanaque realizado por los propios miembros de Die Brücke y una programación de las actividades del Grupo. Del mismo modo dicha práctica les permitiría financiar las tareas desarrolladas a lo largo del año. El resultado de tan novedosa experiencia no fue sin embargo del todo exitosa. En 1907 contaban con veintinueve  socios y en 1910 llegaron a reclutar un total de  sesenta y ocho miembros.

Los ideales sobre los que cimentaron su actividad durante los ocho años que El Puente permaneció unido, se separaron en 1913, fue por una parte el entendimiento de la creación artística como una actitud empeñada en la búsqueda y consecución de las verdades internas del ser humano, a partir de la manifestación de los sentimientos más profundos, y por tanto el rechazo del academicismo como vía de formación y expresión artística, y por otra la censura y crítica manifiesta contra la sociedad en general y, en concreto, frente a los estamentos más acomodados y conservadores. 

Partiendo de estos principios, entendidos como auténticos estímulos, se empeñaron ardientemente en la lucha por la creación de un mundo nuevo fundamentado en valores éticos, que sólo podría alcanzarse a partir de una actuación colectiva.

Convencidos de estos postulados, carentes de teorías pero ofreciendo grandes dosis de inquietud e impaciencia, Die Brücke inició su actividad conjunta en una vieja zapatería que Heckel convirtió en estudio. El Grupo se organizó como una auténtica comunidad de artistas, cuyas fuerzas se aunaron para tratar de alcanzar sus anhelos e ilusiones. Colaboraron colectivamente, aportando cada uno de los miembros de forma desinteresad sus conocimientos e inquietudes individuales en favor del grupo, anulando de ese modo cualquier interés de tipo personal. 

Entendieron las creaciones como ejercicios colectivos. Esta nueva concepción, que justifica que el expresionismo no fue sólo un movimiento artístico sino una actitud ante la vida, llevó a Die Brücke a desarrollar un innovador método de trabajo basado en la realización de obras coordinadas, con las que lograron un grado total de entendimiento tanto en la definición formal en realación al experimentalismo desarrollado entorno a la aplicación de colores e investigaciones lumínicas.
Por ello la convivencia se convirtió para ellos en algo esencial, pues sólo a través de una vida en común podrían alcanzar el entendimiento y armonía total y absoluto que perseguían.

El carácter autodidacta de los componentes de Die Brücke, el único integrante del grupo que se había formado como pintor fue Kirchner, quien entre 1903-1904 estudió pintura y dibujo con Wilhelm von Debschitz y Hermann Obrist,  les permitió asumir, e incluso poder elegir. las influencias y referencias generales en el campo de la creación que mejor se ajustaron a sus ideales y pretensiones.

Tanto los pensamientos de Nietzsche como la teoría filosófica de la empatía presente en los círculos intelectuales de la Alemania del  momento, basada en  la idea de que el hombre no podía expresar nada a partir del lenguaje, sino a partir de la proyección de la subjetividad, deformando el objeto, se convirtieron en referencias fundamentales para el grupo.

En el terreno de la expresión artística se vieron notablemente influidos por Munch, considerado con su obra El grito como el auténtico precursor del Expresionismo, por la angustia y el sufrimiento que fue capaz de transmitir en sus creaciones. 

Como no podía ser de otro modo El Puente encontró importantes soportes referenciales en la obra de Van Gogh y Gauguin, especialmente en las teorías desarrolladas por ambos en relación a los contrastes violentos y simultáneos de los colores, hasta el punto de convertirse en los artistas mejor valorados por los expresionistas.

Otro de los principales referentes para Die Brücke, como también lo sería para el resto de los movimientos de vanguardia, Fauvismo y Cubismo,  fue la escultura de los pueblos primitivos en su totalidad, tanto la africana como la oceánica e incluso la desarrollada por etruscos o egipcios, así como las artes populares en general. En estas representaciones descubrieron algunas de sus máximas aspiraciones en el terreno de la expresión, manifestaciones que entendían y valoraban como resultado de la creatividad humana en estado puro, sin contaminar. La influencia de estas producciones se reflejaría en algunos de los aspectos formales más característicos de sus obras, tales como el esquematismo, la simplicidad compositiva, la preferencia por las angulosidades y la tendencia a emplear los colores primarios.

En Dresde, ciudad donde iniciaron sus actividades, la colección etnográfica del Zwinguer les permitió el primer contacto con las manifestaciones de los pueblos primitivos,  a través de los objetos allí expuestos que identificaron con la forma de vida y el mundo que anhelaban. En la misma ciudad descubrieron las colecciones de arte, tanto de pintura y grabado que albergaban la Gemäldegalerie y el Kupferstichkabinett, donde admiraron las litografías de Toulouse-Lautrec adquiridas en 1900 por la citada institución. Del mismo modo prestaron gran interés por la colección de grabados de Federico Augusto II del palacio Brühl. 

Como complemento perfecto a sus años de formación, en las galerías privadas de Dresde pudieron admirar importantes exposiciones del llamado arte progresista. En 1905 disfrutaron de Van Gogh en la galería Arnold que organizó la primera muestra del artista en Alemania. En 1906, en el mismo escenario entraron en contacto con los neoimpresionistas belgas y franceses, a partir de obras de Signac, Seurat , Gauguin y Valloton. En 1907, a instancias de la Asociación de Arte de Sajonia, pudieron contemplar un importante número de obras de Munch. En el mismo año pudieron ver algunas de las producciones de Monet, Sisley y Pisarro. En 1908 la galería Richter de Dresde organizó una nueva retrospectiva sobre Van Gogh. Ese mismo año y en el mismo escenario pudieron contemplar las producciones de los fauvistas franceses, Van Dongen, Vlaminck, Guérin y Friesz.

Todos estos descubrimientos tuvieron una fuerte repercusión para los componentes de El Puente, cuya producción artística a partir de tales experiencias se liberó definitivamente de las trabas que aún conservaban del modernismo, para emprender su auténtico camino en busca de la expresión subjetiva. 

De todas las referencias la influencia de Van Gogh fue especialmente notable, cuya huella tuvo una implicación directa en el uso y disposición de los colores en el lienzo, que comenzaron a aplicar directamente del tubo, buscando la máxima energía en el acto creativo con el fin de  alcanzar, a partir de la plasticidad de los materiales, la mayor pasión y efusividad.

Los integrantes de Die Brücke compartieron del mismo modo y en base a  un fuerte sentimiento nacionalista, un entusiasmo y admiración por el pasado germánico y, concretamente, en el terreno artístico mostraron su interés por los maestros medievales  y por figuras emblemáticas en la historia del arte alemán como Durero.

Desde 1906 los miembros de El Puente desarrollaron una estrecha colaboración y experiencias vivenciales comunes que se intensificaban durante los periodos estivales. Guiados por el instinto, conseguir la integración plena del hombre con la naturaleza se convirtió en el germen de la obra expresionista.  En el espacio natural se empeñaron en la creación de la pintura en su más estricto sentido de la palabra, no a partir de una asociación racional de los colores, sino producto de la subjetividad y emociones interiores. El resultado de dicha experimentación fue una pintura fuertemente expresionista aunque tremendamente realista, conseguida a partir de la penetración dramática en la realidad de las cosas que se les presentaban ante sus ojos,  investigando con la luz que les permitía fijar el objeto, reflexionando sobre la perspectiva deformada y el empleo de la línea recta.

Las islas del mar del Norte, del Báltico y los lagos cercanos a Dresde se convirtieron en los escenarios favoritos para llevar a cabo sus ejercicios colectivos,  y fue allí donde desarrollaron una relación casi mística con la naturaleza.

En estos parajes se dedicaron a cultivar y reflexionar sobre uno de sus principales temas: el desnudo, argumento que se convirtió en uno de los asuntos más recurrentes en la obra de los expresionistas. Ahora bien, la novedad a la hora de encarar dicha temática, estribó en concebir y reflexionar sobre el cuerpo desnudo en plena libertad y comunicación con la naturaleza, lejos de una búsqueda de la belleza en sentido tradicional, ejercicio que era imposible desarrollar en el espacio tradicional del taller.  Es por ello que los componentes de Die Brücke salían al campo en cuanto sus obligaciones se lo permitían Especialmente productivos en este sentido, fueron los veranos de entre 1909 y 1911 cuando algunos de los miembros del Grupo, Kirchner, Pechstein y Heckel se instalaron en los lagos de Moritzburg, donde tanto ellos como sus modelos adoptaron una forma de vida similar a la de los pueblos primitivos. El resultado de estas experiencias se manifestó en unas obras caracterizadas por el uso de colores fuertes, bien contrastados reflejo de los estados de ánimo y sentimientos más puros. En cuanto a la definición formal consiguieron unas imágenes duras, angulosas y quebradas.