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EXPRESIONISMO
ALEMÁN:
Die Brücke (El Puente) y sus componentes.
Der Blaue Reiter (El Jinete Azul).
Kandinsky y su teoría.
Concepción Lopezosa Aparicio
ISBN- 84-9714-058-3
Todos los autores coinciden
en señalar que la gran aportación de Die Brücke
fue la renovación que hicieron de la xilografía,
cuya práctica convirtieron en el recurso favorito
de expresión artística. Parece que fue Nolde
quien, tras su incorporación al grupo en 1906, les
transmitió y descubrió las posibilidades del
aguafuerte que dominaba a la perfección. A partir de
ese momento todos los componentes comenzaron a experimentar
con el grabado para posteriormente interesarse por la xilografía
o estampación en madera. Esta técnica, extraordinariamente
cultivada por Durero, uno de los principales referentes del
grupo en base a sus ideales nacionalistas, les permitió
por una parte entroncar con las propias raíces del
arte alemán. a la vez que, por las propias cualidades
intrínsecas que presentaba, les posibilitó la
consecución de las formas toscas, ásperas y
torpes que perseguían, tan alejadas de los ideales
tradicionales de proporción y belleza contra los que
encarecidamente lucharon.
La influencia de la xilografía
se reflejó de modo más que notable en sus pinturas
caracterizadas por las formas aristadas, cortantes, la simplificación
compositiva y la confrontación colores así como
el empleo de blancos y negros.
Del mismo modo, la xilografía
se convirtió en el principal medio de divulgación
de su obra y en su principal fuente de ingresos. Con ella
lograron uno de sus ideales: la difusión y acercamiento
de su arte al gran público.
Aplicando esta técnica
hacían el almanaque anual y los carnets de los socios,
del mismo modo recurrieron a dicha práctica para los
carteles y los catálogos de las exposiciones que se
convirtieron en una de las principales actividades de Die
Brücke.
Guiados por el entusiasmo y
la necesidad de comunicar e influir en los receptores, los
miembros del grupo enseguida consideraron la exposición
como el principal vehículo y medio de transmisión
de sus modos de expresión, y por ello organizaron un
importante número de muestras no sólo en Dresde
sino en diferentes lugares de Alemania, que hasta el momento
de la desaparición del Grupo fueron más de setenta
las muestras que organizaron.
La primera exposición
tuvo lugar en 1905 en Leipzig donde presentaron únicamente
obra gráfica.
En 1906 expusieron por primera
vez en Dresde en la fábrica de lámparas Seifert,
pasando prácticamente desapercibida al no lograr apenas
repercusión. La tercera muestra se nutrió principalmente
de obra gráfica y contó con la presencia de
Kandinsky como invitado destacado. En 1907 expusieron por
primera vez en un escenario convencional, la galería
Richter de Dresde, a pesar de lo cual el resultado fue del
mismo modo que las anteriores de rechazo. En 1910, cuando
el estilo de Die Brücke estaba completamente definido,
tras exponer en la prestigiosa galería Arnold,
tomaron conciencia de que Dresde, la ciudad que les vio surgir,
se les había quedado pequeña para las inquietudes
e intereses artísticos que perseguían, por lo
que decidieron trasladarse a Berlín donde fueron paulatinamente
estableciéndose hasta quedar definitivamente
asentados en 1911.
Berlín, ciudad cosmopolita
en la Alemania de entonces, se presentó a los ojos
de Die Brücke como el escenario perfecto donde seguir
desarrollando sus aspiraciones, pero principalmente por permitirles
acceder a las últimas novedades artísticas ausentes
e inalcanzables desde Dresde.
Sin duda Berlín, núcleo
de efervescencia cultural, sació las expectativas de
cada uno de los miembros de Die Brücke hasta tal punto
que fue allí donde comenzaron a aflorar los intereses
particulares que les llevaría a romper con la idea
de colectividad que les mantuvo unidos hasta 1913 fecha en
que definitivamente se separaron.
En la gran ciudad entraron
en contacto directo con el Cubismo y Futurismo, experiencias
que dejarían honda huella en la obra de cada uno de
ellos, como refleja el interés que por la geometría
comenzaron a demostrar. En Berlín se unió
al grupo Otto Müller.
La vida metropolitana, más
hostil y menos amable se reflejó en la temática
de las obras de Die Brücke a partir de entonces. El impacto
que a todos los componentes del Grupo les causó la
gran urbe y especialmente los aspectos más negativos
de la vida urbana tuvo una repercusión directa en las
creaciones artísticas. La desolación de la vida
ciudadana, los transeúntes, los edificios, los coches,
el sombrío mundo del bebedor, el submundo del cabaret
y las prostitutas centraron la temática de sus producciones,
cargadas de un cierto grado de crítica y denuncia,
que, en consecuencia, experimentaron un oscurecimiento en
la gama cromática empleada.
Desde finales de 1912 las fricciones
entre los componentes de Die Brücke comenzaron a ser
más que evidentes. Los días de convivencia y
armonía parecían estar contados y el Grupo como
tal inicio su período más agónico. Parece
que el detonante fue la decisión a título individual
que Pechstein tomó, desmarcándose, de exponer
con la Secesión Berlinesa a pesar del acuerdo tomado
por los demás de participar conjuntamente o en caso
contrario no intervenir en la muestra. A esta primera actuación
individual le siguió la acción de Kirchner de
publicar la Chronik der Künstlergruppe que en absoluto
representó, tal como manifestaron sus compañeros,
a la totalidad de los miembros de Die Brücke. En mayo
de 1913 los socios o miembros pasivos de El Puente recibieron
a través de unas tarjetas impresas la comunicación
formal de la disolución del Grupo.
A partir de ese momento las
carreras de cada uno evolucionaron en función de sus
propios intereses y dictados estrictamente personales.
LOS COMPONENTES DE DIE BRÜCKE.
ERNST LUDWIG KIRCHNER. 1880
Aschaffenburg –1938 Davos.
Está considerado el auténtico conductor y miembro
más destacado de Die Brücke. Nació en Aschaffenburg.
Tras vivir durante unos años en Chemnitz se trasladó
a Dresde donde, a partir de 1901, inició la carrera
de arquitectura en la Technische Hochschule. En 1903 abandonó
momentáneamente sus estudios para emprender sus primeros
contactos con el mundo de la pintura. Sus inicios en la práctica
artística tuvieron lugar en Munich, en la escuela
de Wilhelm von Debschitz y Herman Obrist, quienes, con sus
métodos de enseñanza nada convencionales, basados
en la búsqueda de la esencia frente a lo estrictamente
superficial y aparente a partir de la idea de arte como vida
poética intensificada, ejercieron notable influencia
en la carrera futura del discípulo.
Durante sus años de
formación en Munich, Kirchner entró en contacto
con el postimpresionismo a partir de la obra de Signac,
Toulouse-Lautrec, Vallaton y Van Gogh que pudo admirar
en la exposición que de los mismos se celebró
en la citada ciudad alemana en 1903.
En 1905 de nuevo en Dresde,
tras presentarse a los exámenes de finales de arquitectura,
se dedicó por entero a la pintura que se convertiría
en su gran pasión a la vez que en obsesión hasta
el final de sus días,
Trabajador incansable, siempre
iba acompañado de un lápiz y un block de notas,
puesto que cualquier lugar y cualquier situación era
susceptible de convertirse en fuente de inspiración,
llevó a cabo una su copiosa producción constituida
por más de cuatro mil obras, entre pinturas, acuarelas,
xilografías, tallas, aguafuertes, a la que hay que
añadir las decoraciones interiores de casas y capillas,
al tiempo que cultivó el diseño de libros a
la vez que realizó estudios críticos y algunos
ensayos.
A él se debió
la concepción del programa que dio consistencia a Die
Brücke. A pesar de su identificación con el grupo,
Kirchner fue en el fondo un inconformista capaz de llevar
una carrera pareja en solitario, fundamentada en su propio
desasosiego interior y empeñada en una búsqueda
infatigable y obsesiva por conseguir el verdadero sueño
de la pintura.
Sus primeras producciones estuvieron
notablemente influidas por los Postimpresionistas en general
y principalmente por la huella de Van Gogh, especialmente
en el uso del color, visible en obras como Lago en el parque
realizada en 1906, por Toulouse-Lautrec, la escultura
primitiva y Munch del que tomaría como referencia los
conmovedores ambientes que enmarcaron sus escenas.
A partir de entonces, su producción
fue ganando en expresividad hasta lograr desarrollar un estilo
completamente personal caracterizado por la simplificación
formal, la acentuada bidimensionalidad, los perfiles extremadamente
nítidos y los planos puros de color, rasgos que constituyeron
el experimentalismo y punto de reflexión sobre los
que giraron sus creaciones hasta alcanzar su pleno dominio
como refleja su famosa obra Cocottes en la Postsdamer Platz
de Berlín de 1914.
Su extensa y numerosa producción
le permitió abarcar una temática muy variada,
paisajes, autorretratos, retratos, escenas callejeras, escenas
de circo y music-hall. De entre todas, el estudio e investigación
sobre el cuerpo humano desnudo, del mismo modo que para
el resto de los componentes del grupo, centró gran
parte de su actividad. Joven son sombrilla japonesa de 1909
es buena prueba de ello, en la que además se manifiesta
el interés demostrado a lo largo de toda su producción
por la estética primitiva. Del mismo modo el interés
por el desnudo en plena comunión con la naturaleza
ocupó buena parte de su obra como testimonian Bañistas
en Moritzburg de 1909 o Figuras entrando en el mar
realizada 1912.
En estas producciones buscó,
a partir de un lenguaje extremadamente realista, la
integración total del ser humano en la naturaleza,
hasta lograr, como consecuencia de esa íntima relación,
que ocupase su lugar en el entorno natural de forma equilibrada,
del mismo modo que lo tenían los elementos que le rodeaban,
árboles, piedras, arena.
Su estilo alcanzó su
grado de madurez a partir de 1911, tras abandonar Dresde y
establecerse en Berlín junto al resto de los componentes
del Grupo. Fue a partir de entonces cuando su fascinación
por la gran ciudad le llevó a decantarse por los temas
de la calle, por escenas urbanas, siendo el primer miembro
de Die Brücke que manifestó, tanto en pintura
como en las artes gráficas, el impacto que le causó
la experiencia metropolitana. Obras como Calle junto al
parque municipal de Chöneberg realizada en 1913 o
Torre Roja de Halle de 1915 reflejan el impacto que
le causó la urbe.
Del mismo modo que se empeñó en reflejar la
desolación de la gran ciudad a partir de imágenes
descoyuntadas, igualmente ocupó su interés por
trasmitir la soledad y desasosiego de personajes perdidos
en escenario urbanos, como refleja su famosa obra Calle
con buscona de rojo. Personajes grotescos, alargados,
delgados y un tanto alucinados, no exentos de crítica,
pasean por una ciudad, cuya representación perspectívica
trastoca la visión. Con este tipo de obras consiguió
transmitir una imagen patética de la realidad, sin
duda exagerada por la determinación de la forma y el
uso del color.
Cuando se encontraba en la cumbre de sus facultades creativas
la Primera Guerra Mundial le provocó una terrible conmoción
sumiéndole en un terrible desencanto y decepción
que reflejó en obras como
El bebedor, pintado en Berlín en
1915, durante la contienda, En esta obra refleja un deseo
incontenible de destruir la forma humana a partir de la definición
de unos contornos tan esquemáticos como opresivos,
reflejo de la más tremenda sordidez, tensión
que se acentúa por la apagada paleta empleada.
Sumido en un estado de trastorno mental bastante acusado,
en 1917, sus amigos decidieron trasladarlo a Suiza. A pesar
de su precario estado de salud tanto mental como físico,
Kirchner se agarró con fuerza, como en sus mejores
años de juventud, a la creatividad artística
para salir del pozo en que se hallaba sumido. Los paisajes
alpinos le sirvieron de inspiración para proseguir
en la búsqueda del equilibrio y comunicación
plena del hombre y la naturaleza como refleja su Noche
de invierno a la luz de la luna realizada en 1918. Aunque
poco a poco fue recuperando los colores, como puede apreciarse
en su obra Amselfluh de 1923, su paleta nunca logró
sin embargo igualarse a la estridencia de su etapa berlinesa
Cuando parecía haber conseguido la tranquilidad espiritual,
la enfermedad y fundamentalmente el desasosiego interior que
nunca logró superar le llevaron a quitarse la vida
en 1938.
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