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los autores coinciden en señalar que la gran aportación de
Die Brücke fue la renovación que hicieron de la xilografía,
cuya práctica convirtieron en el recurso favorito de expresión
artística. Parece que fue Nolde quien, tras su incorporación
al grupo en 1906, les transmitió y descubrió las posibilidades
del aguafuerte que dominaba a la perfección. A partir de ese momento
todos los componentes comenzaron a experimentar con el grabado para posteriormente
interesarse por la xilografía o estampación en madera. Esta
técnica, extraordinariamente cultivada por Durero, uno de los principales
referentes del grupo en base a sus ideales nacionalistas, les permitió
por una parte entroncar con las propias raíces del arte alemán.
a la vez que, por las propias cualidades intrínsecas que presentaba,
les posibilitó la consecución de las formas toscas, ásperas
y torpes que perseguían, tan alejadas de los ideales tradicionales
de proporción y belleza contra los que encarecidamente lucharon.
La influencia de la xilografía
se reflejó de modo más que notable en sus pinturas caracterizadas
por las formas aristadas, cortantes, la simplificación compositiva
y la confrontación colores así como el empleo de blancos
y negros.
Del mismo modo, la xilografía se
convirtió en el principal medio de divulgación de su obra
y en su principal fuente de ingresos. Con ella lograron uno de sus ideales:
la difusión y acercamiento de su arte al gran público.
Aplicando esta técnica hacían
el almanaque anual y los carnets de los socios, del mismo modo recurrieron
a dicha práctica para los carteles y los catálogos de las
exposiciones que se convirtieron en una de las principales actividades
de Die Brücke.
Guiados por el entusiasmo y la necesidad
de comunicar e influir en los receptores, los miembros del grupo enseguida
consideraron la exposición como el principal vehículo y medio
de transmisión de sus modos de expresión, y por ello organizaron
un importante número de muestras no sólo en Dresde sino en
diferentes lugares de Alemania, que hasta el momento de la desaparición
del Grupo fueron más de setenta las muestras que organizaron.
La primera exposición tuvo lugar
en 1905 en Leipzig donde presentaron únicamente obra gráfica.
En 1906 expusieron por primera vez en
Dresde en la fábrica de lámparas Seifert, pasando prácticamente
desapercibida al no lograr apenas repercusión. La tercera muestra
se nutrió principalmente de obra gráfica y contó con
la presencia de Kandinsky como invitado destacado. En 1907 expusieron por
primera vez en un escenario convencional, la galería Richter
de Dresde, a pesar de lo cual el resultado fue del mismo modo que las anteriores
de rechazo. En 1910, cuando el estilo de Die Brücke estaba completamente
definido, tras exponer en la prestigiosa galería Arnold, tomaron
conciencia de que Dresde, la ciudad que les vio surgir, se les había
quedado pequeña para las inquietudes e intereses artísticos
que perseguían, por lo que decidieron trasladarse a Berlín
donde fueron paulatinamente estableciéndose hasta quedar definitivamente
asentados en 1911.
Berlín, ciudad cosmopolita en la
Alemania de entonces, se presentó a los ojos de Die Brücke
como el escenario perfecto donde seguir desarrollando sus aspiraciones,
pero principalmente por permitirles acceder a las últimas novedades
artísticas ausentes e inalcanzables desde Dresde.
Sin duda Berlín, núcleo
de efervescencia cultural, sació las expectativas de cada uno de
los miembros de Die Brücke hasta tal punto que fue allí donde
comenzaron a aflorar los intereses particulares que les llevaría
a romper con la idea de colectividad que les mantuvo unidos hasta 1913
fecha en que definitivamente se separaron.
En la gran ciudad entraron en contacto
directo con el Cubismo y Futurismo, experiencias que dejarían honda
huella en la obra de cada uno de ellos, como refleja el interés
que por la geometría comenzaron a demostrar. En Berlín
se unió al grupo Otto Müller.
La vida metropolitana, más hostil
y menos amable se reflejó en la temática de las obras de
Die Brücke a partir de entonces. El impacto que a todos los componentes
del Grupo les causó la gran urbe y especialmente los aspectos más
negativos de la vida urbana tuvo una repercusión directa en las
creaciones artísticas. La desolación de la vida ciudadana,
los transeúntes, los edificios, los coches, el sombrío mundo
del bebedor, el submundo del cabaret y las prostitutas centraron
la temática de sus producciones, cargadas de un cierto grado de
crítica y denuncia, que, en consecuencia, experimentaron un oscurecimiento
en la gama cromática empleada.
Desde finales de 1912 las fricciones entre
los componentes de Die Brücke comenzaron a ser más que evidentes.
Los días de convivencia y armonía parecían estar contados
y el Grupo como tal inicio su período más agónico.
Parece que el detonante fue la decisión a título individual
que Pechstein tomó, desmarcándose, de exponer con la Secesión
Berlinesa a pesar del acuerdo tomado por los demás de participar
conjuntamente o en caso contrario no intervenir en la muestra. A esta primera
actuación individual le siguió la acción de Kirchner
de publicar la Chronik der Künstlergruppe que en absoluto representó,
tal como manifestaron sus compañeros, a la totalidad de los miembros
de Die Brücke. En mayo de 1913 los socios o miembros pasivos de El
Puente recibieron a través de unas tarjetas impresas la comunicación
formal de la disolución del Grupo.
A partir de ese momento las carreras de
cada uno evolucionaron en función de sus propios intereses y dictados
estrictamente personales.
LOS COMPONENTES DE DIE BRÜCKE.
ERNST LUDWIG KIRCHNER. 1880 Aschaffenburg
–1938 Davos.
Está considerado el auténtico conductor y miembro más
destacado de Die Brücke. Nació en Aschaffenburg. Tras vivir
durante unos años en Chemnitz se trasladó a Dresde donde,
a partir de 1901, inició la carrera de arquitectura en la Technische
Hochschule. En 1903 abandonó momentáneamente sus estudios
para emprender sus primeros contactos con el mundo de la pintura. Sus inicios
en la práctica artística tuvieron lugar en Munich,
en la escuela de Wilhelm von Debschitz y Herman Obrist, quienes, con sus
métodos de enseñanza nada convencionales, basados en la búsqueda
de la esencia frente a lo estrictamente superficial y aparente a partir
de la idea de arte como vida poética intensificada, ejercieron notable
influencia en la carrera futura del discípulo.
Durante sus años de formación
en Munich, Kirchner entró en contacto con el postimpresionismo a
partir de la obra de Signac, Toulouse-Lautrec, Vallaton y Van Gogh
que pudo admirar en la exposición que de los mismos se celebró
en la citada ciudad alemana en 1903.
En 1905 de nuevo en Dresde, tras presentarse
a los exámenes de finales de arquitectura, se dedicó por
entero a la pintura que se convertiría en su gran pasión
a la vez que en obsesión hasta el final de sus días,
Trabajador incansable, siempre iba acompañado
de un lápiz y un block de notas, puesto que cualquier lugar y cualquier
situación era susceptible de convertirse en fuente de inspiración,
llevó a cabo una su copiosa producción constituida por más
de cuatro mil obras, entre pinturas, acuarelas, xilografías, tallas,
aguafuertes, a la que hay que añadir las decoraciones interiores
de casas y capillas, al tiempo que cultivó el diseño de libros
a la vez que realizó estudios críticos y algunos ensayos.
A él se debió la concepción
del programa que dio consistencia a Die Brücke. A pesar de su identificación
con el grupo, Kirchner fue en el fondo un inconformista capaz de llevar
una carrera pareja en solitario, fundamentada en su propio desasosiego
interior y empeñada en una búsqueda infatigable y obsesiva
por conseguir el verdadero sueño de la pintura.
Sus primeras producciones estuvieron notablemente
influidas por los Postimpresionistas en general y principalmente por la
huella de Van Gogh, especialmente en el uso del color, visible en obras
como Lago en el parque realizada en 1906, por Toulouse-Lautrec, la
escultura primitiva y Munch del que tomaría como referencia los
conmovedores ambientes que enmarcaron sus escenas.
A partir de entonces, su producción
fue ganando en expresividad hasta lograr desarrollar un estilo completamente
personal caracterizado por la simplificación formal, la acentuada
bidimensionalidad, los perfiles extremadamente nítidos y los planos
puros de color, rasgos que constituyeron el experimentalismo y punto de
reflexión sobre los que giraron sus creaciones hasta alcanzar su
pleno dominio como refleja su famosa obra Cocottes en la Postsdamer
Platz de Berlín de 1914.
Su extensa y numerosa producción
le permitió abarcar una temática muy variada, paisajes, autorretratos,
retratos, escenas callejeras, escenas de circo y music-hall. De entre todas,
el estudio e investigación sobre el cuerpo humano desnudo,
del mismo modo que para el resto de los componentes del grupo, centró
gran parte de su actividad. Joven son sombrilla japonesa de 1909 es buena
prueba de ello, en la que además se manifiesta el interés
demostrado a lo largo de toda su producción por la estética
primitiva. Del mismo modo el interés por el desnudo en plena comunión
con la naturaleza ocupó buena parte de su obra como testimonian
Bañistas
en Moritzburg de 1909 o Figuras entrando en el mar realizada
1912.
En estas producciones buscó, a
partir de un lenguaje extremadamente realista, la integración
total del ser humano en la naturaleza, hasta lograr, como consecuencia
de esa íntima relación, que ocupase su lugar en el entorno
natural de forma equilibrada, del mismo modo que lo tenían los elementos
que le rodeaban, árboles, piedras, arena.
Su estilo alcanzó su grado de madurez
a partir de 1911, tras abandonar Dresde y establecerse en Berlín
junto al resto de los componentes del Grupo. Fue a partir de entonces cuando
su fascinación por la gran ciudad le llevó a decantarse por
los temas de la calle, por escenas urbanas, siendo el primer miembro de
Die Brücke que manifestó, tanto en pintura como en las artes
gráficas, el impacto que le causó la experiencia metropolitana.
Obras como Calle junto al parque municipal de Chöneberg realizada
en 1913 o Torre Roja de Halle de 1915 reflejan el impacto que le
causó la urbe.
Del mismo modo que se empeñó
en reflejar la desolación de la gran ciudad a partir de imágenes
descoyuntadas, igualmente ocupó su interés por trasmitir
la soledad y desasosiego de personajes perdidos en escenario urbanos, como
refleja su famosa obra Calle con buscona de rojo.
Personajes grotescos, alargados, delgados y un tanto alucinados, no
exentos de crítica, pasean por una ciudad, cuya representación
perspectívica trastoca la visión. Con este tipo de obras
consiguió transmitir una imagen patética de la realidad,
sin duda exagerada por la determinación de la forma y el uso del
color.
Cuando se encontraba en la cumbre de sus
facultades creativas la Primera Guerra Mundial le provocó una terrible
conmoción sumiéndole en un terrible desencanto y decepción
que reflejó en obras como El bebedor,
pintado en Berlín en 1915, durante la contienda, En esta obra refleja
un deseo incontenible de destruir la forma humana a partir de la definición
de unos contornos tan esquemáticos como opresivos, reflejo de la
más tremenda sordidez, tensión que se acentúa por
la apagada paleta empleada.
Sumido en un estado de trastorno mental
bastante acusado, en 1917, sus amigos decidieron trasladarlo a Suiza. A
pesar de su precario estado de salud tanto mental como físico, Kirchner
se agarró con fuerza, como en sus mejores años de juventud,
a la creatividad artística para salir del pozo en que se hallaba
sumido. Los paisajes alpinos le sirvieron de inspiración para proseguir
en la búsqueda del equilibrio y comunicación plena del hombre
y la naturaleza como refleja su Noche de invierno a la luz de la luna
realizada en 1918. Aunque poco a poco fue recuperando los colores, como
puede apreciarse en su obra Amselfluh de 1923, su paleta nunca logró
sin embargo igualarse a la estridencia de su etapa berlinesa
Cuando parecía haber conseguido
la tranquilidad espiritual, la enfermedad y fundamentalmente el desasosiego
interior que nunca logró superar le llevaron a quitarse la vida
en 1938.

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