| CERICH
HECKEL. Döbel, 1883-Rudolfzell, 1970.
Formado
como Kirchner y Bleyl en el campo de la arquitectura, la abandonó
en 1905 para dedicarse plenamente a la pintura en el seno de Die Brücke.
Creía profundamente en la amistad
y fue, sin lugar a dudas, el miembro de El Puente que más mayor
convencimiento tuvo de la idea basada en práctica artística
como actividad colectiva en beneficio de la causa común que dio
coexistencia al Grupo. Persuadido por estos ideales, asumió
la búsqueda del primer estudio donde emprendieron las acciones
conjuntas, se encargó de la organizar la primera exposición
en la fábrica de lámparas Seifert y se ocupó del control
financiero del Grupo.
Completamente autodidacta, bebió
en sus inicio, al igual que sus compañeros, de las influencias de
los Postimpresionistas franceses, la escultura primitiva y la estela imborrable
de Munch.
Su carácter melancólico
y especialmente sensible le privaron de lograr la estridencia de color
que caracterizó al resto de los componentes del Grupo, desarrollando
una contención cromática visible en obras tempranas como
Día cristalino. Si bien su producción estuvo siempre presidida
por la moderación y el equilibrio, no se mantuvo al margen de la
experimentación formal emprendida por Die Brücke durante sus
primeros años de actividad, que darían como resultado unas
obras caracterizadas por las líneas angulosas y colores fuertemente
contrastados como puede apreciarse en su obra Canal de Berlín.
El verano que pasó en 1907 junto
a Schmidt-Rottluff en Daggast le permitió experimentar con
la temática paisajística, donde se vio claramente influido
por la vitalidad y ardor de la técnica y expresividad colorística
de Van Gogh que posteriormente abandonaría en favor de un estilo
más pausado y menos agresivo como refleja su Baile de un pueblo.
Fue junto a Kirchner el miembro de Die
Brücke que mejor cultivó la xilografía, si bien
a partir de 1907 mostró su preferencia por la litografía.
En 1909 emprendió un viaje por
distintas ciudades italianas, Roma, Verona, Padua, Venecia y Rávena.
El contacto con Italia le descubrió el arte etrusco en el que vio
otra forma de arte primitivo que tanta fascinación despertó
entre los expresionista. Esta experiencia tuvo una repercusión directa
en su producción como refleja su Desnudo en un sofá, realizado
en el mismo año. El impacto italiano se manifestó del mismo
modo en la brillantez y claridad de los colores que confirió a sus
obras a partir de entonces.
En 1911 se trasladó como el resto
de los componentes de Die Brücke a Berlín, ciudad donde desarrolló
temas más intimistas vinculados a los sentimientos humanos más
intimistas, como refleja su obra Dos hombres y una mesa realizada en 1912.
Los protagonistas en una reducida estancia, presidida por la imagen de
Cristo colgado en la cruz, muestran un aspecto atormentado de gran sufrimiento.
La idea de sufrimiento de raíces cristianas fue uno de los rasgos
que caracterizó la literatura y el arte expresionista y fue Heckel
quien más ahondó y reflexionó sobre esta idea.
La guerra, como para el resto del grupo,
supuso un brusco parón en su carrera. Asumiendo un destacado grado
de compromiso, se alistó como voluntario en el ejército y
tras ser declarado no apto para el servicio activo, se trasladó
a Flandes para desarrollar tareas como médico. Durante la contienda
acentuó su innato sentimiento de sensibilidad, asiéndose
a sus convicciones religiosas. Fue en Ostende donde realizó la desgraciadamente
desaparecida durante la Segunda Guerra Mundial, Madonna, sirviéndose
de varios paneles de una tienda de campaña.
De vuelta a Berlín en 1918 continuó
con su actividad presidida por el equilibrio que siempre fue una constante
en sus creaciones, cuyo reflejo lograría a la perfección
en su obra Retrato de un hombre.
KARL SCHMIDT-ROTTLUFF. Rottluff, 1884-Berlín,
1976
Desde
1905, fecha de la fundación de Die Brücke, Karl Schmidt incorporó
a su nombre el toponímico de su ciudad natal Rottluff, guiado por
el sentimiento nacionalista que tan presente estuvo entre los miembros
del grupo.
Del mismo modo que Kirchner y Heckel,
sus comienzos estuvieron determinados por los estudios de arquitectura
que, como sus compañeros. abandonó para dedicarse por entero
a la creación artística, actividad por la que desde su etapa
como escolar mostró un gran interés.
Sus primeros contactos con la pintura
tuvieron lugar hacia 1901 cuando, aún siendo estudiante en el Real
Instituto de Bachillerato de humanidades de Chemitz, se traslado en viaje
de estudios a Bohemia donde realizó sus primeros paisajes de acuarela.
A pesar de lo temprano de estas creaciones el joven Schmidt manifestó
su preocupación por captar el misterio que se esconde en la naturaleza,
idea que tanta trascendencia tendría años después
para el resto de los componente de El Puente.
Tras sus estudios de bachillerato se trasladó
a Dresde para iniciar sus estudios de arquitectura, ciudad donde se encontraba
su amigo Heckel cursando la misma disciplina que ambos abandonarían
poco después.
A través de Heckel conoció
a otros dos estudiantes de arquitectura tan interesados en el arte como
ellos mismos: Kirchner y Fritz Bleyl con quienes fundó Die Brücke.
A Schmidt-Rottluff se debió la elección del nombre para el
grupo. A él se debió también el interés de
Die Brücke por la litografía, cuya práctica trasmitió
a sus amigos. Del mismo modo fue él quien convenció
a Emil Nolde para que se uniera al grupo.
Como para el resto de los componentes
de El Puente, la influencia de Van Gogh y los Postimpresionistas fue manifiesta
en sus primeros paisajes caracterizados por la exaltación del color
y la técnica empastada conseguida a partir de la aplicación
directa de los materiales sobre el lienzo. Tras esas primeras experiencias
evolucionó hacia una pintura más controlada como puede apreciarse
en El faro realizada en 1909.
A partir de ese año mostró
una especial predilección por la acuarela puesto que le permitía
experimentar sobre las composiciones de forma rápida, por las cualidades
que presentaba la propia técnica.
A partir de 1910 logró traspasar
la técnica de la acuarela a la pintura a partir de la disolución
del
óleo, recurso que le permitiría
dibujar con gran ligereza sobre el lienzo. Paisaje de Otoño o Paso
de carruajes se nos muestran como magníficos ejemplos de esta etapa
estilística.
En 1911, tras un viaje a Noruega, Schmidt-Rottluff
, intensificó de nuevo su expresión plástica, logrando
a partir de la aplicación directa del color una pintura extremadamente
colorista de fuertes e intensas superficies planas como refleja su Paisaje
Noruego.
Tras su establecimiento en Berlín,
fue el último en instalarse en la gran ciudad en 1911, Schmidt-Rottluff,
tras conocer a Franz Marc, inició un ejercicio experimental
que le llevó a una práctica expresiva pareja a la desarrollada
por el grupo de Munich, Der Baue Reiter iniciando en este sentido sus primeros
contactos con la abstracción.
La ciudad de Berlín le supuso también
el contacto directo con el Cubismo y el Futurismo, cuya influencia se puso
de manifiesto en creaciones como Casas en la noche o Torre Petri de Hamburgo,
ligadas a la soluciones futuristas. Obras como Mujer leyendo o Fariseos
reflejan su acercamiento a la estética y experimentalismo cubista.
A pesar del atractivo que le despertó la orientación geométrica,
sin embargo, no renunció a su vigorosa paleta cromática tan
alejada de la sobriedad colorística desarrollada por los cubistas.
La gran ciudad, como al resto de sus compañeros,
le causó del mismo modo un tremendo impacto, convirtiéndose
en tema recurrente. En obras como La calle, personajes anónimos
se convirtieron en protagonistas de sus escenas ciudadanas, individuos
que no se relacionan, conscientes de su soledad en la gran urbe, personajes
como máscaras frente a los situados en la naturaleza.
Hacia finales de 1912 recurrió
de nuevo a uno de los temas más importantes para Die Brücke
: El desnudo, Muchacha aseándose, Dos mujeres, y Después
del baño son buena prueba de ello.
A partir de 1913, tras la ruptura del
Grupo, se afanó en una nueva temática; personajes femeninos
representados con gran realismo que acentúa la tensión de
la escena, junto al mar, absortas, sin comunicación, embebidas en
su propia soledad, transmiten una rotunda melancolía y tristeza,
a lo que contribuye el uso de colores más apagados como puede apreciarse
en la obra Plañideras en la playa.
Antes de incorporarse al ejército
en 1915, anhelando probablemente los años de Dresde, recuperó
el interés por la escultura primitiva que tanto había influido
en todos los componentes de Die Brücke. Retrato de una muchacha refleja
la dependencia que seguía manteniendo hacia esos modos de expresión.
En la producción realizada durante
los años de la contienda buscó la expresión espiritual
asiéndose a las posibilidades que le ofreció la religión,
como revela la serie de xilografías que dedicó a la vida
de Cristo.
Después de la guerra su obra perdió
expresividad y se tiñó de tristeza y resignación.
Su creación más emblemática en este sentido fue Autorretrato
con sombrero que se convertiría en obra clave del expresionismo,
reflejo de la tremenda desilusión del ser humano tras la experiencia
que supuso la primera gran catástrofe de nuestro siglo.
Poco a poco su estilo se fue sosegando,
derivando poco a poco hacia un mayor decorativismo en la línea de
los fauvistas. Las composiciones se hicieron en consecuencia más
serenas, reflejo del deseo por conseguir el equilibrio entre forma y color,
una armonía que según los estudiosos de su obra le convirtieron
en un modernista clásico.

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