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EXPRESIONISMO ALEMÁN:
Die Brücke (El Puente) y sus componentes.
Der Blaue Reiter (El Jinete Azul).
Kandinsky y su teoría.

Concepción Lopezosa Aparicio
ISBN- 84-9714-058-3

 

CERICH HECKEL. Döbel, 1883-Rudolfzell, 1970.

(c) Staatsgalerie moderner Kunst, Munich. Día límpido, 1913. Erich HeckelFormado como Kirchner y Bleyl en el campo de la arquitectura, la abandonó en 1905 para dedicarse plenamente a la pintura en el seno de Die Brücke.

Creía profundamente en la amistad y fue, sin lugar a dudas, el miembro de El Puente que más mayor convencimiento tuvo de la idea basada en práctica artística como actividad colectiva en beneficio de la causa común que dio coexistencia al Grupo. Persuadido por estos ideales, asumió  la búsqueda del  primer estudio donde emprendieron las acciones conjuntas, se encargó de la organizar la primera exposición en la fábrica de lámparas Seifert y se ocupó del control financiero del Grupo.

Completamente autodidacta, bebió en sus inicio, al igual que sus compañeros, de las influencias de los Postimpresionistas franceses, la escultura primitiva y la estela imborrable de Munch.

Su carácter melancólico y especialmente sensible le privaron de lograr la estridencia de color que caracterizó al resto de los componentes del Grupo,  desarrollando una contención cromática visible en obras tempranas como Día cristalino. Si bien su producción estuvo siempre presidida por la moderación y el equilibrio, no se mantuvo al margen de la experimentación formal emprendida por Die Brücke durante sus primeros años de actividad, que darían como resultado unas obras caracterizadas por las líneas angulosas y colores fuertemente contrastados como puede apreciarse en su obra Canal de Berlín. 

El verano que pasó en 1907 junto a Schmidt-Rottluff en Daggast  le permitió experimentar con la temática paisajística, donde se vio claramente influido por la vitalidad y ardor de la técnica y expresividad colorística de Van Gogh que posteriormente abandonaría en favor de un estilo más pausado y menos agresivo como refleja su Baile de un pueblo. 

Fue junto a Kirchner el miembro de Die Brücke que mejor cultivó  la xilografía, si bien  a partir de 1907 mostró su preferencia por la litografía.

En 1909 emprendió un viaje por distintas ciudades italianas, Roma, Verona, Padua, Venecia y Rávena. El contacto con Italia le descubrió el arte etrusco en el que vio otra forma de arte primitivo que tanta fascinación despertó entre los expresionista. Esta experiencia tuvo una repercusión directa en su producción como refleja su Desnudo en un sofá, realizado en el mismo año. El impacto italiano se manifestó del mismo modo en la brillantez y claridad de los colores que confirió a sus obras a partir de entonces. 

En 1911 se trasladó como el resto de los componentes de Die Brücke a Berlín, ciudad donde desarrolló temas más intimistas vinculados a los sentimientos humanos más intimistas, como refleja su obra Dos hombres y una mesa realizada en 1912. Los protagonistas en una reducida estancia, presidida por la imagen de Cristo colgado en la cruz, muestran un aspecto atormentado de gran sufrimiento. La idea de sufrimiento de raíces cristianas fue uno de los rasgos que caracterizó la literatura y el arte expresionista y fue Heckel quien más ahondó y reflexionó sobre esta idea.

La guerra, como para el resto del grupo, supuso un brusco parón en su carrera. Asumiendo un destacado grado de compromiso, se alistó como voluntario en el ejército y tras ser declarado no apto para el servicio activo, se trasladó a Flandes para desarrollar tareas como médico. Durante la contienda acentuó su innato sentimiento de sensibilidad, asiéndose a sus convicciones religiosas. Fue en Ostende donde realizó la desgraciadamente desaparecida durante la Segunda Guerra Mundial, Madonna, sirviéndose de varios paneles de una tienda de campaña.

De vuelta a Berlín en 1918 continuó con su actividad presidida por el equilibrio que siempre fue una constante en sus creaciones, cuyo reflejo lograría a la perfección en su obra Retrato de un hombre.

 

KARL SCHMIDT-ROTTLUFF. Rottluff, 1884-Berlín, 1976

(c) Museum am Ostwall. Retrato doble de S.y L. Por Karl Schmidt-Rottluff. Hacia 1925. Óleo sobre lienzoDesde 1905, fecha de la fundación de Die Brücke, Karl Schmidt incorporó a su nombre el toponímico de su ciudad natal Rottluff, guiado por el sentimiento nacionalista que tan presente estuvo entre los miembros del grupo.

Del mismo modo que Kirchner y Heckel, sus comienzos estuvieron determinados por los estudios de arquitectura que, como sus compañeros. abandonó para dedicarse por entero a la creación artística, actividad por la que desde su etapa como escolar mostró un gran interés. 

Sus primeros contactos con la pintura tuvieron lugar hacia 1901 cuando, aún siendo estudiante en el Real Instituto de Bachillerato de humanidades de Chemitz, se traslado en viaje de estudios a Bohemia donde realizó sus primeros paisajes de acuarela. A pesar de lo temprano de estas creaciones el joven Schmidt manifestó su preocupación por captar el misterio que se esconde en la naturaleza, idea que tanta trascendencia tendría años después  para el resto de los componente de El Puente.

Tras sus estudios de bachillerato se trasladó a Dresde para iniciar sus estudios de arquitectura, ciudad donde se encontraba su amigo Heckel cursando la misma disciplina que ambos abandonarían poco después.

A través de Heckel conoció a otros dos estudiantes de arquitectura tan interesados en el arte como ellos mismos: Kirchner y Fritz Bleyl con quienes fundó Die Brücke. A Schmidt-Rottluff se debió la elección del nombre para el grupo. A él se debió también el interés de Die Brücke por la litografía, cuya práctica trasmitió a sus amigos. Del mismo modo fue él quien convenció  a Emil Nolde para que se uniera al grupo.

Como para el resto de los componentes de El Puente, la influencia de Van Gogh y los Postimpresionistas fue manifiesta en sus primeros paisajes caracterizados por la exaltación del color y la técnica empastada conseguida a partir de la aplicación directa de los materiales sobre el lienzo. Tras esas primeras experiencias evolucionó hacia una pintura más controlada como puede apreciarse en  El faro realizada en 1909.

A partir de ese año mostró una especial predilección por la acuarela puesto que le permitía experimentar sobre las composiciones de forma rápida, por las cualidades que presentaba la propia técnica.

A partir de 1910 logró traspasar la técnica de la acuarela a la pintura a partir de la disolución del  óleo, recurso que le permitiría dibujar con gran ligereza sobre el lienzo. Paisaje de Otoño o Paso de carruajes se nos muestran como magníficos ejemplos de esta etapa estilística.

En 1911, tras un viaje a Noruega, Schmidt-Rottluff , intensificó de nuevo su expresión plástica, logrando a partir de la aplicación directa del color una pintura extremadamente colorista de fuertes e intensas superficies planas como refleja su Paisaje Noruego.

Tras su establecimiento en Berlín, fue el último en instalarse en la gran ciudad en 1911, Schmidt-Rottluff, tras conocer a Franz Marc,  inició un ejercicio experimental que le llevó a una práctica expresiva pareja a la desarrollada por el grupo de Munich, Der Baue Reiter iniciando en este sentido sus primeros contactos con la abstracción.

La ciudad de Berlín le supuso también el contacto directo con el Cubismo y el Futurismo, cuya influencia se puso de manifiesto en creaciones como Casas en la noche o Torre Petri de Hamburgo, ligadas a la soluciones futuristas. Obras como Mujer leyendo o Fariseos reflejan su acercamiento a la estética y experimentalismo cubista. A pesar del atractivo que le despertó la orientación geométrica, sin embargo, no renunció a su vigorosa paleta cromática tan alejada de la sobriedad colorística desarrollada por los cubistas.

La gran ciudad, como al resto de sus compañeros, le causó del mismo modo un tremendo impacto, convirtiéndose en tema recurrente. En obras como La calle, personajes anónimos se convirtieron en protagonistas de sus escenas ciudadanas, individuos que no se relacionan, conscientes de su soledad en la gran urbe, personajes como máscaras frente a los situados en la naturaleza.

Hacia finales de 1912 recurrió de nuevo a uno de los temas más importantes para Die Brücke : El desnudo, Muchacha aseándose, Dos mujeres, y Después del baño  son buena prueba de ello.

A partir de 1913, tras la ruptura del Grupo, se afanó en una nueva temática; personajes femeninos representados con gran realismo que acentúa la tensión de la escena, junto al mar, absortas, sin comunicación, embebidas en su propia soledad, transmiten una rotunda melancolía y tristeza, a lo que contribuye el uso de colores más apagados como puede apreciarse en la obra Plañideras en la playa. 

Antes de incorporarse al ejército en 1915, anhelando probablemente los años de Dresde, recuperó el interés por la escultura primitiva que tanto había influido en todos los componentes de Die Brücke. Retrato de una muchacha refleja la dependencia que seguía manteniendo hacia esos modos de expresión.

En la producción realizada durante los años de la contienda buscó la expresión espiritual asiéndose a las posibilidades que le ofreció la religión, como revela la serie de xilografías que dedicó a la vida de Cristo.

Después de la guerra su obra perdió expresividad y se tiñó de tristeza y resignación. Su creación más emblemática en este sentido fue Autorretrato con sombrero que se convertiría en obra clave del expresionismo, reflejo de la tremenda desilusión del ser humano tras la experiencia que supuso la  primera gran catástrofe de nuestro siglo.

Poco a poco su estilo se fue sosegando, derivando poco a poco hacia un mayor decorativismo en la línea de los fauvistas. Las composiciones se hicieron en consecuencia más serenas, reflejo del deseo por conseguir el equilibrio entre forma y color, una armonía que según los estudiosos de su obra le convirtieron en un modernista clásico.

 

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