| En
la Cueva del Civil del Barranco de la Valltorta (Tirig, Castellón
de la Plana) se han representado elegantes arqueros que preparan sus
flechas, las disparan o permanecen estáticos. Aislada del conjunto
apareció la figura de un arquero de 0,14 metros que hoy se encuentra
en el Museo de Cervera (Lleida).
De nuevo una escena cinegética
ha sido el motivo elegido para decorar la Cueva de los Caballos de la
Valltorta (Tirig, Castellón de la Plana). Se trata de una cacería
de ciervos en la que varios cazadores disparan contra una manada que huye.
Un poco más lejos, unos ciervos son alcanzados en sus cuartos traseros
por las flechas de los ojeadores. Los cazadores han sido magníficamente
representados en tensión, así como los animales, que aparecen
en distintas posiciones (excepcional la imagen de la cierva herida que
parece desvanecerse).
Los ciervos son protagonistas absolutos
de las pinturas del Abrigo de Mas d´en Josep de Valltorta (Tirig,
Castellón de la Plana). Un cazador, con su arma en la mano,
corre tras dos ejemplares; uno de los ciervos sólo tiene dibujados
la cabeza y la mitad delantera; el otro, detrás, está herido
en el vientre por una flecha; el cazador, más pequeño, tiene
en las rodillas los mismos adornos que el hombre desnudo de Cogull, pero
también lleva un pequeño adorno en la cintura y cintas o
plumas, representados con puntos, en la cabeza.
4.5. Valencia.
La zona de influencia de las pinturas
rupestres del Levante Español llega, evidentemente, al territorio
valenciano, donde se encuentran algunos de los conjuntos más interesantes
en cuanto a la peculiaridad de su temática.
Tal es el caso de las magníficas
pinturas, algo tardías, de la Cueva de la Araña, Bicorp
(Valencia). El conjunto de mayor entidad es una representación
de una cacería de cabras salvajes, excelente en composición
y movimiento: un círculo de cazadores con arcos acorrala y remata
a un grupo de animales; una de las cabras ha caído patas arriba,
por el impacto de una flecha, junto a una mancha de color oscuro - la sangre
-; algunos animales no pueden apenas seguir corriendo y se derrumban heridos,
mientras otros han logrado huir; un pequeño ejemplar que se había
separado del rebaño está amenazado por un arquero que va
a disparar.
Muy cerca de esta cacería se ha
representado la escena de una danza fálica rodeada de un grupo de
animales, muy naturalista; entre las siluetas, llama poderosamente la atención
una cabra negra cuyos cuernos cortan la figura de otra cabra roja apenas
visible y de una cierva también roja.
El artista o los artistas han aprovechado
los orificios naturales para crear una curiosa escena de la recolección
de la miel; unos hombres, con un cuenco campaniforme en la mano - la cestería
y la cerámica ya se han desarrollado en época neolítica
-, suben ayudándose de una cuerda por una escarpada roca hasta el
lugar donde está el panal; mientras las figuras sacan la miel, las
abejas que vuelan alrededor del enjambre, son en realidad pequeños
y ágiles toques de pincel - en la misma línea que los pájaros
en vuelo de Morella la Vella o las moscas y arañas del Barranco
de la Gasulla -; en el centro del friso, un caballo se desploma verticalmente,
junto al recolector de miel.
4.6. Alicante.
La ruta que se ha venido siguiendo continúa
por la provincia de Alicante. Allí, en las Cuevas de la Sarga,
Alcoy (Alicante), se han representado de forma muy naturalista unos
ciervos (de 0,30 metros de largo aproximadamente) con dos estilos distintos
y sobre trazos esquemáticos más antiguos.
Estos meandros son especialmente interesantes
por ser propios de la fase esquemática desarrollada en una serie
de conjuntos de esta provincia; el mayor de ellos mide un poco más
de un metro y todos están constituidos por varias líneas
serpentiformes de recorrido paralelo, salvo en los extremos, donde algunas
de ellas se unen; en opinión de ciertos autores estas representaciones
se inscriben en una etapa más antigua que el arte levantino naturalista
y podría relacionarse con los elementos geométricos pintados
sobre plaquitas calizas aparecidas en yacimientos como La Cocinilla del
Obispo (Albarracín, Teruel). En todo caso, su estudio sigue siendo
enormemente complejo dado su mal estado de conservación.
De entre las figuras de animales que se
encuentran en las cuevas de la Sarga, es significativa la representación
de un ciervo, captado con enorme naturalismo, con la técnica de
perfilado y relleno posterior a base de finos trazos realizados con pincel;
en esta ocasión no se ha recurrido al relleno de tinta plana habitual.
4.7. Albacete.
Las últimas pinturas verdaderamente
importantes de este arte naturalista levantino se encuentran en la zona
de Albacete y el norte de Murcia, como los abrigos pintados en Alpera (Cueva
de la Vieja y Cueva del Queso), en Almansa (Abrigo del Monte Mugión)
y los tres de Minateda. Es también en estos ejemplos donde el último
estilo esquemático alcanza su mayor desarrollo.
La Cueva del Venado del Abrigo de Alpera
(Albacete), llamada también de la Vieja, tiene una serie de
pinturas en un paño de casi diez metros, donde de nuevo predominan
las figuras humanas; pueden encontrarse escenas conjuntas de caza o luchas
entre tribus - algunas quizás con significado mágico - así
como figuras aisladas.
Destaca la silueta de un hombre con el
perfil muy marcado (nariz, mentón) y un gran penacho de plumas en
la cabeza. Son además interesantes las dos mujeres en conversación
representadas con lujosos vestidos y adornos en los brazos, con gorros
de largas plumas, en alegres posturas y formando parejas muy similares
a las de Cogull (Lleida).
Se pueden encontrar también representaciones
de animales, como unas cabras monteses que corren y saltan ágilmente
o un delicado y pequeño macho que guía el rebaño.
Éstas son las figuras más antiguas del conjunto, en un color
rojo claro, mientras los demás animales e imágenes humanas
son de un tono más oscuro. Además, en este mismo color rojo
oscuro, se pintaron toros con cuernos en semicírculo que en tres
de los casos fueron transformados en cuernos de ciervo; estas metamorfosis
son muy abundantes en este abrigo - cabras convertidas en ciervos -, un
recurso también habitual en las cavernas paleolíticas.
No obstante, pese a la cantidad y variedad
del conjunto, en comparación con las obras del Maestrazgo y de las
sierras ibéricas, estas pinturas de la Cueva del Venado se descubren
ciertamente mediocres.
Entre las obras del Abrigo de Minateda
(Albacete) llama la atención un grupo de arqueros que avanza
hacia el enemigo; las figuras, cuyos cuerpos han sido dibujados mediante
largas rayas, van armadas con arcos y flechas y llevan adornos en tobillos
y antebrazos. Delante de esta escena, aparece la imagen de un asno y un
cazador que lo acecha con el venablo en la mano.
Desafortunadamente, casi la totalidad
de las figuras de este abrigo son en la actualidad prácticamente
invisibles por lo que su estudio es difícil.
En una de las cuevas de la Solana de
las Covachas (Nerpio, Albacete) se ha conservado la figura de
un gran ciervo finamente perfilado con tinta plana y dejada incompleta
en el interior - una corriente de agua ha provocado la formación
de un elemento vegetal sobre su cuerpo -, además de una silueta
humana muy estilizada, en rojo claro. En otra parte de la caverna hay un
gran conjunto con imágenes de ciervos y mujeres - una con senos
salientes y falda de borde recto -, cuyo significado es aún un enigma.
Se trata por tanto de un yacimiento que muestra técnicas pictóricas
diferentes, desde las pinturas lineales o las series de tintas planas dentro
de perfiles firmes y con variantes de matiz del color rojo a la factura
de perfiles de trazo grueso sin relleno.
4.8. Murcia.
El Abrigo de Cantos de la Visera (Yecla,
Murcia) destaca por las sucesivas series de estilos pictóricos
superpuestos más que por la belleza de sus figuras. Se trata efectivamente
de pinturas superpuestas de distinta época, con colorido diferente,
pero su pésimo estado de conservación impide muchas veces
distinguir lo que representan o su estilo. No obstante, en la zona izquierda
aún se puede apreciar la superposición de un ciervo naturalista
sobre una zancuda esquemática más antigua; a la derecha,
quedan restos de cuadrúpedos esquemáticos de la Edad de Bronce.
En este abrigo los conjuntos pictóricos
resultan especialmente abigarrados y tienen numerosas series superpuestas:
desde las figuras naturalistas de época incierta pero relacionadas
con el arte paleolítico, hasta los signos esquemáticos sincrónicos
de las culturas del Neolítico y la Edad de Bronce. De nuevo en esta
ocasión el análisis de las imágenes resulta enormemente
complicado.
Desde los primeros descubrimientos
de las pinturas rupestres del Levante Español las investigaciones
se han ido multiplicando sin cesar y, sin embargo, son aún hoy muchas
las incógnitas por resolver.
Se podría pensar que los abrigos
y las cuevas, cuyas pinturas se han podido repasar en este estudio, fueron
santuarios o lugares donde se celebraban ritos sociales o religiosos. No
obstante, todo apunta a que durante estos tres largos milenios los hombres
nunca habitaron en estos emplazamientos, aunque sí en espacios próximos
(en sus bases se han encontrado utensilios de piedra, restos de actividad
laboral y armas). En todo caso, lo cierto es que estos emplazamientos apenas
tienen defensa contra las inclemencias del tiempo y, sin embargo, el hombre
se desplazó hasta allí, en ocasiones no sin dificultad, para
desarrollar su actividad, observar y pintar. En estos abrigos y cuevas
se originó y desarrolló el arte de este pueblo cazador, que
practicaba una agricultura rudimentaria y en momentos finales fue capaz
de llevar a cabo una labor de pastoreo.
Sí, las dudas son muchas, pero
la excelente calidad de las pinturas es innegable. En diciembre de 1998,
la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad al arte rupestre del
Arco Mediterráneo de la Península Ibérica, respaldando
la valoración plástica de las obras y premiando las actividades
de conservación llevadas a cabo por los gobiernos autónomos
de Andalucía, Aragón, Castilla - La Mancha, Cataluña,
Valencia y Murcia, en parte de cuyos territorios existen muestras de esta
excepcional manifestación cultural que es la Pintura rupestre del
Levante español.
BIBLIOGRAFÍA

|