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FIESTA, PODER Y ARTE EFÍMERO EN EL TOLEDO BARROCO 3
ISBN-84-9714-075-3
Paula Revenga Domínguez
Coordinadora Área de Arte en liceus
 

Por otra parte, es de destacar el papel preponderante que se concede a los Jeroglíficos, no sólo en la decoración del túmulo funerario, sino también del templo. Nos cuenta el autor de las Relaciones como "estava toda la nave de puerta a puerta vestida de lúgubres bayetas y coronada de una resplandeciente guarnición de amarillas y fúnebres antorchas. Adornávanlas en iguales espacios treinta y seis lienços de ingeniosos jeroglíficos, cuyas letras y motes no menos empeñavan la atención de los circustantes, con la hermosura y variedad de sus metros, que robavan los ojos con la dulçura misteriosa de sus ideas (...)" (20). Y él mismo se encarga de describirnos algunos de esos jeroglíficos y de explicarnos las claves para la correcta interpretación de la mayoría de ellos:
 
- “Geroglífico I. Pintose un laurel cuyas ramas estaban llenas de corona y cetros inclinándose a la tierra, y como cayendo de ella por estar cortada y dividida toda la copa del tronco, que producía y volvía a brotar entre do tierra una vara, o renuevo, coronado con otra corona, de la parte opuesta del lienço salía el brazo de la muerte en unas nuves oscuras, con su guadaña en la mano, como que avía segado con ella del tronco del laurel la copa, la letra latina, que fue tomada del quarto de Daniel dezía: Succide arboren, relinque germen; y la castellana: Perdió Filipo estos frutos/ Pero de bolver a darlos/ Flor y esperanza dio en Carlos.

 - Geroglífico II. Pintose la urna de un sepulcro real, y sobre la corona y urna, un medio círculo de esta letra: Lupidem quem reprobaberunt aedificantes, Psalm.117, v.22. Estava una mano como en sitial y descanso sobre uno de sus roleos, con esta letra del Psalmo 6. Lachymis meis, fratum meum. Al otro lado otra mano con una pica, o escoda, en posición de estar labrando, con aquellas palabras del mesmo Psalm. Laboravi in gemitu meo; y la letra Castellana por clave, dezía: Acabo una y otra mano/ De Filipo este lugar/ Que fue su empeño acabar/ En sitio tan soberano.

 Explicación: La urna de este geroglífico representa y denota la que su Magestad labró de exquisitos y preciosos jaspes, ricos y dorados bronces, para sí, en el Regio Panteón del Escurial; cuya magnífica obra comenzó a enriquecer el señor rey don Felipe Tercero, su padre, intitulándola Altar de todos Santos (esto es Panteón). La mano, que descansa y se arrima, y afirma en ella, indica y alude a la ternura, devoción y costumbre de no permitir su Magestad que en dicha capilla se le pusiesse sitial para oír Missa, teniendo siempre puesta la mano sobre la urna que tenía elegida para si, según refieren todos los que con veneración y espanto lo observaron (...). La mano opuesta con la escoda, o pica, alude al afecto con que su Magestad de su real bolsillo y peculio (sic), pagí a los maestros que executaron esta fábrica, tomando él mesmo la motea para delinearles y trazarles su admirable estructura.

 - Geroglífico III. Pintose una Nave que llegaba a un puerto, en cuya rivera estava una hermosa y coronada espiga, que inclinando y torciendo con el peso la caña sobre la Nave se desgranava y deshazía en ella; En uno de los costados de la Nave estava esta letra: Facea est quasi Navis institoris de longe portans panem suum. Epícteto que da a María Santísima la Iglesia, y a la muger fuerte el cap. 31 de los probervios vers. 14. La espiga circundava de aquellas palabras del 5 de Job, vers. 26: Veniens in sepulchrum tanquam fructum maturum, quod in tempore mesuerunt. La letra y clave castellana dezía: La Nave Santa María/ Llevó sus frutos y es cierto/ Que el cielo será su puerto.
 Explicación: La idea de este geroglífico alude al caso, no sin misterio de aver muerto su Magestad día del nombre de María 17 de septiembre; en cuyo mes se acaban de guardar y recoger las mieses.

 - Geroglífico IV. Pintose sobre el globo de la tierra, en una almohada de brocado, un cetro de oro, y en el cielo un peso pendiente de dos estrellas, de una y otra parte del fiel, como pinta y figura la Poesía Astronómica el signo de Libra; y con el carácter que le significan los Iuducuarios. Y esta letra latina por orla, tomada del Psalmo 84 Iustitia de Calo prospexit. Y por clave esta redondilla: Faltó en Septiembre la vara/ De Filipo; pero el Cielo/ Dio de su iusticia al suelo/ Representación más clara.
 Explicación: Para inteligencia de este Geroglífico es de suponer que el signo de Libra es el sépitmo, según el orden natural de la esfera celeste, figurado en una balança, o peso, symbolo de la justicia. Significando, y queriendo dar a entender, que quando entra el Sol en este signo, es igual el día y la noche; consta su imagen de ocho estrellas, entra el Sol en este signo comúnmente a los 12 de septiembre; aunque en la imagen, dizen otros, que a los 21 de octubre (...).

 -Geroglífico V. Pintose el mar inquieto, lúbrico y obscuro, y por un Oriente y otro naciendo y muriendo el Sol, poniéndose tenebroso y saliendo resplandeciente; ambas imágenes coronadas, en la que se ponía esta letra del segundo Libro de Vigilio (sic): Lucet Occeano, en la que amanecía, esta de Claudiano: Cunabula fouit Occeanus. La imagen de la luma en medio, assí mesmo coronada, y como obscurecida de vapores y nubes; ceñíala aquel verso de Estacio, en el tercero de su Aquilleyda: Defluit in terras mutumque amplectitur Orbem. La letra castellana explicava el concepto en esta quintilla: Llora, y luna haze crecer/ Mariana el mar, por sentir/ Que puede su llanto ser/ Sufragio al que va a morir/ Fomento al que va a nacer.

 - Geroglífico VI. Pintose el monte Líbano nevado, y en la cumbre una zarza, y en medio de ella un Lilio (sic) o Azucena, con esta letra del Segundo de los Cantares: Sicut Lilium inter spinas. Estava el Azucena coronada de doze estrellas, que cada una tenía por canto una de estas doze letras del nombre de FILIPE QVARTO. Y sobre la corona esta letra del quarto: Veni de Libano, veni coronaveris. La castellana el concepto en este mote: Sobre la Fe, que dio Juan/ Por ser testimonio digno/ Filippo le puso el signo.

 - Geroglífico VII. Pintose una mesa y sobre ella unos dados coronados, que señalavan quatro y dos puntos, de la una parte de la mesa un braço consumido y descarnado, que representava el de la Muerte, con posición y ademán de averlos echado en la mesa, con esta letra: Tulli punctum quartum habeo solidum. De la parte opuesta otro braço con una ala, como de ángel o genio, con esta letra: Lusimus par impar fecundus deducit lineam. La castellana descubría más la suerte, diziendo: Echo los dados la Muerte/ Y en el Quarto punto vio/ Perdido a Filipo el fuerte/ Pero Carlos restauró/ Segundo punto la suerte.

 Explicación: Para explicación de este geroglífico, es de suponer por principio matemático, que de cuatro puntos se forma y constituye el cuerpo sólido y cuadrado, que es el más firme, constante y fuerte; y de dos puntos la línea de sucesión, que se tira y pasa de uno a otro, con cuyas alusiones la Muerte quiere suponer aver sido suya la mayor ganancia en la possessión del Rey nuestro señor, por ser Quarto en el nombre, y constante en la paciencia y fortaleza; y la posteridad symbolizada en el Angel Evo o Genio, que mediante la sucessión de quien es el número vinario o segundo symbolo en el Segundo Carlos, que le sucede, se restituye y dilata su corona a terminarse infinita, añadiéndose Orbe al Orbe, y bolviendo a copular y unir el fin con el principio.

 - Geroglífico VIII. Pintose un Sol resplandeciente y coronado en el Cielo, cuyos rayos baxaban a herir en la luna de un espejo convexo, donde formavan otro Sol menor, de quien salían otros rayos, que en el orizonte opuesto estavan quemando unos motes; el Sol que alumbraba en el cielo tenía esta letra por orla: Induamun arma lucis, ad Roman, 13. El que reberveraba en el espejo, ésta: Erit lux lunae sicut lux solis figura subtantiae eius, c. 30, Paul ad Haebreus I. En los montes, que se abrasavan y consumían estava otra, que dezía: Tange montes... Psalmo 143. La castellana comprehendía a todas tres en este concepto: Conócese, que no espira/ De Mariana en el espejo/ Filipo y Carlos se mira/ Sustancia, fuego y reflexo/ Tema el rebelde de su ira.

 Explicación: Comprehenderase mejor el artificio de este geroglífico, adviritendo para los menos noticiosos, a quien en opinión de San Pablo somos deudores de esta explicación, la experimentada Filosofía, de abrasar más eficaz el calor del Sol interpuesto el cuerpo de un cristal y penetrados por él sus rayos; assí se supone, que la virtud paterna del Rey nuestro señor sustituida en la tutela de la Reyna nuestra señora, formará en su consejo y educación, como en luna de puro y resplandeciente cristal, tan eficaz y ardiente su valor, que abrase y debele los rebeldes tyranos de su Corona symbolizados en los montes, conforme lo fingió Onidio (sic) en el I de sus Metamorfoseos.

 - Geroglífico IX. Pintose un brazo armado, y en la mano la piel de un bellón, exprimiéndola sobre una concha, con esta letra del capítulo 6 de los Iuezes: Sciam quod permanum meam liberabis Israel. La castellana dezía: Tuvo fuerte Gedeón/ Doblada como Eliseo/ La virtud de este vellón/ En la mano por trofeo/ Y en el pecho por tusón.

 Explicación: Conviene advertir para mayor inteligencia de este Geroglífico, que quando instituyó y fundó el Orden y Cavallería del Tusón de Oro, Filipo, príncipe de Borgoña, no tuvo respeto, y mira (como juzgan muchos) al fabuloso vellocino de las Isla de los Colcos, empresa de los Argonautas, sino a un vellón misterioso de la hera de Madián, divisa y símbolo de María Santísima Nuestra Señora, como en su poema e historia de la dicha Orden y Cavallería advierten Alvar Gómez, señor de Pioz, y el bachiller Juan Bravo, maestro de los pajes del Señor Emperador don Carlo Quinto, cuya santa divisa y palio militar, no sólo como su gran maestre adornó el pecho de su Magestad, sino con doblado zelo inflamó el coraçón, y llenó de esperadas victorias la mano solicita, súplice y merecedora de que su Santidad diesse culto y festividad al patrocinio de esta gran Belona de España, en Fe de cuya tutela y señal triunfa y ha triunfado siempre de sus enemigos, como triunfó Israel.

 - Geroglífico X. Pintose un enjambre de avejas volando, y en medio una mayor coronada con esta letra Caret Stymulo, explicávase más la castellana, diciendo: A no aver nacido Rey/ Reynará por la excelencia/ Filipo de su clemencia.

 Explicación: Ylustra este Geroglífico el sentir de Olao Magro, en el libro I de la historia de las gentes septentrionales, el qual asegura, que los antiguos Reyes de aquellas provincias tenían por símbolo, y empresa una aveja mayor, y más hermosa, por ser ésta la Reyna de las demás, y carecer de estímulo, o aguijón, fundando la razón impulsiva en estas palabras: Quia moderatorem populorum oportet cum iustitiae aculeo clementiae mel habere co mixtum. Caya unión admitió con eminencia el piadoso afecto de su Magestad.

 - Geroglífico XI. Pintose un escudo de armas con un León coronado, y por orla del 
escudo estas palabras del 14 de los Iuezes: De forte dulcedo. Tenía al pecho el tusón con las llamas y cordero, que estaba dentro de un círculo, que se formaba de aquellas palabras del 6 de San Iuan: In me manet, ego in eo. La castellana fundando en la antinomia el concepto, dezía: Aunque del Astria es León/ Fue un Cordero su alimento/ Y mudó con el sustento/ La crueldad en compasión.

 - Geroglífico XII. Pintose una cuna, que rematava en un ataúd, y sobre él una corona, con esta letra de Cornelio Tácito, lib. 5. Annal. Brebibus momentis summa verti posse. La castellana, dezía: Sólo un buelco pudo hazar/ De la una, y otra mansión/ Alegre transformación.

 Los tres jeroglíficos siguientes ocupavan el lienço superior, que estuvo sobre la Real tumba, que tenía por centro un sol hermoso dentro de un círculo, formado de las letras del nombre de su Magestad, que cada una de ellas era inicial, y dava principio a un verso latino, que conclamava su muerte, y en la mesma sentencia del verso, y al fin de él le correspondía un geroglífico dentro de un círculo formado de dos versos castellanos, que le explicavan, y todos componían una hermosa esfera, que con la variedad de sus imágenes, y casas, hazía correspondencia al celeste círculo del Zodiaco, de cuyas letras me tocaron la Y de Filipus, la N de Hispaniarum, y la A de Quartus.

 - Geroglífico XIII. Letra N. Nomine grata suo septembris lucae vocavit. Pintose una corona, y una bugeta de ungüento como vertiéndose sobre ella, y ungiéndola, con esta letra del I. de los Cantares: Oleum effusum nomem tuum. Y por mote castellano: Septiembre (gran conclusión)/ Séptimo mes, suma Unción.

 La cortedad del hueco que ocupó este geroglífico, sólo dio lugar a que se explicasse con tanta precisión, mirando a que assí como mediante el séptimo Sacramento, y con el olio suyo los fieles se fortalecen, y ungen para la última batalla, con el olio del séptimo mes, que se simboliça en el nombre Santíssmo de María, su Magestad se preparó con nueva, y mayor unción. Es septiembre séptimo mes, en la cuenta de Rómulo, a quien Domiciano Germánico pretendió dar su mesmo nombre, aunque otros dizen, que no se llamó septiembre, por ser séptimo mes, sino por la dicción imber, y porque era el séptimo después del pluvioso, que es febrero.

 - Geroglífico XIV. Letra A. Alma Dei genetrix pulcherrima facto. Pintose el sol poniéndose en el ocaso, y una estrella, cuyos rayos ilustravan, y esclarecían la oscuridad del Oriente, en que se ponía el Sol, que tenía por orla esta letra: Quasi Aurora consurgens, el mote castellano manifestava uno, y otro concepto: Este día el Sol mejora/ De Ocaso puesto en la Aurora.

 - Geroglífico XV. Letra Y. Inclita forma ruit Matris est Gloria Regum. Pintose una corona en el aire, y un mar debaxo, fomándose en él los círculos, y ruedas que hazen las aguas, quando rompe su unidad algún cuerpo sólido, que cae en ellas, y por la letra: Cecedit corona capitis nostri, Tren. 5. la castellana era clave del concepto, y dezía: Cai, y gran sombra, esta rueda/ En mayores sombras queda” (21)

 En definitiva, jeroglíficos que hablaban del monarca difunto pero también del sucesor a la corona. Fin y Esperanza. Tristeza entreverada de alegría, no sólo porque el final de la vida mortal significaba para el rey el comienzo de la vida eterna, sino también por la gloria de quien habría de sucederle, ya que a los solemnes funerales les seguían entronizaciones felices.

 Ciertamente, los artífices que intervinieron en las obras para estas exequias tuvieron abundante quehacer y escaso tiempo -poco más de un mes- para realizar los trabajos. Su actividad estaría fuertemente condicionada por la brevedad en la ejecución y por el ahorro de medios -pues el precio estaba fijado y no podían excederlo-, pero también por las disposiciones de comisarios y mentores iconográficos que impondrían los asuntos y modelos a representar de forma precisa. 

Además, era imprescindible cuidar el decoro en las representaciones y lograr que el conjunto resultase perfecto -a vista de peritos que lo juzgarían- para la brillante ceremonia.

 Y después las exequias, de nuevo a trabajar con premura pues, según quedaba establecido en el contrato, a mediodía del día siguiente al de finalizar las honras, el túmulo habría de estar ya "deshecho y quitado, y desembarazada la Santa Iglesia", y tampoco esto admitía dilación alguna dado que la ceremonia fúnebre concluiría el 23 de diciembre y el día 24 tenía que celebrarse en la Catedral la Pascua de Navidad.
 
 


  20. Hurtado, L.: Op. cit., p. 93.
  21. Hurtado, L.: Op. cit., pp. 58-68.