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LOS DIOSES DE LA MITOLOGÍA GRIEGA 4/5
Alicia Esteban
Mercedes Aguirre
ISBN-84-9714-083-4
 

-QUIRÓN:

     Hijo de Crono y de la Oceánide Fílira. Era sabio y conocedor del arte de la medicina, de la caza y de la música, por lo que se le encomendó educar a diversos héroes: Acteón, Eneas, Jasón, Aquiles e incluso al dios Asclepio, al que instruyó en los conocimientos de medicina.

PAN:

     Hijo de Hermes y de la ninfa Dríope, o, según otras versiones, de Zeus o de algún otro dios. Es una divinidad campestre, de los pastores, originaria de la región de Arcadia, la tierra pastoril por excelencia. Su carácter es lascivo y juguetón, lo que le hace perseguir constantemente a las ninfas. Así pues, su imagen habitual es vagando por los montes junto con las ninfas y tocando el caramillo (como se le presenta en el Himno Homérico a Pan). Una historia de época tardía nos cuenta el origen  de su instrumento musical, la siringe, relacionado con su amor por una ninfa, Siringe, a la que persiguió. Ella, al huir de él pidió auxilio a los dioses, que la metamorfosearon en caña, de la que el dios fabricó el instrumento.

     Otro aspecto muy importante del dios es su poder de provocar un miedo irracional y misterioso: el "pánico", derivado precisamente de su nombre.

     Se le representa con cuerpo muy velludo, mitad de hombre, mitad de macho cabrío.

     Aunque no exactamente agrestes, por su afinidad incluimos aquí a las

HESPÉRIDES:

     Divinidades a las que se les atribuyen distintas genealogías: como hijas de la Noche (según Hesíodo), de Zeus y Temis, u otras. Guardaban un maravilloso jardín con manzanas de oro que se hallaba en los confines del mundo y estaba consagrado a la diosa Hera. Robar tales manzanas fue el duodécimo trabajo de Heracles. Eran tres o siete según las versiones, y se decía de ellas que tenían una voz melodiosa.

3. Marinas y acuáticas

     Muy diversos dioses tienen relación con el mar o las aguas, aparte de su rey, Posidón. Unos son descendientes de Ponto (hijo de Gea), que personifica la fuerza del Oleaje, como divinidad primigenia. Ponto, que se unió a su madre, Gea, tuvo cinco hijos, que son los dioses propiamente marinos más antiguos: Nereo, Forcis, Ceto, Taumante y Euribia.

NEREO:

     Es el mayor de los hijos de Ponto. Se le llama "el anciano del mar", y se caracteriza por su sabiduría y sus dotes proféticas. Por ello todos acudían a consultarle, entre otros el héroe Heracles, que bajó al fondo del mar y consiguió a la fuerza la información que precisaba, a pesar de las diferentes transformaciones  del dios para huir de él. Es el padre de las cincuenta Nereidas y también del joven Nerites, que fue metamorfoseado en molusco por Afrodita al no aceptar abandonar el mar para vivir con ella en el Olimpo.

NEREIDAS:

     Hijas de Nereo y de la Oceánide Dóride. Son muy numerosas -cincuenta, según la Teogonía- y habitan todas juntas con su padre en el fondo del mar. Así nos lo describe Homero en la Ilíada (canto XVIII), que las sitúa en una profunda gruta. Las más importantes de las Nereidas son Anfítrite y Tetis:

-ANFÍTRITE:

     Pretendida por Posidón -como antes lo había sido Tetis- huyó de él; pero un sabio delfín la convenció para que le aceptara como esposo, convirtiéndose así en la soberana del mar.

-TETIS:

     Había sido revelado por una profecía que estaba destinada a tener un hijo más poderoso que su padre, y por eso los dioses la obligaron a casarse con un mortal, Peleo, del que intentó huir metamorfoseándose en seres muy diversos. Pero fue inútil. Finalmente se casaron, siendo su boda una de las más célebres en la Mitología, al asistir a ella todos los dioses.

     Tetis y Peleo fueron los padres del héroe Aquiles, al que ella intentó por diferentes medios hacer inmortal, aunque siempre fracasó. Según la versión más conocida -transmitida ya en época tardía- para ello sumergió al niño en la laguna Estigia, sujetándole por el talón; de modo que esta parte de su cuerpo resultó la única vulnerable y, por eso, la herida en esa zona precisa causó su muerte. Según otra versión, introdujo a Aquiles niño en el fuego para lograr su inmortalidad; pero, al ser descubierta por Peleo, éste se lo impidió, y la diosa abandonó su hogar terreno y volvió al fondo del mar con su padre y sus hermanas.

     Sin embargo cuidaba siempre, solícita y amorosa, de su hijo. Así se muestra en la Ilíada, particularmente en los cantos I, XVIII, XIX y XXIV, y también en el canto XXIV de la Odisea. En la tragedia Andrómaca de Eurípides Tetis finalmente anuncia que hará inmortal tanto a su hijo, tras su muerte en la guerra de Troya, como a su esposo. Asimismo en distintos pasajes de las Odas de Píndaro aparecen ésta y otras historias referentes a Tetis y su relación con Peleo y Aquiles.

     Otras divinidades habitan también en las profundidades marinas aunque no sean descendientes de Ponto:

PROTEO:

     Su misión principal consiste en cuidar de los rebaños de focas pertenecientes a Posidón. Posee facultades proféticas, atributo muy característico entre los dioses del mar, como lo es también el metamorfosearse para evitar transmitir a los hombres sus conocimientos sobrenaturales. Así se nos narra en la homérica Odisea (canto IV), en donde aparece finalmente ayudando al héroe Menelao tras haberle rehuído en un principio.

TRITÓN:

     Hijo de Posidón y Anfítrite. Está encargado de hacer resonar una carcola a modo de trompeta para anunciar la llegada de su padre. De él derivan los Tritones.

TRITONES:

     Grupo de divinidades que forman parte del cortejo de Posidón. Tienen figura de hombre de cintura para arriba y larga cola de pez. Como colectivo es concebido ya en época tardía, pues en origen se trataba de un solo dios.

GLAUCO:

     Era un pescador, humano y mortal en su origen, hijo de Posidón y de una náyade según algunas versiones. Fue convertido por virtud de unas hierbas mágicas en inmortal.

     Pero ya no pertenecen al mar exactamente otras divinidades acuáticas, como son los descendientes de Océano. Éste es un Titán, hijo de Urano y Gea, al que lo griegos consideraban un gran río que rodeaba la tierra:

OCEÁNIDES:

     Hijas de Océano y Tetis, una Titánide también hija de Urano y Gea, a la que no hay que confundir con la otra Tetis, la Nereida. Eran tres mil según Hesíodo en la Teogonía, que las hace hermanas de los Ríos, añadiendo el poeta que la más sobresaliente de ellas es Éstige. Entre otras Oceánides destacan Metis (la primera esposa de Zeus, madre de Atenea), Dóride (esposa de Nereo y madre de las Nereidas), Clímene (madre de Prometeo y Atlas), Eurínome (madre de las Gracias), Perse (madre, en unión con Helio, de Circe y de Pasífae, entre otros).

RÍOS:

     Llamados también Oceánidas, son los hijos varones de Océano y Tetis. Son dioses que personifican las corrientes fluviales que surcan la tierra y que asimismo participan en conocidas leyendas. De ellos los más célebres son Alfeo, Aqueloo, Enipeo, Ínaco, etc..

SIRENAS:

     Hijas del río Aqueloo, también tienen relación con el mar aunque no habitan en sus profundidades. En la Odisea (canto XII), que es la fuente más antigua que tenemos de ellas, Homero dice que vivían en una isla y que con su canto maravilloso atraían a los navegantes haciéndoles perecer; pero no describe su aspecto. Sin embargo, en el arte griego se las representa como mujeres con cuerpo de ave, y es sólo ya tardíamente cuando se las representa como mujeres-pez. Según las versiones su número oscila, aunque lo más frecuente es considerar que son dos o tres.

4. Infernales

     En el mundo subterráneo, el Hades, en donde reina el dios Hades -que le da su nombre- y en donde habitan los muertos, moran también otras divinidades. Asimismo hay otros personajes que por su carácter están vinculados con el mundo infernal:

PERSÉFONA:

     Llamada también Core. Hija de Zeus y de Deméter, es la reina de los Infiernos. Fue raptada por Hades, por lo que su madre abandonó su tarea (hacer crecer los frutos de la tierra) y emprendió la búsqueda de la hija. Al dejar Deméter a la humanidad sin alimentos y a los dioses sin sacrificios, consiguió que Zeus ordenara a Hades que permitiera a Perséfona marchar. Pero la joven diosa había comido un grano de granada en los Infiernos y, por eso, Hades pudo retenerla. Aunque sólo una parte del año tiene ella que permanecer al lado de su esposo, como reina de los muertos, mientras que el resto del año vuelve con su madre, que -únicamente entonces- deja que broten las semillas y que la tierra florezca. Simboliza este mito el ciclo de las estaciones. La historia se relata en el Himno Homérico a Deméter.

HÉCATE:

     Hija de los Titanes Perses y Asteria. Según se cuenta en la Teogonía, Zeus la honró sobre todos y es especialmente respetada, además de muy poderosa, abarcando su dominio tierra, mar y cielo. Ayuda de manera muy especial a los humanos que ella escoge, e incluso protege a los niños.

     En el Himno Homérico a Deméter ella aparece ayudando y acompañando con antorchas a Deméter en la búsqueda de su hija Perséfona, con la que después va siempre. En este episodio vemos clara su vinculación con el mundo infernal.

     Posteriormente se la considera la diosa de la magia, la terrible y siniestra "reina" de los hechiceros, que -como Medea- la sirven e invocan en sus encantamientos. Se aparece con una antorcha en la mano o en figura animal, y está relacionada con las encrucijadas. Es identificada a menudo con Selene y con Ártemis. Se la localiza en ocasiones en los Infiernos, como vemos en el Amigo de las mentiras de Luciano.

     En la Teogonía no se nombra ningún hijo de ella, pero, según alguna otra fuente, es la madre del monstruo Escila.

ERINIAS: 

      Nacieron de las gotas de sangre de los genitales cortados de Urano que, al derramarse, fecundaron a Gea, la Tierra (como narra Hesíodo en la Teogonía). Pero según otras versiones son hijas de la Noche. Se encargaban de velar por el orden y estabilidad de la sociedad y de vengar los crímenes contra la familia. Por ello atormentan a Orestes tras haber matado éste a su madre, Clitemestra (lo que da tema a la tragedia de Esquilo Las Euménides, en donde se las describe negras y repugnantes).

     Se las sitúa también en los Infiernos, especialmente en época posterior.

MOIRAS:

     Diosas del destino. Eran hijas de la Noche (según Hesíodo) o, según otra versión, de Zeus y Temis. Eran tres: Cloto, Láquesis y Átropo. Se las suele representar como hilanderas, ya que ellas van hilando y cortan, según su voluntad, el hilo de la vida de cada mortal.

KERES:

     Divinidades aladas maléficas, confundidas a veces con las Erinias y con las Moiras, pues, como ellas, tenían que ver con el destino de los mortales. En el Escudo de Heracles atribuido a Hesíodo se las describe clavando sus garras y chupando la sangre de los caídos en el combate.

CERBERO:

     Hijo de los monstruos Equidna y Tifón. Es un perro de tres cabezas y lomo erizado de serpientes que guardaba las puertas del Hades (el Infierno). En robarlo de allí para llevárselo a Euristeo consistió el undécimo trabajo de Heracles.

CARONTE:

     Es el barquero del Hades, que en su barca traslada a los muertos hasta el interior del Hades a través de los ríos infernales: el Aqueronte, el Cocito y el Piriflegetonte, así como la laguna Éstige o Estigia (de este modo lo atestigua ya la tragedia Alcestis de Eurípides). Cobraba a sus pasajeros el "peaje", y a ello se debe la costumbre de colocar una moneda -un óbolo- en la boca del muerto al hacerle las honras fúnebres.

     Dos obras que -en tono paródico y satírico- reflejan esta función de Caronte son la comedia Las Ranas de Aristófanes y los Diálogos de los muertos de Luciano.

ESTIGIA (o ÉSTIGE):

     Hija de Océano y Tetis, es la más importante de entre las tres mil Oceánides. Personifica la laguna o río de los Infiernos, cuyas aguas pantanosas tenían que atravesar los muertos en la barca de Caronte. Como nos cuenta la Teogonía, Zeus la honró de manera especial haciendo que sus aguas sirvieran para expresar el juramento más solemne entre los dioses, que sufrirían terribles castigos si los violaran. Es madre de Nice (Victoria).

5. Otros dioses

     Existen aún otros dioses de cierta relevancia en el mito. Entre ellos, algunos de los Titanes de la segunda generación:

LETO:

     Hija del Titán Ceo y de la Titánide Febe. Concibió de Zeus a Apolo y a Ártemis. Víctima de los celos de Hera, por orden de ésta ninguna tierra la acogía para el alumbramiento, hasta que al fin lo hizo la rocosa y estéril isla de Delos. Las penalidades de la pobre madre, errante primero y sufriendo después intensos dolores de parto durante nueve días, se describen en el Himno Homérico a Apolo (parte Delia), y también en el Himno a Delos de Calímaco.

     Sus hijos siempre se encargaron de defenderla y vengar las afrentas contra ella. Como ocurrió en el caso de Níobe, que se jactaba de tener más hijos que Leto, por lo que Apolo y Ártemis mataron a los Nióbidas: Apolo a los seis varones y Ártemis a las seis hembras (así nos lo atestigua la Ilíada, canto XXIV). También, según algunas versiones, mataron al gigante Ticio por haber intentado forzarla, siendo relatado en la Odisea el tormento que éste sufrió en los Infiernos por tal delito: un águila le roía eternamente el hígado, pena semejante a la de Prometeo. 

     Por otra parte, los hijos del Titán Jápeto y de la Oceánide Clímene son famosos fundamentalmente por los castigos y fatigas a que fueron sometidos (como se narra en la Teogonía):

ATLAS (o ATLANTE):

     Por haber luchado al lado de los Titanes contra los hijos de Crono fue condenado por Zeus a sostener el cielo sobre sus hombros. Se hallaba a la entrada del país de las Hespérides, en los confines del mundo, a donde llegó Heracles en uno de sus trabajos, relevándole durante un tiempo de su pesada carga.

MENECIO:

     Por la misma razón fue fulminado por el rayo de Zeus y arrojado a los Infiernos.

EPIMETEO:

     Resultó perjudicial para los hombres por haber aceptado como regalo de Zeus a la primera mujer, Pandora. Y fue éste un regalo nefasto, pues ella destapó con sus propias manos una vasija que contenía todos los males, que se esparcieron entonces sobre los hombres (tal es la versión que da Hesiodo en Trabajos y dias).

PROMETEO:

     Se enfrentó con Zeus para beneficiar a los hombres: primero lo engañó al instaurar los sacrificios que garantizaban las relaciones de hombres y dioses, pues al sacrificar un buey incitó con trampas a Zeus a escoger la peor parte. Entonces Zeus, en represalia, privó a los hombres del fuego, por lo que Prometeo -engañándole por segunda vez- robó para éstos unas chispas del fuego que guardaban los dioses. Zeus obró en consecuencia: por un lado, encargando a Hefesto fabricar a la primera mujer -un "bello mal"- para castigar a los hombres; y, por otro, contra el propio Prometeo, dejándole encadenado en el Cáucaso, donde un águila le devoraba el hígado, que se regeneraba cada día. Tras siglos de tortura, al fin Heracles mata al águila y lo libera. Su historia se relata en la Teogonía, y, después, en la tragedia Prometeo encadenado de Esquilo, entre otras obras.

     En fin, otros dioses no son ya fáciles de catalogar:

CIRCE:

     Hija de Helio y de la Oceánide Perse. Famosa y temible maga, vive apartada en su isla de Eea, a la que llegan en su peregrinar por el mar Ulises y sus compañeros. A algunos de éstos los convierte en animales; pero Ulises, gracias a los consejos de Hermes, se hace inmune a sus poderes y la obliga a romper el hechizo (siendo éste uno de los episodios más representativos de la Odisea, canto X). Después Ulises permanece allí un año, unido amorosamente a Circe, que, a su marcha, le da muy útiles consejos para el resto del viaje, acerca de cómo salvar los múltiples peligros que le aguardan y cómo, incluso, acceder al umbral del Hades para entrar en contacto con los muertos y poder consultar así al adivino Tiresias sobre su regreso al hogar (tema éste del canto XI de la Odisea).

     También llegó a su isla el héroe Jasón con Medea y los Argonautas (como cuenta Apolonio de Rodas en las Argonáuticas).

CALIPSO:

     Según algunos es también hija de Helio y Perse, aunque según otra versión, de Atlas y de una de las Pléyades. Vivía en su isla, la paradisíaca Ogigia, a donde fue a parar Ulises tras naufragar y perder a sus compañeros. Se enamoró de él y lo retuvo siete años, ofreciéndole incluso la inmortalidad, hasta que Zeus ordenó por medio de Hermes que lo dejara marchar (así se cuenta en la Odisea, canto V).

ASCLEPIO:

     Hijo de Apolo y de la mortal Corónide, es el dios de la Medicina, arte que hereda de su padre. De niño fue encomendado al cuidado del centauro Quirón. También sus hijos fueron médicos famosos: Macaón y Podalirio, que intervinieron en la guerra de Troya (como encontramos en la Ilíada).

     Su arte era tan poderosa que llegó incluso a resucitar a los muertos, por lo que fue fulminado por el rayo de Zeus, al contravenir las leyes naturales (según se cuenta en la tragedia Alcestis de Eurípides).

     A él estaba consagrado el famoso santuario de Epidauro, en donde se decía que se realizaban curaciones milagrosas (como vemos parodiado en la comedia de Aristófanes Pluto ="Dinero").

EROS:

     Terminamos con este dios tan especial. En Homero no aparece personificado, sino que "eros" designa sólo el concepto del sentimiento amoroso. Pero sí se halla personificado en la Teogonía de Hesíodo, en donde es uno de los dioses primigenios, nacido espontáneamente antes que casi todos los otros dioses, porque él simboliza la fuerza que hace que se unan las parejas divinas para la procreación.

     Ya posteriormente hay distintas versiones sobre su nacimiento. Según la más conocida es hijo de Afrodita, siendo esta interpretación ya casi unánime desde época helenística. Uno de los pasajes más significativos en que aparece está en las Argonáuticas (canto III) de Apolonio de Rodas. En todo caso Eros acompaña siempre a Afrodita, porque ambos son los dioses que infunden el amor y el deseo en todos los seres.

     Por otra parte, original y llena de simbolismos es la visión que de Eros ofrece Platón en el Banquete, para dar -desde la perspectiva filosófica- la máxima relevancia a la fuerza de amor.