| La
religión romana es una religión cultual, es decir, se basa
en la repetición meticulosa de una serie de ritos legados por la
tradición (1). Estas ceremonias sobre
las que se vertebra la religión sirven para establecer una relación
entre dioses y hombres, y su fin es mantener la pax deorum(2),
es decir, las relaciones de buen entendimiento, de amicitia, entre
los dioses y los hombres(3). Por lo general,
el culto es preventivo, es decir, no era necesaria la ruptura de esa pax
para que se celebrasen las ceremonias ordinarias. Con sus rituales los
romanos buscan la seguridad de no tenerse que enfrentar con la voluntad
adversa de los dioses, y sus relaciones con ellos se establecen por medio
del sacrificio y la plegaria, indisolublemente unidos (4):
se entrega algo a los dioses y a la par se solicita algo (5),
según la fórmula contractual do ut des (6).
Las formas de relaciones con los dioses están perfectamente establecidas
para evitar la ineficacia del culto (7). Se
denomina sacrificium al acto por el que se hace sagrado un objeto,
entregándoselo a la divinidad. Podían ser públicos
y privados, ordinarios o extraordinarios y estos últimos expiatorios
o de acción de gracias. El sacrificio latino no siempre implica
la muerte de una víctima, ya que puede ser cruento e incruento –mucho
más frecuente-.
Las plegarias
presentan unas formulaciones legalistas, por las que se establecen
con escrupulosa precisión las relaciones recíprocas dioses/
hombres, y que recogen todas las posibilidades que podrían hacer
nulo el contrato o restarle validez en un intento de instituir un acuerdo
irreprochable. Este estricto contractualismo afecta tanto al culto privado
como al culto público. Un buen ejemplo del primer caso lo podemos
ver en la plegaria transmitida por Catón para poder aclarar un bosque
sin romper la pax deorum :
Porco
piaculo facito, sic verba concipito: Si deus, si dea est, quoium illud
sacrum est, uti tibi ius est porco piaculo facere illiusce sacri coercendi
ergo harumque rerum ergo, sive ego sive quis iussu meo fecerit, uti id
recte factum siet, eius rei ergo te hoc porco piaculo inmolando bonas preces
precor, uti sies volens propitius mihi domo familiaeque meae liberisque
meis, harumce rerum ergo macte hoc porco piaculo inmolando esto, Catón,
Agr. 139.
Paradigma de una
plegaria del culto público la conservamos en el texto de la promulgación
del ver sacrum deTito Livio:
Si res publica
populi Romani Quiritum ad quinquennium proximum, sicut velim <vov>eamque,
salva servata erit hisce duellis, quod duellum populo Romano cum Carthaginiensi
est quaeque duella cum Gallis sunt qui cis Alpes sunt, tum donum duit populus
Romanus Quiritium quod ver attulerit ex suillo ovillo caprino bovillo grege
quaeque profana erunt Iovi fieri, ex qua die senatus populusque iusserit.
Qui faciet, quando volet quaeque lege volet facito; quo modo faxit probe
factum esto. Si id moritur quod fieri oportebit, profanum esto, neque scelus
esto. Si quis rumpet occiditve insciens, ne fraus esto. Si quis clepsit,
ne populus scelus esto neve cui cleptum erit. Si atro die faxit insciens,
probe factum esto. Si nocte sive luce, si servus sive liber faxit, probe
factum esto. Si antidea senatus populusque iusserit fieri ac faxitur, eo
populus solutus liber esto", Livio 22,10,2-6.
Este rígido
formalismo no sólo queda plasmado en las plegarias, sino en todos
los aspectos del culto, durante el cual se intenta evitar todo aquello
que pueda perturbarlo. Los sacrificios han de celebrarse sobre arae
o foci. Ara es la construcción (8),
generalmente de piedra (9) y de forma cuadrada
o rectangular, sobre la que se ofrecía sacrificios y libaciones(10)
y se quemaban las ofrendas de los dioses (11).
Se erigían al aire libre (12): ante
los pórticos de los templos (13), frente
las imágenes de los dioses, junto a ríos y arroyos, en los
cruces de caminos, en los campos, en bosques sagrados (14)...
Mientras que ara es el término común a todos los altares,
focus se reservaba a aquellos que servían como base al fuego
encendido para usos culturales y elemento esencial en todos los sacrificios
(15). En el culto familiar se designaba focus
al lugar en el que se conservaba el fuego. Sobre el hogar familiar el fuego
estaba siempre encendido, cubierto por la ceniza al atardecer y reavivado
por la mañana. Ante él se llevaban a cabo las ceremonias
religiosas: la ofrenda de primicias antes de cada comida, libaciones de
vino o leche; a él se dirigían las plegarias familiares de
cada día; se adornaba con flores en las Kalendae, las Nonnae
y los Idus. Era la base del culto privado (16).
Pero no sólo se denomina focus al altar familiar. Existían
también otro tipo de foci móviles de distintas formas
(esféricos, circulares con tres o cuatro patas, cuadrados...) destinados
al culto público.
Los sacerdotes
acuden al lugar del sacrificio precedidos del Kalator (17),
que gritaba para que cesara toda actividad y su función es la de
vigilar el exacto cumplimiento del ritual (18),
que de otra forma resultaría ineficaz. En el caso de los sacrificios
cruentos, las víctimas están sometidas a unas prescripciones
legales para su elección, y han de ser previamente examinadas, tanto
para comprobar su estado de salud y su apariencia como algún otro
detalle estipulado (19):
Hinc victimae
opimae et lautissima deorum placatio. Huic tantum animali omnium, quibus
procerior, cauda non statim nato consummatae ut ceteris mensurae: crescit
uni, donec ad vestigia ima perveniat. quam ob rem victimarum probatio in
vitulo, ut articulum suffraginis contingat; breviore non litant. hoc quoque
notatum, vitulos ad aras umeris hominis adlatos non fere litare, sicut
nec claudicante nec aliena hostia deos placari nec trahente se ab aris.
est frequens in prodigiis priscorum bovem locutum, quo nuntiato senatum
sub diu haberi solitum.
A estos animales
se les denominaba hostiae, si se trataba de un animal pequeño,
o victimae, si era grande (20): a los
dioses celestiales se les sacrifican víctimas blancas, a los ctónicos
negras, a los dioses masculinos machos y a las diosas hembras. Algunos
tenían un animal específico: Ceres la cerda; Júpiter
el buey; Juno terneras, vacas o corderas; Cibeles cerdas preñadas;
a Hércules, una perra, a Venus la paloma, a Diana la cierva, a Marte
el caballo, a Vulcano animales de pelo rojo. Júpiter se complacía
con machos castrados, pero para Marte tenían que ser completos.
Según las ocasiones las víctimas tenían que ser mayores
o lactantes (21). En caso de que una de las
víctimas fuera declarada impropia por alguna anomalía, se
recurría a la hostia succidanea.
El animal con la
frente ceñida con cintas sagradas, infulae, era conducido al altar
por los ministros del templo, se pedía silencio y se tocaba la trompeta
para ahogar todo posible ruido mientras el sacerdote capite velato
- ritu romano- pronunciaba las plegarias. Tanto en Grecia como en
Roma, los rituales de los sacrificios cruentos se iniciaban cortando unas
cerdas de la cabeza de la víctima, que se arrojaban al fuego del
altar. Se consideraba que en los cabellos, tanto del hombre como de los
animales, residía el principio vital. Se ofrecía a los dioses,
con este gesto ritual, la vida de la hostia (22).
Posteriormente
se procedía a la inmolatio, es decir, a esparcir sobre la
cabeza de la víctima la mola salsa, mezcla de harina salada que
preparaban las Vestales tres días al año (23).
La harina provenía de las primeras espigas de la cosecha del año
anterior, recogidas por las vestales del 7 al 14 de mayo, cuyo grano se
tostaba el grano y se molía a mano. La sal era pasada por el mortero
y cocida al horno en una olla especial. La masa fundida se cortaba con
un cuchillo de hierro y se depositaba en una jarra que había en
la parte exterior de la despensa del templo, en la que echaban agua que
no debía haber sido canalizada.
Sólo después
de la inmolación se procede a la mactatio; los victimarios
mataban al animal: El popa era el victimario encargado de abatir
a la víctima con un golpe. Vestía una falda de la cintura
a las rodillas y llevaba la parte superior del cuerpo desnuda (24).
En su afán
por agradar a los dioses, realizan otra comprobación de las entrañas,
una vez muerta la víctima, para verificar si el animal estaba sano
(25). Si era así, se conseguía
la litatio, se consideraba que los dioses aceptaban el sacrificio;
en caso contrario, habría que repetirlo cuantas veces fuera necesario
(26). Una parte eran quemadas en el altar y
el resto era consumido por los fieles. El ritual romano se diferencia de
la ceremonia celebrada ritu graeco en que en la primera se ofrecía
a los dioses sólo los exta y la sangre, mientras que queda para
el consumo profano la carne (viscera) (27).
En el ritual griego se dividen entre dioses y hombres ambas partes (28).
En el caso de las
libaciones (libamina) el ritual resultaba más sencillo.
Generalmente, se denomina libación a toda ofrenda no cruenta que
se arrojaba sobre las llamas que ardían en el altar. Las ofrendas
eran de diversas clases: vino (vinum, merum), leche, hierbas odoríferas,
perfumes, primicias del campo, miel, sal, alimentos habituales, pasteles
especiales para tales fines (liba, mola salsa). También iban
acompañadas de plegarias.
En esto consiste
la piedad y ésa es la base de la religión: est enim pietas
iustitia adversum deos (Cicerón ND 1,41) (29).
La relación con los dioses está basada en la idea de iustitia
(30), como queda plasmado en la fórmula
uti tibi ius est(31) : los mortales
se comportan de manera correcta respecto a los dioses, y ellos, a su vez,
devuelven en justicia a los hombres lo que solicitan (32).
Pietas y religio están profundamente interrelacionadas: "Ainsi
pietas éclaire religio: la première apparaît comme
l'application pratique de la définition théorique de la reciprocité,
qui est à la base du mot religio" (33).
Este aspecto legalista
de la religión fue atribuido por los romanos a Numa(34)
y no a Rómulo, que se dirigía a los dioses directamente (35).
Como señala R. Schilling (36), Numa
crea una organización jerárquica y un procedimiento, indispensable
para la eficacia del ceremonial: el culto a Fides establece las
relaciones entre dioses y hombres a un nivel jurídico. Fides
designa la relación de confianza recíproca (37),
jurídicamente establecida..
Pero, a pesar de
todas las medidas tomadas, la pax deorum podía romperse(38),
por la no-observancia de un rito o por una falta de otro tipo, incluso
si era involuntaria (39). Esta ruptura da lugar
a la ira deorum, que los dioses comunican a los hombres por medio
de prodigios (40). Los hombres debían,
por lo tanto, intentar restablecer la fides y la pax por
medio de ceremonias extraordinarias. Todo prodigio desencadenaba una investigación
(procuratio) para determinar qué divinidad debía ser
aplacada, puesto que, y de acuerdo con el carácter legalista de
las relaciones, se consideraba que ésta tenía derecho de
reclamación (postilio) (41).
En caso de no poder determinar con exactitud cuál debía ser
la divinidad se aplicaba la fórmula más general, si deus
si dea (42).
1.
Ries 1981 (1989), 178-179; Scheid 1985, 19-20.
2.Cf.
Livio 4, 30, id. 9-12; id. 6,41,4-12; id. 25,1,6-12.
3.
Voci 1953, 49 y 52; Bayet 1957 (1984), 68, 158, 178, Schilling 1969 (1973),
436.
4.Plinio,
NH 28,10: Quippe victimas caedi sine precatione non videtur referre aut
deos rite consuli.
5.
Sólo en raras ocasiones no se estipula ninguna limitación:
la ofrenda es incondicional, como en la devotio, Cf. Livio 8,9.
6.
Esta interpretación del sacrificio de manera contractualista era
ya presentada por Ovidio, Ars 3,653: Munera capiunt hominesque deosque.
Fue recogida por Wissowa 1902 (1912), 382, 394-402 y ha venido siendo aceptada
por la mayoría de los investigadores, por ejemplo, Schilling 1969
(1973), 437. Sin embargo Leeuw 1921, 241 y 1933 (1948), 341-345 rechaza
esta visión considerando que en realidad el sacrificio presenta
elementos mágicos, por los que se establece una corriente de potencia.
Esta idea es admitida por Voci 1953, 48 y 52.
7.
Quod enim fit rite, id ratum ac rectum est: 'Aquello
que se ejecuta según la norma es válido y correcto', Varrón,
LL 7,88 (Traducción de M. A. Marcos Casquero 1990, 273).
8.
Primitivamente, los altares no eran necesariamente construcciones. Servían
como arae simples montones de tierra y césped (arae gramineae:
por ejemplo Virgilio, Aen. 12,118-119), una piedra o un cúmulo de
ellas.
9.
"Este término alude, normalmente, a una plataforma hecha por una
roca, montículo, elevación en forma de mesa, o incluso una
piedra", Santidrián (1994), 31, s. v.
10.
Cum enim ex mercibus libamenta porrecta sunt Herculi in aram., Varrón,
LL 6,54; Servio, Ad Aen. 5,77.
11.
Ubi frumenta secta, ut terantur, arescunt, area [...] a quo potest etiam
ara deum, quod pura, nisi potius ab ardore, ad quem ut sit fit ara.,
Varrón, LL 5,38, (Dido) vidit turicremis cum dona imponeret aris.,
Virgilio, Aen. 4,453.
12.
Por ejemplo, Varrón, LL 5,51-52 y 6,20. A los altares situados dentro
de los templos se les denominaba mensae: Mensa in aedibus sacris
ararum vicem obtinent, Festo 157L. También en Virgilio, Aen.
2,761-767; Plinio NH 25,105; Macrobio, 3,11,5; Servio, Ad Aen. 8,279.
13.
Nam saepe ante deum vitulus delubra decora/ turicremas
propter mactatus concidit aras,/sanguinis expirans calidum de pectore flumen,
Lucrecio 2,352-354.
14.
Paulo Festo 105L; Act. Arv. 224,4.
15.Sane
Varro rerum divinarum refert, inter sacratas aras focos quoque sacrare
solere, ut in Capitolio Iovi, Minervae, nec minus in plurimis urbibus
oppidisque, et id tam publice quam privatim solere fieri. Focum autem
dictum a fotu, ut colinam ab eo quod ibi ignis colatur; nec licere vel
privata vel publica sacra sine foco fieri. Quod hic ostendit poeta; focorum
enim commemoratione instantium sacrificiorum mentio inducitur: quod ita
esse multis locis ducetur. Quidam aras superum deorum volunt esse, medioximorum,
id est marinorum, focos, inferorum vero mundos, Servio, Ad Aen. 3,134.
16.
Kalendis, Idibus, Nonis, festus dies cum erit, coronam in focum indat,
per eosdemque dies lari familiari pro copia supplicet, Catón,
Agr. 143,2. Bayet 1957 (1984), 74.
17.
Sobre el Kalator, Marcos Casquero 1976,77-89.
18.
Praeterea alia sunt verba impetritis, alia depulsoriis, alia commendationis,
videmusque certis precationibus obsecrare suesse summos magistratus et,
ne quod verborum praetereatur aut praeposterum dicatur, de scripto praeire
aliquem rursusque alium custodem dari qui adtendant, alium vero praeponi
qui favere linguis iubeat, tibicinem canere ne quid aliud exaudiatur, utraque
memoria insigni, quotiens ipsae dirae obstrepentes nocuerit quotiensve
precatio erraverit; sic repente extis adimi capita vel corda aut geminari
victima extante, Plinio, NH 28,11.
19.
Plinio, NH 8,183.
20.
Aunque hostia y victima se suelen utilizar con frecuencia como sinónimos.
21.
Cicerón, Leg. 2,29:"no debe mudarse lo que tienen establecido los
pontífices y los arúspices, sobre la condición de
las víctimas que deben inmolarse a cada dios, a uno animales adultos,
a otro recentales, a uno machos, a otro hembras".
22.
Al tratar acerca de esta curiosa costumbre, Marcos Casquero 1994, 43-44,
de acuerdo con las interpretaciones de Espejo Muriel 1990, 51 y García
López 1975, 71, la explica como una manifestación del deseo
de comenzar el sacrificio: al cortar sus cerdas, la víctima ya no
está ilesa, puesto que en ellas radica su fuerza; este acto la debilita
y el hecho de arrojarlas al fuego es de facto la ofrenda a la divinidad
de la energía del animal. Sobre el cabello y su simbolismo Cf. Marcos
Casquero 1995, 123-153.
23.
El 15 de Febrero, 9 de Junio y 13 de Septiembre.
24.
Propercio 4,3,62; Suetonio, Cal. 32.
25.
A todo el proceso de comprobación se le denominaba probatio.
26.
Cf. Cicerón, ND 3,88; Livio 27,23,4.
27.
Wissowa 1902 (1912), 419.
28.
Schilling 1962 (1979), 183.
29.
Religionem eam, quae in metu et in caerimonia deorum sit, appellant
pietatem, quae erga patriam aut parentes aut alios sanguine coniunctos
officium conservare moneat, Cicerón, Inv. 2,66.
30.
Cicerón, Part. 78: in communione autem, quae posita pars est,
iustitia dicitur eaque erga deos religio...
31.
Cf. Catón Agr.139.
32.
Voci 1953, 53; Schilling 1971 a (1979), 52.
33.
Schilling 1971 a (1979), 52.
34.
Ovidio, Fast. 3,259-392; Plutarco, Numa 15; Arnobio, Adv. Nat. 5,1.
35.
Cf. Livio 1,10,5 y 1,12,5.
36.
Schilling 1954, 57-58 y 1969 (1973), 466.
37.
Bayet 1957 (1984), 154; Bellini 1964, 448-457; Dumézil 1966, 150-152,
201-202; 1969, 55.
38.
Los ejemplos de ruptura de la pax son numerosísimos. Por ejemplo,
en los cinco primeros libros de Livio encontramos los siguientes: 2, 36,
1; 3, 5, 14; 3, 6; 3, 10, 6; 4, 9, 3; 4, 12, 6; 4, 21, 5; 4, 30, 7; 5,
13, 4; 5, 15, 5; 5, 16; 5, 20, 16.
39.
Schilling 1969 (1973), 436 y 456-457; Le Gall 1975, 40-41.
40.Cf.
Julio Obsequente Libri prodigiorum.
41.
A Procilio relatum in eo loco dehisse terram et id ex S.C. ad haruspices
relatum esse; responsum deum Manium postilionem postulare, id est civem
fortissimum eo demitti, Varrón, LL 5,148; Cf. Bayet 1957 (1984),
59 y 125; Alvar 1985, 236-275.
42.
Hostiam si deo si deae immolabant, Aulo Gelio 2,28,2 y Catón,
Agr. 139: Si deus si dea es...

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