2.1. Babelismo y clasicismo: Aulo Gelio y la literatura de creación verbal (Julio Cortázar).
No deja de ser asombroso que las Noches Áticas, del erudito latino Aulo Gelio, sea un libro muy querido para algunos de los más relevantes autores hispanoamericanos. Sabemos que, por ejemplo, Augusto Monterroso la cita en la Bibliografía final de su libro Lo demás es silencio (22) y, contamos con elogios explícitos de autores de la talla de Bioy Casares, que nos recuerda así su cariño por los dos tomos de la traducción castellana de la antigua Biblioteca Clásica Hernando:
"Pocos objetos materiales han de estar tan entrañablemente vinculados a nuestra vida como algunos libros. Los queremos por sus enseñanzas, porque nos dieron placer, porque estimularon nuestra inteligencia, o nuestra imaginación, o nuestras ganas de vivir. Como en la relación con seres humanos, el sentimiento se extiende también al aspecto físico. Mi afecto por las Noches Áticas de Aulo Gelio, dos tomitos de la vieja Biblioteca Clásica, abarca el formato y la encuadernación en pasta española." (Adolfo Bioy Casares, "A propósito de El libro de Bolsillo de Alianza Editorial y sus primeros mil volúmenes", en D.Martino, ABC de Adolfo Bioy Casares, Alcalá de Henares, Ediciones de la Universidad, 1991, 179)
También Gelio es tesoro de noticias maravillosas, como bien nos refiere Borges:
"Para Luciano y para Ariosto, un viaje a la Luna era símbolo o arquetipo de lo imposible, como los cisnes de plumaje negro para el latino; para Kepler, ya era una posibilidad, como para nosotros. _No publicó por aquellos años Jonh Wilkins, inventor de una lengua universal, su Descubrimiento de un Mundo en la Luna, discurso tendiente a demostrar que puede haber otro Mundo habitable en aquel Planeta, con un apéndice titulado Discurso sobre la posibilidad de una travesía? En las Noches Áticas de Aulo Gelio se lee que Arquitas el pitagórico fabricó una paloma de madera que andaba por el aire (23); Wilkins predice que un vehículo de mecanismo análogo o parecido nos llevará, algún día, a la Luna." (Jorge Luis Borges, "Ray Bradbury, Crónicas Marcianas", en Prólogos con un prólogo de prólogos, publicados en Obras Completas IV, Barcelona, Emecé, 1996, 28).
Creemos, por otra parte, que este amor por el saber asistemático de la Antigüedad guarda una relación no casual con algunas obras de miscelánea de nuestro siglo, como Rayuela, de Julio Cortázar (García Jurado 1996b), novela en la que, para sorpresa del lector atento, encontramos al erudito latino. Así pues, el capítulo denominado "prescincible" y que lleva el número 148 de Rayuela no es otro que una versión traducida del capítulo 7o perteneciente al libro V de las Noctes Atticae de Gelio, capítulo que, a su vez, es una transcripción de un fragmento de un lexicógrafo latino llamado Gavio Baso acerca de la supuesta etimología de la palabra persona "máscara". Este es el capítulo tal y como se ofrece en Rayuela (24):
"De la etimología que da Gabio Basso (sic) a la palabra persona.
Sabia e ingeniosa explicación, a fe mía, la de Gabio Basso, en su tratado Del origen de los vocablos, de la palabra persona, máscara. Cree que este vocablo toma origen del verbo personare, retener. He aquí cómo explica su opinión: «No teniendo la máscara que cubre por completo el rostro más que una abertura en el sitio de la boca, la voz, en vez de derramarse en todas direcciones, se estrecha para escapar por una sola salida, y adquiere por ello sonido más penetrante y fuerte. Así, pues, porque la máscara hace la voz humana más sonora y vibrante, se le ha dado el nombre de persona, y por consecuencia de la forma de esta palabra, es larga la letra o en ella».
AULIO (sic) GELIO, Noches Aticas."
(Julio Cortázar, Rayuela. Edición crítica de Julio Ortega y Saúl Yurkievich, España, CSIC, 1991, 452)
Así las cosas, queremos saber si se trata de una simple cita erudita o, por el contrario, responde a algún motivo concreto, es decir, si se trata de un simple juego de erudición espontánea, o si puede encontrarse alguna regla interna que lo explique. Para empezar, nos encontramos con un autor latino periférico que no se encuentra dentro de la lista de autores de primera línea de la literatura clásica, o canónicos, como pueda ser Horacio, o Catulo, rememorados igualmente en Rayuela (25). Pero no sería extraño que Gelio estuviera igualmente en la enciclopédica cultura de Cortázar (26). Lo más importante es que la cita de Aulo Gelio no es un hecho aislado dentro de las alusiones a la cultura latina que encontramos en la obra de Cortázar. Al margen ahora del autor latino en sí, la clave está en el propio contenido de la cita que incorpora Cortázar a su novela, ya que ésta se refiere precisamente a la supuesta etimología de persona "máscara", que es una palabra clave. En algún momento, Cortázar encontró la cita en la obra de Aulo Gelio, y le llamó la atención su brillantez etimológica, de la misma manera que, dieciocho siglos antes, le había sorprendido al erudito latino la noticia de Gavio Baso. La etimología que se nos propone, a saber, que la persona se llama así porque hace resonar (personare) la voz, supone un hábil juego verbal que parte artificialmente la palabra en dos (per-sona) y que, atribuye el alargamiento de la o de ésta última a un hecho de iconicidad: la o de persona es larga para adaptarse mejor a la cosa que designa. No importa, ciertamente, si se trata de una etimología verdadera o falsa, pues es, ante todo, ingeniosa y tiene ya un gran arraigo cultural. Por lo demás, el juego de palabras que el autor latino hace con la palabra persona encuentra correspondencias con otros juegos de palabras que pueden verse en el mismo Cortázar a partir de la palabra "máscara" (García Jurado 1996b):
"También hubiera sido necesario explicar con detalle lo de mi mal al corazón y cómo, cualquier noche de éstas, me voy a quedar de pronto con la última expresión aferrada a la cara, máscara". "Retorno de la noche", en La otra orilla (Julio Cortazar, Cuentos Completos, Madrid, Alfaguara, 1994, 59 en nota)
La cita de Aulo Gelio, a pesar de haber pasado desapercibida entre el heterogéneo conjunto de referencias que hace Cortázar en Rayuela, no nos parece fortuita, pues su contenido debe ponerse en relación con uno de los motivos temáticos de su obra: el problema del lenguaje como vehículo de comunicación, donde puede rastrearse la estela de uno de los pensadores más geniales de nuestro siglo, el vienés Ludwig Wittgestein (27). La cita del texto de Aulo Gelio constituye el capítulo 148 de Rayuela. Como es sabido, esta novela no tiene por qué leerse linealmente, sino de acuerdo con un Tablero de Dirección que, de la misma forma que el juego de niños que da título a la obra, nos permite saltar de una parte a otra. Pues bien, el capítulo que nos ocupa está situado, según el Tablero de Dirección, entre los capítulos 41 (precisamente el primero que redactó Cortázar) y el 42. No hemos encontrado relación evidente entre el capítulo 148 con su precedente, pero sí parece que la hay con el capítulo 42, y, más precisamente, con este pasaje:
"(...) Le había dado esa mañana por pensar en frases egipcias, en Toth, significativamente dios de la magia e inventor del lenguaje. Discutieron un rato si no sería una falacia estar discutiendo un rato, dado que el lenguaje, por más lunfardo que lo hablaran, participaba quizá de una estructura mántica nada tranquilizadora. Concluyeron que el doble ministerio de Toth era al fin y al cabo una manifiesta garantía de coherencia en la realidad o la irrealidad; los alegró dejar bastante resuelto el siempre desagradable problema del correlato objetivo. Magia o mundo tangible, había un dios egipcio que armonizaba verbalmente los sujetos y los objetos. Todo iba realmente muy bien." (Rayuela cap.42)
En Cortázar volvemos a encontrarnos con un viejo anhelo humano que podemos ver, asimismo, en los viejos textos griegos y latinos sobre etimología: la búsqueda de la armonía entre las palabras y las cosas. Así pues, la etimología latina de persona representa ese afán de correspondencia entre los sujetos y los objetos de la que, por lo demás, es garante el dios egipcio. Se trata, probablemente, de una reacción frente al babelismo del que la literatura contemporánea (Joyce, el mismo Cortázar, Cabrera Infante...) ha hecho tantas veces gala con sus juegos de palabras. De esta forma, desde la confusión lingüística, el babelismo, se echa una mirada a la armonía, al clasicismo, una mirada que se nos antoja de hijo pródigo, de nostalgia por los orígenes. El dios egipcio Toth, o Theuth, al que alude Cortázar en calidad de divinidad que armoniza verbalmente los sujetos y los objetos, aparece, aunque con características bien distintas, en dos pasajes de los diálogos de Platón (Fedro 274b-275e y Filebo 18b-d) (28). El testimonio platónico del Filebo nos ayuda a comprender mejor la posterior identificación de Thoth, inventor de la escritura, con Hermes, inventor del lenguaje:
"SOCRATES.- Después de que un dios o un hombre divino observó que la voz es ilimitada -según una tradición egipcia fue un tal Theuth el que observó el primero que las vocales en lo ilimitado no son una sola unidad sino más, y además, que otras articulaciones, que no tienen voz, participan, sin embargo, de algún ruido, y que también de ellas hay un número, y separó cono tercera especie de letras las que ahora llamamos mudas. Después de eso dividió una por una las que no tienen ni ruido ni voz y las que tienen voz, y las del segundo grupo del mismo modo, hasta que captó su número en cada una y en todas y las llamó elementos. Mas viendo que ninguno de nosotros podría aprender cada una por sí sin el conjunto, calculó también que ese vínculo era uno y que todo eso constituía en algún modo una unidad, y las sometió a una sola ciencia llamándola arte gramatical." (trad. de Mª.A.Durán y F.Lisi)
Cortázar se refiere, más bien, a la relación de Theuth con Hermes, y en esto viene a coincidir, nada menos, que con Borges, Joyce y Derrida. En un brillante artículo de Emir Rodríguez Monegal acerca de los contactos entre Derrida y Borges y de su concepción de la escritura como parricidio (Rodríguez Monegal 1985, IV-IV) se comentan tres citas que Derrida ha incluido en su ya clásico trabajo titulado "La pharmacie de Platon":
"En la parte tres aparecen precisamente los dos epígrafes de Borges, enmarcando («como un sandwich», observará en la entrevista cómicamente Derrida) el de Joyce. En el primero, de «La esfera de Pascal» (Otras inquisiciones, 1952), Borges se refiere específicamente a «Thot, que también es Hermes»; en el segundo, de «Tlön, Uqbard, Orbis Tertius», apunta que una escuela afirma que la escritura es producida por un dios subalterno para entenderse con un demonio. En tanto que Joyce, en The Potrait of the Artist as Young Man, hace sentir a su protagonista, Stephen Dedalus, su afinidad misteriosa con el hombre-halcón cuyo nombre lleva y con Thot, el dios de los escritores. A este nivel puramente temático, la relación entre los tres epígrafes parece evidente."
A la identificación de Theuth con Hermes en Borges y Derrida hace también referencia Rodríguez Monegal:
"Otro aspecto sugestivo de Theuth que Derrida glosa es ser el hijo mayor del dios Re, el Sol, que engendra por la mediación del verbo (no de la escritura) y cuyo nombre, Ammon, quiere decir, el Oculto. También apunta Derrida la homología de Theuth con Hermes (señalada en el epígrafe de Borges), y del que no se ocupa para nada Platón en su diálogo, pero que mantiene en el texto de Derrida su papel tradicional de dios mensajero, intermediario astuto, lleno de ardides, ingenioso y sutil que siempre se escabulle. El dios del significante, apunta el filósofo francés.
Una vez más, Derrida vuelve a subrayar que la escritura sólo reproduce un pensamiento divino: es una palabra creadora por sustitución metonímica, por desplazamiento histórico y en algunos casos por subversión violenta. La escritura aparece así como suplemento de la palabra. Y a veces como su sustituto capaz de «doblar» al rey, al padre, al sol, a la palabra, distinguiéndose de éstos sólo por ser representante, máscara, repetición." (Rodríguez Monegal 1985, V).
En conclusión, creemos que el texto de Cortázar, incluyendo la cita de Aulo Gelio, debe añadirse a este acervo de autores tan fundamental para comprender algunas de las claves de la literatura del siglo XX. En el texto de Cortázar, por lo demás, podemos encontrar un sentimiento de nostalgia añadido: ante la atomización del lenguaje cabe el anhelo por volver al clasicismo entendido como armonía entre palabras y cosas, y es ahí, precisamente, donde la etimología recogida por Aulo Gelio cobra su sentido completo.
22. Véase Augusto Monterroso, Cuentos, fábulas y lo demás es silencio, Madrid, Alfaguara, 1996, 355.
23. Este es el texto de Gelio en su versión original (seguimos el texto de la edición de P.K.Marshall [Oxford Classical Texts]): Multa autem videntur ab hominibus istis male sollertibus huiuscemodi commenta in Democriti nomen data nobilitatis auctoritatisque eius perfugio utentibus. Sed id, quod Archytam Pythagoricum commentum esse atque fecisse traditur, neque minus admirabile neque tamen vanum aeque videri debet. Nam et plerique nobilium Graecorum et Favorinus philosophus, memoriarum veterum exsequentissimus, affirmatissime scripserunt simulacrum columbae e ligno ab Archyta ratione quadam disciplinaque mechanica factum volasse; ita erat scilicet libramentis suspensum et aura spiritus inclusa atque occulta concitum. (Gel.10,12,8-9).
24. He aquí el texto latino original:
"«Personae» vocabulum quam lepide interpretatus sit quamque esse vocis eius originem dixerit Gavius Bassus.
Lepide mi hercules et scite Gavius Bassus in libris, quod de Origine vocabulorum composuit, unde appellata "persona" sit, interpretatur; a personando enim id vocabulum factum esse coniectat. Nam "caput" inquit "et os coperimento personae tectum undique unaque tantum vocis emittendae via pervium, quoniam non vaga neque diffusa est, <set> in unum tantummodo exitum collectam coactamque vocem ciet, magis claros canorosque sonitus facit. Quoniam igitur indumentum illud oris clarescere et resonare vocem facit, ob eam causam «persona» dicta est «o» littera propter vocabuli formam productiore".
Cortázar reproduce la traducción de Francisco Navarro y Calvo (Aulo Gelio, Noches Aticas, Librería Vda. de Hernando, Biblioteca Clásica, Madrid, 1893, 2 vols.), tan querida, como ya hemos visto, por Bioy Casares.
25. En Rayuela encontramos asimismo una alusión al poeta Quinto Horacio Flaco, aprovechando el nombre de Horacio Oliveira (cap.21) y a Catulo, concretamente el gorrión de Lesbia (cap. 87).
26. Cortázar da a menudo cumplida cuenta de su dominio de los autores latinos y de la historia de Roma. Por otra parte, no sabemos qué importancia pudo tener para Cortázar la traducción de Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar (1955), pero sí podemos encontrar la puntual alusión a los conocidos versos del emperador Adriano que abren, asimismo, la novela de la autora francesa:
"pequeña larva gris, animula vagula blandula, monito temblando de frío bajo las frazadas, tendiéndome una mano de maniquí, para qué, por qué." (Julio Cortázar, "Ahí, pero dónde, cómo" en Octaedro, Cuentos Completos, tomo II, Madrid, Alfaguara, 1994, 87)
verso que volvemos a encontrar en Rayuela (cap.3):
"«Lo malo de todo esto», pensó, «es que desemboca inevitablemente en el animula vagula blandula. ¿Qué hacer? Con esta pregunta empecé a no dormir (...)»"
27. En Rayuela, Wittgenstein aparece citado en los capítulos 28 y 99.
28. Estos pasajes, donde Theuth aparece como inventor de la escritura, y poco tiene que ver, al menos en apariencia, con el dios que vemos en Cortázar, han suscitado el interés de autores como Derrida, Emilio Lledó o Luis Gil: J.Derrida, "La pharmacie de Platon", en La dissémitation, París, 1972, 69-197; E.Lledó, El surco del tiempo. Meditaciones sobre el mito platónico de la escritura y la memoria, Barcelona, Crítica, 1992; El silencio de la escritura, Madrid, Espasa Calpe, 1998; L.Gil, "Divagaciones en torno al mito de Theuth y de Thamus" en Transmisión mítica, Barcelona, Planeta, 1975, pp.100-120 y La palabra y su imagen. La valoración de la obra escrita en la Antigüedad, Madrid, Universidad Complutense, 1995.
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