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I. Introducción    

1. Etapas y épocas de la historia del saber filosófico. 2/

por José J. Escandell

ISBN- 84-9714-119-9

 

A. El nacimiento de la filosofía.

La filosofía, tal como la conocemos hoy, nace en Grecia, a finales del siglo VII antes de Cristo. ¿Por qué?

Una explicación que ha tenido éxito es la que propone que el genio griego fue capaz de pasar de las explicaciones míticas y religiosas a las explicaciones racionales de la realidad. Las condiciones sociales, políticas, económicas, técnicas y culturales de la civilización griega habrían hecho posible el prodigioso salto del mythos al logos[1]. Este esquema es particularmente atractivo para los positivistas y los pensadores laicistas, como es lógico. Sin embargo, dista mucho de ser un esquema de contornos suficientemente definidos y, sobre todo, no parece hacer justicia a la historia real.

Es, en efecto, más acertado pensar que los primeros filósofos griegos, los presocráticos, "consideraron el mito de un modo ambivalente. Por un lado, descartaron el mythos en nombre del logos. Por otro lado, hicieron crecer este logos sobre el suelo de un previo mythos. Lo más frecuente fue entrelazar los dos, cuando menos en el lenguaje"[2]. Naturalmente, la actitud de los pensadores griegos iniciales hacia la religión tradicional y hacia los relatos míticos fue variada. Los sofistas los rechazaban. Platón, sin embargo, los acoge en el seno de su filosofía y los sitúa en su mismísimo ápice[3]... No es cuestión ahora el análisis detenido del problema y, por ello, baste ahora con sólo señalar esta compleja situación.

Hay en casi todas las explicaciones históricas de grandes acontecimientos una especie de esencial e ineludible insuficiencia. Se pueden mencionar factores, pero no hay manera, en muchos casos, de agotar la explicación. Por lo que se refiere al nacimiento de la filosofía, varios son los elementos que deben ponerse a la vista[4], pero con ello no queda satisfecha la pregunta.

1. La situación geográfica del pueblo griego favoreció el intercambio cultural con los pueblos vecinos, y la pobreza del suelo griego impulsó el comercio y las colonizaciones.

2. El contacto con el Próximo Oriente. En especial las colonias griegas de Asia Menor estaban en relación fluida con Fenicia, Egipto y Mesopotamia. De estos lugares tomó Grecia conocimientos y principios religiosos decisivos para su propio desarrollo intelectual.

3. El ambiente espiritual del siglo VII a.C., caldeado especialmente por el orfismo[5]. En general, la religión griega no constituía una unidad, sino más bien un conglomerado de creencias de diverso origen y sentido. Junto a los cultos agrarios de origen cretense también tenían amplia acogida las religiones mistéricas (el orfismo entre ellas) y las creencias olímpicas promovidas por Homero y Hesíodo. Todo esto constituye el fondo sobre el que emergen, en continuidad o en oposición, las especulaciones de los filósofos.

4. El carácter genial de los griegos. "En el pequeño pueblo griego es preciso reconocer un espíritu admirablemente dotado para las más variadas manifestaciones culturales"[6].

B. Etapas.

La filosofía griega tiene su comienzo con los llamados Siete Sabios (aunque en algunas listas hay hasta diecisiete nombres), de entre los cuales destaca Tales de Mileto. De él se puede aventurar que alcanzó la cumbre de la fama hacia el 585 a.C., es decir, a finales del siglo VII a.C. Es el primero de la nómina de los conocidos como filósofos presocráticos.

De estos pensadores nuestro conocimiento es muy limitado y parcial. De ellos nos han llegado tan sólo fragmentos de escritos, muchas veces a través de autores que quizá alteran las palabras originarias. De todos modos, como protopadres de la filosofía, son siempre punto de referencia y necesario objeto de reverencia. Con ellos surge la filosofía, puesto que estos autores persiguen deliberada y persistentemente la razón (logos) de ser de la realidad de la experiencia (physis).

En efecto, la filosofía surge en Jonia de la especulación física acerca de la multipli­cidad y del movimiento, delimita ya el tipo de problemas típicos de la física y de la metafísica. Entre todos ellos, como representantes de posturas opuestas y fundamentales cabe mencionar a Parménides de Elea y a Heráclito de Éfeso. Asimismo, por su enorme influencia posterior, hay que recordar a Pitágoras.

Tras todos estos filósofos, principalmente interesados por cuestiones teóricas (físicas y metafísicas), aparecen los sofistas, ya en el siglo V a.C. Se trata de un grupo de filósofos, generalmente independientes entre sí, contemporáneos de Sócrates. Por eso no les cuadra propiamente la denominación de "presocráticos". Por otro lado, difieren mucho de ellos en sus intereses filosóficos. Los sofistas dieron un giro antropológico y antropocéntrico a la filosofía.

Originariamente, "sofista" significaba lo mismo que "sabio". "El sentido peyorativo que ha llegado a adquirir no procede de su etimología, sino de Aristóteles, al afirmar que la sofística era una sabiduría aparente. También Platón decía que el sofista era una especie de no ser, porque aparentaba ser filósofo sin serlo realmente"[7]. En tal sentido, puede tenerse la sofística como la primera ocasión histórica en la que la filosofía estuvo en trance de desaparecer.

Sin embargo, lejos de desaparecer, la filosofía alcanza en ese tiempo su punto de mayor madurez. El trío Sócrates-Platón-Aristóteles constituye, sin duda alguna, el momento de máxima altura de la especulación en toda la historia de la humanidad. Nunca como en ese momento el discípulo superó al maestro: Platón a Sócrates y Aristóteles a Platón. Por eso en nuestro esquema histórico hemos llamado periodo clásico al que los incluye, desde el nacimiento de Sócrates -ajusticiado por la instigación de algunos sofistas- hasta la muerte de Aristóteles. Tras ellos no era posible sino la decadencia.

*   *   *

Los presocráticos, los sofistas y los grandes clásicos forman lo que hemos denominado filosofía antigua helénica. Aristóteles falleció en el 322 a.C. y esta fecha separa la filosofia griega primera de la que tiene lugar tras el imperio de Alejandro Magno, y que suele reconocerse con la denominación de filosofía helenisticorromana. Con esta etiqueta significamos la filosofía pagana, es decir, no cristiana, que tiene lugar desde finales del siglo IV a.C. hasta el final de la Edad Antigua.

Así definida, la filosofía helenisticorromana contiene al menos tres etapas o elementos. En primer lugar, la filosofía propia y rigurosamente helenística. En segundo lugar, la filosofía romana. Y finalmente, a modo de última gran cumbre del pensamiento griego pagano, el neoplatonismo.

a) "Después de Aristóteles, la filosofía griega traspasa los límites del ámbito heleno para extenderse por todo el mundo conocido y civilizado a lo largo del Mediterráneo. Son causa de esta universalización, en primer lugar, el imperio de Alejandro, que difunde el conocimiento de la cultura griega por los pueblos conquistados, y la dominación de Roma, más tarde, que se apropia de esta misma cultura y la propaga por los dilatados horizontes de su imperio. Esta propagación coincide, sin embargo, con la decadencia de la filosofía griega. Del mismo modo que el imperio de Alejandro representa la muerte del ambiente político griego, la filosofía postaristotélica representa el ocaso del genio de aquel pueblo; una reducción de sus límites y de la profundidad de sus planteamientos"[8].

En efecto, esto sucede en el periodo helenístico en su primer momento. Por un lado, perviven las escuelas creadas por Platón y Aristóteles: respectivamente, la Academia y el Liceo. Por otra parte, aparecen otras nuevas escuelas, entre las cuales destacan el epicureísmo (ss. III-I a.C.) y el estoicismo (ss. III a.C.-II d.C.). La filosofía se encamina entonces por los derroteros del pensamiento moral y decae la especulación puramente teórica de físicos y metafísicos. No es de extrañar, por ello, que también brotara una influyente y vigorosa escuela escéptica.

No conviene olvidar que, junto a estas líneas de desarrollo del pensamiento filosófico, el periodo helenístico constituye un tiempo de florecimiento de la ciencia positiva. A este respecto es un punto de referencia el foco de investigación que apareció bajo los Ptolomeo en el Museo y la Biblioteca de Alejandría de Egipto.

b) En el año 146 a.C. Roma convirtió a Grecia en provincia de su imperio. Lo cual, en el orden cultural, no significó sino que Roma tomó a Grecia como maestra y modelo del saber. Hasta tal punto fue ello así que, propiamente, no hay escuelas propias de filosofía romana, sino que, por el contrario, las que surgieron en Roma no fueron sino prolongación de las griegas. Entre los filósofos romanos hay estoicos, epicúreos, escépticos, eclécticos, etc. Mencionemos como ejemplos la obra de Lucrecio, epicúreo atomista, a Séneca, cordobés estoico, y a Cicerón, ecléctico.

c) La filosofía pagana grecorromana "antes de morir, tendrá un fulgor postrero, una especie de canto de cisne"[9], que es el neoplatonismo.

"De una parte, ha sido recobrada, en los ámbitos dominados por el Imperio romano, aquella tensión metafísica perdida con la muerte de Aristóteles y que fue característica de los tiempos de plenitud de la filosofía griega. De otra, el reiterado fracaso de las escuelas morales, en el [...] intento de proporcionar al hombre la anunciada felicidad en la vida terrena, determina que el interés práctico se desplace hacia el orbe religioso. La preocupación moral se convierte en impulso religioso; la imperturbabilidad deviene ansia de salvación del alma; el ideal de sabiduría se transforma en ideal de santidad"[10].

La cima del neoplatonismo está en la figura de Plotino, que vivió en el siglo III d.C. "El neoplatonismo de Plotino fue la última gran creación filosófica del pensamiento griego. Muerto Plotino, decae entre los antiguos el interés por la metafísica y vuelven a surgir las preocupaciones puramente éticas y dialécticas. El pensamiento cristiano irrumpe con profundidad en el escenario cultural del mundo antiguo, y los filósofos paganos se limitan a la apología"[11].

A los efectos cronológicos puede decirse que la filosofía grecorromana pagana tiene su final en el 529 d.C., cuando el emperador Justiniano mandó la clausura de las escuelas de Atenas[12].

*   *   *


[1] Vid., p. ej., G. S. Kirk, J. E. Raven, M. Schonfield, Los filósofos presocráticos (Historia crítica con selección de textos), Gredos, Madrid, 2ª ed., 1987, pp. 114-117. Es una aproximación a este asunto.

[2] J. Ferrater, Dic­ciona­rio de filosofía, 2 vols., Sudamerica­na, Buenos Ai­res, 5ª ed., 1975, art. "Mito", t. II, p. 210.

[3] Vid. J. Pieper, Entusiasmo y delirio divino, Rialp, Madrid, 1965; Sobre los mitos platónicos, Herder, Barcelona, 1983.

[4] Cfr. G. Fraile, op. cit., pp. 118-129.

[5] Corriente religiosa de perfiles históricos muy poco claros. En cualquier caso, se trata de una doctrina de salvación que arranca de la idea de la impureza del hombre y la necesidad de liberrarse de ella. Vid. G. Fraile, op. cit., pp. 121-126.

[6] G. Fraile, op. cit., p. 119.

[7] Á. González Álvarez, Historia de la filosofía (en cuadros esquemáticos), Ediciones y Publicaciones Española, Madrid, 10ª ed., 1982, p. 18.

[8] R. Gambra, Historia sencilla de la filosofía, Rialp, Madrid, 21ª ed., 1996, p. 74.

[9] R. Gambra, op. cit., p. 88.

[10] Á. González, op. cit., p. 31.

[11] Id., p. 41.

[12] G. Fraile, op. cit., p. 574.