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1.3.-
Principios filosóficos del Círculo de Viena.
Una vez
descrito los inicios y antecedentes del Círculo hay que ver cuales son los
principios de esta nueva concepción, que no sólo parece ser científica sino
que se convierte en una concepción del mundo. Y es ese su primer principio. Los
miembros del círculo compartían una inquietud común: no querían sin más
publicar, sino que querían dar a conocer cual es la verdadera concepción del
mundo y, por tanto, una verdad concreta, el sentido de todo.
Apoyándose
en esa pretensión y deseo está el segundo punto: la defensa del método científico
como único camino para el conocimiento de la realidad. De ahí, nace la defensa
de las ciencias experimentales como las únicas que pueden explicar la realidad.
La experiencia y las proposiciones elementales de la ciencia son el único
lenguaje verdadero.
De
hecho, la aparición de una nueva lógica capaz de unir la ciencia y de dar
consistencia lógica al método resulta fundamental para las pretensiones del círculo.
Las explicaciones de Wittgenstein en el Tractatus sobre la validez de las
diferentes proposiciones científicas y del lenguaje son el camino a través del
cual desarrollar la concepción científica y hacer realidad la ciencia
unificada.
¿Cómo
explicar el método científico para dar con la concepción científica del
mundo? Sólo a través de las proposiciones del lenguaje científico, es decir,
las proposiciones científicas deben de resumir perfectamente la realidad y el
modo de saber como la construyen es la verificación directa de cada una de las
proposiciones. La verificación directa sólo es posible si las proposiciones
miden, de hecho, los fenómenos, lo que realmente se da. El avance y la definición
del método es encontrar cual es el criterio lógico que permite discernir las
proposiciones elementales con los fenómenos.
De ahí,
nace uno de los principios esenciales del pensamiento del círculo de Viena: el
criterio empírico de significado. Con él se puede saber y verificar las
proposiciones esenciales del saber filosófico y construir el conocimiento del
mundo desde su concepción científica. Esta postura se conoce como empirismo lógico.
En esta postura, el fundamento del conocimiento está en la experiencia
sensible, como el resto de los empiristas. Ahora bien, cambia que este tipo de
empirismo justifica su experiencia en el análisis lógico del lenguaje y en las
proposiciones que realmente tienen sentido.
De esta
teoría se desprende que cualquier concepción filosófica que mantenga una
actitud metafísica no es más que la construcción de mitos y teorías filosóficas
que no tienen razón de ser y que sucumben ante el avance de la ciencia. Las
proposiciones de la metafísica, por ejemplo, no pueden ser verdaderas porque no
pueden verificarse según el criterio anunciado. De esta manera, la filosofía
se constituye en el análisis de las proposiciones lógicas verdaderas.
¿Qué
sería, entonces, de las proposiciones metafísicas que no consiguiesen reducir
sus proposiciones a proposiciones elementales? En palabras de Carnap “la metafísica
posee un contenido lo que ocurre es que este no es teorético. Las (pseudo)
proposiciones de la metafísica no sirven para la descripción de relaciones
objetivas, ni existentes (caso en el cual serían proposiciones verdaderas), ni
inexistentes (caso en el cual -por lo menos-serían proposiciones falsas); ellas
sirven para la expresión de una actitud emotiva ante la vida”.
Tanto la ciencia como la filosofía se fundamentan en ese criterio empírico de
significado.
La
metafísica queda reducida a expresiones subjetivas de la vida, o, como bien ha
dicho Artigas “podría calificarse como poesía intelectual útil para la
expresión de sentimientos subjetivos pero incapaz de expresar verdaderamente
situaciones objetivas”.
Sólo es verdadero la ciencia ya que sólo sus proposiciones pueden ser
verdaderas porque pueden responder según el criterio de significado fijado.
1.4.-
El criterio empírico de significado.
Este
criterio puede ser definido de la siguiente forma: una afirmación acerca de los
hechos sólo tendría significado si existiese un camino o procedimiento empírico
para comprobarla. Schlick habla de este principio o criterio de la siguiente
manera: “el principio de que el sentido de toda proposición se halla
totalmente contenido en su verificación mediante lo dado. Una proposición
posee un significado enunciable, sólo cuando muestra una diferencia comprobable
entre la situación de que sea verdadera y de que sea falsa”.
El
sentido de las proposiciones sólo es posible si se da su verificación empírica.
En este sentido, la filosofía tiene una función distinta de las que se podía
entender y estará al servicio de ese criterio. Schlick define esta función de
la siguiente manera: “la actividad mediante la cual se descubre o determina el
sentido de los enunciados : esa es la filosofía. Por medio de la filosofía se
aclaran las proposiciones, por medio de la ciencia se verifican”.
Es la actividad que sirve de apoyo a la verificación empírica.
Al
mismo tiempo que sirve para explicar una nueva filosofía, eleva la ciencia
experimental a el grado máximo del saber. La racionalidad humana solo es
posible dentro de la racionalidad científica. Sólo hay objetividad en la
ciencia, ya que es en el método de la ciencia donde cabe la verificación de
sus proposiciones. El resto de disciplinas, incluida la metafísica no están
encaminadas a la verdad, sino a expresar sentimientos, emociones y, a lo máximo
ideas subjetivas.
La
filosofía se salva porque se convierte en una actividad dedicada al análisis lógico
del lenguaje. Es la herramienta que posibilita la verdad de la ciencia, ya que
es la única disciplina que es capaz de discernir entre proposiciones con
sentido (verdaderas) y proposiciones sin sentido (falsas). De tal modo, que la
filosofía será la actividad que clarifique la realidad. Esa filosofía es la
neopositivista, el empirismo lógico como camino para alcanzar la verdad.
***
Hasta
aquí las consideraciones acerca de la filosofía del círculo de Viena. La
herencia de su pensamiento llega hasta nuestros días, si bien no con la fuerza
que tuvieron. El Círculo quedó formalmente disuelto en 1938. La razón fue el
avance del nazismo y los problemas políticos del momento. Antes, en 1936, sufrió
un duro golpe con la muerte de Schlick a manos de un alumno cuando salía de
trabajar en la Universidad
Sin
embargo, sus ideas perduraron, si bien no en las proposiciones concretas tal y
como fueron realizadas en su momentos. De esas ideas, destaca su concepción
antimetafísica de la realidad y del mundo y la difusión del cientificismo y
empirismo lógico
como fundamento del conocimiento.
Ambas
ideas han ido creciendo a lo largo del siglo XX convirtiéndose ya en lugar común
y fundamento de una forma de pensar. Quizá sus proposiciones y afirmaciones
filosóficas no calaron, pero su propósito último si que ha dejado su huella.
2.
Karl Popper
Junto
a la figura de los miembros del Círculo de Viena aparece un joven vienés que,
con el tiempo, se convierte en uno de los principales artífices de la filosofía
de la ciencia. Sin él no se podría comprender el desarrollo de esta
disciplina. Buena parte de los filósofos posteriores de la ciencia se
inspiraron en su teoría de la ciencia. Unos para criticarla y proponer nuevos
caminos; otros para continuar en su misma línea filosófica y completar sus
teorías.
Se
estudiará su figura en cuatro grandes apartados. En primer lugar, se darán
unos breves datos biográficos necesarios para comprender su obra; en segundo
lugar, se realizará una exposición de sus ideas acerca del método de la
ciencia; en tercer apartado, son las implicaciones que su método parece tener
en el concepto de racionalidad y, por último comparar sus ideas con las
expuestas anteriormente del Círculo de Viena.
2.1.-
Un filósofo del siglo XX
Karl
Popper nace en Viena en 1902 y muere en Inglaterra en 1994. Su vida y su obra
abarcan casi todo el siglo XX. Espectador de excepción de las dos guerras
mundiales, del triunfo del comunismo y de los avances científico-tecnológico,
desde muy joven se sintió atraído por los problemas sociales y científicos de
su tiempo. Puede decirse que su pensamiento crece alrededor y de la mano de
problemas sociales y científicos concretos y en ellos se inspira su filosofía.
En su
autobiografía, Búsqueda sin término,
se puede encontrar algunos detalles que justifican que su filosofía se realiza
alrededor de esas vivencias personales. Por ejemplo, cuenta que “tenía doce años
cuando estalló la Primera Guerra Mundial; y los años de guerra y sus efectos,
fueron en todo respecto decisivos para mi desarrollo intelectual. Hicieron
surgir en mi una actitud crítica con respecto a las opiniones aceptadas,
especialmente las opiniones políticas”.
Estas y otras reacciones eran comunes en él y no dejaba de preguntarse qué
solución podrían ofrecerse ante tales problemas.
Desde
su adolescencia parece que vive preocupado por los acontecimientos políticos de
su tiempo. En la autobiografía pueden leerse otros pasajes donde relata algunos
acontecimientos que le llevaron a tomar parte activa en ellos, ante la creciente
situación de decadencia de la sociedad de su tiempo.
En concreto, el joven Popper pidió su entrada en las juventudes socialistas
cuando cursaba la secundaria, comprometiéndose con las soluciones aportadas por
dicho sistema de pensamiento. Durante algún tiempo fue seducido por su
propaganda.
Sin
embargo, fue esta relación de juventud con el marxismo la que marcaría con el
tiempo su forma de pensar. Tras relatar su pertenencia al partido, cuenta como
uno de esos hechos le desmarcó de las tesis marxistas y le motivo e influyó a
tomar críticamente esas tesis: “Pronto iba a quedar desencantado. El
incidente que me enfrentó con el comunismo, y que pronto había de alejarme
enteramente del marxismo, fue uno de los más importantes en mi vida. Ocurrió
muy poco antes de mi decimoséptimo cumpleaños. En Viena se desencadenó un
tiroteo durante una manifestación de jóvenes socialistas no armados, que,
instigados por los comunistas, trataban de ayudar a escapar a varios comunistas
que estaban arrestados en al Estación central de Policía. Varios jóvenes y
obreros comunistas fueron muertos. Yo estaba horrorizado y espantado de la
brutalidad de la policía, pero también de mi mismo. Porque sentía que, como
marxista compartía parte de la responsabilidad por la tragedia”.
Estos
fueron los hechos que Popper nunca olvidó. Su sentimiento de culpa no se
identificaba con el que tenían los responsables del partido. La teoría
marxista “demanda que la lucha de clases sea intensificada, con vistas a
acelerar la llegada del socialismo. Su tesis es que aunque la revolución pueda
reclamar algunas víctimas, el capitalismo está reclamando muchas más víctimas
que toda la revolución socialista.”
La
consecuencia de esta forma de pensar hizo mella en él y le acompañó para
siempre: “Yo esperaba un mundo mejor, un mundo menos violento y más justo,
pero me preguntaba si realmente conocía -si lo que yo había pensado ser
conocimiento no era quizá más que mera pretensión (...)¿lo había examinado
críticamente como debería hacer cualquiera antes de aceptar un credo que
justifica sus medios por un fin un tanto distante?” Esa es la conclusión: la
necesidad de la crítica. Había caído en las redes de la propaganda sin
haberse planteado de modo crítico la veracidad o no de las tesis y las
pretensiones últimas de la teoría marxista.
Junto a
estos hechos políticos y en la misma fecha que lo anterior otro acontecimiento
de juventud marcó su vida. Desde joven, estuvo preocupado por problemas de física
y matemáticas. Encaminó sus primeros estudios por estas disciplinas. En mayo
del mismo año de los acontecimientos relatados, Einstein dio una conferencia en
Viena, a la que Popper asistió. Lo que más le impresiono de las palabras de
Einstein fue “la clara afirmación del propio Einstein de que consideraría su
teoría como insostenible si no resistía ciertos test”.Era
justo lo contrario de la pretensión científica del marxismo. Einstein sería
capaz de cambiar su teoría si los datos no la corroborasen; los otros seguirían
a pesar de que los datos no le dieran la razón.
Estos
hechos marcan su vida y su pensamiento. De tal modo que podemos dividir en dos
grandes apartado sus obras. Por un lado, las obras donde pretende justificar el
método de la ciencia partiendo de la crítica de las teorías, es decir,
ampliando las tesis oídas a Einstein. Entre otras destacan su primera obra La Lógica de la investigación científica; Conjeturas y refutaciones; Conocimiento
objetivo. Y, por otro lado, las obras de carácter social, donde destacan La
miseria del historicismo y La Sociedad
abierta y sus enemigos, donde se pretende desmontar las tesis historicistas
de, entre otras, las doctrina marxista. Las dos siguientes epígrafes se
procederá a explicar ambas partes.
2.2.-
Conjeturas y refutaciones: el método científico.
En
1934, bajo la promoción directa del Círculo de Viena, Popper publica su
primera obra, La Lógica de la investigación científica. En ella realiza un análisis
del método científico. La amistad con alguno de los miembros del círculo hace
posible que se pueda publicar esta obra. En concreto, el contacto con Herbert
Feigl fue de suma importancia como el mismo Popper reconoce
y fue él quien le animó a que publicase sus ideas
Parece,
por tanto, que hay una continuidad en los inicios de la Filosofía de la
ciencia. Popper afirma “el Círculo de Viena era una institución admirable.
Fue en verdad un seminario único de filósofos, trabajando en estrecha unión
con matemáticos y científicos de primera clase”.
Sin embargo, las alabanzas no se corresponden con la continuidad de las ideas
positivistas. La amistad y las palabras de Popper hacen que se confunda en
seguida sus ideas y que éstas quedasen enmarcadas dentro del positivismo.
La filosofía popperiana mantiene postulados totalmente opuestos al
neopositivismo y sólo se trata de un malentendido debido a su amistad con
alguno de los componentes del Círculo. Pero ese malentendido ha dado lugar a lo
que luego el mismo Popper llamó su leyenda.
Veinticinco
años después de la primera edición, en el año 1959, se publicó la primera
edición inglesa. En esa nueva edición se añaden nuevos apéndices y se revisa
la anterior edición introduciendo nuevas notas a pie de página. Es la obra
principal para el estudio de la concepción popperiana del conocimiento científico
y del método de la ciencia.
En el
prefacio a esta edición señala algunas de sus principales preocupaciones filosóficas
en relación a la ciencia y al saber filosófico, en cuanto científico.
Comienza diciendo cual es, a su juicio, el principal problema filosófico:
“Creo, sin embargo, que, al menos, existe un problema filosófico por el que
se interesan todos los que reflexionan: es el de la cosmología, el problema de
entender el mundo - incluidos nosotros y nuestro conocimiento como parte de él.”
Los
problemas principales del saber filosófico son la cosmología y el
conocimiento. Para él, en esos dos aspectos se resume la búsqueda del
conocimiento. Respecto al primero, completa lo dicho anteriormente, diciendo: “Creo
que toda la ciencia es cosmología, y, en mi caso, el único interés de la
filosofía, no menos que el de la ciencia, reside en las aportaciones que ha
hecho aquella.”
Por
tanto, la cosmología, en cuanto que ésta se puede definir como la capacidad
del hombre por responder y conocer la naturaleza, es una de las preocupaciones
filosóficas que han estado presentes a lo largo de la historia. Al mismo
tiempo, se sitúa en el horizonte del pensamiento popperiano. De hecho, de su
preocupación por la cosmología nace su interés por la filosofía y por la
ciencia. En ese sentido, parece que la preocupación por los aspectos teóricos
del saber científico es anterior a su interés por problemas de filosofía
social. Popper muestra, por tanto, su predilección por la cosmología y el
conocimiento que de ella se adquiere desde la ciencia y la filosofía.
Por
otro lado, su interés por la cosmología se completa con el estudio de
problemas relacionados con la teoría del conocimiento y, de modo especial, con
el progreso del conocimiento científico. Este segundo problema de su filosofía,
el del conocimiento, conecta con el problema de la racionalidad que más
adelante se estudiará. Define este problema epistemológico con las siguientes
palabras: “Quiero proponer ahora también la segunda
tesis: el problema central de la epistemología ha sido siempre y sigue siéndolo
el del aumento del conocimiento. Y el
mejor modo de estudiar el aumento del conocimiento es estudiar el del
conocimiento científico.”
Por
tanto, la ciencia y su progreso cognoscitivo se convierten en la otra cara del
conjunto de problemas que conforman el pensamiento popperiano. Este interés, se
concreta en dos problemas: el problema de la inducción y el problema de la
demarcación. La forma de solucionar ambos problemas, como se apuntó
anteriormente difiere de las pretensiones neopositivistas. ¿Cuál es el punto
de partida y en qué difiere de las pretensiones neopositivistas? Tras estudiar
el marxismo y las ideas novedosas de Einstein, Popper pretende encontrar las
claves del método científico. Por ello recurre a los miembros del Círculo,
para que le proporcionen un camino adecuado. Ahora bien, entiende que el
criterio empírico de significado propuesto por los neopositivista no se
sostiene, ya que según ese criterio la ciencia tampoco tendría significado.
Sin embargo, si considera importante que el método pueda distinguir entre la
ciencia y la metafísica. Coincide por tanto en la definición de un mismo
problema: el problema de la demarcación.
Este
problema consiste en saber distinguir el conocimiento científico, propio de la
ciencia experimental del resto de conocimientos, y, en especial, del llamado
conocimiento metafísico. El avance de la ciencia del siglo XVII en adelante
planteó, como se ha visto, nuevas polémicas filosóficas. En este punto, la
filosofía popperiana pretende terciar, medir y dar una respuesta positiva a
esas teorías. Para ello, define la metafísica como el conjunto de enunciados
que pueden tener sentido pero que no pueden someterse a pruebas experimentales.
Así, es más realista que los miembros del Círculo y se desmarca de ellos en
ese punto. Ahora bien, al no poder someterse a pruebas experimentales los
enunciados metafísicos y su valor quedan fuera del alcance de la ciencia.
Admite un valor a la metafísica,
pero que ésta no reúne las garantías necesarias para la ciencia.
Al
mismo tiempo, el criterio de demarcación debe de servir para distinguir las
teorías científicas de las teorías pseudocientíficas. Estas teorías son
aquellas que se presentan con el grado de aceptación de la ciencia pero que no
reúnen, según Popper, la misma capacidad y criterio de la ciencia. Y, sin
tener el mismo criterio que la ciencia, se presentan como si lo tuvieran y
provocan el engaño en la sociedad.
En este
sentido, hay que buscar el criterio propio del método científico que pueda dar
con la clave del avance de la ciencia. ¿Cuál es el camino que garantiza el
avance de la ciencia? Popper entiende que el camino es la comprobación empírica
de los enunciados científicos. Ahora bien, no siempre es posible realizar la
comprobación. ¿Por qué? Popper da tres motivos por los cuales no se puede
llegar a la verdad de una teoría. En primero de ellos, es que no es posible
inducir de unos pocos casos la ley general. Toda inducción es falsa. De ahí,
que el rechazo de la inducción haga que las comprobaciones no sean verdaderas.
No se puede inferir de datos singulares, una ley universal. Habría que
comprobar cada uno de los casos para saber si nuestra inducción es verdadera.

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