3. Conjuntos piramidales
Dentro del espacio cronológico del
Reino Antiguo, período en el que las pirámides son características
del mundo egipcio, la pirámide se integra dentro de un complejo
o conjunto de edificaciones que, por regla general consta de cuatro partes.
La primera de ellas es el llamado templo
del valle, erigido junto a un puerto fluvial al que llegaban las embarcaciones
con los materiales constructivos y que, una vez terminado el complejo,
era donde se rendía culto funerario al rey. De este templo partía
un pasadizo cubierto, segundo de los elementos, que comunicaba el templo
del valle con el templo piramidal, tercero de los elementos construido
junto a la pirámide, última de las edificaciones.
Por lo general suele señalarse que
el pasadizo que unía los dos templos era por donde se trasladaba
el cuerpo momificado del rey hasta la cámara funeraria de la pirámide,
opinión recientemente rechazada por dos razones. En primer lugar,
porque en el templo del valle no se han encontrado útiles o indicios
de que allí se realizaran los ritos funerarios de la momificación
y, en segundo lugar, porque el ancho de los pasadizos no es suficiente
para permitir el paso del sarcófago. Es por ello que los mismos
pueden haber servido como un medio para que el espíritu del rey
se trasladara desde su morada eterna al templo del valle, donde tenían
lugar los ritos funerarios posteriores a su muerte y donde se depositaban
las ofrendas destinadas a garantizar la alimentación eterna del
Ka, la parte del cuerpo humano que en la concepción egipcia se quedaba
en la tierra y a la que había que cuidar y alimentar. Desplazamientos
que podían realizarse gracias a las famosas Estelas de falsa puerta
que, como su nombre indica, actuaban de puertas que permitían el
transito entre el exterior e interior de las tumbas, ya que en la concepción
egipcia todo lo que se representaba tenia su Ka y por tanto una funcionalidad,
explicación de las posteriores representaciones en las tumbas de
escenas agrícolas o económicas, destinadas a garantizar la
alimentación eterna de la persona allí enterrada.
Junto a la pirámide también
podían depositarse embarcaciones de tamaño natural, como
las cinco existentes alrededor de la pirámide de Keops, cuya finalidad
era servir de medio de transporte al espíritu del rey en su viaje
al más allá y poder acompañar a la barca solar en
su viaje diario, tanto durante el día iluminando Egipto como durante
la noche, cuando las fuerzas del caos intentaban impedir el renacer diario
del sol. El que el sol o los espíritus reales viajaran en barcos
no debe extrañar en una cultura en la que el Nilo, y por tanto los
barcos, constituyen el medio normal de transporte.
Otro elemento que puede aparecer son las
llamadas pirámides satélites, destinadas a las esposas o
familiares del rey, así como los muros, de adobe, que rodean todo
el complejo piramidal.
4. Las pirámides
Por tanto las pirámides se integran
dentro de un complejo en cuya construcción, como veremos, participaba
el conjunto de la sociedad. Uno de los mitos asociados a las mismas es
el de la existencia de cámaras y pasadizos interiores, cuyo presunto
descubrimiento aparece periódicamente en los medios de comunicación.
Sin embargo, lo normal es que no exista
en el interior de las pirámides ni cámaras no pasadizos,
siendo una de las excepciones la pirámide de Keops, cuyo tamaño
y estructura interna no es similar al conjunto de pirámides erigidas
en Egipto.
Por regla general la cámara funeraria
se encuentra debajo de la pirámide, accediendose a la misma desde
el exterior, lo cual facilita mucho la construcción, estando siempre
la entrada en el lado norte para permitir la salida del espíritu
hacia las estrellas circumpolares, las únicas que brillan todo el
año y que se identifican con el espíritu del rey que sigue
iluminando a su pueblo durante la noche al mismo tiempo que acompaña
al sol en su viaje nocturno. Es por ello que, observando el plano de la
pirámide de Keops, observamos la existencia de un pasadizo descendente
que conduce a una cámara donde se pensaba depositar el sarcófago,
idea posteriormente modificada para proceder a un pasaje ascendente al
interior de la pirámide. La razón para este cambio, presente
únicamente en las pirámides de Keops y de Snefru, es que
el rey se entierra en el interior mismo de la colina primogenia, formando
parte de la misma con las connotaciones ideológicas que ello conlleva.
Cronológicamente, las pirámides
se inician con Djoser (III dinastía), pero hasta finales del Reino
Antiguo existe un periodo de tiempo de más de 300 años en
los que, lógicamente, existen variaciones, algunas de ellas relacionadas
con la evolución en la concepción funeraria, de la realeza
o con los cambios que van produciendose en la sociedad egipcia la cual,
como toda entidad humana, no permanece inmutable a lo largo de los siglos
como a veces se señala y piensa desde fuera de la egiptología.
Es por ello que existen importantes diferencias entre las pirámides
de Ghizah, de la IV dinastía, o las que se construyen durante la
V y VI dinastías, aunque en todas ellas siempre estará presente
la idea de un complejo en el que la pirámide es un elemento más.
Desde las primeras pirámides hasta
mediados de la V dinastía, las cámaras y templos no suelen
presentar decoración, al contrario que las tumbas privadas, debido
a que junto a la construcción de la pirámide cada rey instauraba
lo que se conoce como una "fundación piadosa", un conjunto de tierras
cuyos productos, agrícolas o animales, estaban destinados a garantizar
la alimentación del Ka real durante toda la eternidad y que con
el paso del tiempo fueron haciéndose cada vez más grandes.
Con la V dinastía se comienza a observar un cambio en los complejos
piramidales que, por una parte van haciéndose más pequeños
y, por otro, van presentando una decoración cada vez más
variada cuya finalidad era la de garantizar el sustento del Ka mediante
las escenas de ofrendas.
Uno de los elementos asociados a las pirámides
son los llamados Textos de las Pirámides, que aparecen por primera
vez en la pirámide de Unas en Saqqara. Se trata de un conjunto de
oraciones, aparentemente sin un orden interno, cuya finalidad es la de
ayudar al rey en su viaje al más allá, lo que en si mismo
representa un cambio importante: el rey ya necesita de una ayuda, lo que
implica un grado de humanización coincidente con el proceso por
el que el rey dejara de ser considerado un dios en la tierra, otro de los
mitos que sobre la cultura egipcia existen, para convertirse en intermediario
ante las divinidades, lógicamente con una relación, unas
funciones y un carisma especiales. Con el paso del tiempo, estos Textos
de las Pirámides se convertirán en la base de los Textos
de los Sarcófagos del Reino Medio y, finalmente, del conocido Libro
de los Muertos del Reino Nuevo.
Dentro de todo aquello que rodea a los
complejos piramidales, lo que más discusiones ha originado es lo
relativo a su construcción. Como ya hemos apuntado, lo que es importante
es valorar el esfuerzo de coordinación de diferentes trabajos que
conlleva la realización de proyectos como estos. Por otra parte,
una vía de investigación aun poco explorada tiene que ver
con el hecho de que las diferentes pirámides del Reino Antiguo se
encuentran dispersas alrededor del área menfita, no constituyendo
en modo alguno una necrópolis, algo que va en contra del principio
antropológico, presente en todas las culturas, de enterrarse en
aquellos lugares donde se encuentran los antepasados. Una explicación
para esta dispersión podemos encontrarla en
el hecho de que las pirámides se
construyen sobre canteras que proporcionan el relleno interior de las mismas,
siendo necesario solamente hacer llegar desde otros lugares las piedras
de mayor calidad para el revestimiento exterior. Con la construcción
de una o más pirámides en un mismo lugar las posibilidades
de seguir explotando dichas canteras disminuye, haciendose necesaria la
búsqueda de otro emplazamiento.
Respecto a las personas y técnicas
utilizadas en su realización son muchas y variadas las hipótesis
existentes. Por un lado debemos tener en cuenta que durante el período
de la inundación de Nilo, de junio a octubre, era imposible la realización
de cualquier actividad agrícola, procediendo la administración
a lamovilización de la población para la realización
de proyectos nacionales, como las pirámides.
Un aspecto muy importante, y recientemente
señalado en la investigación, es el carácter ideológico
de estos complejos. No se trata solamente de construir una pirámide,
sino también del hecho de la participación nacional en dicho
proyecto, del mismo modo que todas aquellas personas cercanas al rey se
entierran en sus proximidades con la esperanza de que la única persona
que tiene garantizado su acceso al más allá, como dios en
la tierra que era, interceda por ellos y puedan acompañarle en su
viaje eterno, proceso que comienza a fracturarse precisamente a mediados
de la V dinastía, cuando la figura del rey deja de divinizarse y,
en cierta medida, se sacraliza.
Por otra parte, es interesante recordar
que es en los periodos de mayor centralización de cualquier cultura
cuando tienen lugar las edificaciones más grandes, costosas y eternas,
precisamente por ser las mismas transmisoras de una ideología al
conjunto de la sociedad, generalmente la de una clase dirigente en estrecha
comunicación con la divinidad.
Por tanto son muchos los aspectos que aun
quedan por conocer de estos complejos. Lo que mejor conocemos, gracias
a la piramidologia, es la cantidad de piedra utilizada en cada pirámide,
sus diferentes alturas, anchuras u orientación, pero la explicación
de estos monumentos debe ir más allá de una mera enumeración
de cifras y buscar las razones intrínsecas por los que una civilización,
en este caso, la egipcia, realiza unos monumentos como las pirámides,
la única de las siete maravillas que aun puede contemplar el hombre.
Lógicamente, lo expresado en páginas anteriores no son más
que pequeñas introducciones a todo lo que conlleva y puede deducirse
de los complejos piramidales, pero lo que si queremos transmitir es que
las pirámides no deben entenderse de forma aislada, que no surgen
espontaneamente sino despues de una larga evolución cultural, política
y religiosa y, finalmente, que como toda manifestación humana puede
encontrarse en las mismas una evolución, unos cambios, imperceptibles
para el conjunto de la sociedad o los turistas que solamente perciben y
reciben información de las pirámides de Ghizah, olvidando
que estas pertenecen a un momento histórico determinado. Por último,
recordar que no podemos identificar la historia de Egipto con estos monumentos,
que pertenecen a un período histórico muy determinado, el
Reino Antiguo.

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