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EGIPTO
Y LAS PIRÁMIDES.
Antonio Pérez Largacha
Doctor en Historia Antigua - Universidad Alcalá
3. Conjuntos piramidales
Dentro del espacio cronológico
del Reino Antiguo, período en el que las pirámides son
características del mundo egipcio, la pirámide se integra
dentro de un complejo o conjunto de edificaciones que, por
regla general consta de cuatro partes.
La primera de ellas es el llamado templo del valle, erigido
junto a un puerto fluvial al que llegaban las embarcaciones
con los materiales constructivos y que, una vez terminado el
complejo, era donde se rendía culto funerario al rey. De este
templo partía un pasadizo cubierto, segundo de los elementos,
que comunicaba el templo del valle con el templo piramidal,
tercero de los elementos construido junto a la pirámide, última
de las edificaciones.
Por lo general suele señalarse
que el pasadizo que unía los dos templos era por donde se
trasladaba el cuerpo momificado del rey hasta la cámara
funeraria de la pirámide, opinión recientemente rechazada
por dos razones. En primer lugar, porque en el templo del
valle no se han encontrado útiles o indicios de que allí se
realizaran los ritos funerarios de la momificación y, en
segundo lugar, porque el ancho de los pasadizos no es
suficiente para permitir el paso del sarcófago. Es por ello
que los mismos pueden haber servido como un medio para que el
espíritu del rey se trasladara desde su morada eterna al
templo del valle, donde tenían lugar los ritos funerarios
posteriores a su muerte y donde se depositaban las ofrendas
destinadas a garantizar la alimentación eterna del Ka, la
parte del cuerpo humano que en la concepción egipcia se
quedaba en la tierra y a la que había que cuidar y alimentar.
Desplazamientos que podían realizarse gracias a las famosas
Estelas de falsa puerta que, como su nombre indica, actuaban
de puertas que permitían el transito entre el exterior e
interior de las tumbas, ya que en la concepción egipcia todo
lo que se representaba tenia su Ka y por tanto una
funcionalidad, explicación de las posteriores
representaciones en las tumbas de escenas agrícolas o económicas,
destinadas a garantizar la alimentación eterna de la persona
allí enterrada.
Junto a la pirámide también
podían depositarse embarcaciones de tamaño natural, como las
cinco existentes alrededor de la pirámide de Keops, cuya
finalidad era servir de medio de transporte al espíritu del
rey en su viaje al más allá y poder acompañar a la barca
solar en su viaje diario, tanto durante el día iluminando
Egipto como durante la noche, cuando las fuerzas del caos
intentaban impedir el renacer diario del sol. El que el sol o
los espíritus reales viajaran en barcos no debe extrañar en
una cultura en la que el Nilo, y por tanto los barcos,
constituyen el medio normal de transporte.
Otro elemento que puede
aparecer son las llamadas pirámides satélites, destinadas a
las esposas o familiares del rey, así como los muros, de
adobe, que rodean todo el complejo piramidal.
4. Las pirámides
Por tanto las pirámides se
integran dentro de un complejo en cuya construcción, como
veremos, participaba el conjunto de la sociedad. Uno de los
mitos asociados a las mismas es el de la existencia de cámaras
y pasadizos interiores, cuyo presunto descubrimiento aparece
periódicamente en los medios de comunicación.
Sin embargo, lo normal es que no exista en el interior de las
pirámides ni cámaras no pasadizos, siendo una de las
excepciones la pirámide de Keops, cuyo tamaño y estructura
interna no es similar al conjunto de pirámides erigidas en
Egipto.

Por regla general la cámara
funeraria se encuentra debajo de la pirámide, accediéndose a
la misma desde el exterior, lo cual facilita mucho la
construcción, estando siempre la entrada en el lado norte
para permitir la salida del espíritu hacia las estrellas
circumpolares, las únicas que brillan todo el año y que se
identifican con el espíritu del rey que sigue iluminando a su
pueblo durante la noche al mismo tiempo que acompaña al sol
en su viaje nocturno. Es por ello que, observando el plano de
la pirámide de Keops, observamos la existencia de un pasadizo
descendente que conduce a una cámara donde se pensaba
depositar el sarcófago, idea posteriormente modificada para
proceder a un pasaje ascendente al interior de la pirámide.
La razón para este cambio, presente únicamente en las pirámides
de Keops y de Snefru, es que el rey se entierra en el interior
mismo de la colina primogenia, formando parte de la misma con
las connotaciones ideológicas que ello conlleva.
Cronológicamente, las pirámides
se inician con Djoser (III dinastía), pero hasta finales del
Reino Antiguo existe un periodo de tiempo de más de 300 años
en los que, lógicamente, existen variaciones, algunas de
ellas relacionadas con la evolución en la concepción
funeraria, de la realeza o con los cambios que van produciéndose
en la sociedad egipcia la cual, como toda entidad humana, no
permanece inmutable a lo largo de los siglos como a veces se
señala y piensa desde fuera de la egiptología. Es por ello
que existen importantes diferencias entre las pirámides de
Ghizah, de la IV dinastía, o las que se construyen durante la
V y VI dinastías, aunque en todas ellas siempre estará
presente la idea de un complejo en el que la pirámide es un
elemento más.
Desde las primeras pirámides
hasta mediados de la V dinastía, las cámaras y templos no
suelen presentar decoración, al contrario que las tumbas
privadas, debido a que junto a la construcción de la pirámide
cada rey instauraba lo que se conoce como una "fundación
piadosa", un conjunto de tierras cuyos productos, agrícolas
o animales, estaban destinados a garantizar la alimentación
del Ka real durante toda la eternidad y que con el paso del
tiempo fueron haciéndose cada vez más grandes. Con la V
dinastía se comienza a observar un cambio en los complejos
piramidales que, por una parte van haciéndose más pequeños
y, por otro, van presentando una decoración cada vez más
variada cuya finalidad era la de garantizar el sustento del Ka
mediante las escenas de ofrendas.
Uno de los elementos asociados
a las pirámides son los llamados Textos de las Pirámides,
que aparecen por primera vez en la pirámide de Unas en
Saqqara. Se trata de un conjunto de oraciones, aparentemente
sin un orden interno, cuya finalidad es la de ayudar al rey en
su viaje al más allá, lo que en si mismo representa un
cambio importante: el rey ya necesita de una ayuda, lo que
implica un grado de humanización coincidente con el proceso
por el que el rey dejara de ser considerado un dios en la
tierra, otro de los mitos que sobre la cultura egipcia
existen, para convertirse en intermediario ante las
divinidades, lógicamente con una relación, unas funciones y
un carisma especiales. Con el paso del tiempo, estos Textos de
las Pirámides se convertirán en la base de los Textos de los
Sarcófagos del Reino Medio y, finalmente, del conocido Libro
de los Muertos del Reino Nuevo.
Dentro de todo aquello que
rodea a los complejos piramidales, lo que más discusiones ha
originado es lo relativo a su construcción. Como ya hemos
apuntado, lo que es importante es valorar el esfuerzo de
coordinación de diferentes trabajos que conlleva la realización
de proyectos como estos. Por otra parte, una vía de
investigación aun poco explorada tiene que ver con el hecho
de que las diferentes pirámides del Reino Antiguo se
encuentran dispersas alrededor del área menfita, no
constituyendo en modo alguno una necrópolis, algo que va en
contra del principio antropológico, presente en todas las
culturas, de enterrarse en aquellos lugares donde se
encuentran los antepasados. Una explicación para esta
dispersión podemos encontrarla en el hecho de que las pirámides
se construyen sobre canteras que proporcionan el relleno
interior de las mismas, siendo necesario solamente hacer
llegar desde otros lugares las piedras de mayor calidad para
el revestimiento exterior. Con la construcción de una o más
pirámides en un mismo lugar las posibilidades de seguir
explotando dichas canteras disminuye, haciéndose necesaria la
búsqueda de otro emplazamiento.
Respecto a las personas y técnicas
utilizadas en su realización son muchas y variadas las hipótesis
existentes. Por un lado debemos tener en cuenta que durante el
período de la inundación del Nilo, de junio a octubre, era
imposible la realización de cualquier actividad agrícola,
procediendo la administración a la movilización de la
población para la realización de proyectos nacionales, como
las pirámides.
Un aspecto muy importante, y
recientemente señalado en la investigación, es el carácter
ideológico de estos complejos. No se trata solamente de
construir una pirámide, sino también del hecho de la
participación nacional en dicho proyecto, del mismo modo que
todas aquellas personas cercanas al rey se entierran en sus
proximidades con la esperanza de que la única persona que
tiene garantizado su acceso al más allá, como dios en la
tierra que era, interceda por ellos y puedan acompañarle en
su viaje eterno, proceso que comienza a fracturarse
precisamente a mediados de la V dinastía, cuando la figura
del rey deja de divinizarse y, en cierta medida, se sacraliza.
Por otra parte, es interesante
recordar que es en los periodos de mayor centralización de
cualquier cultura cuando tienen lugar las edificaciones más
grandes, costosas y eternas, precisamente por ser las mismas
transmisoras de una ideología al conjunto de la sociedad,
generalmente la de una clase dirigente en estrecha comunicación
con la divinidad.
Por tanto son muchos los
aspectos que aun quedan por conocer de estos complejos. Lo que
mejor conocemos, gracias a la piramidología, es la cantidad
de piedra utilizada en cada pirámide, sus diferentes alturas,
anchuras u orientación, pero la explicación de estos
monumentos debe ir más allá de una mera enumeración de
cifras y buscar las razones intrínsecas por los que una
civilización, en este caso, la egipcia, realiza unos
monumentos como las pirámides, la única de las siete
maravillas que aun puede contemplar el hombre. Lógicamente,
lo expresado en páginas anteriores no son más que pequeñas
introducciones a todo lo que conlleva y puede deducirse de los
complejos piramidales, pero lo que si queremos transmitir es
que las pirámides no deben entenderse de forma aislada, que
no surgen espontáneamente sino después de una larga evolución
cultural, política y religiosa y, finalmente, que como toda
manifestación humana puede encontrarse en las mismas una
evolución, unos cambios, imperceptibles para el conjunto de
la sociedad o los turistas que solamente perciben y reciben
información de las pirámides de Ghizah, olvidando que estas
pertenecen a un momento histórico determinado. Por último,
recordar que no podemos identificar la historia de Egipto con
estos monumentos, que pertenecen a un período histórico muy
determinado, el Reino Antiguo.
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