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el siglo VI se detectan nuevos cambios y una internacionalización
de la política etrusca que incidirá en su evolución
histórica, planteándose la existencia de tensiones sociales
como posible consecuencia de una aceleración hacia una organización
parecida a la polis, con una disminución de los signos externos
de la aristocracia -palacios, tumbas y todo lo que ello conllevaba de productos
manufacturados-, cambios que se producirían principalmente en el
Sur y en las áreas costeras, las más urbanas, con la aparición
de impulsos igualitarios. En este contexto en el siglo VI también
se constata el despoblamiento de algunos centros rurales en la segunda
mitad del siglo VI, interpretados como consecuencia de una colonización
interna que provoca la desaparición, o decaimiento, de pequeños
centros en favor de los grandes centros urbanos o, por el contrario, consecuencia
de la atracción de las grandes ciudades hacia las aristocracias
locales, si bien parece que en esta problemática, como en general
para toda la cultura etrusca, es difícil llegar a una explicación
global máxime teniendo en cuenta las diferencias internas entre
los distintos centros etruscos tanto en su estructura política,
social como actividad económica.
Estos cambios no afectan al comercio y
a las relaciones exteriores, ámbito en el que observamos la "internazionalización"
de los Etruscos, en especial por dos aspectos. En primer lugar, la expansión
persa por Jonia provoca que los foceos se trasladen a Alalia, uniendo a
Etruscos y cartagineses en su contra en la famosa batalla de Alalia (540
ó 535 a.C.) y, en segundo lugar, el desarrollo de unas tiranías
expansivas en Sicilia, en especial Siracusa, que tras vencer a Cartago
en Himera (480 a.C), victoria presentada en el mundo griego como la derrota
de la "Persia de Occidente", derrota a los Etruscos en Cumas en el 474
a.C., iniciando un período de expansión y control, con el
establecimiento de una guarnición en Pitecusa, que hace hablar del
comienzo de una crisis que durará todo el siglo V a.C., y que se
materializaría en una disminución de la cerámica atica,
un número menor de tumbas y templos, cambios que afectarían
a las zonas mas desarrolladas de Etruria, que en opinión de Torelli
iniciarían una vuelta al campo, decaimiento que puede encontrar
su reflejo en el hecho de que con motivo de la expedición a Sicilia
de Atenas en el 413 dentro de la Guerra del Peloponeso, las ciudades etruscas
solamente
participaron con tres pentecónteras. Siglo V a.C., que culminaría
con la presión de las tribus galas, que a comienzos del siglo IV
llegarían hasta Roma, sin poder olvidar el emergente poder de Roma
a lo largo de todo este siglo que obliga a las ciudades etruscas más
cercanas a modificar su estrategia, siendo un exponente de la nueva situación
la captura de Veies por Roma en el 406 a.C., que encerrara aun más
a las ciudades etruscas en sus recursos agrícolas y una preocupación
por el control de su territorio, siendo ahora cuando encontramos a magistrados
como el zilath, el camthi...
Urna Cineraria
Respecto a la estructura política que
rige en el mundo etrusco, ya se ha señalado la creciente importancia
de la aristocracia desde mediados del siglo VIII, existiendo también
unos reyes, lauchum, sin poder precisarse si estamos ante una monarquía
hereditaria o electiva, presente aun en algunas ciudades etruscas durante
el primer siglo de la República romana. Dentro de la evolución
de esta cultura, se apunta que con el desarrollo de las ciudades, del comercio
y de las clases urbanas, pudo ir produciéndose un proceso de igualitarismo
social y político que se reflejaría en el ya señalado
retraimiento de la aristocracia en el siglo VI, proceso en el que se enmarcaría
la existencia de unos magistrados anuales.
Una sociedad durante la que mucho tiempo
la aristocracia ejercería un gran control, existiendo un debate
sobre la importancia del trabajo servil o dependiente, encontrándose
términos como lautni, lautn eteri o etera en los que es difícil
determinar con exactitud su significado, pudiendo ser los lautni esclavos
manumitidos que podían contraer matrimonio, mientras que los lautn
eteri o etera serían libertos que gozaban de gran autoridad pudiendo
llegar a ser representados en las tumbas familiares, enmarcándose
todos ellos en una sociedad de tipo gentilicio. Debates y problemas que
pueden hacerse extensivos a la condición social de los artesanos,
¿independientes o vinculados de algún modo a la aristocracia?.
Estatua de bronce
El comercio constituyó una de las
principales actividades de este mundo cambiante y multicultural, adquiriendo
en los últimos años un mayor interes en España por
los cada vez más frecuentes hallazgos de materiales etruscos, como
la conocida cerámica de bucchero, sin poder olvidar que fue una
región que ya despertó el interes del mundo micénico,
sin que aun pueda hablarse de una "colonización", aunque en Scoglio
del Tonno pudo existir un centro micénico de tipo comercial, descubrimientos
que también se han puesto en relación con la problemática,
ya analizada, del origen del pueblo Etrusco, originando un nuevo campo
de debate. Micénicos que, al igual que griegos y fenicios, buscarían
obtener los importantes recursos de que disponía Etruria, que en
metales sólo carecía de oro.
Es precisamente su intervención
en el comercio lo que explica el tipo de fuentes que nos llega de sus vecinos
o enemigos que llegan a identificarlos con piratas, es el caso de Homero.
Al igual que con el mundo minoico, también se ha señalado
la existencia de una "talasocracia" etrusca, que debe ser entendida dentro
de esa internacionalización comercial y política mencionada
que se produce a lo largo del siglo VI, debiéndose entender la lucha
con los foceos no como una actitud general ante los griegos, ya que eginetas
y atenienses recogen el testigo de los foceos.
Talasocracia que en el caso de los Etruscos
suele tener unas connotaciones negativas derivadas de su colaboración
con los cartagineses, palpable incluso en uno de los principales textos
etruscos conservados, las tablillas de oro de Pyrgi, datadas en torno al
500 a.C., y que recogen la dedicación por el rey de Caere de un
lugar de culto a Astarté, siendo el nombre de uno de los antiguos
puertos de dicha ciudad Punicum. Alianzas y luchas que reflejan un mundo
cada vez más interrelacionado, señalándose incluso
en ocasiones que en la crisis del siglo V también influyeron las
Guerras Médicas y el consiguiente decaimiento del tráfico
comercial con Grecia.
Pero el mundo Etrusco no sólo fue
receptor, también irradió su cultura a otras regiones, no
pudiéndose olvidar por ejemplo la importante impronta cultural que
dejó en amplias regiones de Italia central, incluida Roma, donde
la tradición sitúa como Etruscos a sus tres últimos
reyes, problemática que será explicada en el tema siguiente.
Pero la actividad comercial no debe hacernos
olvidar los avances agrícolas, donde una parte, mayoritaria o no,
de la aristocracia tendría sus intereses económicos, reflejándose
en que los principales agrónomos romanos citaran el manual de Saserna.
Sus tumbas, el ajuar y la decoración
nos informan de unos gustos y costumbres propios de la aristocracia, con
la práctica de juegos, la caza o la celebración de banquetes,
symposion, donde se consumía el vino y el aceite, cultivos introducidos
en ese siglo VII de florecimiento en todos los aspectos, un mundo en el
que el papel de la mujer es importante y donde además jugaría
un papel primordial en el juego de alianzas entre las familias aristócratas,
estableciéndose así otro punto de diferencia con griegos
y romanos, que se encargaron de criticar convenientemente.
De su organización militar conocemos
la introducción del armamento hoplita en el siglo VII a.C., pero
en modo alguno estamos ante una sociedad guerrera, apoyándose algunos,
como Torelli, precisamente en ese mundo "hoplita" junto a la evolución
de las ciudades para defender movimientos de igualdad y participación
política similares a los acontecidos en el mundo griego.
La
religiosidad de los Etruscos es palpable no sólo por los
hallazgos arqueológicos, también las fuentes lo mencionan,
como en el caso de Livio (V. 1,6), cuya expresión hace recordar
a la de Herodoto respecto a los egipcios. Tumbas principescas donde se
depositaba todo aquello que la persona pudiera necesitar, unos ritos de
fundación y de adivinación presentes en todas las manifestaciones,
la creencia en unos dioses que intervenían constantemente y que
proporcionaron una doctrina, la etrusca disciplina..., son manifestaciones
que así lo confirman, pero lo que quedó de ello fue la creencia
de que en Etruria podían aprenderse las artes de interpretación,
los libri haruspicini que formaban parte de la disciplina, acudiendo los
jóvenes aristócratas a aprender este arte para después
ser utilizado, por ejemplo, ayudando a los generales en el campo de batalla.
Lectura de vísceras, del vuelo de los pájaros, la interpretación
de los rayos, sacrificios y ofrendas pasaron al mundo romano que siguió
estas practicas para obtener y conocer los designios de las divinidades.
Gran importancia tienen los enterramientos,
reflejo de un ideal aristocrático y de unas creencias en el más
allá que no encontramos en otros centros culturales del Mediterráneo,
un mundo de genios, animales fantásticos que habitan el infierno
y en los que encontramos una mezcla de creencias griegas y etruscas, siendo
al respecto significativo que nuestra información sobre este mundo
proceda mayoritariamente del siglo V a.C., cuando el mundo y cultura de
los Etruscos había experimentado ya un gran auge y desarrollo. Mundo
funerario en el que encontramos practicas como la exposición del
cadáver, procesiones y la celebración de una comida, culminando
los ritos con la celebración de unos juegos fúnebres. Pero
lo más sorprendente es la concepción de la tumba como una
casa donde las almas pasaban a vivir, al mismo tiempo que en algunas tumbas
encontramos falsas puertas, quizás simbolizando pasos y tránsitos
de las almas.
Aspectos como el papel e importancia del
ejército, en especial el papel del armamento hoplita desde el siglo
VII a.C., la marina, tanto guerrera (60 barcos en la batalla de Alalia)
como mercante, la importancia de las comunicaciones internas, la información
que sobre su economía, técnicas agrarias... nos proporciona
el ajuar funerario de las tumbas, la memoria histórica de los mismos,
llegando a ser el Emperador Claudio el primer estudioso del mundo Etrusco,
son todos ellos aspectos que nos delatan una cultura dinámica, cambiante
y que introduce a Italia en un nuevo marco que va poniendo las bases para
el futuro desarrollo de Roma, todo ello recordando siempre que en muchas
ocasiones las actitudes y demandas de las ciudades o centros Etruscos no
fueron independientes, ya que esta cultura no es homogénea en ningún
sentido, como la propia batalla de Alalia confirma al ser un enfrentamiento
de la ciudad de Caere con los focenses.
Un mundo cercano y lejano al posterior
de Roma, que creo su propia literatura, por desgracia perdida, en donde
a juzgar por la cita de Varrón (5,55) se llegaron a escribir tragedias
y que suscito la admiración pero también el olvido de Roma,
quizás celosa de que con anterioridad a su expansión hubiera
existido una cultura como la Etrusca, justo cuando Roma no pasaba por ser
más que un pequeño centro dentro de la Liga Latina.
BIBLIOGRAFÍA
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