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Medieval  --- Historia De España
 
 
INVESTIGACIONES:
LAS PRETENSIONES DE ALFONSO X A LA CORONA IMPERIAL 
LA INCORPORACION A CASTILLA DE ALAVA, VIZCAYA Y GUIPUZCOA
APROXIMACIÓN A LA VIDA EN UN MUNICIPIO FRONTERIZO DE LA CASTILLA MEDIEVAL A TRAVÉS DE LAS NORMAS DE SU FUERO: ALCARAZ, S. XIII.
Ramón Cózar Gutiérrez
La situación de los Judíos en Portugal durante el Siglo XIII:
Estudio comparativo con Castilla
Clara Martínez Tomás
CAMPESINADO
EN TORNO A LA CONFLICTIVIDAD CAMPESINA NAVARRA BAJOMEDIEVAL*
 Miguel Larrañaga Zulueta
 

 I. LOS RASGOS GENERALES DE LA CRISIS BAJOMEDIEVAL EN NAVARRA

La crisis de la red de relaciones económico sociales dominantes en el reino de Navarra supone el debilitamiento de las estructuras del sistema feudal. Veamos de forma esquemática sus manifestaciones más destacadas.

I.1. La difícil coyuntura económica.
Sus rasgos fundamentales pueden concretarse en cuatro.

1. Períodos alternantes de fuertes crisis, dominadas por las malas cosechas, las hambres y las epidemias, y lapsos en los que se experimenta una mejoría de la coyuntura, pero que no permiten una recuperación duradera al ser demasiado cortos y no remitir otros factores, como la presión fiscal. M. Berthe estableció una detallada periodización de las crisis en la Navarra bajomedieval [1].

2. Agotamiento de las tierras y baja productividad, con lo que suben los precios, especialmente del grano[2].

3. Fuerte aumento de la presión fiscal, debido a un buen número de causas confluyentes: descenso de las rentas señoriales[3]; desarrollo de la administración, con el siguiente aumento de las necesidades económicas de la corona[4]; depreciación monetaria, tratando de obtener más ingresos, lo que produce un enorme desfase entre salarios y precios, elevándose la inflación [5].

4. Inexistencia de una política planificada de remisión de impuestos que alivie la situación del campesinado. Los perdones serán concedidos en circunstancias extremas, sin llegar a promover una recuperación duradera.

I.2. El debilitamiento de los lazos serviles.

Existe un proceso de liberación jurídica de las capas bajas de la sociedad que obedece a un interés de los grupos dominantes en mantenerse. Es una actitud forzada por la difícil coyuntura, adoptada para prolongar el domino económico y la preponderancia social.

Este proceso cristaliza mediante las siguientes decisiones:
1. La concesión a comunidades enteras de estatutos de franquía e hidalguía, buscando fijar a la población ofreciéndole atractivas condiciones de habitabilidad.
2. Eliminación progresiva de las prestaciones de trabajo en la reserva señorial[6].
3. Transformación de las pechas, impuesto capital, en censos perpetuos, que no mejoran sustancialmente la situación económica pero sí la condición social, al eliminarse el término "pecha", de fuertes connotaciones serviles.

 II. EL CAMPESINADO NAVARRO BAJO MEDIEVAL

II.1. Características fundamentales.
Tres son las notas que lo definen.

1. Constituye una "clase social" que produce bienes primarios, practicando la agricultura y la ganadería. Posee el dominio útil de la tierra que trabaja a cambio de la entrega a la clase no-productora (la nobleza, laica o eclesiástica) de parte del excedente.

2. Es la base de la sociedad, por dos razones:
    a. Su importancia numérica. Según los libros de fuegos de 1427-1428, el sector primario ocupaba a un 88,12% de la población
en la merindad de Pamplona, a un 94,59% en la de Estella y al 93,92% en la de Sangüesa[7].
    b. Su importancia económica, derivada de su condición de clase productora. Con su trabajo se obtienen los bienes de primera necesidad de los que se nutre el conjunto de la sociedad y, al mismo tiempo, satisface las cargas de todo tipo que ha de entregar a los señores.

3. No es una clase homogénea. Había en ella diferencias jurídicas y económicas fundamentales que fueron la razón de la existencia de estratos. Vamos a estudiar esta jerarquización, pues fue la clave de los enfrentamientos surgidos en el seno del campesinado.
Esta jerarquía se establece conforme a dos baremos no coincidentes: la situación jurídica y la posición económica[8].

La situación jurídica.
Atendiendo al "status" jurídico de la población rural, podemos encontrar tres grupos: collazos, pecheros y francos.

1) En el estrato inferior de la pirámide social tenemos a los "collazos", cuya libertad se hallaba restringida por los vínculos de dependencia señorial, al estar adscritos a la tierra que trabajan. Representan los restos de la antigua servidumbre feudal.

Si bien originariamente podían ser donados, vendidos o cambiados con la tierra, siendo su condición hereditaria, la inalienabilidad de las personas experimentó un avance a lo largo del siglo XIII. Además, estaban obligados a más cargas que el resto de los dependientes.

M. Berthe llega a afirmar que la servidumbre navarra desapareció tras la Peste Negra, en 1348-1350[9], mas no podemos confirmar sus palabras. Existen menciones a collazos en la documentación posteriores a esas fechas. La pérdida de contenido jurídico y la progresiva equiparación de esta condición a la del simple pechero no nos autorizan a hablar de su desaparición. El término pervivió de forma aislada y mantuvo unas connotaciones sociales negativas que designaban a individuos situados en el más bajo escalafón, condición a la que pudieron haber accedido por diversas vías: herencia, endeudamiento, etc.

2) El grupo numéricamente más importante lo componen los "pecheros", sujetos al régimen de pago de pechas, cantidad que debía ser entregada anualmente al señor en especie, en dinero o de forma mixta. La pecha podía ser "capital", cuando la cantidad que debía abonar cada vecino venía ya señalada, o "tasada", cuando el pueblo paga una cantidad fija y es el concejo el encargado de repartirla entre los vecinos. La pecha no fue el único derecho señorial que tuvieron que satisfacer. Hubo otros muchos, que comprendían diferentes conceptos: sobre los bosques, caza, aguas, minas, etc.

Numéricamente, los pecheros constituyen el grupo más importante del reino. Poseen el domino útil de la tierra que trabajan. Su condición es vitalicia y hereditaria, salvo que medie expreso privilegio real. Reúnen otras condiciones que les identifican como "libres", entre las que destacan la posibilidad de transmitir en herencia los bienes muebles a sus hijos y la de emigrar.

3) El tercer y último grupo que encuadramos en la clase del campesinado son los "francos". Si bien originariamente con este nombre se designaba a los habitantes de ciertos núcleos urbanos, pronto podremos encontrarlos en pequeños núcleos rurales, desempeñando trabajos agrícolas y ganaderos. Son hombres libres y propietarios, cuyas tierras, concedidas por el rey, se hallan exentas del pago de pechas. Sin embargo, al adquirir tierras pecheras debían contribuir por ellas. Pagan, además, otros derechos señoriales: lezdas, ayudas, derechos del sello y caloñas.

Los fueros de francos conllevan otros privilegios que les sitúan en un nivel social superior: pueden ser juzgados dentro de su comunidad y por sus magistrados, dictan reglamentos económicos internos, tienen una mayor autonomía municipal, etc.

Las tres categorías que hemos visto, derivadas de las diferentes situaciones jurídicas, no reflejan más que parcialmente la diversidad interna del campesinado. Esta no puede ser comprendida en su integridad sin referirnos a la notable variedad de las situaciones económicas.

La posición económica. Ha de ser estudiada mediante la observación de las cantidades con que son tasados los individuos en los diversos impuestos. Entre éstos, las ayudas extraordinarias y la pecha ofrecen la información más interesante. Mientras que las primeras comprenden al campesinado en un sentido amplio, incluidos los hidalgos, la segunda se refiere exclusivamente al estamento de los labradores pecheros.

Básicamente, a través de las ayudas se muestra dividida la población en tres grupos: los que pagan, los que no lo hacen y una categoría intermedia, la de aquellos que abonan una cantidad menor a la tasa fijada. Según las épocas y los ámbitos geográficos, varían los nombres que reciben cada uno de estos grupos. Así, en el "Libro del monedaje de Estella de 1330" se denomina "podientes" a los que pagan la totalidad, "no podientes" a los que lo hacen en parte, y "nichil" a los pobres de solemnidad.

Desconocemos cuáles eran los parámetros empleados para llevar a cabo dicha tasación. Esta laguna viene a ser parcialmente cubierta si recurrimos a la pecha. Según la cuantía que ha de ser abonada, y salvando las variedades locales, los fuegos de labradores pecheros
se dividen en tres categorías:

a. "Entegros". Pagan la totalidad de la pecha. Disponen de una yunta de animales para trabajar y de un hombre útil.

b. "Axaderos". Quienes poseen una "axada", o azada, con la que cultivan la tierra. Pagan la mitad de la pecha. En ciertas zonas, como la Améscoa Alta, se denomina pechero "meyo" a quien contribuye con la mitad; tiene un solo animal para arar su tierra. Tanto los fuegos "axaderos" como los "meyos" disponen de un hombre útil para el trabajo.

c. "De muger". Designa la explotación encabezada por una mujer, viuda o soltera, o por huérfanos menores. No importa si poseen animales de tiro. Aunque depende de las áreas geográficas, pechan la cuarta parte que los varones en su misma situación económica.

Conforme a esta clasificación podemos extraer dos conclusiones sobre los fuegos de labradores pecheros:
1. Es fundamental la existencia al frente de los mismos de un varón, a quien se adjudica "a priori" una mayor capacidad organizativa y productiva.

2. La importancia de la posesión de animales de tiro con los que efectuar las labores agrícolas. Resulta lógico deducir una estrecha relación entre este factor y la extensión de la tierra: a más animales correspondería una mayor superficie de terreno cultivable, mejores cosechas, más excedente e incremento de los beneficios.

Los diferentes grupos que conforman la sociedad navarra bajo medieval no permanecieron inmutables. Tanto en cuanto al número de integrantes como en lo relativo a sus privilegios y obligaciones existió una transformación permanente.

La movilidad social en el campesinado puede ser de doble signo, ascendente y descendente. Respecto a la primera, son sus principales beneficiarios los campesinos ricos, quienes saldrán favorecidos de las crisis. Varias son las razones que lo explican. Los labradores acomodados pueden mejorar sus niveles de productividad al tomar en arriendo a corto plazo las rentas reales y los medios de producción, como molinos y hornos. Por otro lado, el abandono de tierras, frecuente tras las crisis del siglo XIV, favorece la concentración de propiedades en manos de aquellos que se hallen en condiciones de comprarlas.

A través de los textos documentales podemos constatar que los sectores acomodados del campesinado hicieron coincidir sus objetivos con los de la monarquía. Al rey le interesaba la mejora de la productividad en sus territorios y encontró en aquellos unos aliados de primera magnitud.

La obtención de "vecindades foranas", es decir, conseguir el título de vecino en dos o más villas, fue un elemento más de enriquecimiento y diferenciación. Poseer tierras y contribuir en los repartimientos en varios pueblos distintos del de la residencia, concedía la oportunidad de gozar en todos ellos de los mismos derechos que los vecinos residentes, entre los que destaca la plena participación en los aprovechamientos de las tierras comunes.

El ascenso vino también provocado por el acercamiento jurídico de grupos sociales diferenciados. Si bien a nivel teórico existe una clara separación, se dio una creciente confusión que contribuyó a borrar las distancias entre los grupos.

La movilidad social descendente en el campesinado viene provocada por su extrema vulnerabilidad. El equilibrio era muy precario y bastaba la pérdida del jefe de familia o la de las bestias, fenómenos frecuentes en los tiempos de crisis alimentarais y sobre­mortalidad, para caer en el rango de los "pobres".

El endeudamiento fue un gravoso paliativo a los meses de penuria, trampa fatal que lleva a la ruina absoluta cuando los años difíciles perduran.

Junto al endeudamiento, la formación de lazos de dependencia contribuye a crear estratos inferiores en el seno campesino: la desigual disponibilidad de medios de trabajo obliga a los pobres a recurrir a los recursos de los ricos, utilizando sus aperos y comprando víveres y simientes.

II.2. Algunas palabras sobre los hidalgos.

La hidalguía es el más bajo escalafón de la nobleza y equivale en primer lugar a detentación de privilegios, entre los que destaca la exención fiscal (excepto de las "ayudas", desde la segunda mitad del siglo XIV), y a prestigio social derivado de dicha condición exenta.

Son los hidalgos propietarios, en mayor o menor cuantía, que viven de la explotación de sus tierras. De ahí se deriva la enorme variedad de sus fortunas: por lo general, no poseen la potencia económica de la alta nobleza, oscilando su posición entre la del rico propietario pechero y, en ocasiones, la del labrador depauperado. En este sentido los hidalgos presentan una proximidad evidente al campesino pechero.



[1] Cf. Berthe, M.: "Famines et épidémies dans les campaignes navarraises a la fin du Moyen Age". París, 1984.

[2] Recordemos, a modo de ejemplo, las órdenes dadas por Carlos II prohibiendo la salida de trigo del reino y poniendo a mano real las pechas y rentas de pan, incluídos los donos a particulares.

[3] Demostrado para Navarra en los trabajos de buen número de autores. Así, cf. Berthe, M.: "Taux et evolution du prelevement seigneurial en Navarre aux XIV et XV siècles: le cas du domaine royal", en Les Espagnes Médiévales. Aspects Ëconomiques et Sociaux, Niza, 1983, p. 67-80; Fernández de Larrea, J.A.:
"Guerra y sociedad en Navarra durante la Edad Media", Bilbao, 1992; García, E.: "Santa María de Irache. Expansión y crisis de un señorío monástico en la Edad Media (958-1537)", Bilbao, 1989; Munita, J.A.: "El dominio monástico de Santa María de La Oliva durante la Edad Media", Bilbao, 199.

[4] Cf. Zabalo, J.: "La administración del reino de Navarra en el siglo XIV", Pamplona, 1973.

[5] Cf. Zabalo, J.: "Tesoreros y procuradores de Navarra (s. XIV-XV). Estudio sobre los altos funcionarios de la administración navarra en la Baja Edad Media", en I. Jornadas de Metodología Aplicada a la Historia, vol. V, Santiago, 1975, p. 267-281; y Hamilton, E.J.: "Money, prices and wages in Valencia, Aragon and Navarre, 1351-1500", Filadelfia, 1975.

[6] Cf. García, E.: "Contribución al estudio de las prestaciones de trabajo en Navarra durante la Edad Media: el ejemplo del monasterio de Santa María de Irache". II. Congreso Mundial Vasco, sec. I, vol. II, Bilbao, 1987, p. 605-624; y Munita, J.A.: "Notas para el estudio de las reducciones pecheras durante la crisis bajomedieval navarra (siglos XIV y XV". II. Congreso General de Historia de Navarra, vol. II, Pamplona, 1992, p. 439-448.

[7] C. García Zúñiga, M.: "La estructura profesional navarra a comienzos del siglo XV. Una aproximación". Symbolae Ludovico Mitxelena, vol. II, Vitoria, 1985, p. 1183-1201.

[8] Es abundantísima la bibliografía acerca del campesinado navarro, abordado desde diversos puntos de vista historiográficos: J.M. Lacarra, A.J. Martín Duque, J. Zabalo, M. Berthe, E. García... son algunos de los autores que han dedicado numerosas páginas al respecto.

[9] Berthe, M.: "Famines et épidémies...", p. 129.