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Medieval  --- Historia De España
 
 
APROXIMACIÓN A LA VIDA EN UN MUNICIPIO FRONTERIZO DE LA CASTILLA MEDIEVAL A TRAVÉS DE LAS NORMAS DE SU FUERO: ALCARAZ, S. XIII. 1/
ISBN- 84-9714-114-8
Ramón Cózar Gutiérrez- UCLM
 

ÍNDICE:

1.- FUENTES Y METODOLOGÍA. 
2.- INTRODUCCIÓN HISTÓRICA. 
3.- REPOBLACIÓN Y URBANIZACIÓN Y SOCIEDAD. 
4.- ORGANIZACIÓN JURÍDICO-POLÍTICA: EL CONCEJO.
4.1.- División de los cargos del concejo
5.- HUESTE. 
6.- AGRICULTURA, GANADERÍA Y COMERCIO. 
7.- DELITOS Y PENAS. 
8.- BIBLIOGRAFÍA. 
 


1.- Fuentes y metodología.

El término “fuero”, acuñado por el derecho altomedieval (10), se presenta como un conjunto de redacciones que recogen la legislación por la que se regían los habitantes de cada comunidad en la Edad Media. Este vocablo se caracteriza por tener un carácter polisémico, que engloba en sí mismo, algunos aspectos como pueden ser el “derecho consuetudinario”, el “fuero municipal” e incluso en ocasiones, se emplea en el sentido de contribución económica. Uno de los principales motivos de esta amplitud de significados es la conciencia de actuar “conforme a derecho” que tiene la comunidad. 

Los fueros aparecen íntimamente relacionados con el fenómeno de la repoblación y el resurgir de los núcleos urbanos. Su proceso de institución se produce desde el siglo X hasta fines del XIII, mientras que su vigencia sobrepasa incluso el XV, de una manera más o menos limitada y duradera según las características de cada población, y condicionada en todo momento por el ritmo de implantación del derecho general de los reinos.

Debido a la amplitud del espacio temporal en que se producen y su marcado carácter localista, son muchos los textos de este tipo que han llegado a nuestros días, lo que ha dificultado en gran medida su estudio. Los distintos poderes con suficiente capacidad política, han otorgado, desde siempre, diversos tipos de regulación social: fueros, privilegios, cartas de población, ordenanzas concejiles, etc. Todas ellas son fuentes del derecho local que se caracterizan por el tiempo cuando se dan, el desarrollo de las instituciones otorgantes y de las comunidades a las cuales van destinadas. 

En nuestra línea de estudio sobre las instituciones locales de la Edad Moderna, retrocedemos a la Edad Media, indagando en el ordenamiento legal que se utilizará como base en las legislaciones locales posteriores. Asimismo, nos situamos en una zona, como es la de la actual provincia de Albacete, fronteriza entre los reinos cristianos y musulmanes, sometida a los continuos ataques, saqueos y pillajes por ambos bandos, que constituye un ejemplo claro del escenario político y económico de los territorios fronterizos de la Castilla medieval. Tras la reconquista, todas las tierras albacetenses reciben un mismo ordenamiento jurídico, el fuero en sus distintas variantes locales: el fuero de Cuenca, el fuero de Alcaraz, el fuero de Requena y el fuero de Alarcón.

 El contenido jurídico de los fueros (Cuenca, Alarcón, Alcaraz) es el mismo prácticamente para todos los de la familia Foral de Cuenca que será el modelo de código para toda la región. Este parece que fue la primera forma de regulación que tienen estas comunidades. Se trata de una regulación todavía incipiente y aunque los textos son ya extensos, su desarrollo se da con otras formas jurídicas en la medida que las mismas comunidades las necesitan. Cuando lo hagan, estas necesitarán una regulación más amplia, compleja y pormenorizada que la de los fueros y se les dará el nombre de ordenanzas, elaboradas muchas veces por los mismos oficiales de los concejos.

 Los fueros fijan el régimen jurídico de la población. Regulan las relaciones sociales entre las distintas etnias, las actividades artesanales de los menestrales y la actividad mercantil, la propiedad pública y privada, cuales son los bienes propios del concejo, las relaciones vasalláticas de algunos miembros de la comunidad, la explotación del término, la administración concejil, los oficios, los derechos de los colonos y las exenciones, etc.

El Fuero de Alcaraz es el primer código de esta naturaleza que otorga un monarca castellano a una comunidad de vecinos en el ámbito territorial de la actual provincia de Albacete. Lo dio Alfonso VIII en 1213 después de reconquistar el castillo musulmán de Alcaraz.  Este fuero está dividido en 13 libros y a su vez contiene 979 títulos.

 En cuanto a la metodología, hemos intentado dividir este trabajo en varios capítulos, iniciados por una introducción histórica de Alcaraz y su situación, para así, poder ubicarnos en el contenido. Los distintos apartados se pueden resumir en lo siguiente:

  • Una pequeña aportación sobre la repoblación, urbanización y la sociedad. Esta parte trata de explicar la estructura de la villa, los edificios públicos, el tipo de comercio, las discriminaciones existentes en la población, las distintas clases sociales, etc. Para ello se ha realizado una selección de los títulos del fuero que hemos creído más significativos, es decir, que mejor trataban este apartado. Cada título viene traducido literalmente y a su vez, aportamos un pequeño comentario que resume y aclara, según el tema tratado en cada momento.
  • Otro apartado, es el referente a la organización jurídico-política, en especial al concejo. Este representa los derechos de los vecinos; tratan sobre los cargos, sobre su división y sus funciones, en el que se destacan dos grupos de oficios concejiles:
    • - Los mayores, que son el juez y el alcalde.
      - Los menores, que son la “burocracia”, entre los que destacan el escribano, el sayón, los andadores, el vendedor y el almotacén.
  • En el siguiente punto se habla sobre la hueste. El libro X explica detalladamente sus características. Se establece quién puede participar y quién se queda excluido, las armas que utilizan, sus estrategias de vigilancia, como se hace el reparto del beneficio conseguido, los castigos establecidos a quienes cometan traición, asesinen, etc.
  • Otra parte viene a relacionar lo concerniente al comercio, agricultura y ganadería. En cuanto al comercio, la ley establece los derechos de los comerciantes, mercaderes, tenderos,... y la regulación del tiempo establecido para las ferias. Para la agricultura, la ley regula los regadíos y sus particularidades en general. En la ganadería, se establecen derechos a los porquerizos, cabreros, pastores,... protegidos por el alcalde. La caza y la pesca tenían mucha importancia y el fuero establecía sus disposiciones y sus prohibiciones.
  • Por último, establecemos un apartado  sobre el derecho penal, y más concretamente sobre los delitos y sus penas. Aquí, hemos seleccionado una serie de delitos, los que nos han resultado más llamativos, y sus correspondientes penas.
2.- Introducción histórica. (2)

La ciudad de Alcaraz, que hoy conserva un importantísimo patrimonio histórico-artístico, se encuentra ubicada en el borde meridional de la Meseta, y en la parte occidental de la actual provincia de Albacete.

A finales del siglo XII y comienzos del XIII, la frontera cristiano-musulmana se hallaba en estas tierras, y el monarca castellano-leonés, Alfonso VIII, se esforzaba por fijarla entre el curso medio del río Júcar y contra las estribaciones de Sierra Morena. Así lo hizo entre 1211 y 1213, mediando la batalla de las Navas de Tolosa (1212), en la que salieron derrotados definitivamente los almohades. Tras recorrer el curso del río Júcar tomando sus fortalezas, el rey acude al castillo musulmán de al-Karas, le pone cerco y, el 22 de mayo de 1213, después de capitular la rendición, entra en su recinto murado. El arzobispo de Toledo consagra su mezquita a San Ignacio y celebra misa en el nuevo templo cristiano.

A partir de esa fecha, serán los cristianos quienes hostiguen a los musulmanes, que pueblan los territorios vecinos, desde la fortaleza de Alcaraz, extendiendo la reconquista a los lugares próximos. Al mismo tiempo, se procede a la organización del concejo alcaraceño y a su repoblación a fuero de Cuenca, concediéndolo Alfonso VIII por estas fechas como Fuero de Alcaraz.

Los sucesores del rey confirmaron este derecho local hasta Alfonso X, quien otorgaría el Fuero Real en 1256, como hizo con otras poblaciones. Sin embargo, los concejos disfrutaban ya de un derecho propio más privilegiado, por lo que el monarca se vio obligado a confirmarles sus fueros antiguos. Así lo hizo con Alcaraz en 1272. El concejo alcaraceño, unos años más tarde, tomó la decisión de trasladar este fuero latino a la lengua romance, labor que concluyó Francisco de Uceda el 28 de febrero de 1296.

Poca justicia han hecho los hombres y los años a Alcaraz, la villa que fue llave y puerta de Castilla, Murcia y Andalucía, cuyo poderío militar llevó sus límites a alcanzar una extensión superior a la mitad de la provincia de la que hoy forma parte como simple cabeza de partido, cada vez con menos porvenir y menos recuerdo de su pasada grandeza. Sin embargo de sus muros salieron los pobladores del Campo de Montiel, los conquistadores de Cartagena, las expediciones reales contra Murcia y Granada y los cabalgadores intrépidos que construyeron con sus incursiones una buena parte de la frontera castellana de la decimotercera centuria.

Punto digno de resaltar en Alcaraz es el de la profunda convicción y el íntimo afán de autoafirmación e independencia que animó a la villa a lo largo de la Edad Media. Fue éste el afán que  impulsó al concejo a perderse en una lucha sin fin contra los intereses de la Orden de Santiago, mantenerse firme ante las pretensiones anexionistas del Marqués de Villena y dirigir en 1444 un orgulloso alegato al príncipe don Enrique en petición de que la ciudad no fuese cedida.

Como hemos señalado, casi todos los pueblos del actual territorio albacetense, lo mismo en Alcaraz que en las encomiendas de la orden de Santiago, o los pertenecientes al señorío de los Manuel, mantendrían el fuero primitivo del modelo de Cuenca y Alarcón; a excepción de Hellín, que al parecer recibió el de Lorca, implantado también por don Manuel en Villena y en Yecla; un fuero que tampoco difiere demasiado en lo que se refiere a la organización municipal y los cargos electos del concejo.

Aunque mediatizado por la imposición de un "justicia del rey" o "juez mayor", Alcaraz, por lo menos, conservó como norma el modelo conquense durante el siglo XIII -todavía lo hace traducir al romance en 1296- y hasta más de mediado el XIV, cuando aún encontramos un concejo compuesto por el juez, los siete u ocho alcaldes, el alguacil y algunos oficiales "segundarios" (corredor, escribano, andadores,...) que establecía el fuero. Poco tiempo después encontraremos ya que sólo hay dos alcaldes -que asumen las funciones de administración de justicia que antes tenía el juez- y en lugar de los otros aparecen "jurados" (los "alcaldes jurados" o "fechizos" estaban ya de hecho contemplados en las bases forales primitivas), que serían elegidos por parroquias ("colaciones", las llama el fuero), aunque actúan casi siempre asesorados por un nutrido grupo de importantes vecinos. También, el alguacil, que dirige la hueste concejil y custodia el pendón y el sello de la villa, además de guardar el orden público. Más tarde, estos "jurados" pasarán a llamarse regidores, y aparecerán unos nuevos "jurados", que son representantes de la menestralía del pueblo común, y que tienen muy poco que ver con los antiguos; pero se mantendrán tanto el alguacilazgo como las alcaldías ordinarias. 

Es bastante dudoso, sin embargo, que, a excepción de Alcaraz, el modelo conquense llegara a aplicarse en su totalidad en todo el territorio albacetense durante el siglo XIII. Pensada para villas y ciudades mucho mayores que éstas, aquella normativa sería demasiado compleja y detallada para regir la vida de unas poblaciones que apenas conseguían mantenerse habitadas. Aunque siguiera dándose el sorteo de oficios concejiles entre los caballeros de cuantía el día de San Miguel, los alcaldes y jueces elegidos obrarían a menudo asesorados por todos los vecinos, o al menos por los más hacendados de ellos, en un concejo abierto en el que se adoptaban las grandes decisiones. El fuero se mantuvo, pero como una última y bastante lejana referencia, y serán las "costumbres, usos y libertades" de una u otra villa, que a veces se extendieron por concesión real o señorial a las vecinas, las que organizarán la convivencia en ellas. Todo ello sin contar con los ordenamientos señoriales y el "fuero de las leyes", que vendría a reemplazar a los antiguos usos en bastantes lugares.



1. Entendemos “derecho altomedieval” como la legislación que se desarrolla desde la invasión de los musulmanes (711) hasta mediados del siglo XII o principios del XIII. En este período encontramos un tipo de Derecho en el que predominan una serie de rasgos que le dan coherencia jurídica, incluso a pesar de las diferencias de organización política de los distintos reinos. En relación con éstos aspectos las notas características de sistema jurídico altomedieval son: Derecho consuetudinario, casuístico, poco elaborado técnicamente y sin principios abstractos, con formas de creación variadas (asamblea de vecinos, jueces, rey, señores, concejos, etc.) y tardía fijación por escrito, especialmente lo referente a los textos de carácter territorial. Su desaparición no se va a producir por un hecho político concreto o una convulsión de cualquier tipo, sino por la introducción de conceptos jurídicos diferentes que obedecen a una cultura jurídica distinta, que se conoce como Recepción del Derecho Común que terminará imponiéndose no sólo en España, sino en toda la Europa occidental. 

Para un estado de la cuestión véase: FERNÁNDEZ ESCALANTE, M.: Del Derecho natural de los héroes al de los hombres. Granada, 1981; FICKER, P.: Sobre el íntimo parentesco entre el Derecho godo-hispano y el noruego-islándico. Barcelona, 1928; GARCÍA-GALLO, A.: "La historiografía jurídica contemporánea. Observaciones en torno a la Deutsche Rechtgeschichte de Planitz", en Anuario de Historia del Derecho Español (A.H.D.E.), 24, pp. 605-634. 1954; "El carácter germánico de la épica y del Derecho en la Edad Media española", en A.H.D.E., 25, pp. 583-679. 1955; Manual de Historia del Derecho.I. El origen y la evolución del Derecho. Madrid, 1982; GARCÍA LÓPEZ, Y.: "La tradición del Liber Iudiciorum: una revisión", en De la antigüedad al medievo. Siglos IV-VIII. III Congreso de Estudios Medievales, pp. 381-415. Madrid, Fundación Sánchez-Albornoz, 1993; GARCIA DE VALDEAVELLANO, L., Estudios medievales de Derecho privado. Sevilla, 1977; GUILARTE, A.Mª.: Castilla, pais sin leyes. Salamanca, 1989; HINOJOSA Y NAVEROS, E. de: Obras, 3 vols. Madrid, 1948-1974; LALINDE ABADÍA, J.: "La creación del Derecho entre los españoles", en A.H.D.E., 36, pp. 301-377; "Apuntes sobre lo erudito y lo popular en el Derecho medieval español", en Homenaje a Elías Serra Rafols, vol. II. La Laguna, 1970; MAYER, E.: El antiguo derecho de obligaciones español según sus rasgos fundamentales. Barcelona, 1926; MORAN MARTÍN, R.: “Derecho altomedieval” en Enciclopedia Universal Multimedia Micronet, 2000; PÉREZ-PRENDES, J.M.: Curso de Historia del Derecho Español. Introducción, fuentes y materiales institucionales, vol. I, Madrid, 1989; Interpretación histórica del Derecho. Notas. Esquemas. Prácticas. Madrid, 1996; Historia del Derecho. Madrid, 1999. 

2. Para un estudio formado sobre la Edad Media en Albacete y sus contornos, véanse los trabajos de PRETEL MARIN, A.: Conquista y primeros intentos de repoblación del territorio albacetense. I.E.A. C.S.I.C. C.E.C.E.L. Albacete 1986; Una ciudad castellana enlos siglos XIV y XV (Alcaraz, 1300-1475), IEA, Albacete, 1978; Almansa medieval (Una villa del señorio de villena en los siglos XIII, XIV y XV), Ay. De Almansa, Albacete, 1981; Chinchilla medieval, I.E.A. C.S.I.C. C.E.C.E.L Albacete, 1992;  Don Juan Manuel, Señor de la Llanura. I.E.A. C.S.I.C. C.E.C.E.L. Albacete 1982;  La consolidación de una Oligarquía. I.E.A. Albacete, 2001;”Edad Media” Historia de la provincia de Albacete, Toledo, 1999; “Algunas acciones militares de Albacete y su comarca en las luchas de los Infantes de Aragón (1421-1444)”, Al-Basit, IEA nº 10; “Las tierras albacetenses en la política castellana de mediados del siglo XV (1448-1453)” Anales del Centro Asociado de la UNED de Albacete, I, 1979;  PRETEL MARIN, A y RODRÍGUEZ LLOPIS, M.: El señorío de Villena en el siglo XIV, I.E.A., Albacete, 1998;  RODRÍGUEZ LLOPIS, M.: “Expansión agraria y control de pastos en tierras albacetenses durante el siglo XIV”, Congreso de Historia de Albacete, T. II, Albacete, 1984, pp. 55-179.