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ANDRÉS DE VANDELVIRA, VIDA Y OBRA. 2/
Por Ramón Cózar Gutiérrez
Doctorando de Historia- U.C.L.M.
ISBN- 84-9714-112-1
 

3.- Sus primeros trabajos (1505-1540)
Hay en la infancia de Vandelvira un hecho que debió ser de trascendental importancia a la hora de decidir la vocación de nuestro artista. Nos estamos refiriendo a la febril actividad constructiva que se vive en Alcaraz en estos momentos. Así, se ensanchan y empiedran calles, se arreglan los caminos que conducían a las aldeas vecinas, se agranda con fines mercantiles la plaza de la Trinidad, se inicia la remodelación y engrandecimiento de la Torre del Reloj, se acelera la construcción del convento de San Francisco, (donde nos encontramos trabajando en 1527 a Vandelvira), se edifican varias ermitas, tales como la de San Roque o San Nicolás. Como podemos observar en Pretel Marín (17), en esta época se dan en Alcaraz numerosas actuaciones propicias para la aparición y llegada de arquitectos a la zona, como Toribio, los maestros Zaldavar y Juan de Cózar, etc., y ligados a ellos, una gran oferta de trabajo permitió la llegada de una enorme cantidad de canteros, alarifes, carpinteros, etc. 

Consultando el trabajo de Gila Medina y Ruiz Fuentes, nos encontramos con otro problema. Estos nos dicen que la figura clave en la formación de Vandelvira fue, el gran Francisco de Luna que bajo su directa tutela estuvo la construcción de la Casa Madre del Priorato de Uclés (18) , pero leyendo un trabajo de Capel Margarito (19) nos encontramos con otra hipótesis. Éste plantea una pregunta ¿fue sólo Andrés de Vandelvira, que a la sazón contaba veinte años de edad, el que inicia los trabajos y consta que trabajaba en 1530 en las obras del convento?  (20). Para su contestación nos dice que sería su padre D. Pedro de Vandelvira, el amigo y protegido del ubetense D. Francisco de los Cobos, el que iniciaría los trabajos del Monasterio de Uclés, lugar donde proseguiría su aprendizaje Andrés de Vandelvira y donde, tal vez, alcanzaría su primera dirección de obras, cediéndola, después, a su suegro o cuñado el maestro Francisco de Luna que aparece, a partir de 1537, como “maestro principal de la obra del convento de Uclés” (21). Lo único cierto que tenemos es que en el 1530, Vandelvira se encuentra trabajando en el Convento de Uclés. En este año aparece su nombre con motivo de un pleito promovido contra el Prior por algunos operarios. También sabemos que en  el monasterio de Uclés, a partir de 1529, se realizarán nuevas y ambiciosas obras en un estilo plateresco florido, bajo la dirección de artífices toledanos. Y también, que la aportación de nuestro Vandelvira es la de un simple cantero. De tal manera, lo que se viene dudando, es si el verdadero eje de aprendizaje de Vandelvira es su padre o su suegro; punto que quedaría resuelto si nos atuviésemos a la aportación bien documentada de D. Francisco de Luna en el Monasterio de Ucles, más que a la mera suposición de la contribución de D. Pedro de Vandelvira -como todo lo rodeado por él-, poco documentada.

Dejando atrás este punto, no sabemos en que momento exacto Vandelvira entró de aprendiz con Luna (vamos a seguir a Gila Medina y Ruiz Fuentes), lo que es cierto es que esa vinculación no solamente quedaría limitada a lo estrictamente profesional, sino que con el casamiento del discípulo con la hija mayor del maestro, las relaciones se harían aún más estrechas.

Un hecho clave en la vida de Vandelvira sería su traslado a la villa jienense de Villacarrillo, para trabajar en las obras de su iglesia parroquial. Precisamente estando en esta localidad, en 1534, es llamado por el Cabildo Municipal de la vecina villa de Sabiote para hacer la tasación de la obra que el cantero Francisco Ruiz había realizado en el mesón publico de dicha localidad. En 1536 su nombre vuelve a aparecer con motivo del contrato  para construir la iglesia del Salvador de Úbeda, junto con Alonso Ruiz, ateniéndose a los planos y condiciones de Diego de Siloé. D. Francisco de los Cobos y Molina (22) funda su capilla-enterramiento bajo la mención muy renacentista del Salvador. No se trata de una capilla adherida a una catedral o aun gran templo (como tantas otras veces ha sucedido), sino de una construcción aislada e independiente. Para ello escoge, para que dé forma artística a sus ideas, al maestro burgalés Diego de Siloé, que por entonces dirigía la construcción de la catedral de Granada. Las trazas, la disposición general de la capilla del Salvador (como podemos encontrar en cualquier libro de Historia del arte), son de Siloé, pero lo que ocurre en este caso es algo excepcional ya que la ejecución de las obras se va a realizar con una libertad de interpretación muy grande en los pormenores, lo que le ha llevado a Vandelvira a obtener casi por completo la paternidad de la obra. Así, nos encontramos con otra influencia a la obra de Vandelvira. Todos los autores no dudan en señalar que Vandelvira supo desarrollar los aspectos más equilibrados y monumentales de la producción de Siloé, aplicando una escueta ornamentación escultórica de gran fuerza plástica; o también que tan continuada fue su labor junto a éste que su primera obra importante se hizo con trazas de él (23); etc.

Podemos establecer antes de continuar, un cuadro de influencias, en nuestro autor: en primer lugar, nos encontrábamos la influencia del plateresco toledano del monasterio de Uclés; también tenemos la aportación bastante cierta de D. Diego de Siloé; en ocasiones, la de Machuca; la de su maestro Francisco de Luna; otros autores hablan también sobre la influencia de Jamete (aunque después hablaremos de eso); y otros de un posible viaje a Italia o de la influencia del italiano Julio de Aquilis (24). Por tanto, con este computo de influencias y basándonos en Chueca Goitia (25) podremos hablar de tres estilos a lo largo de su vida: Un primer estilo -la fase plateresca y florida-, donde la escultura ornamental es el principal exorno arquitectónico. Otro estilo, donde la arquitectura triunfa por sí misma y donde prevalecen sus líneas estrictas y severas. Y un tercer estilo, en el que la pintura mural alcanza una significación de primer orden. (26)

Siguiendo con lo anterior, nos encontramos con un Vandelvira vinculado estrechamente a Úbeda, pero que no por ello, olvidará Villacarrillo. En este lugar siguió al frente de las obras de su iglesia parroquial. Un soberbio edificio ideado e iniciado por su suegro, pero terminado a posteriori por su yerno; se trata de una majestuosa planta de salón con tres naves, capillas laterales entre los contrafuertes y la mayor algo destacada en planta. Las laterales con cubrición gótica, mientras las primeras lo hacen, la nave central con bóvedas semiesféricas, adornadas con una pequeña linterna, y las laterales con bóvedas de pañuelo o vaídas (27)

Situada en el primer estilo de Vandelvira, encontramos las galerías porticadas como características de este autor. La sacristía también es muy típica de su arte, con tres bóvedas sobre arcos de casetones y esculturas. Hacia 1539, D. Francisco de los Cobos manda suspender las obras. Al año siguiente, en 1540, decide continuar, quedando ahora bajo la total responsabilidad de Vandelvira y de su antiguo socio Alonso Ruiz. El contrato incluía, entre otras cosas, una nueva sacristía, incluso con su portada totalmente distinta a la que proyectó Siloé que la había colocado en el cuerpo bajo de la torre, y que hubiera resultado demasiado angosta y oscura. La trascendencia y magnitud del encargo, le animaron a establecerse en Úbeda. Se inicia a partir de este momento su larga etapa de madurez , que alcanzará hasta 1575, año de su muerte, si bien desde comienzos de 1566, a instancias del Cabildo de la catedral se avecindó en Jaén. (28)

En este primer periodo nos encontramos con otras iglesias en las que no está segura su intervención como es el caso de la iglesia parroquial de Orcera. 

En 1537 Vandelvira junto con Juan de Mojica se hacían cargo de construir la nueva iglesia que había sido diseñada por Juan Martínez. Tal intervención no se haría efectiva, ya que no hubo acuerdo entre el Cabildo Municipal y los visitadores de la Orden de Santiago.

Una segunda intervención podría ser la de la magnifica portada de la capilla del deán Ortega en la parroquia de San Nicolás de Úbeda. Tal capilla fue fundada en 1529; su interior se cubre con una rica bóveda gótica y la portada en sí -que lleva en una cartela el año de 1537-, es un gran arco de triunfo, de un entablamento completo, adornado por una imagen en cada extremo y un gran fondo central con el escudo del comitente (29).

En esta portada podemos apreciar un estilo puramente plateresco, con temas de grutescos en la arquivolta, en el friso y en las columnas, y adornos de desbordada vitalidad parecidos a los de Siloé.


17. PRETEL MARIN, A. Op. Cit. Pp., 5-15.
18. GILA MEDINA, L. y RUIZ FUENTES, V. Op. cit. P., 83
19. CAPEL MARGARITO, M. El alcaraceño Andres de Vandelvira. Algunas interrogantes de su vida y obra. En Congreso de Historia de Albacete: 8-11 de Diciembre de 1983; III Edad Moderna.- Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses. Tº III. Pp., 423-441.
20. Para aclarar un poco esta intervención debo decir que la teoría expuesta en CAPEL MARGARITO, consiste en proponer la existencia de un estilo de “los Vandelvira”, es decir, de la obra de padre, hijo y hermanos, en vez de solo un estilo, el del propio Andrés de Vandelvira.
21. Recogido en  El alcaraceño Andres de Vandelvira. Algunas interrogantes de su vida y obra. Pp., 425-426, de DURAN, M. Uclés y su monasterio. Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. Madrid. 1928, Pp., 155-162; y de AZCARATE, J.M. El convento de Ucles y Francisco de luna, maestro de cantería. Archivo Español de Arte. 113(1956). Pp., 173-188.
22.Cobos, Francisco de los (1477-1547), político español, secretario del emperador Carlos V.
Nació en la ciudad andaluza de Úbeda a finales del siglo XV. De origen social humilde, era cuñado del famoso Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán), alcanzando la caballería de la orden militar de Santiago. Entre los títulos, puestos y dignidades que obtuvo resaltan el de comendador de León, adelantado perpetuo de Cazorla, contador mayor de Castilla, ensayador mayor de las Indias y señor de varios lugares castellanos. No obstante, su figura histórica es mucho más recordada por haber desempeñado durante más de veinte años el alto cargo de la secretaría durante el gobierno de Carlos I, además de ser secretario de Estado desde 1516 y desde 1529 del Consejo Supremo.
Protegido del secretario de la reina, Hernando de Zafra, ascendió firmemente al servicio de Fernando el Católico, hasta que en 1516 se dirigió a Flandes recomendado por el cardenal Cisneros, donde consiguió el favor político de Guillermo de Croÿ, señor de Chièvres, en la corte flamenca. Aunque rival del gran canciller Mercurio Arborio de Gattinara, desde entonces comenzó a granjearse el apoyo real. Así, y aunque no siempre mostrase entusiasmo por la política imperial, entre 1529 y 1533, junto a Nicolás Perrenot de Granvela, actuó como el principal consejero regio.
Su alta condición burocrática le llevó a acompañar al emperador en sus expediciones a Alemania, Italia y Berbería; en premio de cuyos servicios, más su intervención en asuntos financieros y moderando la política interior en el estadio final de su mandato, recibió empleos, títulos y los privilegios (como la donación de las salinas de Tierra Firme y Nicaragua) que le enriquecieron, gozando de grandes honores, poder e influencia hasta su fallecimiento. Fue enterrado en el crucero de la iglesia de El Salvador de Úbeda.
Recogida de varias enciclopedias de carácter general. 
24. Todo ello recogido de los diferentes manuales de Historia del arte que se han utilizado.
25. CHUECA GOITIA, F. Op. Cit. Pp., 3-10.
26. A partir de aquí, sabiendo cuales son sus rasgos más significativos y cuales son sus obras más seguras, intentaré ver si coinciden estos rasgos en las obras que no se sabe cierto si son suyas.
27. GILA MEDINA, y RUIZ FUENTES, Op. Cit. P., 84.
28. GILA MEDINA, y RUIZ FUENTES, Op. Cit. P, 84.
29. GILA MEDINA, y RUIZ FUENTES, Op. Cit. P, 84.