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1.4. El
exilio: Gran Bretaña (1938-1947).
Stanley
Richardson, poeta inglés que colaboraba con Hora
de España y con quien Cernuda tuvo un pequeño idilio (véase "Por
unos tulipanes amarillos"), le organizó un ciclo de conferencias en
Londres sobre el tema de la guerra civil. En realidad, fue una estrategia de
Richardson para sacarlo del país. El 14 de febrero Luis Cernuda, acompañado
de Bernabé Fernández-Canivell, sale de España y lo que aparentemente iba a
ser una estancia de breves meses se convertirá en el inicio de su definitivo
exilio. Tras dichas conferencias, para las que realmente no hubo financiación,
Cernuda necesitaba conseguir un empleo, al menos para paliar las deudas contraídas
en el viaje. Y consiguió un puesto de tutor de los niños vascos que llegaron
a Inglaterra como refugiados en mayo de 1938. Residía con ellos en la
finca-residencia de Lord Farringdon en el condado de Oxfordshire, pero cuando
murió uno de los chicos refugiados Cernuda decidió volver a España.
En
julio de 1938 se marchó a París con la idea de continuar viaje hacia
Barcelona, y allí se encontró con Rosa Chacel, que le aconsejó que
desistiera del proyecto. Permanecerá en París, en una honda confusión y
penuria económica, hasta septiembre de dicho año. Gracias a la ayuda de
Rafael Martínez Nadal y su familia, de paso por la capital francesa, Luis
Cernuda vuelve a Londres. Stanley Richardson le conseguirá ahora un puesto de
auxiliar de español en un instituto de Surrey, barrio de las afueras de la
ciudad. Es el momento en que se confirma su exilio. A partir de aquí no lo
vivirá jamás como un paréntesis. En Surrey permanecerá durante el semestre
de otoño. Comienza su lectura sistemática de los poetas ingleses (Shakespeare,
Blake, Keats, Shelley y Wordsworth, fundamentalmente) y en enero de 1939
logrará un empleo de assistant en
la Universidad de Glasgow, donde le sorprenderá el comienzo de la Segunda
Guerra mundial.
A
pesar de la aversión que le provocó la ciudad, fue una época fructífera
para su obra. Allí termina los últimos poemas de Las
nubes y casi completa su siguiente libro, Como
quien espera el alba; además, redactó los poemas en prosa de Ocnos,
cuya primera edición publica por cuenta propia en la editorial londinense The
Dolphin, de Joan Gili (1942) y prepara la edición de sus narraciones, bajo el
título de Fantasías de provincia,
que verá la luz con una nueva selección y título (Tres narraciones) en 1948.
En
julio de 1943 se despide de Glasgow, camino de la Universidad de Cambridge,
donde había conseguido un puesto de lector de español: "Rara vez me he
ido tan a gusto de sitio alguno" (Prosa I). Se aloja en el Emmanuel College, y allí redacta los dos
últimos poemas de Como quien espera el
alba: "Río vespertino" y el espléndido "Vereda del
cuco". En la primavera de 1944, Luis Cernuda vive una relación amorosa
con un joven estudiante inglés, relación de la que tenemos noticia por su
correspondencia con Nieves Mathews Madariaga (Martínez Nadal, 1983). Esta
relación alienta sus "Cuatro poemas a una sombra", con los que
Cernuda inició su siguiente colección: Vivir
sin estar viviendo, título bien significativo de la existencia vicaria de
nuestro poeta en tierras anglosajonas. Al terminar su contrato en Cambridge en
junio de 1945, logra un empleo en el Instituto Español en Londres,
"organización republicana creada por los exiliados Pablo de Azcárate,
Eduardo Martínez Torner y Esteban Salazar Chapela con el fin de ofrecerles a
los ingleses una imagen liberal de la cultura española" (Valender,
2002). En Londres se alojó en casa de Gregorio Prieto y por estas fechas,
asesorado por el hispanista Edward Wilson, comenzó su traducción de Troilo y Crésida de Shakespeare.
En
marzo de 1947 recibe una carta de su amiga Concha de Albornoz, ofreciéndole
un puesto de profesor en un college
de señoritas de Nueva Inglaterra, donde ella misma trabajaba desde hacía
unos años: "Aunque parezca increíble, no había pensado en cómo y dónde
habría de continuar mi existencia. Volver a mi tierra, ni pensaba en ello;
poco a poco se consumaba la separación espiritual, después la material entre
España y yo. Los Estados Unidos fueron [...] entusiasmo juvenil mío, que no
llegó entonces a obtener satisfacción visitando el país" (Prosa I). Tras largas y complicadas gestiones, en un buque francés
que tocaba Southampton, saldría para Nueva York el 10 de septiembre de 1947.
El poema "La partida" alude a estas circunstancias: "Nada suyo
guardaba aquella tierra / Donde
existiera. Por el aire, / Como
error, diez años de la vida / Vio
en un punto borrarse [...]. / Adiós al fin, tierra como tu gente fría,
/ Donde un error me trajo
y otro error me lleva. / Gracias
por todo y nada. No volveré a pisarte" (Poesía
completa). Sin embargo la evaluación de los años vividos en Gran Bretaña
es otra desde Historial de un libro
y Cernuda reconoce sus deudas espirituales: Inglaterra le dejó el idioma y, a
través de él, una tradición fundamental para su nueva comprensión de lo poético,
además de reconocer su admiración por una actitud cívica que echaría de
menos en los Estados Unidos.
1.5. Nueva
Inglaterra (1947-1952).
Durante
su primer curso en Mount Holyoke College se muestra contento. Téngase en
cuenta que por primera vez en su vida Cernuda tenía un trabajo bien
remunerado. Las palabras comodidad, facilidad y agrado son, sorprendentemente,
las más frecuentes de su epistolario durante aquellos meses. En carta a E.
Wilson, fechada el 17 de marzo de 1948, leemos: "Le diré que estoy muy
contento de hallarme aquí. Volver a vivir con las comodidades antiguas, a las
que más de diez años de carecer de ellas me habían hecho olvidarlas, es
gran cosa. Me gusta mucho el campo, y hasta lo que aquí llaman el 'campus', y
el campo americano es maravilloso; al menos éste de la Nueva Inglaterra.
Tengo calma, sosiego, y la vida se vuelve muy agradable con unas pocas
comodidades y facilidades materiales" (Martínez Nadal, 1983).
En
el verano de 1948, Luis Cernuda fue invitado a la "Escuela de Español"
de Middlebury College, que durante la década de los años cuarenta y
cincuenta se convirtió en un lugar de encuentro para el disperso exilio
republicano en los EE.UU. Allí se encontrará, entre otros, a Pedro Salinas,
Isabel García Lorca, Tomás Navarro Tomás, Joaquín Casalduero, Pilar de
Madariaga, Emilio González López y Juan A. Marichal. Después de diez años
de ausencia de España y con la perspectiva de un largo exilio, este encuentro
no será un lugar para la nostalgia cernudiana, sino que se abrirá la vieja
herida de la recepción de su Perfil del
aire y del difícil acomodo de su obra entre los presupuestos de su
generación y, al unísono, de su persona entre las actitudes y afectos de sus
contemporáneos. En este sentido la auténtica apostilla de este encuentro será
la lectura por parte de Cernuda en la Biblioteca de Middlebury College del artículo
de Dámaso Alonso "Una generación poética (1920-1939)", que
desencadenará su "Carta abierta a Dámaso Alonso" y será, a su
vez, acicate del diálogo: "El crítico, el amigo y el poeta"
(Teruel, 2002b).
En
el verano de l949, Luis Cernuda visita por primera vez México, adonde volverá
sucesivamente en los veranos del 50 y del 51 hasta instalarse definitivamente
allí en noviembre de 1952. México supuso una serie de sucesivos encuentros
que conmovió profundamente a nuestro poeta:
el reencuentro con un reducido número de escritores y artistas con los
que ya tenía amistad antigua (Concha Méndez, Manuel Altolaguirre, José
Moreno Villa, Octavio Paz, Emilio Prados, José Bergamín, Juan Gil-Albert y
Ramón Gaya), el encuentro con nuevas amistades que compondrán su círculo más
estrecho (Salvador Moreno, Enrique Asúnsolo y M.ª Dolores Arana)
y, sobre todo, el encuentro con su idioma. A partir de su verano
mejicano el regreso a Mount Holyoke fue infernal y enojoso. Fracasan sus
gestiones para obtener un empleo universitario en Puerto Rico y poco después
se le niega también un cursillo de verano en México City College (Sánchez
Rosillo, 1992). Pero fue un período de intensa actividad poética.
Durante el curso 1949-50 terminará Variaciones
sobre tema mexicano y la traducción de Troilo
y Crésida, y en noviembre de 1950 inicia Con las horas contadas, cuyo "Nocturno yanqui" expresa
perfectamente la existencia vicaria de Luis Cernuda en aquellos inviernos de
Nueva Inglaterra después de su estancia en México.
Tras
pedir un permiso sabático de ocho meses a las autoridades de Mount Holyoke
College, volverá por tercera vez a México en junio de 1951. Y en esta ocasión
conocerá a Salvador Alighieri, un joven boxeador de extracción humilde, que
inspirará la serie amorosa "Poemas para un cuerpo". El propio
Cernuda comenta desde Historial de un
libro: "Dados los años que ya tenía yo, no dejo de comprender que
mi situación de viejo enamorado conlleva algún ridículo. Pero también sabía,
si necesitara excusas para conmigo, cómo hay momentos en la vida que
requieren de nosotros la entrega al destino, total y sin reservas, el salto al
vacío, confiando en lo imposible para no rompernos la cabeza. Creo que
ninguna otra vez estuve, si no tan enamorado, tan bien enamorado, como acaso
pueda entreverse en los versos antes citados, que dieron expresión a dicha
experiencia tardía" (Prosa I).
Esta relación durará hasta 1956.
A
finales de noviembre del 51, después de su tercer viaje a México y antes de
regresar a Mount Holyoke College, Cernuda hizo escala en Cuba, invitado por
José Rodríguez Feo, codirector con José Lezama Lima de la revista Orígenes.
Cernuda aprovechó la estancia, que duraría hasta febrero de 1952, para dar
un ciclo de conferencias sobre poesía española (Litoral,
Unamuno y Bécquer). Y en Cuba se reencontrará con María Zambrano. Según
testimonio de José Rodríguez Feo (1987), "Cuba realmente lo deslumbró
y siempre me decía que le recordaba mucho a Cádiz. Cuando recorríamos las
calles de la Habana Vieja, le parecía que estaba en Andalucía por la forma
de caminar y hablar de los cubanos [...]. Durante el tiempo que permaneció
entre nosotros, parecía otra persona: locuaz, alegre, y menos retraído que
en Mount Holyoke. Antes de partir, me confesó que nunca había extrañado
tanto a España como durante su estancia en Cuba" (1987).
Después
de su verano en México y de su visita a Cuba, volverá a Mount Holyoke
College en febrero de 1952, donde permanecerá hasta noviembre del mismo año:
"La existencia en Mount Holyoke College se me hizo imposible; los largos
meses de invierno, la falta de sol, [...] la nieve, que encuentro detestable,
exacerbaban mi malestar. La lectura, que siempre tuvo para mí atractivo
singular, llegó a aburrirme [...]; a veces leía para sustituir la vida que
no vivía" (Prosa I). A este
estado de conciencia alude también el poema de Ocnos "Regreso a la sombra". Cernuda deje Mount Holyoke
College en noviembre del 52, decisión que parecerá a muchos una insensatez,
puesto que, al abandonar los EE.UU., dejaba atrás el único trabajo estable y
bien retribuido que había tenido en toda su vida. El poeta prefirió decir
adiós a la seguridad y entregarse a los riesgos del amor y de la literatura.
Así, en noviembre de 1952, con quinientos dólares en el bolsillo, Cernuda se
instalará en México (Sánchez Rosillo, 1992).
1.6. Últimos
años: entre México y California (1952-1963).
En
México estuvo viviendo al principio durante poco tiempo en un apartamento
amueblado de la calle Madrid. Después se trasladó a la casa de su amiga
Concha Méndez, separada de Manuel Altolaguirre desde 1944, en Cayoacán
(calle Tres Cruces, 11), pueblecito entonces muy tranquilo situado a las
afueras de la ciudad. Pasará también largas temporadas en Acapulco. Cernuda
vivirá durante estos años de la enseñanza y de labores ensayísticas: dio
clases en la Universidad Autónoma de México, desde 1954 a 1960, sobre el
teatro español y francés del siglo XVII, y gracias a una mínima ayuda del
Colegio de México pudo escribir entre 1954 y 1955 sus Estudios
sobre poesía española contemporánea, donde pone en cuestión gran número
de convenciones críticas comúnmente aceptadas por la historia de la
literatura española.
El
30 de septiembre de 1958, el Fondo de Cultura Económica, bajo los cuidados
del poeta, publica la tercera edición de La realidad y el deseo, que incluye en la sección XI, entonces
llamada "Sin título, inacabada", los ocho poemas iniciales de Desolación
de la Quimera, escritos en 1956, además de los poemas en prosa de Los
placeres prohibidos, hasta entonces inéditos. Con motivo de esta edición
Luis Cernuda escribirá su fundamental -y tantas veces citada- autobiografía
poética Historial de un libro. En
1959 muere Altolaguirre en
accidente de tráfico a las afueras de Burgos; había venido a España, tras
tantos años de exilio, con su película El
cantar de los cantares para participar en el Festival de Cine de San
Sebastián. Al año siguiente Cernuda cuidará de la edición de las Poesías completas de su amigo en el F.C.E.
Durante
junio-julio de 1960 da un cursillo de seis semanas en la Universidad de
California-Los Ángeles y entabla amistad con Carlos-Peregrín Otero, quien el
año anterior había defendido su tesis doctoral, La
poesía de Luis Cernuda en la Universidad de Berkeley. Esta estancia actúa
en su ánimo con un efecto revitalizador. La ciudad lo encantó por marina y
soleada. Cernuda evoca estos momentos, ya desde México, en el poema de Ocnos
"Pregón tácito". Quizá la única contrariedad que sufrió
durante aquel verano fue la noticia de la muerte de su hermana, que le llegó
en una carta, probablemente la última, de Aleixandre, reafirmándole en su
convicción de que era destino familiar morir alrededor de los sesenta años
(Otero, 1972 ). De regreso a México, escribirá, entre otoño de 1960 e
invierno de 1961, el núcleo central de Desolación
de la Quimera.
El
24 de agosto de 1961 vuelve nuevamente a California, en este caso a San
Francisco, con un contrato universitario en el State College donde enseñará hasta junio de 1962. Vivirá muy
cerca del Golden Gate Park y allí escribirá sus últimos poemas. En verano
regresa a México y en septiembre de 1962, como profesor invitado en U.C.L.A.,
vuelve por tercera vez a California, donde vivirá hasta junio de 1963. Se
acentúa en sus escritos el tono, amargo, bronco y desengañado, sus
fervorosas antipatías literarias y nacionales, su disgusto ante el retraso y
la indiferencia de los editores. Sin embargo, comienzan a llegarle, al final
del año 1962, algunos de sus primeros reconocimientos. Así, en octubre la
publicación de una antología traducida al italiano, Poesia,
editada por Lerice Editori de Milán,
en la importante colección "Poeti europei", y en noviembre el número
homenaje de La Caña Gris:
"Ha sido mi primera satisfacción entera como escritor", le
escribe a Jacobo Muñoz (Ortiz, 1981).
Vuelve
a México en junio de 1963, aunque en principio estaba dispuesto a regresar a
Los Angeles -esta vez a la Universidad de Southern California- pero renuncia
en agosto a este proyecto por negarse a cumplir el requisito de un examen médico
exigido en la tramitación del visado. Luis Cernuda pasa el verano en un
estado de completa laxitud física y moral con problemas en la vista. En una
de sus últimas cartas dirigidas a José Ángel Valente, le comenta:
"Ningunas ganas tengo de escribir, la broma duró ya bastante y se aburre
uno de tenerlo todo en contra"(Ortiz, 1981). Según Concha Méndez su
actuación en los últimos días fue "la de alguien que estuviera
dominado por un presentimiento; no parecía el mismo; recordaba a sus
familiares, nos mostraba retratos, estaba afable, comunicativo" (1964).
El
5 de noviembre muere en México repentinamente, al amanecer, en el domicilio
de Concha Méndez. Lo encontraron tendido en el suelo, con la pipa y la
cerilla entre las manos. Al entierro en el Panteón Jardín de la misma ciudad
no asistió casi nadie. Muy poco después llegan los primeros ejemplares de Ocnos.
También al morir quedaron listos para imprimir los textos de Poesía
y literatura II, que se editarán al año siguiente. La edición completa
de La realidad y el deseo no la verá
nunca en vida.
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