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EL “PRIMER LOPE”. COMEDIAS COMPUESTAS ENTRE 1580 Y 1604.
Lope comienza a escribir sus primeras
comedias hacia 1580. Obviamente, 1604 es la fecha que marca el final de
esta primera etapa en su producción teatral porque el inicio de
la publicación de las Partes supone el reconocimiento del
éxito alcanzado por la comedia nueva lopesca. Durante este
periodo inicial, compone aproximadamente la mitad de las comedias conservadas
en la actualidad y que consideramos auténticas suyas sin duda alguna,
alrededor de 160 de las 315 catalogadas, aunque los límites no sean
infranqueables ya que, como hemos visto, las fechas de composición
de las diferentes comedias, en la mayoría de los casos, no se pueden
establecer con total exactitud, con frecuencia las fechas de composición
de las mimas fluctúan durante un periodo de varios años.
La etapa inicial del teatro lopesco (1580-1604)
significa la consolidación de la fórmula dramática
característica de la comedia nueva [Gómez 2000]. Se trata
de una época de tanteos, en la que Lope ensaya con más o
menos éxito los rasgos fundamentales de lo que luego será
su “arte nuevo” de hacer comedias: articulación de la intriga y
de los personajes, supeditados a la acción, haciendo hincapié
en algunos tipos cómicos como la denominada “figura del donaire”
que, al decir del propio Lope, no aparece hasta 1596, fecha en la que compone
su comedia La francesilla. Se produce durante esta etapa la constitución
progresiva de los rasgos genéricos de las diferentes variedades
y modalidades de la comedia.
Al inicio de su producción dramática,
Lope cultiva con cierta predilección la denominada comedia “palatina”,
por estar ambientada entre la alta nobleza en la corte o en algún
palacio como principal escenario, a diferencia de lo que ocurre en las
modalidades asociadas a la comedia urbana, más tarde llamada de
“capa y espada”, que suele estar ambientada en escenarios urbanos y protagonizada
por la nobleza media, damas y gentilhombres simplemente. Abundan las comedias
palatinas durante este periodo, entre las más tempranas, podríamos
citar las siguientes: El príncipe inocente (1590), El
favor agradecido (1593), Laura perseguida (1594), El molino
(a. 1596), Las burlas de amor (1587-1595), La infanta desesperada
(1588-1595), El príncipe melancólico (1588-1595),
El
perseguido (1590-1595) y El mármol de Felisardo (¿1594-1598?).
Actores Comediantes
Con más retraso, Lope comienza
a escribir comedias de ambientación histórica, aunque no
mucho después serán las comedias “historiales” uno de los
géneros más característicos de su teatro, sobre todo
aquellas comedias ambientadas en la historia castellana y española.
Es verdad que su primera comedia fechada, como ya hemos visto, es Los
hechos de Garcilaso ambientada en el siglo XV durante la conquista
del reino de Granada. Sin embargo, Lope no vuelve a explotar el tema de
la historia patria hasta El hijo de Reduán (1588-1595), si
bien ambientada en la Granada morisca que está presente asimismo
en Los celos de Rodamonte (1588-1595). De manera más directa,
incide Lope en la escritura de comedias inspiradas en crónicas
y leyendas de tradición castellana, como ocurre en El casamiento
en la muerte (1595-1598), basada en la figura legendaria de Bernardo
del Carpio; en La serrana de la Vera (1596-1598) y en El cerco
de Santa Fe (1596-1598), comedia esta última en la que retoma,
con más acierto desde el punto de vista teatral, las leyendas sobre
la Reconquista que habían servido de inspiración a la primeriza
comedia de Los hechos de Garcilaso.
Durante la etapa inicial de su teatro,
quedan constituidas las principales modalidades genéricas de la
comedia lopesca, como estamos viendo. Junto con la comedia palatina y la
comedia historial, la tercera variante fundamental es la denominada comedia
“urbana”, que ya hemos citado. Entre las primeras comedias urbanas que
conservamos, que giran en torno al enredo amoroso protagonizado por damas
y galanes hasta finalizar habitualmente en el matrimonio que sirve para
restablecer el orden de la comedia dentro de las convenciones sociales,
podemos citar las siguientes que se desarrollan en las principales ciudades
castellanas y españolas, como queda patente ya en el título
de las mismas. Ambientadas en Madrid, podemos citar Las ferias de Madrid
(¿1585-1589?), una comedia festiva que ha llamado poderosamente
la atención de la crítica por su final inesperado; La
francesilla (1596), en la que Lope dice haber introducido la figura
del donaire; El galán escarmentado (1595-1598). Ambientadas
en Valencia, como El Grao de Valencia (1589-1595), Los locos
de Valencia (1590-1595) y La viuda valenciana (1595-1603), esta
última es verdaderamente atrevida porque la protagonista del título
toma la iniciativa para mantener relaciones sexuales antes del matrimonio,
si bien ocultando su identidad. Ambientadas en Salamanca, como La serrana
de Tormes (1590-1595), La escolástica celosa (1596-1602)
y El bobo del colegio (1604-1610), comedias en la que, como es lógico,
el mundo universitario adquiere gran relieve como ambientación del
enredo amoroso. En Sevilla, como El Arenal de Sevilla (1603) y El
ruiseñor de Sevilla (1604-1608).
Durante su etapa inicial, cultiva Lope
algunos subgéneros de la comedia, muy específicos por su
temática, que prácticamente no vuelve a desarrollar en la
trayectoria posterior de su teatro. Así ocurre con las comedias
de ambientación bucólica protagonizadas casi exclusivamente
por pastores y herederas de la tradición renacentista de la égloga.
La mayoría de estas comedias pastoriles está compuesta durante
la estancia de Lope en Alba de Tormes, localidad en la que permanece varios
años (1591-1595) durante su destierro de Madrid, al servicio del
Duque de Alba. El ciclo está integrado por las siguientes comedias:
El
verdadero amante, Belardo el furioso, Los amores de Albanio y Ismenia,
La pastoral de Jacinto. Prácticamente no vuelve a tocar el subgénero
de la comedia pastoril, a excepción de La Arcadia (1610-1615),
compuesta con posterioridad, aunque está relacionada con el ciclo
del Duque de Alba.
Por el contrario, hay otros subgéneros
teatrales muy específicos por su temática que Lope apenas
cultiva durante la primera etapa, como es la comedia de ambientación
mitológica, ya que tan sólo conservamos Adonis y Venus
(1597-1603) como ejemplo de una serie de comedias mitológicas que
escribe posteriormente: Las mujeres sin hombre sobre las Amazonas,
La
fábula de Perseo, El laberinto de Creta, El vellocino
de oro, El marido más firme sobre el mito de Orfeo, La
bella Aurora y El amor enamorado. Se trata de un ciclo minoritario,
pero que Lope desarrolla con posterioridad a 1604.
Andrómeda libertada por Perseo
Algo parecido ocurre con el subgénero
de las llamadas “comedias de santos”, aunque Lope compone en su primera
etapa varias obras que dramatizan la vida y milagros de un santo, antes
y después de su muerte ejemplarizante, como San Segundo (1594),
Los
locos por el cielo (1598-1603), El negro del mejor amo (1599-1603),
El
santo negro Rosambuco (anterior a 1607) y San Isidro labrador de
Madrid (¿1604-1606?), la primera comedia de esta serie que posee
una ambientación cercana a Lope, ya que versa sobre el santo madrileño
al que había dedicado con anterioridad su poema Isidro, ya citado.
La crítica sobre el periodo que
se ha denominado el “primer Lope”, como hace J. Oleza, o incluso “Lope-preLope”,
como hace F. Weber de Kurlat, ha subrayado no sólo aquellos rasgos
de su teatro que todavía no están perfectamente estructurados,
como la debilidad de la intriga, la ausencia del gracioso, la intervención
de alegorías, etc., sino que ha subrayado también el “amoralismo”
de las primeras comedias de Lope. Sin embargo, conviene advertir que el
sistema teatral de Lope aparece definido desde fechas tempranas en las
primeras comedias que conservamos [Gómez 2000]. Conviene, por tanto,
relativizar la significación subversiva o heterodoxa del mencionado
“amoralismo”, por cuanto no afecta a las convenciones sociales sobre las
que se sustenta la ideología de la comedia. El honor y la honra
son claves del teatro lopesco, en las que se advierte la importancia de
que los intereses individuales de carácter privado se subordinen
a los intereses de la colectividad.
Al contrario de lo que han supuesto algunas
interpretaciones que exaltan quizá en exceso el romanticismo del
teatro lopesco, la satisfacción personal del individuo no resulta
victoriosa en la generalidad de las comedias del primer Lope ahora estudiadas
de manera sistemática. La pasión individual aparece como
móvil dramático, pero siempre relativo porque debe encauzarse
dentro del matrimonio y, en todo caso, no debe poner en peligro las convenciones
idelógicas sobre las que se sustentan el honor y la honra. Ambas
denominaciones son sinónimas en el teatro de Lope y, en cualquier
caso, se entienden como el conjunto de convenciones sociales que regula
el orden jerárquico entre los diferentes estamentos. De acuerdo
con este principio, el teatro lopesco no exalta el amor y la pasión
del individuo si ello pone en peligro el orden social. Las anteriores conclusiones
valen no sólo para las primeras comedias de Lope, menos estudiadas
y leídas, sino también para sus comedias más famosas
de madurez, que vamos a ver a continuación.
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