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Literatura Española



 
 

28. El teatro de Lope de Vega (3 / 5).

 

1.  EL “PRIMER LOPE”. COMEDIAS COMPUESTAS ENTRE 1580 Y 1604.

Lope comienza a escribir sus primeras comedias hacia 1580. Obviamente, 1604 es la fecha que marca el final de esta primera etapa en su producción teatral porque el inicio de la publicación de las Partes supone el reconocimiento del éxito alcanzado por la comedia nueva lopesca.  Durante este periodo inicial, compone aproximadamente la mitad de las comedias conservadas en la actualidad y que consideramos auténticas suyas sin duda alguna, alrededor de 160 de las 315 catalogadas, aunque los límites no sean infranqueables ya que, como hemos visto, las fechas de composición de las diferentes comedias, en la mayoría de los casos, no se pueden establecer con total exactitud, con frecuencia las fechas de composición de las mimas fluctúan durante un periodo de varios años.

La etapa inicial del teatro lopesco (1580-1604) significa la consolidación de la fórmula dramática característica de la comedia nueva [Gómez 2000]. Se trata de una época de tanteos, en la que Lope ensaya con más o menos éxito los rasgos fundamentales de lo que luego será su “arte nuevo” de hacer comedias: articulación de la intriga y de los personajes, supeditados a la acción, haciendo hincapié en algunos tipos cómicos como la denominada “figura del donaire” que, al decir del propio Lope, no aparece hasta 1596, fecha en la que compone su comedia La francesilla. Se produce durante esta etapa la constitución progresiva de los rasgos genéricos de las diferentes variedades y modalidades de la comedia.

Al inicio de su producción dramática, Lope cultiva con cierta predilección la denominada comedia “palatina”, por estar ambientada entre la alta nobleza en la corte o en algún palacio como principal escenario, a diferencia de lo que ocurre en las modalidades asociadas a la comedia urbana, más tarde llamada de “capa y espada”, que suele estar ambientada en escenarios urbanos y protagonizada por la nobleza media, damas y gentilhombres simplemente. Abundan las comedias palatinas durante este periodo, entre las más tempranas, podríamos citar las siguientes: El príncipe inocente (1590), El favor agradecido (1593), Laura perseguida (1594), El molino (a. 1596), Las burlas de amor (1587-1595), La infanta desesperada (1588-1595), El príncipe melancólico (1588-1595), El perseguido (1590-1595) y El mármol de Felisardo (¿1594-1598?).


Actores Comediantes

Con más retraso, Lope comienza a escribir comedias de ambientación histórica, aunque no mucho después serán las comedias “historiales” uno de los géneros más característicos de su teatro, sobre todo aquellas comedias ambientadas en la historia castellana y española. Es verdad que su primera comedia fechada, como ya hemos visto, es Los hechos de Garcilaso ambientada en el siglo XV durante la conquista del reino de Granada. Sin embargo, Lope no vuelve a explotar el tema de la historia patria hasta El hijo de Reduán (1588-1595), si bien ambientada en la Granada morisca que está presente asimismo en Los celos de Rodamonte (1588-1595). De manera más directa, incide Lope en la escritura de comedias inspiradas en crónicas  y leyendas de tradición castellana, como ocurre en El casamiento en la muerte (1595-1598), basada en la figura legendaria de Bernardo del Carpio; en La serrana de la Vera (1596-1598) y en El cerco de Santa Fe (1596-1598), comedia esta última en la que retoma, con más acierto desde el punto de vista teatral, las leyendas sobre la Reconquista que habían servido de inspiración a la primeriza comedia de Los hechos de Garcilaso.

Durante la etapa inicial de su teatro, quedan constituidas las principales modalidades genéricas de la comedia lopesca, como estamos viendo. Junto con la comedia palatina y la comedia historial, la tercera variante fundamental es la denominada comedia “urbana”, que ya hemos citado. Entre las primeras comedias urbanas que conservamos, que giran en torno al enredo amoroso protagonizado por damas y galanes hasta finalizar habitualmente en el matrimonio que sirve para restablecer el orden de la comedia dentro de las convenciones sociales, podemos citar las siguientes que se desarrollan en las principales ciudades castellanas y españolas, como queda patente ya en el título de las mismas. Ambientadas en Madrid, podemos citar Las ferias de Madrid (¿1585-1589?), una comedia festiva que ha llamado poderosamente la atención de la crítica por su final inesperado; La francesilla (1596), en la que Lope dice haber introducido la figura del donaire; El galán escarmentado (1595-1598). Ambientadas en Valencia, como El Grao de Valencia (1589-1595), Los locos de Valencia (1590-1595) y La viuda valenciana (1595-1603), esta última es verdaderamente atrevida porque la protagonista del título toma la iniciativa para mantener relaciones sexuales antes del matrimonio, si bien ocultando su identidad. Ambientadas en Salamanca, como La serrana de Tormes (1590-1595), La escolástica celosa (1596-1602) y El bobo del colegio (1604-1610), comedias en la que, como es lógico, el mundo universitario adquiere gran relieve como ambientación del enredo amoroso. En Sevilla, como El Arenal de Sevilla (1603) y El ruiseñor de Sevilla (1604-1608).

Durante su etapa inicial, cultiva Lope algunos subgéneros de la comedia, muy específicos por su temática, que prácticamente no vuelve a desarrollar en la trayectoria posterior de su teatro. Así ocurre con las comedias de ambientación bucólica protagonizadas casi exclusivamente por pastores y herederas de la tradición renacentista de la égloga. La mayoría de estas comedias pastoriles está compuesta durante la estancia de Lope en Alba de Tormes, localidad en la que permanece varios años (1591-1595) durante su destierro de Madrid, al servicio del Duque de Alba. El ciclo está integrado por las siguientes comedias: El verdadero amante, Belardo el furioso, Los amores de Albanio y Ismenia, La pastoral de Jacinto. Prácticamente no vuelve a tocar el subgénero de la comedia pastoril, a excepción de La Arcadia (1610-1615), compuesta con posterioridad, aunque está relacionada con el ciclo del Duque de Alba.

Por el contrario, hay otros subgéneros teatrales muy específicos por su temática que Lope apenas cultiva durante la primera etapa, como es la comedia de ambientación mitológica, ya que tan sólo conservamos Adonis y Venus (1597-1603) como ejemplo de una serie de comedias mitológicas que escribe posteriormente: Las mujeres sin hombre sobre las Amazonas, La fábula de Perseo, El laberinto de Creta, El vellocino de oro, El marido más firme sobre el mito de Orfeo, La bella Aurora y El amor enamorado. Se trata de un ciclo minoritario, pero que Lope desarrolla con posterioridad a 1604.


Andrómeda libertada por Perseo

Algo parecido ocurre con el subgénero de las llamadas “comedias de santos”, aunque Lope compone en su primera etapa varias obras que dramatizan la vida y milagros de un santo, antes y después de su muerte ejemplarizante, como San Segundo (1594), Los locos por el cielo (1598-1603), El negro del mejor amo (1599-1603), El santo negro Rosambuco (anterior a 1607) y San Isidro labrador de Madrid (¿1604-1606?), la primera comedia de esta serie que posee una ambientación cercana a Lope, ya que versa sobre el santo madrileño al que había dedicado con anterioridad su poema Isidro, ya citado.

La crítica sobre el periodo que se ha denominado el “primer Lope”, como hace J. Oleza, o incluso “Lope-preLope”, como hace F. Weber de Kurlat, ha subrayado no sólo aquellos rasgos de su teatro que todavía no están perfectamente estructurados, como la debilidad de la intriga, la ausencia del gracioso, la intervención de alegorías, etc., sino que ha subrayado también el “amoralismo” de las primeras comedias de Lope. Sin embargo, conviene advertir que el sistema teatral de Lope aparece definido desde fechas tempranas en las primeras comedias que conservamos [Gómez 2000]. Conviene, por tanto, relativizar la significación subversiva o heterodoxa del mencionado “amoralismo”, por cuanto no afecta a las convenciones sociales sobre las que se sustenta la ideología de la comedia. El honor y la honra son claves del teatro lopesco, en las que se advierte la importancia de que los intereses individuales de carácter privado se subordinen a los intereses de la colectividad. 

Al contrario de lo que han supuesto algunas interpretaciones que exaltan quizá en exceso el romanticismo del teatro lopesco, la satisfacción personal del individuo no resulta victoriosa en la generalidad de las comedias del primer Lope ahora estudiadas de manera sistemática. La pasión individual aparece como móvil dramático, pero siempre relativo porque debe encauzarse dentro del matrimonio y, en todo caso, no debe poner en peligro las convenciones idelógicas sobre las que se sustentan el honor y la honra. Ambas denominaciones son sinónimas en el teatro de Lope y, en cualquier caso, se entienden como el conjunto de convenciones sociales que regula el orden jerárquico entre los diferentes estamentos. De acuerdo con este principio, el teatro lopesco no exalta el amor y la pasión del individuo si ello pone en peligro el orden social. Las anteriores conclusiones valen no sólo para las primeras comedias de Lope, menos estudiadas y leídas, sino también para sus comedias más famosas de madurez, que vamos a ver a continuación.