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Literaturas extranjeras



 
 

 1.¿Por qué se puede hablar de Literaturas Extranjeras?4/7

ISBN- 84-9714-002-8

 
 
 
4.Las influencias del Norte de Europa.

Thesaurus:: Holberg, Bellman, Kant, Fichte, Schelling, Hegel, Carlyle, Gren, Bosanquet, Bradley, Moore, Vedanta, holístico, Scott, Wordsworth, Coleridge, Shelley, Höderling, Schiller, el Pietismo, Goethe, Kleist, von Armin, Heine, Novalis, Tieck.

En el norte de Europa, en Dinamarca por ejemplo, aparecen figuras como la de Ludvig Holberg (1684-1754), considerado como una de las mayores personalidades del siglo XVIII. Estudio en Copenhague pero viajó a Holanda y vivió, como no, en Londres y en Oxford. Más tarde se desplazó a París, cumpliendo así, como prototipo, con los lugares a los que debía ir un intelectual europeo. Además de estudioso y profesor en Copenhague, fue poeta y escribió comedias que criticaron la vida social de su país. Escribe para la clase media con temas de la vida diaria y con un lenguaje real sobre lo que ya puede entenderse como el carácter nacional y, por tanto, extraño a otros lugares de Europa.

En Suecia se va a dar una gran influencia de la aristocracia en el mundo de la cultura durante el siglo XVIII, sobre todo, en el denominado período de la libertad que se encuentra entre los años 1721-1772. Un ejemplo de esto puede ser Carl Michael Bellman (1740-1795) que escribió canciones en forma de parodia y que continúo con poesía, en la que se incluyó caracteres de la vida contemporánea, sobre todo, de las clases sociales bajas. En este punto, podemos hablar de un realismo que va, desde el hombre que muere de tuberculosis hasta las figuras mitológicas mejor redondeadas, como es la de Ulla Winbland que semeja a la diosa Venus. 

Todo este período europeo se puede considerar muy estimulante intelectualmente dado que, por ejemplo, ha dado lugar a pensadores alemanes como Immanuel Kant (1724-1804) que prepara los caminos filosóficos para el idealismo y el movimiento romántico del siglo XIX. Kant se concentró en la construcción de las ideas sobre un mundo que tuviese un lugar para la ciencia, la moral y la religión, intentando, además, resolver los problemas epistemológicos, basados en la subjetividad, que ya habían estudiado Descartes y el empirismo de Hume. En Literatura influyó claramente en el Romanticismo con  su apoyo a la idea de que el mundo puede ser visto como producto de una interpretación hermenéutica, resultado de la actividad creativa del yo del artista. Fichte (1762-1814), fue Rector de la Universidad de Berlín  y filósofo idealista que propone un nacionalismo pan-germano y, al que se le puede considerar como un pionero del socialismo, profundizamos en el mundo de la moral en el contexto realista. Schelling (1775-1854) estudió en la Universidad de Tübingen en donde parece que conoció a Hegel y a Hölderlin. Con su idealismo absoluto nos dice que la filosofía del arte es la culminación de su metafísica. Aquí, va a mezclar y fusionar lo real con lo ideal a través de la producción  artística, mundo libre y creativo, en donde podemos encontrar la intuición del infinito dentro del producto finito de nuestra inteligencia. 
Hegel (1770-1831) se educó también en Tübingen, llegando a catedrático de Filosofía en la Universidad de Berlín. Para él, el Absoluto es la totalidad entendida como un proceso que tiende a la comprensión individual. Este proceso es dialéctico y debe realizarse en tres partes o una tríada: teniendo en cuenta la lógica, la naturaleza y el espíritu. Las contradicciones no son signos de roturas del pensamiento que nos impiden llegar a ser, sino que deben ser entendidas como estímulos de pensamiento culto cuya lucha entre sí nos llevará a la síntesis. De aquí que, la naturaleza limitada de nuestros conceptos es lo que da lugar a las contradicciones. Por otro lado, Hegel nos hablará del espíritu, de la mente o de la fenomenología (Geist). Para él, lo más importante es la voluntad libre que es entendida como una combinación de la teoría y práctica del espíritu. Hegel señaló algo que pensamos ha sido utilizado por toda la Literatura anglosajona del siglo XIX y que, quizás, provenga de ideas implícitas sobre el racismo, el color o la diferencia entre los seres humanos. Hegel dijo que el concepto de la voluntad racional es una noción Occidental que no existe en África o en el Oriente y, que no existió entre los griegos ni los romanos, puesto que la idea llegó hasta el mundo occidental a través de la Cristiandad la cual confirió un valor infinito al individuo.

Del idealismo alemán podemos pasar al británico con autores que pueden considerarse también literatos, además de filósofos. Ejemplos son los poetas románticos ingleses y Tomas Carlyle (1795-1881). Además, podemos mencionar a T. H. Green (1836-82), B. Bosanquet (1848-1923), F. H. Bradley (1846-1924) y G. E. Moore (1873-1958), los cuales pusieron al idealismo británico en una posición de primera fila y de gran influencia en el mundo del Arte.

La Universidad de Oxford fue, otra vez más, centro de reunión y de diálogo de los pensadores del momento. Para este grupo de autores y filósofos, por un lado, la realidad y la apariencia eran la misma cosa y, por el otro, pueden ser diferenciadas. En este punto parece haber una influencia exótica, quizás del Vedanta y, especialmente del bhedabhedavada, algo que implicaría cierta desazón de pensamiento. Para los idealistas británicos, aunque Bradley es algo distinto, lo último es la realidad simple o el Absoluto. Al final, la verdad se plasmará en la coherencia, a la que deberemos comparar con el juicio. Por otro lado, dicen que existe un tipo de jerarquía natural en el mundo de los sentidos, por lo que hay cosas que son más holísticas que otras: organismos que minerales y mentes que organismos. 

Los románticos utilizaron ideas y valores de la tradición y de la comunidad para escribir artísticamente buscando, siempre, la perfección. Se utilizó, por ejemplo, la novela histórica, al estilo de Walter Scott (1771-1832). Sus obras nos hablan de una cultura pasada que vuelve a la vida para vigilar, a través de sus caballeros y doncellas, al Nuevo Estado. Esta vigilancia puede hacerse desde cualquier perspectiva: desde los ojos de una doncella campesina y sencilla como aparece en The Heart of Midlothian  (1818). Por otro lado, encontramos a William Wordsworth (1770-1850) y su respuesta emocional a la vida. Como autor se divide entre el amor a la Naturaleza: la rotunda afirmación de que la Naturaleza es bella y, el amor al ser humano, aunque reconoce que la humanidad sufre de forma miserable. La Revolución Francesa le afecta sobremanera y, del momento inicial de éxtasis va a pasar a una gran derrota personal que ve al ser humano matarse sin miramientos. En toda su obra va a unir el sentimiento al pensamiento, algo que le va a producir insatisfacciones, pesares y, grandes preguntas sobre la persona y su relación con la sociedad. Lyrical Ballads  (1798) es un buen ejemplo.

Samuel Taylor Coleridge (1772-1834) sería otro gran ejemplo de romanticismo inglés. Personaje que, con su claro idealismo, estaba a favor y en contra de todo. La obra de este gran poeta comprende un gran abanico de ideas: desde el utopismo comunista hasta la idea de la clara desigualdad espiritual del ser humano. Coleridge creyó en el elitismo y atacó las ideas de Wordsworth sobre la vida rústica como algo bello. De todas formas, se le puede seguir llamando idealista en relación con sus ideas sobre el pasado y el futuro. Saluda al pasado como poseedor de la experiencia acumulada y de la sabiduría conseguida por el hombre; cree en el futuro que, será menos cruel para el ser humano y, en donde tendrá que haber un Estado que cuide de los que no pueden hacerlo por sí mismos.

Podríamos hablar del idealismo de Percy Bysshe Shelley (1792-1822) que incluye el cambio del corazón del hombre antes de comenzar cualquier posible reforma. El ser humano puede conseguir su propia salvación si logra conquistar la voluntad necesaria para obtener el poder y controlar sus impulsos destructivos.

En Alemania tenemos a Friedrich Hölderlin (1770-1843) y su idea de que el ser humano puede construir una noche  que oprima al corazón de la persona. Ello se hace separando al ser humano del aquí y el ahora, del mundo y, haciendo que el contacto con el cielo sea algo imposible o un gran esfuerzo. Su interpretación es tan nostálgica como la de Schiller, dos autores que pueden considerarse pietistas, sistema que conformó la imaginación literaria en Alemania durante el período romántico. El movimiento pietista estableció, de todas las maneras, una concepción del mundo basada en nuevos patrones sociológicos. El contexto natural se unía al pietismo ofreciendo una asociación íntima entre hombre y naturaleza, algo que se encontraba alejado de la clase social o medio ambiente al que podía pertenecer cada individuo. La familia era el núcleo ideal y el salón  el contexto fértil para todas las relaciones. El lugar ideal para los pietistas era el monasterio en donde se podría llegar al análisis psicológico de la persona. Él escrutarse uno mismo, como un humilde peregrino que viaja en un viaje psicológico para alejarse del magnetismo que produce el mal, puede verse en la obra de Goethe, Kleist o von Arnim.

Goethe llamó a su propio trabajo poesía ocasional. Esto era debido a la idea de que la relación entre la poesía lírica y las complejidades del mundo son un producto del momento. Por eso, un poeta pueda expresar puntos de vista contradictorios que se extienden desde la esperanza revolucionara hasta la mayor de las desesperaciones. De aquí que, por ejemplo, generalizar acerca de la significación cultural e ideológica de la poesía que se escribe en diferentes partes de Europa, sea difícil.

Un poeta consciente de los cambios culturales fue Heinrich Heine. Poeta alemán exiliado en París, escribió sus memorias, Geständnisse, a mediados del siglo XIX. Nos habla de la vieja escuela de poesía alemana de la que es representante Goethe y de la nueva escuela que el mismo propone. La vieja escuela se había definido por el clasicismo, la racionalidad objetiva y la filosofía del arte; la nueva escuela se basará en la subjetividad y la ironía y en los contrastes entre la imaginación y la realidad. En Alemania, la primera reacción en contra del clasicismo de Goethe proviene de los románticos como Novalis y Tieck. Lo nuevo rompe con los principios del clasicismo de Goethe y su contexto y con la ideología romántica entendida como contestación en contra del clasicismo. Aquí, sobresale Heine por haber entendido que el mayor desarrollo cultural de su tiempo está teniendo lugar. 

De todas formas, el mundo bello y objetivo de la poesía de Goethe, fue el producto de un período de transición. Se adaptó en un momento en el que la burguesía se está desarrollando en las ciudades y su espiritualidad se haya a la defensiva de los problemas y guerras del mundo campesino. Se está moldeando a su contexto social y a sus formas y, adquiriendo compromisos con la nobleza. El horizonte espiritual de Goethe fue grande y su inspiración se centró en la belleza pagana y atea, en contra de las muy estrechas normas de la imaginación cristiana.