| Palabras
clave: Kamala Markandaya, Nayantara Sahgal, Ruth Prawer Jhabvala y
Anita Desai, indo-angla, swami, gandhiano y gandhismo.
La abundante y significativa
presencia de autoras en el ámbito literario indo-anglo actual nada
tiene que ver con la situación existente al respecto en la década
que siguió a la independencia de la India en 1947. Por aquel entonces,
la novela indo-angla moderna que había comenzado a finales de los
años 20 con las obras de K. S. Venkataramani, Mulk Raj Anand y Raja
Rao aún no estaba consolidada, aunque comenzaba a recibir un fuerte
impulso con la aparición de una nueva generación de autores
que produjo las primeras novelas indo-anglas de la India independiente.
La presencia de escritoras indo-anglas antes de la independencia había
sido muy escasa y si al hablar de la novela indo-angla en general decíamos
que el género no estaba consolidado, menos aún podemos hablar
de la existencia en ese momento de una tradición de novela indo-angla
femenina (entendida como novela escrita por mujeres).
Las razones que
explican esta ausencia de novelistas indo-anglas con anterioridad a la
década de los 50 se desprenden directamente de la situación
de la mujer india en una sociedad donde los valores patriarcales estaban
fuertemente arraigados. La educación de la mujer, factor imprescindible
para facilitar su acceso a la lectura y a la escritura, no era todavía
un derecho básico del sexo femenino en la India, ya que el papel
de madre y esposa se consideraba el objetivo principal de la mujer en la
sociedad.
Si bien las creencias
religiosas dificultaron en muchas ocasiones el proceso de liberación
de la mujer, no debemos olvidar que no todos los ‘males’ procedían
del seno de la sociedad india. Es cierto que muchos de los primeros defensores
de la igualdad de la mujer india eran hombres educados en occidente que
tomaban como modelo la situación de la mujer occidental, pero también
es cierto que la colonización tuvo efectos negativos en la situación
de la mujer india. De hecho, durante más de dos décadas antes
de la independencia en 1947 el primer objetivo de los indios fue conseguir
la independencia política de Gran Bretaña, lo cual dejó
la lucha por la igualdad de derechos para la mujer relegada a un segundo
plano.
Esta breve referencia
al contexto socio-cultural de la mujer india a finales de los 40 y principios
de los 50 puede explicar por qué la publicación de las primeras
novelas de un grupo de autoras indo-anglas durante la década de
los 50 y primeros años de la década de los 60 fue un hecho
relevante en la literatura indo-angla en general y la novela indo-angla
femenina en particular. Kamala Markandaya con Nectar in a Sieve
y Nayantara Sahgal con Prison and Chocolate Cake en 1954, Ruth Prawer
Jhabvala con To Whom She Will en 1955, y Anita Desai con Cry,
the Peacock en 1963 formaron el grupo de novelistas indo-anglas que
iban a sentar las bases de la novela indo-angla femenina en la etapa de
la post-independencia. Todas ellas continuaron escribiendo en las décadas
siguientes y son en la actualidad autoras consagradas de la literatura
indo-angla contemporánea.
La inclusión
de Ruth Prawer Jhabvala en este grupo merece una mención especial.
Estrictamente hablando esta escritora no podría calificarse como
indo-angla, ya que su lugar de origen es Alemania. Sin embargo, su traslado
a la India, de donde procedía su marido, en 1951 le proporcionó
material literario para sus primeras obras, que reflejan la vida del subcontinente
indio desde su perspectiva de inmigrante. Por esta razón, y por
supuesto por su elección del inglés como lengua literaria,
Jhabvala se incluye normalmente en el grupo de escritoras indo-anglas.
Cuando en 1954
Kamala Markandaya publicó Nectar in a Sieve ninguna novela
indo-angla había alcanzado antes un reconocimiento internacional
tan significativo como el alcanzado por esta obra. La popularidad de la
novela, que se tradujo a diecisiete idiomas, pudo deberse al desconocimiento
de la India rural que por entonces tenían los lectores occidentales.
La novela está narrada en primera persona por Rukmani, una campesina
del sur de la India que tras haberse casado a los doce años y ser
madre de seis hijos a los veinticuatro, sufre una vejez prematura acentuada
por el esfuerzo que requiere adaptarse a los cambios que la modernización
provoca en la sociedad india tradicional y rural a la que ella pertenece.
Cuando la apertura
de una industria de curtido de pieles destruye el modo de vida tradicional
de su pueblo natal, Rukmani y su familia se ven obligados a emigrar a la
ciudad, donde la adaptación en absoluto resulta fácil para
la gente que llega del entorno rural. A través de las dicotomías
tradición/cambio y contexto urbano/contexto rural, Markandaya refleja
en la novela el choque cultural entre oriente y occidente. La presencia
occidental se materializa en la obra en el personaje de Kenny, el médico
y misionero inglés. La actitud resignada de Rukmani ante el sufrimiento
que ella considera providencial resulta incomprensible para Kenny, educado
en el racionalismo occidental. A través de Kenny y Rukmani, Markandaya
refleja el contraste entre la fe de oriente y el racionalismo de occidente,
de modo que ambos personajes adquieren un carácter simbólico
en la novela y su caracterización carece en cierta media de profundidad
psicológica y complejidad. Lo mismo puede decirse del resto de personajes
principales de la novela, lo que muestra que el interés de Markandaya
en esta obra en particular es llamar la atención sobre algunos de
los problemas sociales que afectan a la sociedad india en la post-independencia.
En su segunda novela,
Some Inner Fury, publicada en 1955, Markandaya recurre de nuevo
a la narración en primera persona y una vez más elige un
narrador femenino. En el contexto del movimiento independentista Quit India
que comenzó en 1942 en contra de la ocupación británica,
la novela se fija en la tensión generada entre los valores occidentales
y orientales a través de la relación entre una joven india
y su amante inglés. A pesar de que la novela ha sido interpretada
de formas diversas por la crítica (enfatizando en ocasiones su carácter
político y en ocasiones la relación intercultural de los
protagonistas), dos aspectos concretos adquieren una relevancia significativa
en esta novela: el impacto de la educación y la cultura occidental
en la apariencia de los indios, y el conflicto entre la India y Gran Bretaña
heredado de la etapa colonial.
El interés
por mostrar el contraste entre oriente y occidente que Markandaya refleja
en sus dos primeras novelas no desaparece en obras posteriores, aunque
se aborda de forma diferente mediante la introducción de nuevos
temas como la neocolonización o la invasión tecnológica
en el modo de vida tradicional indio. Estos conflictos se trasladan siempre
a un nivel personal que representan los protagonistas de las obras. Así,
en The Coffer Dams los técnicos británicos se enfrentan
con la tribu india que ha sido obligada a abandonar el lugar donde se va
a construir una presa, alejándose así del río que
adoran como si de un dios se tratase. En Pleasure City la construcción
de un complejo turístico en la costa india destruye el modo de vida
tradicional de un pueblo marinero. Además de la similitud temática,
ambas novelas comparten el choque cultural que produce el contacto de personajes
europeos e indios.
El contraste cultural
adquiere un cariz muy negativo en The Nowhere Man, que muestra la
discriminación sufrida por los indios en Inglaterra e incluso
en su propio país, donde los británicos proclaman su
superioridad racial sobre la población colonizada. Cuando Srinivas
es declarado criminal político en la India y decide abandonar su
país, elige Inglaterra como su destino, elección que no deja
de ser paradójica debido al resentimiento que Srinivas siente hacia
los británicos. En Inglaterra, la adaptación al nuevo entorno
resulta difícil para él y su esposa, sus rasgos físicos
no les permiten olvidar que son considerados inferiores y sus fuertes lazos
de unión con la India no consiguen que el matrimonio pueda integrarse
en la sociedad de su tierra adoptiva. Sus dos hijos nacen en Inglaterra
y, como representantes de la segunda generación de inmigrantes,
crecen como ingleses y adoptan los valores de la sociedad occidental. Esto
resulta doloroso para sus padres y crea en ellos una sensación de
perdida, están perdiendo parte de su cultura, de sus tradiciones.
La novela refleja
la ola de violencia racial de los años 60 en Inglaterra y los prejuicios
imperialistas de los británicos hacia los inmigrantes que llegan
de las colonias. El retrato que Markandaya hace de la sociedad británica
de ese momento es negativo y fuertemente critico: la intolerancia y el
racismo dominan en una sociedad imperialista que cuando impone su presencia
en las colonias espera sin embargo ser bien acogida y respetada.
Esta no es la única
crítica a los valores de la sociedad occidental en las novelas de
Markandaya. La extrema importancia de lo material en occidente se refleja
en A Silence of Desire y Possession y se opone al énfasis
en lo espiritual en oriente. Enfrentando ambos valores, Markandaya finalmente
presenta lo espiritual como el valor triunfador que garantiza la salvación
moral del ser humano. Aquellos personajes indios que temporalmente abandonan
su apego a la vida espiritual en favor del materialismo occidental terminan
sufriendo una degeneración moral que finalmente les hace regresar
al refugio de lo espiritual en la tradición india. Así ocurre
por ejemplo en Possession, donde el artista Val regresa a la India
y a la instrucción de su swami tras haber vivido en Inglaterra bajo
el mecenazgo de una rica mujer inglesa que intentaba hacerle desarrollar
su talento dentro del contexto ‘civilizado’ de la sociedad occidental.
El tema del encuentro
intercultural entre británicos e indios también aparece con
frecuencia en la obra de Ruth Prawer Jhabvala, principalmente reflejado
a través de las relaciones personales de los personajes. En Esmond
in India, Jhabvala narra la historia de un matrimonio formado por un hombre
europeo y una chica india que no consigue sobrevivir a causa de las diferencias
culturales entre ellos. En A Backward Place, A New Dominion y
Heat and Dust, Jhabvala retrata las experiencias de mujeres europeas
en la India. Las tres protagonistas de A Backward Place son Judy,
una mujer inglesa casada con un indio; Etta, de origen húngaro,
divorciada de un indio y convertida posteriormente en la amante de un hombre
de negocios indio; y Clarissa, una artista inglesa enamorada del romanticismo
de la India. Judy y Etta son dos personajes opuestos: la primera está
dispuesta a adaptarse a la vida tradicional de las extensas familias hindúes
y a sacrificarse para conservar su matrimonio, mientras la segunda no está
preparada para realizar ningún tipo de sacrificio. A través
de sus relaciones personales con hombres indios o de su devoción
por el mundo espiritual indio, los tres personajes establecen fuertes lazos
con la India . Cuando sus vidas se ven afectadas por diversas crisis ninguno
de ellos es capaz de abandonar su país adoptivo, de modo que la
India aparece retratada como una prisión de la que no se puede escapar
y que condena a los que la visitan a permanecer en ella. En general, la
India es retratada, como el título de la novela indica, como un
lugar pobre y atrasado.
En A New Dominion
el retrato de la India tampoco puede considerarse positivo. Una de
las figuras mas destacadas de la novela es el swami, que utiliza su poder
de persuasión para influenciar y aprovecharse de Lee, Margaret y
Evie, tres chicas occidentales que han viajado a la India para liberarse
del materialismo de occidente. Paradójicamente, los valores del
swami al que siguen fielmente son precisamente el materialismo y lo mundano.
La crítica
ha señalado que en estas tres novelas la actitud de Jhabvala hacia
la India es muy diferente a la que aparece en sus dos primeras obras: To
Whom She Will y The Nature of Passion, donde la mirada de inmigrante
que tiene la autora sirve para retratar objetivamente las costumbres y
el modo de vida de la clase media india durante la post-independencia.
Con un tipo de narración sencillo, basado más en escenas
que en comentarios o narración extensa, las dos obras giran en torno
a temas como el matrimonio y el amor, el papel de las castas y los lazos
familiares en la sociedad de la post-independencia o los intentos de occidentalización
por parte de algunos personajes indios. Aunque en el retrato de ciertos
aspectos de la sociedad india la autora deja ver su ironía, no refleja
sin embargo una actitud critica o de condena contra su país adoptivo,
rasgo que sí aparece por el contrario en las obras citadas en primer
lugar.
1. Este será un análisis
general de las novelas de estas autoras. No se incluirán, sin embargo,
sus historias cortas o ensayos.

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