| Palabras
clave: Antropología Literaria, metodología del análisis
antropológico-literario del texto, Escuela de Oviedo de Antropología
Literaria, rituales, nacimiento, familia, juventud, estudios, matrimonio,
hijos, enfermedad, fallecimiento, vocación literaria, primeros escritos,
primeras obras, obras de éxito, obras de madurez, obras de vejez,
reconocimiento público, ámbito histórico, ámbito
cultura, ámbito literario, influencias históricas, culturales
y literarias, estilo, riqueza de vocabulario, semántica del vocabulario,
análisis gramatical, análisis de los textos más representativos,
mundo psicológico, mundo externo, mundo simbólico, mundo
de las ideas, religión, naturaleza, sociedad, concepto de hombre
y mujer: sus relaciones.
La exposición de esta tema es bastante
experimental puesto que, desde la aproximación de la metodología
del análisis del texto desde la perspectiva antropológica
literaria creada por la Escuela de Oviedo, se va a tratar de hablar
de una autora tan importante en la novela realista victoriana como lo fue
George Eliot. Para ello, de manera progresiva y por niveles de profundización
cultural en el texto, nos vamos a adentrar en los rituales, símbolos
y mundo de las ideas que, la autora mencionada, refleja en su obra y que
servirán para un estudio completo de las raíces más
importantes de su obra.
Nacimiento.
Mary Ann Evans, conocida también
por los nombres de Marian Evans, Marian Lewes, George Eliot y Marian Cross,
vino al mundo el 22 de noviembre de 1819 en South Farm, Arbury, en Warwickshire
en el seno de una familia de clase media rural de las Midlands. Fue la
menor del matrimonio formado por Robert Evans y Christiana Pearson Evans
y recibió los nombres de dos de sus tías Pearson. Cuando
Mary Ann tenía cuatro meses la familia se trasladó a Griff
House, también en Arbury, una espaciosa vivienda en la que transcurriría
su infancia y juventud.
Mary Ann fue una niña taciturna,
sensible y tímida, con el pelo liso de color castaño claro
que alternaba las horas de ensueño en soledad con las salidas al
campo y los juegos y travesuras con sus queridos hermanos Chrissey e Isaac.
Desde pequeña, Mary Ann acompañaba
a su padre en sus recorridos por las fincas que administraba. En esa época
comenzó a apreciar el valor de la tierra natal de Warwickshire y
a amar sus raíces provincianas. De aquí surgirá una
preferencia por el paisaje bucólico y la satisfacción de
contemplar tierras bien cuidadas reflejo del trabajo y el sacrificio de
los campesinos. En su obra plasmará el deleite de la campiña
inglesa, inevitablemente unido en su memoria a la figura de su padre.
Familia.
Fue el tercer vástago del segundo
matrimonio de Robert Evans, administrador de fincas de la familia Newdegate,
y Christiana Pearson. Robert había nacido en 1774 en Derbyshire
y era hijo de un carpintero. Recibió escasa educación aunque
poseía amplios conocimientos prácticos, una gran energía
física y capacidad de trabajo. Robert había sido carpintero
y guardabosques antes de ser administrador de fincas. En 1801 contrajo
matrimonio por primera vez con Harriet Poynton, una de las sirvientas de
la familia para la que trabajaba, con la que tiene dos hijos: Robert y
Fanny. Su esposa fallece en 1809 al dar a luz al tercer hijo, que no sobrevivió.
En 1814 se casa con Christiana Pearson, hija y hermana de agricultores
de buena posición, que le dará tres hijos más: Christiana
(Chrissey), nacida en 1814, Isaac Pearson Evans en 1816 y Mary Ann en 1819.
En 1821 la señora Evans dará a luz a dos niños gemelos
que murieron a los diez días. Desde entonces su salud se resentirá
hasta causarle la muerte quince años después.
Parece que la relación de Mary
Ann con su padre fue mucho más profunda que con su madre. Robert
Evans tenía 46 años cuando su hija menor vino al mundo y
la niña pronto se convirtió en su ojito derecho. Educado
en los valores tradicionales del siglo anterior, el lapso generacional
entre él y su hija los separaría inevitablemente. Mientras
que su padre se aferraba firmemente a sus convicciones, Mary Ann viviría
una época fascinante de cambios fundamentales en la vida y el pensamiento
británico de los que ella participaría plenamente.
En 1820, poco después del traslado
a Griff, sus dos hermanos mayores, Robert y Fanny, dejaron el hogar familiar,
él para trabajar como administrador de una finca y ella para casarse.
En sus primeros años, su hermano
Isaac fue su inseparable compañero de juegos con quien siempre mantuvo
una relación especial que se vio interrumpida en 1824 cuando éste
se fue a la escuela en Foleshill y Mary Ann a la de Miss Latham. Especial
fue también su relación con Chrissey, con la que convive
hasta 1837, cuando ésta contrae matrimonio. Su hermano Isaac se
casa en el año 1841, lo que hace que nuestra autora quede al cuidado
del padre en la casa familiar hasta el año 1849 que éste
fallece. A la muerte del padre, Mary Ann comienza su vida independiente
en Londres a la vez que refuerza sus lazos de unión familiar con
su hermano Isaac en un intento de no perder sus raíces, que serán
siempre provincianas pese a su gran interés por Londres. Pero cuando
su familia en Nuneaton se entera de su relación con Lewes, un hombre
casado y con hijos, rompen con ella, despreciándola y despojándola
de sus verdaderas raíces en Warwickshire. Esta rotura puede verse
reflejada en el argumento de su novela The Mill on the Floss y en
la relación que se establece entre el hermano y la hermana.
Sólo en 1880, tras su matrimonio
con John Walter Cross, un banquero americano veinte años más
joven que ella, su hermano Isaac y la familia Evans la volvieron a aceptar.
Desgraciadamente, nunca llegaría a verlos de nuevo en Warwickshire,
al morir tan sólo siete meses y medio después de la boda.
Juventud.
La juventud de George Eliot no fue típica
de las niñas de su entorno o clase social al verse marcada por la
muerte de su madre en 1836, cuando Mary Ann tenía dieciséis
años y tuvo que dejar la escuela. Ella y su hermana Chrissey se
encargaron entonces de la casa familiar de Griff hasta que Chrissey se
casó y se trasladó a vivir a Meriden en 1837. Mary Ann, que
siempre había sido la preferida de su padre, se quedó sola
con éste atendiéndolo e intentando llenar el vacío
que había dejado su madre.
Para entonces, Mary Ann había demostrado
ser una brillante alumna y, ante la imposibilidad de asistir a la escuela,
su padre, orgulloso de su hija, confió su educación a dos
tutores de Coventry y Leamington. La joven destacaba por su introspección
y por su carácter tranquilo, muy parecido al de su personaje Dorothea
en Middlemarch, aunque en el futuro se revelaría como una
mujer poco convencional.
En 1841 Robert Evans deja su trabajo en
Arbury a su hijo Isaac y se retira con su hija a Coventry, a una nueva
casa en Bird Grove en Foleshill, tal vez con la esperanza de encontrar
un marido para ella. Comienza entonces una nueva vida para Mary Ann que,
con veintiún años, prosigue sus estudios –en la casa de Bird
Grove disponía incluso de un estudio, privilegio excepcional para
una mujer- y pasa las tardes leyendo novelas de Walter Scott a su padre,
cuya salud es delicada.
En Foleshill tiene la oportunidad de
conocer gente nueva como el influyente industrial Charles Bray y su mujer,
Caroline. La futura escritora compartió muchos ratos en casa de
estos amigos donde entraría en contacto con un amplio círculo
de intelectuales en su casa de Rosehill en Radford Road a los que nunca
habría tenido acceso en Nuneaton –llegó a ser presentada
al poeta y ensayista Ralph Waldo Emerson- y poco a poco fue perdiendo su
timidez característica. Comienza entonces a escribir artículos
para el Coventry Herald, el periódico de Bray.
Mary Ann, que había sido una creyente
devota, llevaba un tiempo asediada en secreto por las dudas religiosas
acrecentadas tras la lectura de diversos libros sobre la relación
entre ciencia y religión. Sin embargo, sería el ensayo de
Charles Hennel, cuñado de Charles Bray, titulado An Inquiry Concerning
the Origin of Christianity (1838) el que precipitó su ruptura
con la ortodoxia en que se había educado. Sus dudas religiosas comenzaron
a disiparse y en este nuevo círculo de amigos comprobó que
había perdido la fe. En 1842 rechazó la asistencia a la iglesia
con su padre, algo que le causó un gran disgusto, llegando a negarle
la palabra a su hija y decepcionó a su antigua profesora y amiga
Maria Lewis. Al final, Mary Ann y su padre llegaron a un compromiso y Mary
aceptó volver a la iglesia con él y guardar la compostura
pero reservándose el derecho a pensar libremente en sus cosas durante
la ceremonia. Las relaciones entre ambos, sin embargo, se mantuvieron tensas.
Poco a poco, Mary Ann fue obteniendo el
permiso de su padre, seguramente a regañadientes, para frecuentar
a sus nuevos amigos, ir de vacaciones con ellos y desarrollar sus actividades
intelectuales. Por su parte, su hermano Isaac lamentaba el modo de vida
y las amistades de su hermana y temía que ésta no encontrase
nunca un marido.
Estudios.
Desde el comienzo de su vida escolar
se reveló como una buena estudiante y mejor lingüista, ya que,
a lo largo de su vida, la escritora aprendería francés en
la escuela, italiano y alemán con un tutor y estudiaría también
español, latín, griego y hebreo.
En 1824 su familia la mandó al
internado de Miss Latham donde, sintiendo la nostalgia de su familia y,
en especial, de los juegos compartidos con su hermano Isaac, se refugió
en los libros. En 1828, con trece años, su familia la envía
a la escuela de Mrs Wallington en Nuneaton, donde conoce a Maria Lewis,
una de las institutrices del internado y la mujer que más influiría
en la primera etapa de su vida. Lewis, que enseguida advirtió el
talento excepcional de la tímida Mary Ann, se esforzó por
fomentar sus habilidades inculcándole al mismo tiempo sus profundas
creencias religiosas. El vínculo entre la profesora y su aventajada
alumna se mantendría durante catorce años.
Sin embargo, a los trece años la
joven ya había aprendido todo lo que la escuela de Mrs Wallington
le podía ofrecer e ingresó entonces en el internado de Coventry
dirigido por Mary y Rebecca Franklin, dos hermanas bien educadas y muy
sofisticadas para la cultura media de la región. Fueron buenas profesoras,
de mente liberal y con un poso religioso baptista que comunicaron a la
joven Eliot. La estudiante leyó con ahínco y se convirtió
en una evangélica bastante entusiasta que vestía de manera
adusta y se entregaba a las buenas obras. Allí leyó con ahínco
y enseguida destacó por sus dotes literarias tanto en prosa como
en verso. En Coventry adquirió también gran parte de sus
conocimientos de piano, francés e italiano y se esforzó por
librarse de su característico acento de las Midlands cultivando
un tono bajo, modulado y musical que lograría impresionar a todo
el que conversara con la George Eliot en cierne.
Sin embargo, la muerte de su madre en
1836 interrumpió su vida escolar y Mary Anne tuvo que volver a casa
con su padre, que le permite seguir sus estudios, ya no formales, de italiano
y alemán que le dicta un profesor de idiomas modernos de Coventry
llamado Joseph Brezzi. Al mismo tiempo trabaja en autoras como Hannah More,
autora romántica de Sensibility, the Bas-Bleu y Slavery
y en la vida del filántropo y abolicionista William Wilberforce.
Al casarse su hermano Isaac en el año
1841, Mary Ann se traslada con su padre a Coventry. Allí se educó
en la religión anglicana con bastante rigidez evangélica
en la moral y las costumbres pero también tiene la oportunidad de
entrar en contacto con el círculo de librepensadores que se agrupan
en torno a Charles Bray, propietario del periódico Coventry Herald
en el que va a publicar parte de sus primeros escritos. El círculo
de sus amigos intelectuales, sobre todo, Charles y Sarah Hennell, van a
interesarla en la traducción de pensadores alemanes que aplican
modelos hermenéuticos a los escritos bíblicos con el propósito
de introducir en su análisis el pensamiento científico reinante
en ese momento. Un ejemplo fue Charles Bray, autor de The Philosophy
of Necessity (1841), radical y filántropo que perseguía
una educación universal y no sectaria, el derecho de los trabajadores
a formar sus propios sindicatos y cooperativas y el tratamiento humano
a los enfermos mentales en los psiquiátricos del momento. Poco a
poco, la joven logró la admiración y la amistad de estos
intelectuales con influencias en la región que la sacaron de su
extremo provincialismo e introdujeron en ella inquietudes e ideas que se
contradecían con la ideología Tory y la fe religiosa que
le había inculcado su padre.

|