| En
1842 conoce a Rufa Brabant, hija del Dr. Robert Brabant, que había
sido médico de Coleridge. Rufa estaba traduciendo Das Leben Jesu
de David Friedrich Strauss, estudio crítico de los Evangelios. Cuando
en el año 1844, Rufa contrae matrimonio con Charles Hennell, deja
de traducir y entrega la obra a Mary Ann, en la que trabaja durante dos
años. A lo largo de este tiempo, la escritora tiene que introducirse
en la obra de teólogos y estudiosos alemanes del hebreo como Reimarus
y Eichhorn y en los escritos de un filósofo escéptico como
el británico David Hume. Mary Ann se introduce así en el
movimiento racionalista que proviene del siglo XVIII y que trata de reexaminar
los textos bíblicos para rechazar los elementos sobrenaturales que
puedan contener. Esto tiene repercusión directa en Middlemarch
cuando Mr Casaubon tratará de encontrar la llave para todas las
mitologías.
En este periodo visita al Dr. Robert Brabant,
el padre de su amiga Rufa, la ya señora Hennell. Éste llevaba
años trabajando en un libro que no llegaría a completar que
pretendía eliminar los elementos sobrenaturales de la religión.
Juntos leyeron obras griegas y alemanas y conversaron sobre teología
en largos paseos. Esta amistad terminó cuando Mary Ann fue obligada
a abandonar la casa debido a los celos de Mrs Brabant. Este episodio humillante
pudo haber inspirado el expresivo retrato de Mr Casaubon en Middlemarch.
Matrimonio.
El estatus de mujer es uno de los temas
preferidos en la obra de George Eliot aunque sus escritos plantean un enigma
en su actitud hacia la mujer. Así, por ejemplo, vivió veinticuatro
años con un hombre casado y, sin embargo, nunca atacó al
matrimonio como institución.
Cuando Mary Ann se estableció
en Londres, rozaba ya la treintena y nunca había tenido una relación
amorosa satisfactoria. La autora mantuvo una relación que no tuvo
ninguna trascendencia con un artista en Baginton y se la relacionó
con el editor John Chapman y con el filósofo Herbert Spencer pero
parece que no fue correspondida, algo que llevará a Middlemarch
y a la relación entre Dorothea y Mr Casaubon.
Especial importancia en la vida de George
Eliot tiene el año 1854 cuando, con treinta y cuatro años,
se va a vivir con el crítico literario y biógrafo de Goethe,
George Henry Lewes. Él estaba casado y tenía tres hijos de
su mujer, Agnes, que, de hecho, vivía separada de él y con
otro hombre, Thornton Leigh Hunt, amigo y socio de Lewes en la publicación
radical The Leader, de quien llegó a tener varios hijos más,
todos registrados con el apellido Lewes. Éste, un hombre liberal
y generoso, mantuvo una relación amistosa con la pareja pero en
1851, tras el nacimiento del segundo hijo éstos, dejó de
considerar a Agnes su esposa. Sin embargo, no dejó de pasarle una
pensión de cien libras anuales que continuó recibiendo hasta
su muerte en 1902. En el período victoriano, el divorcio no podía
aplicarse si no existía una denuncia formal por parte de un miembro
de la pareja. Por eso, parecía que Lewes había consentido
el adulterio de su esposa y, por tanto, no parecía tener derecho
al divorcio. En este momento, Lewes conoce a Marian Evans.
Sin embargo, vivir con un hombre casado
y con hijos, a pesar de que la esposa de él hubiese cometido adulterio,
significaba vivir en los límites de la sociedad victoriana y, como
consecuencia, caer en el ostracismo que se manifestó en que muchos
de sus amigos dejaron de visitarles. De todas formas, ellos siempre se
consideraron un matrimonio –ella se hacía llamar “Señora
Lewes” y se refería a él como “mi marido”- y continuaron
juntos hasta la muerte de él. Esta unión pareció influirla
de manera positiva al menos en cuanto a una concepción del mundo
basada en la fe en la Humanidad que también poseía su pareja.
Su amor por Lewes la llenó completamente y fue lo que la impulsó
a escribir ficción y a convertirse en la prestigiosa autora de ocho
novelas.
El 30 de noviembre de 1878 fallece Lewes
de un cáncer intestinal en su casa de Priory. Durante casi veinticinco
años él había fomentado el talento de la escritora
y se había encargado de los asuntos prácticos de su vida
juntos. Marian queda desconsolada e inicia un intenso periodo de luto que
dura más de un año. Sin embargo, nadie se lo explicó
ni nadie se lo ha explicado aún, la autora, de sesenta y un años,
se casa el 6 de mayo de 1880 en la iglesia de St. George en Hanover Square
con John Walter Cross, un hombre veinte años más joven que
ella levantando, otra vez, muchos rumores a su alrededor. Cross era una
persona a la que tanto Lewes como ella conocían desde el año
1869 y que trabajaba como gestor de sus inversiones. La madre de Cross
había fallecido una semana después que Lewes y puede que
los dos encontrasen el consuelo que necesitaban en su mutua compañía.
Algunos críticos creen que contrae matrimonio debido a la necesidad
que tiene de regular su vida de pareja con algo legal. Ello le facilitaría
volver a hablar a su hermano Isaac, que despierta de su prolongado silencio
de veintidós años y la escribe para congratularla sinceramente
por las nuevas nupcias. Al final de su vida, recupera su nombre original
y firma como Mary Ann Cross.
Tras su luna de miel en Italia la pareja
se instala en la casa de campo de ella en Witley para mudarse posteriormente
al 4 de Cheyne Walk en Chelsea, Londres. Ésta fue, sin embargo,
una relación corta, pues un año más tarde fallece
la autora.
Hijos.
La unión ilegítima entre
Marian y Lewes les impidió tener descendencia pero ella siempre
se preocupó por los tres hijos de éste, que la apreciaban
enormemente. En 1869, Marian cuidó como una madre a Thornton, el
hijo de Lewes, que había vuelto enfermo de Sudáfrica, y murió
en sus brazos.
La felicidad de su convivencia se vio
interrumpida por la muerte de Lewes en 1878, dejando a Mary Ann en la más
completa soledad si no hubiese sido por la grata compañía
de Charles, el hijo mayor de Lewes, el único que permanecía
vivo, que la cuidó con mucho cariño.
Sus ansias maternales fueron, sin embargo,
desplazadas hacia la literatura. Su marido jugó un papel decisivo
en este aspecto puesto que fue él quien la persuadió para
que explorase los campos de la ficción literaria.
Enfermedad.
Físicamente pareció siempre
débil y con dolores permanentes en todo el cuerpo. Sufrió
de reumatismo, dolores de cabeza y de muelas y, en cambio, no se cansó
de viajar por toda Europa en un época en la que cada viaje era una
aventura incómoda. Además, a pesar de un débil constitución
física, fue capaz de aprender a jugar al tenis a la edad de cincuenta
y siete años. Todo ello parece mostrarnos una personalidad llena
de paradojas y ciertos problemas de identidad que explican sus cambios
de nombre: para su familia en Warwickshire era Mary Ann, Marian para la
intelectualidad londinense, George Eliot para los lectores y Polly para
su marido.
Físicamente fue considerada una
magnífica fea, de frente baja, ojos grises, nariz y boca grandes
y de mandíbula no acabada de forma pero siempre gentil y con una
sonrisa que transfiguraba todo su rostro. Sin embargo, poseía un
encanto personal que fascinó a muchos, especialmente por la expresividad
de su rostro, su gentileza, su bonita voz y su gran inteligencia. Además,
era una persona tolerante con las debilidades humanas aunque se indignaba
con la mentira.
Cuando se trasladó con Lewes de
nuevo a Londres en 1860 después de haber disfrutado en Holly Lodge,
Southfields, Mary Ann cayó en una depresión debida en gran
medida al sentimiento de ridículo social sobre su identidad literaria.
Desde que su profesión la había hecho famosa, su vida privada
con George Lewes se había convertido en una vida pública.
Mientras que los lectores adoraban sus novelas, su persona era blanco de
las críticas por sus retos a las convenciones del matrimonio. Sus
depresiones fueron entonces frecuentes, motivadas por sus dudas y ansiedades
sobre su trabajo. Estas depresiones fueron seguidas de dolores a la vez
que comenzaba a sufrir a causa de unas piedras en el riñón
en febrero de 1874. Su salud se deterioraba mientras su fama crecía
más y más.
El 19 de diciembre de 1880, unos meses
después de su matrimonio con Cross, Mary Ann comenzó a sentirse
muy mal. El doctor le diagnosticó laringitis y no le dio más
importancia. Unos días después, su problema renal volvió
a causarle fuertes dolores que se desencadenó el fatal desenlace.
Fallecimiento.
La autora murió mientras dormía
a las diez de la noche del 22 de diciembre del año 1880, tan sólo
siete meses y medio después de su boda. Tenía sesenta y un
años. A su funeral asistieron personalidades como el poeta Robert
Browning o el científico T. H. Huxley. Su hermano Isaac también
acudió. Su familia se alegró de que por fin Mary Ann hubiese
adquirido la respetabilidad que otorga “un nombre”. Su marido, John Cross,
escribió The Life (1885-86), en donde se recalcan las cualidades
didácticas y morales de una personalidad genial.
La autora está enterrada en el
cementerio de Highgate de Londres, al lado del que siempre consideró
su marido, G. H. Lewes, después de que la Abadía de Westminster
rechazara la petición de su joven viudo de que se la enterrara junto
a otras grandes personalidades. Cien años después de su muerte
se le dedicó una de las piedras del Poet’s Corner de la Abadía.
Vocación literaria.
La autora demostró poseer una
gran vocación intelectual que proviene de una gran necesidad de
lecturas que realiza en lenguas clásicas y, sobre todo, en alemán.
Los nueve años que pasó en Coventry fueron decisivos para
ella puesto que allí entra en contacto con el pensamiento científico
del momento algo que, poco a poco, va a influir en su concepción
filosófica y, sobre todo, religiosa.
Quizás su primera influencia provenga
de los escritos de Charles Bray, el rico empresario del grupo de intelectuales
de Coventry y de sus obras The Philosophy of Necessity or, the Law of
Consequences as Applicable to Mental, Moral, and Social Science (1841).
En esta obra, Bray expresa una filosofía determinista según
la cual la mente del ser humano está sujeta a leyes fijas e inalterables,
recogidas en lo que se podría entender como una Frenología
en la que aparecen descritas facultades mentales separadas, cada una de
las cuales posee un órgano y un lugar preciso en la superficie del
cerebro. Según esta disciplina, estudiando la apariencia externa
del cráneo uno puede llegar a poseer un índice riguroso de
las facultades mentales desarrolladas en cada persona y, por lo tanto,
una guía de las posibilidades morales de cada individuo. Mary Ann
encontró esta teoría, al menos en un principio, muy estimulante,
lo mismo que le influyó la lectura de An Inquiry Concerning the
Origin of Christianity escrita por Charles Hennell, el cuñado
de Bray, en el año 1838.
En el año 1854 viaja a Alemania
con Lewes para ayudarle en la investigación que está haciendo
de Goethe. Conocen a Liszt y a su princesa rusa que, de hecho, es su mujer.
Pasan una temporada bastante despreocupados de los mentideros de Londres
que, aún desde lejos, no los dejan en paz. Hasta Carlyle entra en
el juego de criticarlos cuando le escribe a Lewes. No parece fácil
que la sociedad acepte que una persona pueda romper los moldes prefijados
de la convivencia, algo que la autora plasma en The Mill on the Floss
al regreso de Maggie Tulliver después de estar con Stephen Guest.
Regresan de Alemania en 1855 y Marian
comienza a recibir visitas de agitadoras sufragistas como Bessie Parkes
y Barbara Leigh-Smith. En este período sigue traduciendo la Ética
de Espinosa, nunca publicada, autor que definitivamente la va a influir
de una manera muy clara. De aquí que se pueda decir que las influencias
literarias más cercanas a la obra de George Eliot sean Feuerbach,
Espinosa y Goethe.
En septiembre de 1856 escribe para la
Westminster Review un artículo titulado "Silly Novels by
Lady Novelists" en el que ataca el poco contenido de muchas novelas escritas
por mujeres que se están escribiendo en ese momento, llenas, por
otra parte, de falsos conceptos sobre la sociedad en la que vive. Ninguna
de esas novelas va a poseer la observación genuina necesaria para
poder escribir. Este momento es el comienzo de su carrera literaria.
Primeros escritos.
Publicó su primer trabajo, un
poema, en el Christian Observer en 1840. En 1842 alterna el cuidado
de su padre con la traducción del Tractatus Theologico-Politicus
de Espinosa (1670). Aquí, Espinosa nos introduce muy escrupulosamente
en las escenas bíblicas en las que aparecen milagros haciendo ver
al lector el papel tan importante de la función social del mito
religioso.
En junio de 1846 sale a la luz su traducción
al inglés del original alemán de D. F. Strauss, Leben
Jesu que apareció sin firma y publicada por John Chapman con
el título de The Life of Jesus Critically Examined, obra
que influiría decisivamente en el racionalismo inglés. A
partir de aquí se apasiona por el movimiento racionalista del siglo
XVIII y estudia a Espinosa como uno de los antecesores de tal corriente
filosófica.
La obra le aportó tan sólo
veinte libras y ni siquiera constaba su nombre como traductora.
En estos años realiza diversos
viajes con su padre a lugares de la costa buscando un beneficio para su
salud pero ésta continúa deteriorándose y Mary Ann
se entrega por completo a su cuidado. La relación entre ambos parece
suavizarse un tanto en estos últimos años, aunque Mr Evans
apenas le dejará dinero en su testamento.
En mayo de 1849 fallece su padre. Mary
Ann tiene entonces veintinueve años y, cinco días después
del funeral, accede a viajar con los Bray por Europa para recuperarse del
agotamiento que le habían producido los años de dedicación
al cuidado de su padre enfermo.

|