- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
Publicar en Liceus
Literaturas extranjeras



 
 
15: La novela realista de George Eliot (1819-1880).4/7
por José Luis Caramés Lage, Universidad de Oviedo.
ISBN-84-9714-067-2
 

Obras de madurez.
Podemos hablar aquí de Romola, que publica mensualmente en catorce entregas en la Cornhill Magazine (1862-63) y de Felix Holt, the Radical (1866). Romola aparece publicada en tres volúmenes en 1863 por Smith, Elder & Co. y fue el fruto de una sugerencia de Lewes que, en su visita a Florencia de 1860 y en una época en que las novelas históricas estaban de moda, había apuntado el tema de Savonarola como un argumento interesante que Eliot acogió con entusiasmo. 

En un principio, Romola iba dirigida a aparecer por entregas en Blackwood pero una oferta irresistible de diez mil libras esterlinas de George Smith, editor de la Cornhill Magazine, provocó el marcha de Eliot de su antigua editorial. Abrumada por la presión que suponía para ella publicar novelas por entregas, dado que las críticas a las primeras partes condicionaban su trabajo, aceptó una rebaja de tres mil libras para que apareciese en catorce entregas en lugar de dividir en libro en las dieciséis que pretendía el editor. 

Poco a poco, su círculo social se iba ampliando y la sociedad londinense comenzó a aceptar a la pareja. Sin embargo, y a pesar del éxito, su familia seguía sin perdonarla.

En 1863 adquieren la residencia de Priory, en el 21 de North Bank en Regent’s Park. Al año siguiente la pareja viaja a España acompañada de F. W. Burton y Marian comienza a estudiar español. En enero de 1865 pasan unas vacaciones en París y viajan a Bretaña a la vez que escribe Felix Holt, the Radical. La novela aparece en 1866 publicada por Blackwood. En ella abandona los temas históricos para volver a recrear las Midlands de su niñez y en ellos todo un mundo rural lleno de viejos oficios. 

En esta etapa de su obra nos va a sumergir en el mundo de la interioridad personal que nunca supera las condiciones históricas que determinan a sus personajes. Se nos introduce en cierta conciencia del caos, de la imaginación del desastre y de la espera de un final con imágenes que, aunque nunca hablan de abismos, nos los hacen imaginar. Aparece así una dimensión trágica en su obra que, quizás, ya surge en Sófocles y que continúa en Nietzsche, Chekhov, Yeats, Beckett y otros. 

De todas formas, en George Eliot no hay absurdo o cinismo, pues tiende a la fragmentación modernista de la realidad, no a una aproximación ideológica general, aunque quizás sí aparece al final de su vida literaria. Las experiencias que introduce en sus obras no sobrepasan las normas o convenciones puesto que, como en sus obras de madurez, se está buscando un grado consciente de estética que rechaza la confusión psicológica de sus personajes.

En los años siguientes la autora realiza una serie de viajes por Europa con Lewes, visitando Holanda, Bélgica, Alemania, España, Suiza, Italia y Austria. El 25 de mayo de 1868 Blackwood publica The Spanish Gipsy, un poema épico situado en la España del siglo XV. En abril de 1869 conoce en Roma a John Walter Cross, su futuro marido, en agosto empieza a escribir Middlemarch y el 19 de octubre de ese mismo año muere Thornton, uno de los hijos de Lewes. 

Obras de vejez.
Separando la continuidad de una obra literaria muy dialéctica en formas y contenidos podemos señalar como obras de vejez o del invierno de la vida Middlemarch (1871-72) y Daniel Deronda (1876), su última novela. Las dos novelas van a englobar la idea general de su narrativa, es decir, la de entender al individuo en un mundo de valores cambiantes y, la mayor parte de las veces, decadentes, brindándonos una sensación de erosión continuada de la vieja sociedad, establecida hace ya siglos. Se nos presentará la vida como una realidad llena de complejidades, de misterios y de vanidades. El progreso se unirá a la alienación y a su sentido de lo psicológico que llena toda su narrativa pero, esencialmente, su última obra.

Para esta época las críticas hacia su persona se habían suavizado y tanto ella como Lewes disfrutaban de mayor popularidad y vieron incrementados sus ingresos gracias a las novelas de éxito de la autora.

Quizás la obra esencial en toda la narrativa de George Eliot es Middlemarch, la novela que le dio más fama y más dinero. Parece que es en el año 1869 cuando realmente comienza a madurar esta historia, sobre todo, cuando comienza a perfilar al personaje Lydgate en el entorno de la ciudad. En diciembre de 1870, mientras se encontraba en Alemania y Austria con Lewes, experimenta con un escrito que titula “Miss Brooke” y que le sirve para sentar las bases de la que será su novela más importante. En 1871 funde las dos historias en un material que parece excesivo y que debe entregar a Blackwood bimensualmente desde diciembre de 1871 hasta octubre de 1872, mes en el que termina la novela y cuando aparece ya en tres volúmenes. 

Tras su publicación, ella y Lewes, que habían sufrido el rechazo de la sociedad, recibieron más visitas que nunca. En 1876 parecía que el público había olvidado el estatus marital de su autora favorita, George Eliot, e incluso afloraron los falsos rumores que aludían a una posible viudedad de Lewes tras la muerte de su esposa Agnes. Para entonces la pareja soñaba con instalarse en el campo y pasar sus últimos años de vida juntos. 

En 1873 la autora comienza a interesarse por la cultura judía. En junio de 1873 fallece Thornton Hunt, el amante de la esposa de Lewes y en 1875 muere Herbert, hijo de Lewes.

En 1874 y comienza a trabajar en la que sería su última novela, Daniel Deronda a la vez que sus antiguos miedos y ansiedades sobre sus propias capacidades resurgían. Como siempre, Lewes hizo todo lo posible para ayudarla aunque esta vez la depresión se unió a unas molestias renales que no la abandonarían hasta su muerte. Mientras, los Lewes hacían lo imposible para frenar las innumerables visitas que recibían en su hogar de Londres y la autora recibía cartas de todo el mundo. Una de las personas que era siempre bien recibido era John Cross, encargado de sus finanzas, al que se referían como su “querido sobrino”. En 1876, Cross consiguió la casa de campo ideal con que los Lewes habían soñado donde la pareja pudo disfrutar de sus paseos en el campo, que preferían a la sociedad londinense.

Blackwood publica Daniel Deronda el 1 de febrero de 1876 en la primera de ocho entregas mensuales y aparecerá en septiembre de ese año en cuatro volúmenes. 

En junio de 1878 Lewes comienza a sentir los primeros síntomas de la dolorosa enfermedad que causará su muerte. A pesar de sus intentos de esconder la gravedad de su mal, en noviembre su estado era agónico y el 28 de noviembre fallece en su casa de Londres. Marian quedó destrozada y estuvo una semana sin salir de su habitación, negándose incluso a acudir al funeral del que había sido el compañero de su vida. No quiso ver a nadie excepto a Charles, el hijo de Lewes, y se dedicó a concluir el último volumen de la obra de su marido Problems of Life and Mind (1873-79) y funda la beca George Henry Lewes en Cambridge. En 1879 sale a la luz Impressions of Theophrastus Such, una colección de ensayos con cierta retrospección semi-autobiográfica. 

Su amigo John Walter Cross insistió en que le dejara acompañarla temiendo un fatal desenlace. Ella rechazó su compañía y sus propuestas matrimoniales y continuó ahogando su pena a solas. Un año después de la muerte del que ella siempre consideró su marido, aún sentía un inmenso dolor, aunque la relación de amistad que había entablado con Cross fue animándola poco a poco. Finalmente, decidió aceptarlo y en mayo de 1880 se convierte en su esposa. Juntos viajan al Continente. A su regreso, el 3 de diciembre de 1880, se instalan en el número 4 de Cheyne Walk y la autora fallece el 22 de ese mismo mes. 

Reconocimiento público.
George Eliot disfrutó de la fama en vida y todas sus novelas, quizás a excepción de Romola, tuvieron un gran éxito de público. Incluso la mismísima reina Victoria manifestó su adoración por Adam Bede. La autora se convirtió en una de las novelistas victorianas mejor pagadas –Middlemarch le proporcionó más de ocho mil libras en los primeros cinco años- y más admiradas pero eligió escribir con seudónimo para esconder su unión irregular con un hombre casado. Su fama literaria le facilitó la aceptación en el mismo mundo que antes la había condenado y en los años finales de su vida se le otorgó el calificativo de “la mejor novelista inglesa viva”.

Ninguna otra mujer en la Inglaterra del XIX fue más admirada por la moralidad de sus sentimientos. 

Su reputación decreció en los años siguientes a su muerte, puesto que, en algunos casos, más de un autor y crítico la consideró más una filósofa que una autora literaria. Así Trollope, por ejemplo, nos dice que se encuentra más en compañía de un filósofo que de una literata. Se ataca también al tipo de novela, muy de nuestra autora, que posee un propósito que es, además, dibujado al comienzo de cada capítulo de una manera bastante filosófica. Se dice que analiza bien las luchas en el campo moral. Pero ya en el año 1919 Virginia Woolf comienza a restaurar la dignidad literaria de George Eliot, algo que consolidará F. R. Leavis en su obra The Great Tradition publicada en el año 1948 al considerarla una de las autoras canónicas de la literatura inglesa. 

Se ha dicho que Thomas Hardy debe a la obra de George Eliot su aire rústico, Henry James la influencia de la idea de matrimonio que aparece en Daniel Deronda y que éste emplea en Portrait of a Lady. Proust admira de ella su habilidad para mostrar a los personajes en la acción narrativa. Al mismo tiempo, se puede decir que rivalizó con Jane Austen en la presentación irónica de muchas de las costumbres y modales sociales del momento.

Por otro lado, algunos críticos han pensado que sus novelas carecen de una estructura unificada, algo que parece ser cierto en algunos casos, cuando se presentan argumentos sobreelaborados como, por ejemplo, la red legal que aparece en Felix Holt o las conexiones judías en Daniel Deronda.

Ámbito histórico de la autora.
Nacida en el mismo año que la reina Victoria, la trayectoria vital de George Eliot coincidió con los reinados de George IV (1820-30), William IV (1830-37) y gran parte del largo reinado de Victoria (1837-1901). 

Con el fin de las guerras napoleónicas en 1815 Inglaterra continuó consolidando su poder marítimo, necesario para el desarrollo comercial impulsado por su extraordinario crecimiento industrial. Paulatinamente se produce un proceso librecambista y se abolieron antiguas leyes que frenaban la expansión económica, consolidando la tendencia hacia la implantación de un laissez faire. 

Inglaterra vivía entonces una época de apogeo económico y político y seguía ostentando una posición de superioridad comercial e industrial que le permitiría construir un inmenso imperio ultramarino. La primera mitad del siglo se caracterizó por las tensiones sociales causadas por las primeras fases de la industrialización y por la necesidad de llevar a cabo reformas para regular las condiciones de trabajo y acabar con los abusos.

A pesar del aumento del nivel de vida, el estado de ánimo de los ingleses era nostálgico de la vieja Inglaterra preindustrial en la que no habían aparecido los hacinamientos en las ciudades ni la disciplina de las fábricas con largas jornadas laborales.

Los cambios demográficos y económicos que ocurren durante la vida de Eliot fueron los más rápidos y dinámicos del momento. En 1819, el año en el que la autora nace, la población total de Inglaterra es de catorce millones de personas de las que sólo pueden votar medio millón, esto es, menos de un 4%. En el año 1886 serían cinco millones de personas los que podían votar de una población de treinta millones, lo que aumenta el tanto por ciento al 17%. Esta lucha por el voto cristaliza a lo largo de la vida de nuestra autora en dos Actas de los años 1832 y 1867. 

George Eliot escribe siempre sobre un pasado de, al menos, cincuenta años. Por eso, en Adam Bede comienza en 1799 y termina en 1807 en un entorno, el área de Loamshire, lleno de granjas y zonas rurales en el que no aparecen referencias históricas -aunque Napoleón se menciona ocasionalmente- pero sí quietud y estatismo social. En The Mill on the Floss, Felix Holt y Middlemarch el tiempo de la acción se desarrolla en los años anteriores a la Ley de Reforma de 1832 y dentro de una sociedad en cambio en el que el capitalismo industrial se va a enfrentar con la economía rural para, más tarde, vencerla.

George Eliot llama a la Historia varias veces en el Preludio de la novela Middlemarch. En el capítulo XV el narrador de la novela, recordando a Fielding, se llama a sí mismo historiador. Toda esta novela posee alusiones y llamadas a los acontecimientos políticos que centran la atención más directa del país. En este mismo texto se puede comprobar que utilizó la historia de la medicina del período entre 1829 y 1832. Además, se habla de la emancipación de los católicos hasta hacía poco tiempo privados de sus derechos civiles; de la muerte del rey George IV, del nombramiento de Lord Grey como Primer Ministro, de la disolución del Parlamento en el año 1831 y de la introducción de la Ley de reforma y su rechazo por la Cámara de los Lores. A estos asuntos históricos y políticos habrá que añadir su preocupación por el mundo protocolario de las modas y la decoración, así como por las lecturas y la música. 

En el momento en el que se escribe la novela Middlemarch estamos en el entorno de la Segunda Ley de Reforma del año 1867 que extiende el derecho a votar a toda la clase media y a la clase trabajadora urbana, aunque no al ámbito de las mujeres.

Ámbito cultural de la autora.
Durante la vida de George Eliot se produjeron cambios fundamentales en el pensamiento británico. Auguste Comte, fundador del positivismo filosófico, cree en estadios sucesivos de pensamiento que nos traerán un aumento progresivo de conocimiento y nos muestra una aproximación a la sociedad desde el punto de vista histórico que encaja, parte por parte, con la aproximación que nos da Feuerbach desde la perspectiva religiosa. Comte divide la historia del hombre en tres épocas: la teológica, la metafísica y la positivista, señalando que el estudio de las relaciones entre los humanos debe asentarse en bases científicas. Esto alejará al ser humano de etapas anteriores en las que utilizó la teología como fuente de conocimiento, la Edad Media, por ejemplo, y la filosofía racionalista del siglo XVIII, producto último de la metafísica. 

Comte se une a Hegel, Coleridge y Carlyle como bases para la creación de una nueva filosofía: el positivismo, que deberá sustituir a todas las tendencias filosóficas negativas anteriores, las viejas metafísicas, que no estaban basadas en la observación científica y en la posibilidad de relacionar los fenómenos con los avances de la sociedad.

En este contexto se creará la era científica, la industrial y la nueva élite intelectual a la que pertenecerán mujeres como George Eliot, consideradas por el mismo Comte las sacerdotisas espontáneas de la Humanidad. Nuestra escritora leyó Philosophie Positive de Comte cuando estaba escribiendo Romola en 1861 pareciéndole un texto lleno de ideas luminosas. Siguiendo, por eso, a Comte, Romola representa al espíritu escéptico renacentista que ella comparte con su padre, personaje intelectual, Bardo. Romola en principio se convierte en un personaje regresivo, fanático y medieval pero al final de la obra se nos aparecerá como un carácter totalmente secular en un contexto positivista en grado sumo. 

Aquí vemos reflejado el ámbito cultural en el que se moverá George Eliot, además de entender también la gran influencia cultural que ejerció en ella la obra On the Origin of Species by Means of Natural Selection de Charles Darwin publicada en 1859.