Obras
de madurez.
Podemos hablar aquí de Romola,
que publica mensualmente en catorce entregas en la Cornhill Magazine
(1862-63) y de Felix Holt, the Radical (1866). Romola aparece
publicada en tres volúmenes en 1863 por Smith, Elder & Co. y
fue el fruto de una sugerencia de Lewes que, en su visita a Florencia de
1860 y en una época en que las novelas históricas estaban
de moda, había apuntado el tema de Savonarola como un argumento
interesante que Eliot acogió con entusiasmo.
En un principio, Romola iba dirigida
a aparecer por entregas en Blackwood pero una oferta irresistible de diez
mil libras esterlinas de George Smith, editor de la Cornhill Magazine,
provocó el marcha de Eliot de su antigua editorial. Abrumada por
la presión que suponía para ella publicar novelas por entregas,
dado que las críticas a las primeras partes condicionaban su trabajo,
aceptó una rebaja de tres mil libras para que apareciese en catorce
entregas en lugar de dividir en libro en las dieciséis que pretendía
el editor.
Poco a poco, su círculo social
se iba ampliando y la sociedad londinense comenzó a aceptar a la
pareja. Sin embargo, y a pesar del éxito, su familia seguía
sin perdonarla.
En 1863 adquieren la residencia de Priory,
en el 21 de North Bank en Regent’s Park. Al año siguiente la pareja
viaja a España acompañada de F. W. Burton y Marian comienza
a estudiar español. En enero de 1865 pasan unas vacaciones en París
y viajan a Bretaña a la vez que escribe Felix Holt, the Radical.
La novela aparece en 1866 publicada por Blackwood. En ella abandona los
temas históricos para volver a recrear las Midlands de su niñez
y en ellos todo un mundo rural lleno de viejos oficios.
En esta etapa de su obra nos va a sumergir
en el mundo de la interioridad personal que nunca supera las condiciones
históricas que determinan a sus personajes. Se nos introduce en
cierta conciencia del caos, de la imaginación del desastre y de
la espera de un final con imágenes que, aunque nunca hablan de abismos,
nos los hacen imaginar. Aparece así una dimensión trágica
en su obra que, quizás, ya surge en Sófocles y que continúa
en Nietzsche, Chekhov, Yeats, Beckett y otros.
De todas formas, en George Eliot no hay
absurdo o cinismo, pues tiende a la fragmentación modernista de
la realidad, no a una aproximación ideológica general, aunque
quizás sí aparece al final de su vida literaria. Las experiencias
que introduce en sus obras no sobrepasan las normas o convenciones puesto
que, como en sus obras de madurez, se está buscando un grado consciente
de estética que rechaza la confusión psicológica de
sus personajes.
En los años siguientes la autora
realiza una serie de viajes por Europa con Lewes, visitando Holanda, Bélgica,
Alemania, España, Suiza, Italia y Austria. El 25 de mayo de 1868
Blackwood publica The Spanish Gipsy, un poema épico situado
en la España del siglo XV. En abril de 1869 conoce en Roma a John
Walter Cross, su futuro marido, en agosto empieza a escribir Middlemarch
y el 19 de octubre de ese mismo año muere Thornton, uno de los hijos
de Lewes.
Obras de vejez.
Separando la continuidad de una obra
literaria muy dialéctica en formas y contenidos podemos señalar
como obras de vejez o del invierno de la vida Middlemarch (1871-72)
y Daniel Deronda (1876), su última novela. Las dos novelas
van a englobar la idea general de su narrativa, es decir, la de entender
al individuo en un mundo de valores cambiantes y, la mayor parte de las
veces, decadentes, brindándonos una sensación de erosión
continuada de la vieja sociedad, establecida hace ya siglos. Se nos presentará
la vida como una realidad llena de complejidades, de misterios y de vanidades.
El progreso se unirá a la alienación y a su sentido de lo
psicológico que llena toda su narrativa pero, esencialmente, su
última obra.
Para esta época las críticas
hacia su persona se habían suavizado y tanto ella como Lewes disfrutaban
de mayor popularidad y vieron incrementados sus ingresos gracias a las
novelas de éxito de la autora.
Quizás la obra esencial en toda
la narrativa de George Eliot es Middlemarch, la novela que le dio
más fama y más dinero. Parece que es en el año 1869
cuando realmente comienza a madurar esta historia, sobre todo, cuando comienza
a perfilar al personaje Lydgate en el entorno de la ciudad. En diciembre
de 1870, mientras se encontraba en Alemania y Austria con Lewes, experimenta
con un escrito que titula “Miss Brooke” y que le sirve para sentar las
bases de la que será su novela más importante. En 1871 funde
las dos historias en un material que parece excesivo y que debe entregar
a Blackwood bimensualmente desde diciembre de 1871 hasta octubre de 1872,
mes en el que termina la novela y cuando aparece ya en tres volúmenes.
Tras su publicación, ella y Lewes,
que habían sufrido el rechazo de la sociedad, recibieron más
visitas que nunca. En 1876 parecía que el público había
olvidado el estatus marital de su autora favorita, George Eliot, e incluso
afloraron los falsos rumores que aludían a una posible viudedad
de Lewes tras la muerte de su esposa Agnes. Para entonces la pareja soñaba
con instalarse en el campo y pasar sus últimos años de vida
juntos.
En 1873 la autora comienza a interesarse
por la cultura judía. En junio de 1873 fallece Thornton Hunt, el
amante de la esposa de Lewes y en 1875 muere Herbert, hijo de Lewes.
En 1874 y comienza a trabajar en la que
sería su última novela, Daniel Deronda a la vez que
sus antiguos miedos y ansiedades sobre sus propias capacidades resurgían.
Como siempre, Lewes hizo todo lo posible para ayudarla aunque esta vez
la depresión se unió a unas molestias renales que no la abandonarían
hasta su muerte. Mientras, los Lewes hacían lo imposible para frenar
las innumerables visitas que recibían en su hogar de Londres y la
autora recibía cartas de todo el mundo. Una de las personas que
era siempre bien recibido era John Cross, encargado de sus finanzas, al
que se referían como su “querido sobrino”. En 1876, Cross consiguió
la casa de campo ideal con que los Lewes habían soñado donde
la pareja pudo disfrutar de sus paseos en el campo, que preferían
a la sociedad londinense.
Blackwood publica Daniel Deronda
el 1 de febrero de 1876 en la primera de ocho entregas mensuales y aparecerá
en septiembre de ese año en cuatro volúmenes.
En junio de 1878 Lewes comienza a sentir
los primeros síntomas de la dolorosa enfermedad que causará
su muerte. A pesar de sus intentos de esconder la gravedad de su mal, en
noviembre su estado era agónico y el 28 de noviembre fallece en
su casa de Londres. Marian quedó destrozada y estuvo una semana
sin salir de su habitación, negándose incluso a acudir al
funeral del que había sido el compañero de su vida. No quiso
ver a nadie excepto a Charles, el hijo de Lewes, y se dedicó a concluir
el último volumen de la obra de su marido Problems of Life and
Mind (1873-79) y funda la beca George Henry Lewes en Cambridge. En
1879 sale a la luz Impressions of Theophrastus Such, una colección
de ensayos con cierta retrospección semi-autobiográfica.
Su amigo John Walter Cross insistió
en que le dejara acompañarla temiendo un fatal desenlace. Ella rechazó
su compañía y sus propuestas matrimoniales y continuó
ahogando su pena a solas. Un año después de la muerte del
que ella siempre consideró su marido, aún sentía un
inmenso dolor, aunque la relación de amistad que había entablado
con Cross fue animándola poco a poco. Finalmente, decidió
aceptarlo y en mayo de 1880 se convierte en su esposa. Juntos viajan al
Continente. A su regreso, el 3 de diciembre de 1880, se instalan en el
número 4 de Cheyne Walk y la autora fallece el 22 de ese mismo mes.
Reconocimiento público.
George Eliot disfrutó de la fama
en vida y todas sus novelas, quizás a excepción de Romola,
tuvieron un gran éxito de público. Incluso la mismísima
reina Victoria manifestó su adoración por Adam Bede.
La autora se convirtió en una de las novelistas victorianas mejor
pagadas –Middlemarch le proporcionó más de ocho mil
libras en los primeros cinco años- y más admiradas pero eligió
escribir con seudónimo para esconder su unión irregular con
un hombre casado. Su fama literaria le facilitó la aceptación
en el mismo mundo que antes la había condenado y en los años
finales de su vida se le otorgó el calificativo de “la mejor novelista
inglesa viva”.
Ninguna otra mujer en la Inglaterra del
XIX fue más admirada por la moralidad de sus sentimientos.
Su reputación decreció en
los años siguientes a su muerte, puesto que, en algunos casos, más
de un autor y crítico la consideró más una filósofa
que una autora literaria. Así Trollope, por ejemplo, nos dice que
se encuentra más en compañía de un filósofo
que de una literata. Se ataca también al tipo de novela, muy de
nuestra autora, que posee un propósito que es, además, dibujado
al comienzo de cada capítulo de una manera bastante filosófica.
Se dice que analiza bien las luchas en el campo moral. Pero ya en el año
1919 Virginia Woolf comienza a restaurar la dignidad literaria de George
Eliot, algo que consolidará F. R. Leavis en su obra The Great
Tradition publicada en el año 1948 al considerarla una de las
autoras canónicas de la literatura inglesa.
Se ha dicho que Thomas Hardy debe a la
obra de George Eliot su aire rústico, Henry James la influencia
de la idea de matrimonio que aparece en Daniel Deronda y que éste
emplea en Portrait of a Lady. Proust admira
de ella su habilidad para mostrar a los personajes en la acción
narrativa. Al mismo tiempo, se puede decir que rivalizó con Jane
Austen en la presentación irónica de muchas de las costumbres
y modales sociales del momento.
Por otro lado, algunos críticos
han pensado que sus novelas carecen de una estructura unificada, algo que
parece ser cierto en algunos casos, cuando se presentan argumentos sobreelaborados
como, por ejemplo, la red legal que aparece en Felix Holt o las
conexiones judías en Daniel Deronda.
Ámbito histórico de la
autora.
Nacida en el mismo año que la
reina Victoria, la trayectoria vital de George Eliot coincidió con
los reinados de George IV (1820-30), William IV (1830-37) y gran parte
del largo reinado de Victoria (1837-1901).
Con el fin de las guerras napoleónicas
en 1815 Inglaterra continuó consolidando su poder marítimo,
necesario para el desarrollo comercial impulsado por su extraordinario
crecimiento industrial. Paulatinamente se produce un proceso librecambista
y se abolieron antiguas leyes que frenaban la expansión económica,
consolidando la tendencia hacia la implantación de un laissez
faire.
Inglaterra vivía entonces una época
de apogeo económico y político y seguía ostentando
una posición de superioridad comercial e industrial que le permitiría
construir un inmenso imperio ultramarino. La primera mitad del siglo se
caracterizó por las tensiones sociales causadas por las primeras
fases de la industrialización y por la necesidad de llevar a cabo
reformas para regular las condiciones de trabajo y acabar con los abusos.
A pesar del aumento del nivel de vida,
el estado de ánimo de los ingleses era nostálgico de la vieja
Inglaterra preindustrial en la que no habían aparecido los hacinamientos
en las ciudades ni la disciplina de las fábricas con largas jornadas
laborales.
Los cambios demográficos y económicos
que ocurren durante la vida de Eliot fueron los más rápidos
y dinámicos del momento. En 1819, el año en el que la autora
nace, la población total de Inglaterra es de catorce millones de
personas de las que sólo pueden votar medio millón, esto
es, menos de un 4%. En el año 1886 serían cinco millones
de personas los que podían votar de una población de treinta
millones, lo que aumenta el tanto por ciento al 17%. Esta lucha por el
voto cristaliza a lo largo de la vida de nuestra autora en dos Actas de
los años 1832 y 1867.
George Eliot escribe siempre sobre un
pasado de, al menos, cincuenta años. Por eso, en Adam Bede comienza
en 1799 y termina en 1807 en un entorno, el área de Loamshire, lleno
de granjas y zonas rurales en el que no aparecen referencias históricas
-aunque Napoleón se menciona ocasionalmente- pero sí quietud
y estatismo social. En The Mill on the Floss, Felix Holt y Middlemarch
el tiempo de la acción se desarrolla en los años anteriores
a la Ley de Reforma de 1832 y dentro de una sociedad en cambio en el que
el capitalismo industrial se va a enfrentar con la economía rural
para, más tarde, vencerla.
George Eliot llama a la Historia varias
veces en el Preludio de la novela Middlemarch. En el capítulo
XV el narrador de la novela, recordando a Fielding, se llama a sí
mismo historiador. Toda esta novela posee alusiones y llamadas a los acontecimientos
políticos que centran la atención más directa del
país. En este mismo texto se puede comprobar que utilizó
la historia de la medicina del período entre 1829 y 1832. Además,
se habla de la emancipación de los católicos hasta hacía
poco tiempo privados de sus derechos civiles; de la muerte del rey George
IV, del nombramiento de Lord Grey como Primer Ministro, de la disolución
del Parlamento en el año 1831 y de la introducción de la
Ley de reforma y su rechazo por la Cámara de los Lores. A estos
asuntos históricos y políticos habrá que añadir
su preocupación por el mundo protocolario de las modas y la decoración,
así como por las lecturas y la música.
En el momento en el que se escribe la
novela Middlemarch estamos en el entorno de la Segunda Ley de Reforma
del año 1867 que extiende el derecho a votar a toda la clase media
y a la clase trabajadora urbana, aunque no al ámbito de las mujeres.
Ámbito cultural de la autora.
Durante la vida de George Eliot se produjeron
cambios fundamentales en el pensamiento británico. Auguste Comte,
fundador del positivismo filosófico, cree en estadios sucesivos
de pensamiento que nos traerán un aumento progresivo de conocimiento
y nos muestra una aproximación a la sociedad desde el punto de vista
histórico que encaja, parte por parte, con la aproximación
que nos da Feuerbach desde la perspectiva religiosa. Comte divide la historia
del hombre en tres épocas: la teológica, la metafísica
y la positivista, señalando que el estudio de las relaciones entre
los humanos debe asentarse en bases científicas. Esto alejará
al ser humano de etapas anteriores en las que utilizó la teología
como fuente de conocimiento, la Edad Media, por ejemplo, y la filosofía
racionalista del siglo XVIII, producto último de la metafísica.
Comte se une a Hegel, Coleridge y Carlyle
como bases para la creación de una nueva filosofía: el positivismo,
que deberá sustituir a todas las tendencias filosóficas negativas
anteriores, las viejas metafísicas, que no estaban basadas en la
observación científica y en la posibilidad de relacionar
los fenómenos con los avances de la sociedad.
En este contexto se creará la era
científica, la industrial y la nueva élite intelectual a
la que pertenecerán mujeres como George Eliot, consideradas por
el mismo Comte las sacerdotisas espontáneas de la Humanidad. Nuestra
escritora leyó Philosophie Positive de Comte cuando estaba
escribiendo Romola en 1861 pareciéndole un texto lleno de ideas
luminosas. Siguiendo, por eso, a Comte, Romola representa al espíritu
escéptico renacentista que ella comparte con su padre, personaje
intelectual, Bardo. Romola en principio se convierte en un personaje
regresivo, fanático y medieval pero al final de la obra se nos aparecerá
como un carácter totalmente secular en un contexto positivista en
grado sumo.
Aquí vemos reflejado el ámbito
cultural en el que se moverá George Eliot, además de entender
también la gran influencia cultural que ejerció en ella la
obra On the Origin of Species by Means of Natural Selection de Charles
Darwin publicada en 1859.

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