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Escribe
en círculos en los que mezcla desde el ensayo literario hasta el sentimiento
más lírico en la prosa. Su afán es fundir todos los niveles narrativos en
una amalgama de estilos y géneros que tiene como propósito final el mundo
metafísico.
Importante
en toda su obra es el nivel psicológico de sus personajes que tienen casi
siempre la idea de ser un viajero solitario dentro de un mundo, como decimos,
metafísico. Sus personajes siempre están problematizados en el sentido de
que son incapaces de reconciliar sus actos, es decir, su actividad con sus
ideales y deseos. Casi siempre, sus caracteres tienen ciertos delirios o
alucinaciones que oscilan entre la grandeza y el fanatismo psicológico que
los enferma o los descoloca de su contexto real. Esto quizás se deba a una
represión de sentimientos y a la dureza y experiencias caóticas de un
contexto que, para Woolf, rechaza al ser humano.
No
existe mundo externo en los personajes de V. Woolf, ya que la autora ha optado
por suprimir el argumento como estructura principal y construir la novela de
otra manera. Esta nueva forma de edificar novelísticamente se asienta en un
gran desarrollo psicológico de sus personajes. De aquí que lo que surge
desde dentro y desde fuera del personaje literario es siempre el mundo
interno. Por eso, Esta autora trata de demostrar que es más fácil entender
el comportamiento de una persona si previamente conocemos la complejidad de
sus pensamientos, emociones y deseos.
Simbología.
Se
ha comparado a la novela Mrs. Dalloway
con una sonata en la que hay un primer tema, una mediación o puente;
un segundo tema, su desarrollo y la recapitulación que hacen que la armonía
sea completa. Así, la narración de la novela se asienta en veinticuatro
horas en la ciudad de Londres y en un distrito de la ciudad. La narración
desarrolla a dos personajes principales que asientan el drama de la obra en
sus propias mentes, algo que dura dieciocho años y que transcurre en la
India, Londres y los campos de batalla franceses de la Primera Guerra Mundial.
En la última acción participan hasta doce personajes. Todo es dualismo lo
que hace que el lector pueda seguir, entender y hasta comprender las mentes de
los caracteres creados.
Los
motivos se unifican en dispositivos explicativos. Así, podemos oír las
campanas del Big Ben tocando las horas del día, lo que nos dice que estamos
en Londres y comprobar la unidad primaria de los símbolos que nuestra autora
emplea, así como el diseño y la visión simbólica que concentra en Clarissa
Dalloway y, por ejemplo, sus preparativos para la fiesta y su realización que
es simbólica.
En
general, el mundo simbólico en la narrativa de V. Woolf parte de una proyección
del mundo interior sobre los objetos que aparecen en una determinada realidad:
una habitación, un salón, una casa, un pasillo etc. Sus símbolos son los
pensamientos que fluyen hacia las cosas y hacia las personas: son las imágenes
que se tienen de los objetos y de los seres. Los símbolos son sensaciones que
posee la autora hacia el mundo real, lo que ella denomina el mundo del hecho,
y sus percepciones sobre el
tiempo y el espacio, y también sobre el mundo de la visión que es el entorno
de la locura y de la muerte.
Sus
obras son siempre alegóricas, de gran influencia shakesperiana, ya que en
todas ellas sobre los asuntos que conciernen a la vida y a la muerte, vistos
como algo que ayuda a afrontar la propia vida.
Los
personajes más representativos de la narrativa de nuestra novelista se
encuentran entrelazados mediante su mundo interior. Poseen relaciones de
semejanza, aunque no son conscientes de esta afinidad. Todos se muestran
pesimistas ante la vida, no quieren seguir viviendo. Se espera de ellos una
sorpresa. por ejemplo el suicidio, aunque en algunos casos se opta por la vida
para compensar que alguien se la ha quitado dentro de la misma novela. Todos
sus personajes se encuentran problematizados psicológicamente.
Se
podría hablar de caracteres invisibles ante una sociedad en la que sólo se
puede entrar a través de los tradicionales ritos de pasaje, es decir, el
matrimonio, el papel de madre, la soltera que cuida a los padres y hasta el
mismo funeral. en donde se entra socialmente en el recuerdo.
No
sería un gran atrevimiento señalar que todos los personajes se encuentran
bastante enfermos psicológicamente. Temáticamente la autora inglesa nos
presenta un mundo dual de hechos y visión que pueden funcionar dentro de la
vida del individuo o recrear un patrón en el reino de la historia, es decir,
la vida del ser humano en conjunto.
Simbólicamente
este patrón del hecho y de la visión, aparecerá en sus novelas de dos
formas. La primera, con el uso de la imagen que son los objetos sólidos que
pueden convertirse en visiones a través de recurrir a sus contenidos
emocionales de significación personal o universal. Es decir, la porcelana que
me regaló mi madre, como algo personal y el cuadro de Miró como objeto de
significación universal. La segunda son las normas y reglas, es decir, los
patrones que surgen del uso que hace de los caracteres que se repiten en sus
diferentes novelas. Son las unidades de la visión que funcionan como espejos
de repetición de todas las normas individuales, sociales e históricas.
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