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Estilo .
Si
fuese posible definir el estilo de un autor con una sola palabra diríamos que
el de T. S. Eliot es un estilo frío, cerebral, pensado, meditado en todas sus
consecuencias y expresiones.
El
estilo en Eliot tiene que ver con su pensamiento intelectual pues se pueden
distinguir sus progresiones mentales y cómo se reflejan en una sucesión muy
rápida de imágenes. Aparecen modificaciones constantes en el pensamiento
plasmado en los textos y en la emoción que se experimenta en esta
plasmación.
Se
abre un abanico extenso de posibilidades estilísticas en todos sus textos
pues, se fluctúa entre expresiones humorísticas o casi humorísticas de
algún texto, hasta el arrepentimiento más profundo que surge de un gran
pesimismo sobre el mundo en el que vive el artista. De aquí que el horror y
la suciedad en un texto pueda correr pareja en su obra al aburrimiento o el
bostezo de personajes que se sienten vacíos en este mundo.
Sus
textos son difíciles de penetrar puesto que, nos atrae a una red de vocablos
y referencias culturales que parecen objetivas, para darnos cuenta que sus
dispositivos, seres u objetos poéticos son realmente personales y producto de
su vasto conocimiento.
Todo
el léxico que utiliza se desplaza desde una cultura distinta a la nuestra, a
la occidental hasta las palabras más vulgares dichas por mujeres ebrias en
una taberna de Londres al lado de un río muy sucio como aparece el Támesis.
Eliot controla la palabra corta, la rapidez en el texto, el ritmo poético,
las interferencias lingüísticas de otras lenguas y otras épocas de la
Historia. hace, como ya hemos señalado, una especie de hipertexto
multicultural y multidisciplinar.
Utiliza
el verbo, la acción y el pronombre, la subjetividad. Emplea el nombre como
categoría pura, es decir, casi sin adjetivación o con poca adjetivación. Se
hacen referencias a las estaciones del año como en relación con las etapas
de la vida del ser humano. De todas formas, el mes más cruel, en un
distanciamiento con casi toda la poesía universal es el de Abril, el de la
primavera y de las flores.
Su
estilo es negativo, oscuro, acumulativo y repetitivo. Nombra lugares, personas
reales que fueron o son en la Historia. Menciona mitos y leyendas, tanto
europeas como orientales. Nos sumerge en mundos fantásticos para sacarnos a
una realidad de forma brusca. Mezcla latín, inglés, francés, alemán,
italiano, hindi, etc. en una Torre de Babel consciente.
A
finales del siglo XIX se extiende la idea de progreso que correrá paralela a
la teoría de la evolución de Darwin. La teoría del progreso se basará en
la idea de que la persona, como
individuo libre, es capaz de buscar la democracia y el liberalismo, al mismo
tiempo que se convierte en una persona pragmática y utilitaria dentro de un
sentido honrado religioso que emplear, dentro del protestantismo, el esfuerzo
individual para ganar el premio eterno.
Pero,
dentro de este contexto, T. S. Eliot parece encontrarse incómodo, por lo que
busca en los tiempos pasados, su solución. Parece encontrarla en la Edad
Media, es decir, cuando la religión, la sociedad y el arte expresaban un
conjunto ordenado de valores que eran comunes a toda la sociedad de entonces.
Eliot buscará en este período histórico la síntesis cultural en la que se
concentra toda la realidad europea y que sería capaz de simbolizar todos los
ideales humanos.
El
estilo de The Waste Land se encuentra diseñado a partir de dispositivos que
podríamos denominar cinemáticos. En el poema aparece un juego entre una
película y un texto que se puede diseñar como dispositivos básicos o
fotogramas dentro de un montaje cinematográfico. El montaje se referirá a
una clase de dispositivos que han sido utilizados para mostrarnos
interrelaciones o asociaciones de ideas, tales como una rápida sucesión de
imágenes, de superposiciones de imágenes en imágenes o la imbricación
entre una imagen central y otras secundarias que se relacionan con la
principal rodeándola. Aquí lo que se está tratando es mostrar
multiplicidad, flujo de movimiento en la acción y en el pensar y subjetividad
u objetividad en los detalles. El método cinemático sería básico para el
montaje de un poema como el que ahora estudiamos dado que el ojo de la cámara
nos multiplica la visión del poema y su grandiosa pluralidad. Por eso, el
método utilizado ayudará al poeta a expresar todo su movimiento y
coexistencia, el mundo estático y dinámico, el mundo focalizado y no
focalizado y todo el montaje espacial, temporal y cultural del poema.
Simbología
En
este punto vamos a centrarnos en el poema The
Waste Land (1922) que se ha traducido al español como La tierra baldía o La landa estéril . El poema esta basado en dos libros de antropología The
Golden Bough de Frazer y From Ritual to Romance de
J. Weston. Todo el poema funciona aunando mito con poesía, dando paso a un
deseo de percepción integral del mundo.
En
el poema, el mundo es un sentimiento, razón por la cual, Eliot no se sirve de
un lenguaje lógico a través del cual poner de manifiesto algo concreto. De
aquí que todo el lenguaje del poema sea evocador y esté dirigido al mundo
del subconsciente humano.
El
lector se encuentra desorientado ante el poema. Aparecen gran cantidad de
símbolos pero, también, una gran ausencia de familiaridad hacia los modos de
hacer poesía. Todo es innovación al mismo nivel que Joyce hace con su Ulysses.
En
el poema hay una ausencia de una conciencia central. Esto es, el texto no se
circunscribe a las apreciaciones subjetivas de un determinado personaje, el
propio autor o alguien en quien se encarne esta subjetividad. El universo
descrito no gira alrededor del poeta pues, cada uno de los elementos que
componen el mundo simbólico del poema, se vuelve difícil de localizar.
El
poema posee una estructura pluricéntrica como si de fotografías se tratase
realizadas desde diferentes perspectivas. La técnica que se emplea es la
cinematográfica, mediante la cual, cada parte del poema es un fotograma que,
aislado, no tiene sentido. Tienen que realizarse las cinco partes o fotogramas
para que, al verlos y leerlos seguidos,
tengan significación global. Aparece en el texto un constante cambio de
planos, situaciones, diálogos, reportajes que se plasman en estudios
distintos sobre el alma, el hombre y mujer contemporáneos.
Todas
estas ideas se van a representar en un sin fin de símbolos e imágenes,
muchas arquetípicas que nos ofrecen la Historia y la Literatura. Se trata de
universalizar a la obra literaria cogiendo de todos lugares ideas que
representen al ser humano en sus diferentes contextos y posibilidades.
A
lo largo del poema, aparecen una serie de personajes masculinos y femeninos
que desfilan de manera bastante desordenada. La figura principal es Tiresias.
Su elección se debe a su condición de andrógino, es decir, de ser que
detenta los dos sexos, condición que confiere a su persona la capacidad para
representar a todo el género humano. La historia de este personaje viene
recogida en Las Metamorfosis
de Oviedo. Tiresias conjuga un pasado que fue mejor; un presente que
sus ojos no pueden descifrar pues ha quedado ciego por un castigo de Juno y,
un futuro que, aunque conocido, nunca podrá ser disfrutado pues su ceguera le
impide ver el privilegio que le concede Jupiter: ver el futuro.
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