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Literaturas extranjeras



 
 

Tema 25.  J. R. R. Tolkien y su mitología.

Práctica: Estudio de The Lord of the Rings.

Jose L. Caramés Lage
Universidad de Oviedo
ISBN-84-9714-031-1

 

Ficha índice.

Contenido teórico.

Práctica resuelta.

Resumen práctica.

Glosario.

Bibliografía.

Cuestiones prácticas.


Ficha índice.

Definir la Literatura Fantástica.

Ver como la obra de Tolkien se contextualiza en ella.

Analizar The Lord of the Rings  y sus principales estructuras.

Conclusiones.

Bibliografía utilizada.

Contenido teórico.

            Se ha hablado y escrito bastante sobre la obra de J. R. R. Tolkien siempre desde posiciones extremas que han llevado a la Crítica a considerarla, por una parte, como “literatura para aquellos a los que no les gusta la literatura”, “como un escapismo anti-intelectual o, como simplemente, “no literatura” y, por la otra, “a la adoración y culto extremista llenos de ideas e impresiones emocionales”.

Nuestra intención en este tema no va a ser la de tomar postura extrema o no, sino y, después de definir con características a la Literatura Fantástica, ver como la obra de Tolkien se entronca en ella.

Para llevar a cabo nuestro propósito es necesario conocer su vida.

Biografía.

John Ronald Reuel Tolkien nació el día 3 de enero de 1892, en Bloemfontein, África del Sur. Su padre fallece en el año 1896 y, a los 3 años marcha, vuelve, con su madre y su hermana a Inglaterra en donde se establecen. Pasa su niñez en Worcestershire aunque, la ciudad elegida es Birmingham. Lo educa su madre hasta que comienza sus estudios en el King Edward´s School. En 1911 deja la escuela, marcha un tiempo a Suiza para, más tarde, entrar en la Universidad de Oxford. En 1915 acaba su carrera de Lengua y Literatura Inglesa, casándose al año siguiente con Edith Bratt.

Pasa la Primera Guerra Mundial en el Batallón de Fusileros de Lancashire, aunque aquejado de fiebres debe hospitalizarse la mayor parte de la guerra. Al acabar la contienda comienza a trabajar en Oxford con el equipo que edita el New English Dictionary. En 1924 entra como catedrático en el Departamento de Lengua Inglesa de la Universidad de Leeds y trabaja en la edición de Sir Gawain and the Green Knight  que se publica al año siguiente. En este mismo año, 1925, entra como catedrático de anglosajón en la Universidad de Oxford (Rawlinson Professor of Anglo-Saxon at Oxford University).

En 1937 publica The Hobbit  y comienza a escribir The Lord of the Rings que se publicará en 1954. En 1959 se retira de su cátedra y publica The Adventures of Tom Bombadil, Tree and Leaf  y Smith of Wootton Major. 

Su esposa fallece en 1971 y él en 1973. En 1977 se publica postumamente The Silmarillion  editado por su hijo Christopher.

De su biografía, nos interesa hacer hincapié en el aspecto profesional, esto es, Tolkien como estudioso de la Lengua y la Literatura Inglesa en dos áreas fundamentales para entender su obra: La anglosajona y la medieval.

Contexto.

La obra de Tolkien puede considerarse como totalmente ligada a la textura lingüística de la narración  al estilo de Joyce y de Pound y, al vasto contexto poli-cultural que, al estilo de T. S. Eliot, forma los núcleos y los puntos de referencia de su obra.

Pero, si en J. Joyce, Ezra Pound o T. S. Eliot la seriedad y la búsqueda de una solución final son constantes literarias, en Tolkien se convierten en un teatro de no-solución a través de su simbología que nos presenta un mundo diferente al nuestro y, en el cual. los caminos de imposición de un orden formal, se basan en leyes diferentes como veremos más adelante.

Se ha hablado también de la imaginación literaria romántica y cristiana de Tolkien, sobre todo, en los paralelismos y semejanzas que aparecen en la Tercera Edad de su mundo imaginario, Middle-earth, con nuestra Edad Moderna. Pero, otra vez, los valores son distintos y difieren esencialmente, aunque el paralelismo Biblia y The Lord of the Rings  aparezca bastante claro.

Otro aspecto general de su obra, sería las repercusiones del análisis de los nombres propios y comunes empleados por Tolkien. Una investigación onomástica nos llevaría a relaciones filosóficas y morales y al análisis de contenidos significativos llenos de visiones, sueños y profecías y, a una especulación psicoanalítica de su mundo mitológico.

De todas formas, el aspecto general que de la obra de Tolkien nos interesa más, es su lado fantástico y, en él, nos vamos a detener. Tolkien más que un inventor de historias es un descubridor de leyendas que van, desde las más cosmogónicas a las más románticas empapadas en un sentido histórico y poético que, de alguna forma, sirven para contextualizar a los idiomas de Middle-earth, tales como el Quenya o High-elven o el Sindarin o Elvish común, inventados en el 1912 e inspirados en los idiomas finlandés y galés. Estas lenguas son la base para la exploración que se produce en toda su obra de las mitologías del Norte de Europa, sobre todo, las mitologías del Elder y Prose Eddas.

Muy importante en este lado fantástico de su obra, son las publicaciones que realiza del inglés y la literatura medieval. En 1925 aparece la edición de Sir Gawain and the Green Knight, seguida de un ensayo sobre Ancrene Wisse  y Hali Midhas  en el año 1929. Estas publicaciones preceden al The Hobbit  (1937) y lo inspiran en su lado más fantástico.

Además, Tolkien emplea toda la fascinación posible llena de asociaciones, otra vez, al estilo de Joyce en su Ulysses; a O´Neill en su Mourning Becomes Electra , de T. S. Eliot y su The Wasted Land  o a Updike en su The Centaur.  Se llena de mitologías para producir una ingente cantidad de paralelismos e invenciones que tienen que ver con una clara estructura mítica y con la utilización, hasta ideológica, de muchos mitos y sagas mitologizadas literariamente para producir la sensación más global de la fantasía.

La fantasía se asienta en el mundo simbólico y en el mítico, hoy un tanto en declive. Se sabe en nuestros días, que la tradición literaria que sostiene la importancia de los símbolos atraviesa una grave crisis producida principalmente por el progreso de las nuevas tecnologías y el escepticismo que hoy alimenta al creados literario y al público lector.

Por ello, y al tropezarnos con un futuro lleno de nieblas, oscuro e impermeable, la literatura que llamamos actual, va a recurrir a una serie de rasgos que, en el mundo del especialista, la definirán como fantástica y en el mundo de los medios de comunicación de masas, como de ciencia ficción. Estos rasgos vamos a verlos plasmados en el estudio que sigue del estilo, símbolo y mito en la obra de Tolkien.

Estilo.

Todas sus obras poseen una gran inspiración lingüística. Sus historias nos proveen de un mundo para el lenguaje y The Lord of the Rings se aparece como una trilogía de estética lingüística. La obra que hemos mencionado y que, cogeremos como mejor ejemplo, es un juego filológico lleno de moralidad, imaginación y personalidad.

Su vocabulario en la trilogía mencionada es muy variado. Una muestra es el número de razas que contribuyen al desarrollo de la llamada Tercera Edad, como son los elves, dwarves, ents, orcs, etc. Aquí, la palabra dwarves,  que tomamos como ejemplo, contiene un interesante proceso fonético que Tolkien reconoce y utiliza. Utiliza el plural arcaico de la palabra dwarf (raza de seres diminutos que figura en las mitologías teutónica y escandinava y que se identifican, en parte con los elves y que se supone poseen grandes habilidades para trabajar con los metales ). Aquí Tolkien parece escapar de emplear formas más nuevas de la palabra, como podrían ser, dwarrows  o dwerrows,  (OED) y utilizar el vocablo más arcaico para sumergirse aún más en las profundidades de la mitología.

Otro ejemplo es el de elegir el vocablo elf. El diccionario de Oxford lo define como un nombre que corresponde a una clase de seres sobrenaturales que se emplean en las creencias teutónicas y que tienen grandes poderes mágicos. Tienen la forma de los dwarfish, producen enfermedades de varios tipos, causan pesadillas, roban niños, etc. Al emplear esta palabra en vez de la de fairy que sería la moderna, Tolkien nos está envolviendo en mitología.

Si tomamos como ejemplo a los orcs, ents o hobbits, vemos que, los orcs son el caso más simple. En el diccionario OED significan ballena, pues es una palabra que proviene del viejo Norso, orkn, como las Orkneys o las islas de las ballenas. Otra vez, Tolkien elige el arcaísmo, pues en el siglo XVI, la palabra es prestada de la lengua italiana, orco, que significó ogro o gigante. La palabra orc fue empleada por William Blake como nos señala el estudiosos de Tolkien, R. Helms (1974:76-80) y pudo inspirar también a Tolkien, aunque parece más seguro que nuestro autor la haya cogido del Norso. Los orcs parecen un pueblo bastante rudo y de pocas cualidades intelectuales.

Los ents son admirados por su origen. Son inmensamente viejos, sabios, fuertes pero, en ese extraño binarismo tolkiano en el que nadie es perfecto, bastante pasivos. Son los menos humanos de los habitantes inteligentes de Middle-earth. Ent no es un vocablo inglés, ni siquiera aparece en el OED. pero es una palabra anglosajona que significa, la mayoría de las veces que se utiliza, gigante. Parece que Goliat, el que muere por la pedrada de David, era un ent. Esto no aparece muy claro en la Biblia, en la poesía elegíaca, pues significaba una raza de constructores, asunto que no pegaba bien con la figura que ha querido dársele a Goliat.

El rey sueco Ongentheow que aparece en el Beowulf llevaba puesto un casco entish ( de los ents) y la espada con la que Beowulf decapita a la madre de Grendel es una obra antigua de los ents. De todas formas, los ents trabajan con la piedra, construyen ciudades, torres de piedra y al haber perdido a sus mujeres, es una raza en extinción.