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Ficha índice.
Contenido teórico.
Práctica resuelta.
Resumen práctica.
Glosario.
Bibliografía.
Cuestiones prácticas.
Ficha
índice.
Definir
la Literatura Fantástica.
Ver
como la obra de Tolkien se contextualiza en ella.
Analizar
The Lord of the Rings y
sus principales estructuras.
Conclusiones.
Bibliografía
utilizada.
Contenido
teórico.
Se ha hablado y escrito
bastante sobre la obra de J. R. R. Tolkien siempre desde posiciones extremas
que han llevado a la Crítica a considerarla, por una parte, como
“literatura para aquellos a los que no les gusta la literatura”, “como
un escapismo anti-intelectual o, como simplemente, “no literatura” y, por
la otra, “a la adoración y culto extremista llenos de ideas e impresiones
emocionales”.
Nuestra
intención en este tema no va a ser la de tomar postura extrema o no, sino y,
después de definir con características a la Literatura Fantástica, ver como
la obra de Tolkien se entronca en ella.
Para
llevar a cabo nuestro propósito es necesario conocer su vida.
Biografía.
John
Ronald Reuel Tolkien nació el día 3 de enero de 1892, en Bloemfontein, África
del Sur. Su padre fallece en el año 1896 y, a los 3 años marcha, vuelve, con
su madre y su hermana a Inglaterra en donde se establecen. Pasa su niñez en
Worcestershire aunque, la ciudad elegida es Birmingham. Lo educa su madre
hasta que comienza sus estudios en el King Edward´s School. En 1911 deja la
escuela, marcha un tiempo a Suiza para, más tarde, entrar en la Universidad
de Oxford. En 1915 acaba su carrera de Lengua y Literatura Inglesa, casándose
al año siguiente con Edith Bratt.
Pasa
la Primera Guerra Mundial en el Batallón de Fusileros de Lancashire, aunque
aquejado de fiebres debe hospitalizarse la mayor parte de la guerra. Al acabar
la contienda comienza a trabajar en Oxford con el equipo que edita el New English Dictionary. En 1924 entra como catedrático en el
Departamento de Lengua Inglesa de la Universidad de Leeds y trabaja en la
edición de Sir Gawain and the Green
Knight que se publica al año
siguiente. En este mismo año, 1925, entra como catedrático de anglosajón en
la Universidad de Oxford (Rawlinson
Professor of Anglo-Saxon at Oxford University).
En
1937 publica The Hobbit
y comienza a escribir The Lord of the Rings que se publicará en 1954. En
1959 se retira de su cátedra y publica The
Adventures of Tom Bombadil, Tree and Leaf y Smith
of Wootton Major.
Su
esposa fallece en 1971 y él en 1973. En 1977 se publica postumamente The
Silmarillion editado por su
hijo Christopher.
De
su biografía, nos interesa hacer hincapié en el aspecto profesional, esto
es, Tolkien como estudioso de la Lengua y la Literatura Inglesa en dos áreas
fundamentales para entender su obra: La anglosajona y la medieval.
Contexto.
La
obra de Tolkien puede considerarse como totalmente ligada a la textura lingüística
de la narración al estilo de
Joyce y de Pound y, al vasto contexto poli-cultural que, al estilo de T. S.
Eliot, forma los núcleos y los puntos de referencia de su obra.
Pero,
si en J. Joyce, Ezra Pound o T. S. Eliot la seriedad y la búsqueda de una
solución final son constantes literarias, en Tolkien se convierten en un
teatro de no-solución a través de su simbología que nos presenta un mundo
diferente al nuestro y, en el cual. los caminos de imposición de un orden
formal, se basan en leyes diferentes como veremos más adelante.
Se
ha hablado también de la imaginación literaria romántica y cristiana de
Tolkien, sobre todo, en los paralelismos y semejanzas que aparecen en la
Tercera Edad de su mundo imaginario, Middle-earth,
con nuestra Edad Moderna. Pero, otra vez, los valores son distintos y difieren
esencialmente, aunque el paralelismo Biblia y The
Lord of the Rings aparezca
bastante claro.
Otro
aspecto general de su obra, sería las repercusiones del análisis de los
nombres propios y comunes empleados por Tolkien. Una investigación onomástica
nos llevaría a relaciones filosóficas y morales y al análisis de contenidos
significativos llenos de visiones, sueños y profecías y, a una especulación
psicoanalítica de su mundo mitológico.
De
todas formas, el aspecto general que de la obra de Tolkien nos interesa más,
es su lado fantástico y, en él,
nos vamos a detener. Tolkien más que un inventor de historias es un
descubridor de leyendas que van, desde las más cosmogónicas a las más románticas
empapadas en un sentido histórico y poético que, de alguna forma, sirven
para contextualizar a los idiomas de Middle-earth,
tales como el Quenya o High-elven o el Sindarin o Elvish común, inventados en
el 1912 e inspirados en los idiomas finlandés y galés. Estas lenguas son la
base para la exploración que se produce en toda su obra de las mitologías
del Norte de Europa, sobre todo, las mitologías del Elder
y Prose Eddas.
Muy
importante en este lado fantástico de su obra, son las publicaciones que
realiza del inglés y la literatura medieval. En 1925 aparece la edición de Sir
Gawain and the Green Knight, seguida de un ensayo sobre Ancrene
Wisse y Hali
Midhas en el año 1929. Estas
publicaciones preceden al The Hobbit
(1937) y lo inspiran en su lado más fantástico.
Además,
Tolkien emplea toda la fascinación posible llena de asociaciones, otra vez,
al estilo de Joyce en su Ulysses; a
O´Neill en su Mourning Becomes Electra
, de T. S. Eliot y su The Wasted Land
o a Updike en su The Centaur. Se llena
de mitologías para producir una ingente cantidad de paralelismos e
invenciones que tienen que ver con una clara estructura mítica y con la
utilización, hasta ideológica, de muchos mitos y sagas mitologizadas
literariamente para producir la sensación más global de la fantasía.
La
fantasía se asienta en el mundo simbólico y en el mítico, hoy un tanto en
declive. Se sabe en nuestros días, que la tradición literaria que sostiene
la importancia de los símbolos atraviesa una grave crisis producida
principalmente por el progreso de las nuevas tecnologías y el escepticismo
que hoy alimenta al creados literario y al público lector.
Por
ello, y al tropezarnos con un futuro lleno de nieblas, oscuro e impermeable,
la literatura que llamamos actual, va a recurrir a una serie de rasgos que, en
el mundo del especialista, la definirán como fantástica
y en el mundo de los medios de comunicación de masas, como de ciencia
ficción. Estos rasgos vamos a verlos plasmados en el estudio que sigue
del estilo, símbolo y mito en la obra de Tolkien.
Estilo.
Todas
sus obras poseen una gran inspiración lingüística. Sus historias nos
proveen de un mundo para el lenguaje y The
Lord of the Rings se aparece como una trilogía de estética lingüística.
La obra que hemos mencionado y que, cogeremos como mejor ejemplo, es un juego
filológico lleno de moralidad, imaginación y personalidad.
Su
vocabulario en la trilogía mencionada es muy variado. Una muestra es el número
de razas que contribuyen al desarrollo de la llamada Tercera Edad, como son
los elves, dwarves, ents, orcs, etc. Aquí, la palabra dwarves,
que tomamos como ejemplo, contiene un interesante proceso fonético que
Tolkien reconoce y utiliza. Utiliza el plural arcaico de la palabra dwarf
(raza de seres diminutos que figura en
las mitologías teutónica y escandinava y que se identifican, en parte con
los elves y que se supone poseen grandes habilidades para trabajar con los
metales ). Aquí Tolkien parece escapar de emplear formas más nuevas de
la palabra, como podrían ser, dwarrows
o dwerrows,
(OED) y utilizar el vocablo más arcaico para sumergirse aún más en
las profundidades de la mitología.
Otro
ejemplo es el de elegir el vocablo elf.
El diccionario de Oxford lo define como un nombre que corresponde a una clase
de seres sobrenaturales que se emplean en las creencias teutónicas y que
tienen grandes poderes mágicos. Tienen la forma de los dwarfish, producen
enfermedades de varios tipos, causan pesadillas, roban niños, etc. Al emplear
esta palabra en vez de la de fairy
que sería la moderna, Tolkien nos está envolviendo en mitología.
Si
tomamos como ejemplo a los orcs, ents
o hobbits, vemos que, los orcs son el caso más simple. En el
diccionario OED significan ballena, pues es una palabra que proviene del viejo
Norso, orkn, como las Orkneys
o las islas de las ballenas. Otra vez, Tolkien elige el arcaísmo, pues en el
siglo XVI, la palabra es prestada de la lengua italiana, orco,
que significó ogro o gigante.
La palabra orc fue empleada por
William Blake como nos señala el estudiosos de Tolkien, R. Helms (1974:76-80)
y pudo inspirar también a Tolkien, aunque parece más seguro que nuestro
autor la haya cogido del Norso. Los orcs
parecen un pueblo bastante rudo y de pocas cualidades intelectuales.
Los
ents son admirados por su origen. Son inmensamente viejos, sabios, fuertes
pero, en ese extraño binarismo tolkiano en el que nadie es perfecto, bastante
pasivos. Son los menos humanos de los habitantes inteligentes de Middle-earth.
Ent no es un vocablo inglés, ni siquiera aparece en el OED. pero es una
palabra anglosajona que significa, la mayoría de las veces que se utiliza,
gigante. Parece que Goliat, el que muere por la pedrada de David, era un ent.
Esto no aparece muy claro en la Biblia, en la poesía elegíaca, pues
significaba una raza de constructores, asunto que no pegaba bien con la figura
que ha querido dársele a Goliat.
El
rey sueco Ongentheow que aparece en el Beowulf llevaba puesto un casco entish
( de los ents) y la espada con la que Beowulf decapita a la madre de Grendel
es una obra antigua de los ents. De
todas formas, los ents trabajan con la piedra, construyen ciudades, torres de
piedra y al haber perdido a sus mujeres, es una raza en extinción.
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