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Literaturas extranjeras



 
 
PARA UNA LITERATURA DE LAS CICATRICES: LA 
VUELTA A LA IDENTIDAD PERDIDA EN AMY TAN.1/2
ISBN-
por José Luis Caramés Lage, Universidad de Oviedo.
 

Palabras clave: programa de lo separado---apartheit----etnocentrismo---universalidad---imperialista---dislocación---cultura china---identidad cultural---alteridad---relación de subordinación---interpolación.

La imprudencia por mi parte al estudiar a una norteamericana de origen chino es perdonable por mi interés en descubrir las características del discurso femenino y en analizar el mundo simbólico de ese discurso que hoy domina en el mundo de las ideas. Y, además, niego la posibilidad de adentrarme en un programa de lo separado, en una especie de apartheid, entre las literaturas creadas por el hombre y la mujer, aunque reconozco  lo difícil  que resulta  conocer al “otro”.

Y en ese “otro” basamos nuestro trabajo para decir que lo primero que es necesario hacer es alejarse, dentro de lo posible, del etnocentrismo masculino occidental que mantiene sus ideas, también en la crítica literaria, como nociones de universalidad, cuando realmente lo son sólo regionales o aún, locales.  Este alejamiento del monocentrismo europeo en la teoría literaria nos acerca a otros tipos de crítica en donde hay que introducir tradiciones culturales y teorías literarias más apropiadas a las literaturas que deseamos descubrir.

Y la crítica, en este caso, se acerca a una teoría post-colonial en la que el “otro”, además de pertenecer en los Estados Unidos a una minoría como la china, es mujer, lo que resulta una especie de doble “otro”.

El término post-colonial será visto aquí  afectando a todo un proceso imperialista de dominación no sólo cultural sino también masculina. De esta manera dejaremos de lado, al menos momentaneamente, la idea de que la escritura de minorías y la de la mujer son algo marginal o periférico para decir que creemos que deben ser entendidas como  enriquecedoras de la cultura mayoritaria   incitándonos a una nueva visión y percepción distinta de la realidad.

Dentro ya de la crítica post-colonial  vamos a aplicar una serie de categorías a la obra de Amy Tan que nos procuran una introducción a una nueva aproximación al texto literario.

La primera de las categorías a discutir es la de la crisis de identidad que se centra en la relación entre el “yo” y el lugar de donde se procede. De esta forma se puede hablar de una dislocación (D. E. S. Maxwell : 1965). Esta separación vendrá dada, en general, por la emigración, la experiencia de la esclavitud, los desplazamientos obligados, la búsqueda de trabajo, etc. Por eso, la lucha entre lugar y desplazamiento es algo natural en las literaturas de minorías y post-coloniales y en un plano más metafórico, en la literatura escrita por mujeres. 

Amy Tan nació en Oakland, California en el año 1952.  Sus padres habían emigrado de China en el año 1949 esperando convertir a su hija en una famosa neurocirujana y/o pianista.  Su madre ejerce una gran influencia en su creación literaria por las costumbres e historias que cuenta a su hija desde pequeña. Realiza sus estudios como administradora de programas para minusválidos y se prepara para ser periodista y editora. En 1987 viaja a China en donde, desde el principio, se convierte en una china más, debido a la asimilación que de su cultura le ha hecho sentir las historias de su madre y la vida familiar.

Amy Tan está casada y vive en San Francisco, habiendo publicado dos novelas que le han hecho saltar a la fama como una gran escritora de minorias. La primera,  publicada en 1989, lleva el título de The Joy Luck Club   en la que se trata las historias de cuatro madres y sus hijas de la primera generación de emigrantes chinos-americanos. Estas dos generaciones están estudiadas en contraste con su cultura ancestral en la que buscan su identidad cultural, sabiendo que el nuevo contexto americano se está introduciendo en sus vidas. 

Su segunda novela se publica en 1991 con el título  The Kitchen  God´s Wife  .  En ella se vuelve al Shanghai de los años 20, al vivido durante la II Guerra Mundial y a la llegada  a Estados Unidos de una de sus protagonistas, llena de tragedia y esperanza, en el año 1949.

La segunda de estas categorías en esta literatura sería la necesidad que tienen los autores y autoras de procurarse una serie de modelos literarios basados en lo regional o nacional, en la idea de la raza, en la de la comparación histórica, cultural y lingüística y en una posible reducción de todos estos modelos comparativos en uno solo. Aquí podemos ver que en el caso de Tan no hay oposición entre teoría y diferencia, y, además, no aparece rotura con su propia cultura.

Se puede decir que hay dos literaturas chinas: la que se remonta a cinco o seis siglos antes de Cristo y una que comienza en el siglo XX. La que ahora nos interesa, para trazar la tradición que puede conducirnos a la obra de Amy Tan, es la segunda, afectada por el desarrollo y las condiciones económicas que no favorecen la eclosión de las artes y sí la emigración a países como los Estados Unidos.

Durante todo el siglo XX la China ha conocido  desórdenes constantes: la guerra del opio; las invasiones japonesas; el poder de los imperialismos occidentales; la guerra civil; la revolución cultural, por lo que hasta finales de los años 70 y principios de los 80, no se ha conocido cierta libertad intelectual. Esto ha ido parejo a la introducción de una nueva lengua escrita a partir de 1919, el wenyan , lengua literaria que puede ser leida con fluidez y extensivamente dentro de la población y cuya finalidad es que también pueda ser hablada, para lograr así una interacción entre lengua escrita y lengua hablada.

Todo ello ha privado a los escritores del siglo XX de sus fuentes, introduciéndolos además en un período de graves problemas y censuras de todo tipo, como ha sido el comprendido entre 1966- 1976, es decir, el que coincide con parte, al menos, de la revolución cultural. De ello ha salido, una literatura autobiográfica o una literatura de las cicatrices  que les permite expresar su visión del mundo y sus ideales, recordando, en el caso de Tan, su pasado, el de su familia,  lleno de explotación y de penalidades.

La literatura así entendida ejerce un efecto terapeútico claro, dejando al lector que se empape de la cultura que se manifiesta en el texto, a través de hechos de estilo que podemos concretar en un claro esteticismo, en el arte de la alusión, en el gusto por la palabra, en un deseo de recordar la historia o, al menos, la intrahistoria de su familia o del pueblo que ha sufrido la injusticia de la dominación  política y masculina.

La literatura de las cicatrices  se acompaña de manera paradógica de una negación de la política y de los asuntos sociales generales. La literatura comprometida se eclipsa, poco a poco, para aparecer un tipo de poesía, por ejemplo, que entra en la denominación de poesía oscura, género que recurre a lo irracional o a explicar la tragedia del “yo”. Aparece la crisis existencial de una generación , en China a partir de finales de los años 70, que basa su modernismo en la exploración de la propia personalidad. Se descubre el inconsciente y se debate el modernismo, desde, sobre todo,  la primera traducción de Kafka en el año 1979 (Danièle Crisa,1987: 55).

Durante los años 80 la literatura china rompe definitivamente con la política. Se está atravesando por una crisis moral que lanza a los jóvenes escritores a una realidad brutal, exenta de todo romanticismo, que busca explicarse en la China rural, arcaica pero auténtica. Es decir, se embarcan en la vuelta a la identidad perdida. Aparecen los primeros síntomas de una novela humanista que desea romper con las estructuras sociales que imposibilitan los ideales y les hacen víctimas de la condición humana. Nos toparemos con un humanismo herido por el deseo de  penetrar en los espacios cerrados del intelecto y de despegarse de la idea que significa la negación de los deseos del ser humano en beneficio de un orden social y de los valores colectivos. Por eso, en la obra de Tan, los personajes, sobre todo femeninos,  comienzan a oponerse a su destino que respaldaba el deber de la autonegación de la individualidad. Pero también surge un sentido de la autodestrucción y una cierta satisfacción por la redención. Aparecerán rasgos de neorrealismo en el cual se mezclan  una aproximación al monólogo interior y  cierta descripción ingenua. 

Por encima de todo ello nos parece ver un deseo de reinterpretar los mitos populares ocultos de una cultura como la china que se ha mezclado, en parte y, sobre todo lingüísticamente, con la nueva cultura, la norteamericana. Regreso  a lo antiguo y adquisición  de lo nuevo, serían dos características de esta autora.

Una tercera categoría estaría situada en el anhelo por escribir siguiendo las bases de la literatura propia. Por eso, en Amy Tan, vemos una clara comparación con otras autoras chinas de la misma época, aunque el idioma utilizado sea diferente.

Ejemplo de autora china, nacida un año después que Amy Tan, es decir, en 1953, es Zhang Xinxin, escritora que surge de los años 1980, esto es, del nuevo renacimiento cultural. Publica su primera novela en el año 1981, Sobre la misma línea del horizonte  , traducida al francés y publicada por  Ed. Actes Sud/ Fleuve Blanc. En 1985 publica una serie de cuentos sobre la vida cotidiana china basados en entrevistas y observaciones que hace  en colaboración con Sang Ye, corresponsal en Pekin de un periódico norteamericano. Sus historias se adaptan a la radio y a la televisión de Pekín y finalmente se publican con el título de Los pekineses: Cien autorretraros de gente ordinaria , libro que tiene gran éxito en su país y en el exterior.

Toda la obra de Zhang Xinxin parece tener características semejantes a las de Amy Tan si salvamos el idioma en el que escriben, aunque la segunda conozca y utilice el chino de vez en cuando. Las dos coinciden en cierto existencialismo, idealismo, subjetivismo y darwinismo social; en cierta tendencia en contra del confucionismo, búsqueda y juegos “geólogicos” con la cultura china, rotura de las fronteras regionales, introducción al exotismo, estudio de la identidad cultural propia, consciencia de la enormidad y diversidad de una cultura tan extensamente expandida como la china, el contacto con lo “extranjero”, sentido de la relatividad dentro de un universo cultural tan amplio y los choques que ésto puede producir. Todo ello, en función de un deseo de golpear  la falta de sensibilidad y  las vanalidades de la vida.

A Amy Tan podríamos enmarcarla en la nueva literatura y crítica literaria que, desde la subjetividad institucional, considera al “otro” desde una doble perspectiva: la de la continuidad y la de la ruptura o alteridad. 

La perspectiva de la continuidad tendría que ver culturalmente con la evolución de la mujer, a través de varias generaciones.  Basicamente se trataría de reflejar  las relaciones entre generaciones de mujeres en un mundo en el que  se desea demostrar que  el regimen patriarcal es la culminación lógica de la civilización y el resultado  de las dificultades del hombre  en su lucha en contra de la naturaleza  y de las pasiones humanas. Las mujeres, en su papel de madres, han tenido poder a lo largo de la historia, pero se dice que el verdadero orden social se logró cuando los padres consiguieron  su verdadero nivel en  la relación familiar.