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11. EDGAR ALLAN POE / 3
ISBN-84-9714-000-1
 

11.2.2 Narrativa.

Fue el propio Poe quien calificó algunas de las historias que publicó en el "Blackwood's Magazine de "analíticas". Dentro de las analíticas había un subgrupo denominadas "de raciocinio", en las que no se analizaban las sensaciones, sino que se intentaba resolver un problema concreto utilizando la lógica. La crítica, por oposición a esta clasificación del propio Poe, ha calificado aquellas que no se ajustaban a ninguno de estos dos patrones como "sintéticas", de las que también se derivó un subgrupo, las "grotescas". Un ejemplo de analítica sería "The Black Cat", de raciocinio "The Murders of the Rue Morgue", de sintética "Ligeia" y de grotesca "The Devil in the Belfry". En las analíticas el terror es real, cierto, en tanto que en las sintéticas el horror es más fruto de la imaginación, de la elucubración del personaje, que de un hecho concreto y real. Las de raciocinio son el más claro antecedente de la novela policiaca moderna.

No es esta la única división posible. La primera selección temática fue la de Baudelaire, en 1852, en el volumen Histories Extraordinaires, en el que ya se incluían, o mejor dicho, se establecían los que serán los relatos más típicos de Poe: "The Murders of the Rue Morque"; "The Gold Bug"; "A Descent Into the Maelström"; "The Black Cat"; "William Williamson"; "The Tell-Tale Heart"; "Hans Pfaall"; "The Pit and the Pendulum"; "The Cask of Amontillado"; "Ligeia" y Metzengerstein". A finales de siglo Stedman y Woodberry editaron The Works of E. A. Poe (1894) en el que se establecía una división temática de los relatos que incluso hoy en día continúa siendo válida : Romances sobre la muerte: "The Fall of the House of Usher", "Berenice", "Ligeia"; Romances del viejo mundo: "The Cask of Amontillado", "Metzengerstein", "The Pit and the Pendulum"; Cuentos de la conciencia: "William Williamson", "The Black Cat", "The Tell-Tale Heart"; Cuentos sobre la belleza de la naturaleza: "The Island of the Fay"; Cuentos de pseudo-ciencia: "Hans Pfaall", "MS. Found in a Bottle", "The Facts in the Case of Mr. Valdemar"; Cuentos de raciocinio: "The Gold Bug", "The Murders of the Rue Morgue", "The Purloined Letter"; Cuentos sobre apariencias: "The Premature Burial", "The Sphinx"; Cuentos de extravaganza y capricho: "The Duc de L'Omelette". A partir de entonces cada edición de los cuentos de Poe incluía su propia clasificación. Así por ejemplo la de Marie Bonaparte atendía a criterios psicoanalíticos, y establecía los siguientes grupos: El ciclo de la madre muerta-viviente: "Metzengerstein", "Berenice", "Ligeia", "The Fall of the House of Usher"; El Ciclo de la Madre Paisaje: "The Island of the Fay", "The Gold Bug"; El Ciclo de la Madre Asesinada: "The Murders of the Rue Morgue", "The Black Cat"; El Ciclo de la Rebelión contra el Padre": "The Tell-Tale Heart", "The Cask of Amontillado"; El Conflicto con la Conciencia: "William Williamson"; El Ciclo de la Pasividad con Relación al Padre: "The Facts in the Case of M. Valdemar", "The Pit and the Pendulum". 

También Julio Cortazar en la edición española de los cuentos estableció una división temática, aunque asegura que no intenta hacer una clasificación, pues algunos relatos son susceptibles de aparecer en más de un apartado, sino proporcionar un marco a las historias. Sea como fuere, el organigrama temático que presenta Cortázar es el siguiente.  El terror: "William Wilson", "El pozo y el péndulo", "El manuscrito hallado en una botella", "El gato negro", La verdad sobre el caso del señor Valdemar", "El tonel de amontillado", "El entierro prematuro", "Metzsengerstein". Lo sobrenatural: "Berenice", "Ligeia", "La caída de la casa Usher". Lo metafísico: "Revelación mesmérica", "El poder de las palabras". Lo analítico: "El escarabajo de oro", "Los crímenes de la calle Morgue". "La carta robada". La anticipación y la retrospección: "La incomparable aventura de un tal Hans Pfaall", "El cuento mil y dos de Scheherazade". El paisaje: "La isla del hada". Lo grotesco: "La esfinge", "Bon-Bon", "Mixtificación", "El duque de l'Omelette. Lo satírico: "Una malaventura", "El timo", "X en un suelto".

De igual forma que al hablar de la poesía, también Poe escribió ensayos sobre el proceso de elaboración de relatos breves. "How to Write a Blackwood's Article" -más un relato que un ensayo- y "A Predicament" analizan el proceso de elaboración de un cuento. Algunas de las claves fundamentales expresadas son: "Get yourself into such a scrape as no one ever got into before"; "Pay minute attention to sensations"…

Pero será, entiendo, en su ensayo sobre Nathaniel Hawthorne, donde encontremos su verdadera teoría sobre el cuento, que "ofrece el mejor campo para el ejercicio del más alto talento", tal como afirma en "Nathaniel Hawthorne". Poe fue el primero que supo ver y entender en toda su importancia la magnitud literaria de Hawthorne. A parte de las valoraciones sobre el genial autor de The Scarlet Letter, lo que interesa son sus apreciaciones sobre la tipología de lo que debe ser el relato breve. El primer punto de comentario tiene que ver con la "originalidad", que más adelante identificará con imaginación. Las valoraciones sobre la  originalidad, siempre según Poe, no responden a un criterio uniforme y por lo general, con las oportunas matizaciones, el ser original equivale, como en el caso de Hawthorne, a no gozar de la popularidad (aunque tal ostracismo es también debido al excesivo uso de la alegoría, según afirma al finalizar el ensayo). El "efecto" vuelve a condicionar, como ocurriera en la poesía, la estructura y el modo de elaboración del relato. Poco a poco iremos encontrando en este ensayo similares valoraciones a las que expresó a propósito de la poesía: el tono, la naturalidad, el ritmo, la duración, el punto de vista…

El contenido teórico será puntualmente aplicado en sus propio relatos. Tal es así que la autoría de algunos relatos, como "Rappaccini's Daughter", bien pudiera atribuirse a Poe en vez de Hawthorne por la similitud de este cuento con los que encontraremos en el corpus de Poe. La tradición gótica europea será el germen del que surgirán los relatos de los dos autores norteamericanos más importantes de la primera mitad del siglo XIX. El universo de realidades físicas que intentarán recrear autores como Bryant, Channing, o Cooper, resulta impreciso, ambiguo e indefinido para plasmar la espiritualidad que interesa a Hawthorne y Poe. Los dos parten de idénticas premisas formales y conceptuales diametralmente opuestas a las de sus contemporáneos y más próximas a las de autores góticos ingleses y alemanes.

Y si algo caracteriza al goticismo es la constante presencia de la muerte. En el caso de Poe la muerte no solo está presente, sino que se convierte en el motivo recurrente, en el centro gravitatorio de buena parte de su producción narrativa. La muerte adquiere distintas facetas y tiene distintos significantes en cada uno de los relatos -o poemas- en que aparece. La muerte natural, la accidental, el asesinato… el acontecimiento macabro obsesiona a los personajes vivos. Les persigue con  la insistencia de un "fantasma", y el halo misterioso, enigmático, es el contrapunto a la espiritualidad y sensualidad que encontramos en los perfiles de los personajes femeninos. Como cualquier otro elemento en la narrativa de Poe, la muerte también adquiere una dimensión novedosa que trasciende la realidad de la desaparición física del difunto. En "The Fall of the House of Usher", por ejemplo, la ruina de la casa coincide con la muerte del último descendiente de la familia. Esta identificación familia-hogar ha sido interpretado por algunos como una predicción de lo que ocurrirá años más tardes con el derrumbamiento de los ideales sureños. Y después, en el siglo XX, Freud también teorizará sobre la relación existente entre individuo-domicilio.

Resulta inevitable citar a Freud al analizar los relatos de Poe, pues el componente psicológico de los personajes representará el verdadero punto de inflexión en cada uno de los relatos. Todas y cada una de las paranoias, esquizofrenias, enloquecimientos, delirios, fobias, y trastornos en general, descritos por Freud, se encontrarán ya en la primera colección de cuentos, Tales of the Grotesque and Arabesque (1840). Los personajes de Poe se caracterizan por una perversidad espiritual que no pueden controlar. Algunos han querido ver en ellos la transmutación de los propios problemas psíquicos y existenciales de su creador. En el apartado dedicado a su vida pudimos comprobar como la existencia de Poe no fue ni mucho menos convencional, sin embargo, la heterogeneidad, complejidad, y variedad de tipos presentados por Poe supera, con creces, las posibles patologías que puedan darse en un solo individuo. Se trataría, por el contrario, de una "exploración" del lado más oscuro y tenebroso del alma, en un intento de encontrar los límites de dolor, maldad y sufrimiento del ser humano. También le preocupa la complejidad estructural de la mente humana, o para ser más precisos, los vínculos existentes entre alma y mente, entre sentimiento y lógica. 

Además los relatos de Poe tienen una clara intencionalidad moralizante: los culpables siempre son castigados. Cierto es, como se ha afirmado en repetidas ocasiones, que Poe intentaba vengarse, en alguno de estos relatos, de quienes de una u otra forma lo maltrataron. Admitiendo la veracidad de tal afirmación - en "Hans Pfaall" ridiculizaba a sus acreedores, en "The Cask of Amontillado" era su respuesta a la guerra de periódicos que se libraba en Nueva York…- extrapolar tal premisa a toda su producción narrativa bien puede resultar demasiado generalista. De igual forma que en sus poemas comentábamos la obsesiva búsqueda del "Ideal de belleza", en sus relatos 

En Poe podemos observar una sutilísima bipolarización, ya sea esta temática, estructural, conceptual… que será la generadora de la tensión del cuento. Las bipolarizaciones más comunes son aquellas generadas en torno a las dicotomías, realidad-fantasía; pasado-presente; vida-muerte… y también la bipolaridad tragedia-ironía, que, lejos de ser excluyentes, constituyen, según algunas aproximaciones críticas que veremos a continuación la esencia de los relatos. Este tipo de bipolarizaciones se da fundamentalmente en los relatos góticos, pero también es posible encontrarla en aquellos satírico/cómicos.

El profesor Félix Martín, en la "Introducción" a su edición de Relatos ofrece un excelente estudio de los relatos satíricos de Poe. Aunque la popularidad, y me atrevería a decir la calidad, de estos no logra igualar a los relatos góticos, su número total es similar. G.R. Thompson en Poe's Fiction (1973) divide los relatos de Poe en dos grandes grupos: los góticos, con 35 cuentos; los satírico/cómicos: con 33 cuentos. Poe fue alternando la creación de unos y otros, de manera que no se puede hablar de una época cómica y otra gótica. En 1831, por ejemplo, publica "Metzengerstein", gótico, y "The Duc de L'Omelette", cómico; en 1844 "The Purloined Letter" y "The Literary Life fo Thingum Bob Esq." y así sucesivamente. Tal división, según Thompson, no supone una ruptura ni conceptual ni estilística, pues cuando Poe escribe obras góticas como "Metzengerstein" o "Ligeia", está ridiculizando los métodos de su tiempo, ya que toda la producción narrativa de Poe puede ser leída desde el prisma de la ironía. Según esta línea interpretativa en "The Murders of the Rue Morgue" se burlaría de la ineficacia policial; en "The Black Cat" el ridículo maullido de un gato sirve para desvelar el lugar donde se encuentra el cadáver; en "The Masque of the Red Death" se desvela la insensatez de quienes pretenden burlar a la muerte…
Pero también es posible encontrar la interpretación opuesta, esto es, que los relatos de humor también participan de la línea grotesca de los góticos. Afirma Félix Martín (53),

               Varios relatos de humor exhiben unas redes grotescas, tejidas con prejuicios, que condicionan hasta la posibilidad de timar inteligentemente. Frente a la libertad de fabricarse a sí mismo una mansión arabesca para sus sueños y fantasías, el absurdismo de las tradiciones cómicas norteamericanas proporciona a Poe interesantes juegos de prestidigitación.

Sea como fuere, lo cierto es que la conexión entre relatos satíricos y grotescos es mucho más profunda de lo que puede parecer a primera vista. La complejidad narrativa, y de la narrativa, de Poe supera cualquier tipo de aproximación totalizadora y general. La tendencia de la crítica tradicional ha sido eminentemente temática -y más recientemente psicoanalítica-; sin embargo en la mayoría de los 68 relatos de Poe observamos como existe más de un tema y como es también posible encontrar más de un tono. Es decir, sus relatos constituyen una verdadera polifonía temática y tonal que mediatiza, cuando no anula, cualquier tipo de categorización absolutista.
Ya se ha visto como cualquier tipo de relato, ya sea cómico o grotesco, es susceptible de ser interpretado según las características inherentes a ambos grupos. Lo mismo ocurre cuando nos adentramos en el estudio o análisis de los distintos tipos de figuras literarias, por ejemplo los personajes femeninos. 

Para unos, como Joan Dayan en "Poe's Women: A Feminist Poe?" (1993) Poe hace gala de una encubierta misoginia, pues las mujeres aparecen en sus obras siempre en relación al personaje masculino, y aunque tienen entidad propia, su desarrollo gira en torno a la figura masculina. Además Poe sería un producto genuino de la machista y tradicional sociedad sureña. Otros sin embargo, Gita Rajan "A Feminist Rereading of Poe's 'The Tell-Tale Heart" (1988), defienden que es el primer defensor del incipiente movimiento feminista en los Estados Unidos, pues es en la primera mitad del XIX cuando las mujeres comienzan a participar activamente en distintos temas sociales. A ello se debe, argumentan, que la descripción intelectual algunos personajes femeninos, como los que encontramos en "Ligeia" y "Morella" supere a la de los masculinos de esos mismos relatos. Una tercera opinión, sería aquella que se aproxima a la mujer como un símbolo, y no como el motivo ni la esencia de la obra poeniana.

Esta última aproximación, especialmente acertada, desvela buena parte de los interrogantes que suscitan algunos de sus relatos. Poe creía firmemente en las posibilidades intelectuales de las mujeres. Así por ejemplo, en su vida real, se ocupó de la formación intelectual de Virginia y, como un Pigmalión de carne y hueso, se enorgullecía de los avances de su esposa. También es cierto que la fuerza moral, existencial, de las mujeres en sus relatos es muy superior a la de los hombres. Tal es así que incluso llegan a "dominarlos" después de muertas, como en "Ligeia" y "The Black Cat". Pero no es menos cierto que estos personajes están diseñados para sustentar o enfatizar a los personajes masculinos. Aunque los títulos de los relatos sean el nombre de una mujer, el relato no trata sobre ellas, sino de los sentimientos de los hombres que creyeron haberlas amado. 

Creyeron, porque en realidad ninguno de sus relatos trata en profundidad el tema del amor. Las relaciones hombre-mujer en los cuentos de Poe no está regida por el amor, sino por los sentimientos más recónditos y vergonzosos que esconde el alma de un hombre: la lujuria, el odio, el deseo, la venganza, la perversión, la angustia… La mujer simbolizaría por tanto, todos los miedos, todos los fantasmas -en el más puro estilo lacaniano- que atemorizan y condicionan la vida de los personajes masculinos.

A lo largo de esta breve exposición de la obra de Poe se ha mencionado en repetidas ocasiones el relato "Ligeia", unánimemente considerado como uno de los más importantes de Poe. El análisis que se ofrece a continuación, como se puede deducir por lo anteriormente expuesto, es simplemente uno de los muchos posibles, sin pretensiones dogmáticas.