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Literaturas extranjeras



 
 
3: La Narrativa Nigeriana de Chinua Achebe.2/4
ISBN-84-9714-063-X
Por José Luis Caramés Lage y Herminio-José García-Riaño Fernández, Universidad de Oviedo.
 

Contexto.

Achebe, como después veremos en Soyinka, es un símbolo claro de la dualidad cultural que marcó a la generación de africanos subsaharianos que vivieron a caballo de los últimos trazos coloniales y las nuevas independencias. Divididos entre concepciones muy distintas del hombre y el mundo, dos modos diferentes de hablar y de pensar, de vestir y celebrar, esta primera hornada de escritores del Africa negra plasmaría en sus obras el sentir de todo un tiempo. El propio Achebe habla de su infancia definiéndola como un “crossroads of cultures ” (4) en la Nigeria aún británica en la década de los 30:

                                 On one arm of the cross we sang hyms and read the Bible
                      night and day. On  the other my father’s brother, and his  family,
                      blinded  by   heathenism, offered food to idols. That  was how  it
                      was supposed to be anyhow. (5)

 En esta dualidad, el niño Achebe se ceñía por mandato paterno a una vida occidentalizada, pero nunca dejaba de interesarse por el lado pagano oculto y proscrito, esos extraños ritos y comidas prohibidas que le intrigaban y disparaban su curiosidad. La experiencia de las dos culturas, sin embargo, dista mucho del estereotipo del africano desarraigado por la dualidad, y tanto Achebe como Soyinka extrajeron lo mejor de uno y otro lado desde su posición objetiva. Como bien señalaba Achebe…

                            The  distance  becomes not a  separation  but a  bringing
                      together, like  the  necessary  backward step  which a  judicious
                      viewer might take in order to see a Canvas steadily and fully. (6)

Como ya se señaló, cuando Achebe cambió la medicina por la literatura, se interesó desde un principio por las novelas de temática africana escritas por europeos sin especial preocupación por mostrar una imagen verídica o verosímil del africano más allá de estereotipos románticos. Esta literatura lanzaría su actividad creadora. Frustrado como africano por historias del “noble salvaje” al gusto colonial, pero sin apenas contenido, Achebe se preocupó por dar una respuesta al ofrecer en sus obras una visión literaria con fuertes tintes de estudio antropológico y psicológico: una perspectiva de Africa hecha ad hoc desde el interior de Africa, para un público tan africano como universal, en la que los personajes europeos se mueven en planos secundarios (si exceptuamos a Winterbottom en Arrow of God ) y las acciones y situaciones descritas se ciñen a contextos exclusivamente subsaharianos.

Así, entre 1957 y 1966 Achebe publicó cuatro novelas: Things Fall Apart (1957), No Longer at Ease (1960) Arrow of God (1964) y A Man of the People (1966). Ya en 1987 aparecería Anthills of the Savannah (7). Las dos primeras iban a ser una sola saga familiar, pero la amplitud de la historia y la inexperiencia del autor motivaron la disgregación del material en dos novelas distintas, mucho más solidas y claramente relacionadas por sus personajes. De hecho, muchos han visto en el conjunto de la obra en prosa de Achebe una auténtiga saga por capítulos que nos llevaría –con algún que otro salto en el tiempo- a ver la historia de Nigeria desde los últimos días del estado tribal hasta la actual Federación sacudida por miedos, tumultos, desórdenes y muerte, en plena decadencia postcolonial.

En todo caso, lo que la obra de Achebe supone de forma global es un estudio brillante del principal problema de la Nigeria actual, sus causas y sus consecuencias en relación con el período colonial; es lo que Achebe definió en su certero “pequeño gran libro”: The Trouble with Nigeria (8)  como “el fracaso de la autoridad”:

                                  The  trouble  with   Nigeria is  simply  and  squarely  a
                      failure of leadership.” 

En todas las novelas de Achebe, en efecto, nos encontramos con personajes abiertamente opuestos a un colectivo en su búsqueda del poder y el prestigio social. Son por otra parte productos arquetípicos de la sociedad en que se mueven, producto de sus entornos históricos y humanos inmediatos, y siempre sus ambiciones, su orgullo o su egoismo van a producir –y acelerar- su caída, frustrando el deseo de liderazgo del que hablaba Achebe en su cita anterior. El defecto parece instalarse así como característico de la sociedad nigeriana a las puertas del siglo XXI.

Así, en Things Fall Apart (9) , seguimos la vida de Okonkwo, ciudadano ejemplar del pueblo Igbo de Umuofia (formado por nueve poblados dispersos) en los días previos a la llegada del primer hombre blanco. Okonkwo es un gran trabajador de su hacienda, campeón de lucha y guerrero temerario, sin tiempo para el miedo ni la ociosidad; es en suma un modelo admirado en su comunidad. Sin embargo, asesina involuntariamente a otro hombre del poblado y ello le obliga al exilio durante siete años con toda su familia. Su ascensión social se ha detenido. A la vuelta a Umuofia tras el destierro, todo ha cambiado: el hombre blanco (militar y misionero) ha asentado sus leyes y sus  creencias, e incluso su propio hijo Nwoye se ha convertido. El mundo tribal se desintegra sin remedio.

 Las relaciones entre los Igbo y los ingleses son imposibles: Un egwugwu (enmascarado que representa el espíritu de un muerto), es  sacrílegamente desprovisto de su máscara en una festividad pagana por un converso. Acto seguido, y en represalia, la iglesia es reducida a cenizas, y ante la reacción inglesa Okonkwo, solo frente al enemigo, asesina a un oficial. El final no podría se otro que el suicidio de Okonkwo en un último acto de honor antes de ser capturado. Las líneas del poema de Yeats que da título a la novela sobrevuelan los acontecimientos como un ave de mal agüero:

Things Fall Apart; the centre cannot hold;
Mere anarchy is loosed upon the world,
The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere
The ceremony of innocence is drowned.

La segunda novela, No Longer at Ease, concebida en principio como segunda parte de la anterior-como ya se señaló- muestra al nieto de Okonkwo, Obi, hijo del converso Nwoye, educado en Inglaterra gracias a los hombres de Umuofia residentes en Lagos,y empleado por los ingleses en su Administración. Lagos en los momentos previos a la independencia aparece como una caótica amalgama de lo rural y lo urbano degradado, donde se mueve Obi Okonkwo entre sobornos, escándalos y amores frustrados, buscando su propia identidad y definición, su lugar en la sociedad frente a sus paisanos de Umuofia, que esperan de él les devuelva los favores recibidos, y frente a Clara, una Igbo de la que se enamora pero cuya condición de “osu” (10) le impide casarse. La vida caótica de Obi, dando tumbos y aceptando sobornos, provoca su detención y caída final.

Las conexiones de la novela existen no solo en los personajes, sino también en el propio Achebe, cuyo padre Isaiah fue un converso como Nwoye (bautizado, curiosamente, Isaac) siendo nieto de Igbos precoloniales y viviendo en una Nigeria decadente, sucia y empobrecida. Lógicamente, las pinceladas autobiográficas se detienen cuando el personaje de Obi se hunde en la corrupción y a medida que la obra avanza hacia el final.

Arrow of God nos devuelve al período colonial, a medio camino de las novelas previas.
Desconectados ya de la familia Okonkwo, vemos las vidas paralelas de un oficial inglés, Winterbottom, receloso, hostil y enfermo en una atmósfera húmeda y calurosa, en un ambiente que considera hostil, y de un sacerdote Igbo, Ezeulu, que pese al dominio que ejerce sobre su gente se siente como un mero intermediario de su deidad, una “flecha en el arco del dios Ulu”, y que además cede terreno a los misioneros al permitir que uno de sus hijos vaya a la escuela cristiana. Su compromiso con su propia tradición se ha roto como su integridad como sacerdote, y su autoridad se desvanece.

Ambos personajes se sienten vulnerables y saben que su dominio solo es teórico. Ambos se ven urgidos por una necesidad de afianzamiento personal ante el avance de la Indirect Rule (Winterbottom) y de la fe cristiana de los misioneros (Ezeulu). Los conflictos internos y externos de ambos personajes corren en capítulos paralelos hasta que se cruzan en los momentos más intensos de la novela. 

Ambos mundos, el tradicional del sacerdote y el colonial se acercan y giran como planetas en torno al concepto del poder y su dinámica de frustraciones. Sus órbitas llegan a tal confluencia que, viendo a un personaje, casi vemos al otro. Al final unos y otros, dominadores y dominados, no son sino marionetas sociales hechas del mismo material, el material del fracaso.

A Man of the People nos lleva de nuevo a tiempos modernos. Son los años previos a la guerra civil y Nigeria se simboloza en tierras imaginarias. El personaje de Odili, un maestro occidentalizado y utópico en sus conceptos sociales para Africa, se contrapone al del Jefe Nanga, un ladrón y un político sin escrúpulos, moralmente corrupto pero cuyo talante sonriente y hablador le hace ser un líder de masas anónimas y cuyo realismo ante los acontecimientos le hace más fuerte. Odili y Nanga entrarán en conflicto, pero no por política sino por una mujer, novia del maestro y seducida por el político.

Frente al éxito de Nanga, que roba dinero, votos e incluso corazones de mujeres, Odili es un náufrago social e ideológico en un mar de degradación, un personaje alienado, débil, y amargado. Ambos personajes entran en una dinámica de acercamiento-distanciamiento, en una noria violenta cuyo final es un golpe de estado: Nanga es atrapado en una huída ridícula, y Odili puede recuperar su definición, su novia y en suma su afianzamiento en la sociedad.

Esta novela fue considerada por no pocos como “profética” ante el golpe de estado fraguado contra los Igbo ese mismo año,1966, y que desembocaría en la guerra civil: masacres y muerte. Más que profeta, Achebe demostró con esta novela una agudeza política y psicológica notable, probando sus aptitudes como analista de la Nigeria en la que vive. El cuadro social de A Man of the People es sencillamente soberbio, y el desencanto de Achebe con su “nueva” Nigeria, palpable.

Su última novela, Anthills of the Savannah, muestra una visión impresionante por su crudeza, de una Nigeria una vez más simbolozada, y en la que tres etnias predominantes (imagen de Hausas, Igbos y Yorubas) gobiernan a espaldas del resto de comunidades, sembrando la represión y el terror de estado. Asistimos a ejecuciones, saqueos, asesinatos políticos, controles policiales y militares, censuras, e incluso la toma de la universidad: en suma, el poder de las armas y el miedo a hablar y moverse, que forzará a los protagonistas a una huída desesperada a la tierra baldía. Al final, un golpe de estado acabará con un gobierno militar para implantar otro. Poder contra poder, la rueda de la historia africana, o como dice un conocido refrán nigeriano, “soldier go, soldier come”.
 Sin embargo, seguir una línea monográfica sobre el ejercicio del poder sería encasillar demasiado la obra en prosa de Achebe, un autor cuyo genio va más allá. Así, sus cinco novelas poséen características que hacen de cada una de ellas un producto único y separado del resto, pero creando a la vez puentes de unión entre sí que, salvando espacio y tiempo, realidad o símbolo, crean un corpus literario sólido tanto novela por novela como en su conjunto.

Sin embargo, tras ver la evolución de Achebe, no podemos obviar que existe un salto considerable en sus novelas, repartidas en temática “tradicional” o “contemporánea”. Al margen de las distancias que toda creación literaria establece con el plano real, existe en Achebe un espacio en blanco, admitido por el propio autor: el planteamiento inicial era crear una especie de saga familiar empezando por los tiempos de su abuelo, cuya generación había abierto las puertas a los europeos, y acabando en la Nigeria actual. Como ya sabemos, la amplitud del tema a tratar forzó a Achebe a separar la saga en novelas individuales. Si asumimos que el espacio/tiempo de Okonkwo (Things Fall Apart) correría paralelo al del abuelo de Achebe (11) , seguimos la línea y vemos a Obi Okonkwo (No Longer at Ease)  Nanga/Odili (A Man of the People) o el triunvirato Sam/Ikem/Chris (Anthills of the Savannah) como personajes no necesariamente conectados con el autor, pero sí inmersos en la sociedad contemporánea de Achebe. ¿Dónde está entonces la generación de su padre? ¿En Nwoye, quizás, bautizado Isaac? El personaje une las dos primeras novelas al ser hijo de Okonkwo y padre de Obi, pero su papel en ambas es demasiado etéreo, sin el peso específico que una mención específica al tiempo de su padre merecería. ¿En los personajes de Arrow of God? El tiempo, quizás el espacio son los indicados, pero ni un oficial inglés ni un sacerdote Igbo encajan en tal papel. (12)

El propio autor reconoció esta ausencia en el prólogo a una edición especial de sus tres primeras obras bajo el título The African Trilogy (13) : Ni No Longer at Ease ni Arrow of God pudieron tratar el tema de la generación Igbo que aceptó el modo de vida colonial. Achebe escribe en dicho prólogo que no se trata de un rechazo hacia tal generación por haber traicionado su identidad, sino de una dificultad manifiesta dada la complejidad de sentimientos en juego para un Achebe que, en el momento de plasmarlos, era demasiado inexperto como autor o sabía aún demasiado poco sobre lo que realmente había pasado. Achebe cierra el tema con las siguientes palabras:

                           Meanwhile the story of my father waits. I know a lot more
                        now  than I did when I put it aside more than twenty-five  years 
                        ago. … There is a great story in that generation  that  navigated                
                        the perilous crossroads. But  why rush into  it and get  things (if
                        not youeself) tangled up? (14)

Nada en todo caso que eclipse una línea creativa impresionante, capaz de abrirnos los ojos a un mundo casi desconocido. Las conexiones antropológicas nos muestran imágenes magníficas de ritos, costumbres, lenguas y conocimientos en general de culturas que durante un tiempo yacieron sepultadas bajo la ignorancia, y esa recuperación es la principal dimensión de cara al lector occidental.



 4. “Named for Victoria, Queen of England” en Hopes and Impediments: Selected Essays (1965-87), p. 67
 5. ibid.,p.68
 6. ibid.,p.68
 7. Todas ellas publicadas en Heinemann, Londres.
 8. The Trouble with Nigeria (1983) Heinemann, Londres.
 9. Título de reminiscencias literarias, sacado del poema de W.B. Yeats (1865-1939) titulado The Second Coming, donde el poeta se lamenta del fin del orden y la inocencia en aras de cambios nada positivos.
10. Casta iniciada por un hombre Igbo que elige dedicarse por entero al servicio de un dios determinado, alejándose por ello de su sociedad, que lo considera un intocable. Sus descendientes llevarán este estigma.
11.Achebe recoge en su ensayo “Named for Victoria Queen of England” (Hopes and Impediments: Selected Essays – Heinemann, Londres 1988) cómo su tío-abuelo Udo Osinyi, hombre de prestigio en su pueblo, fue el primero en dejar a los misioneros instalarse en sus tierras. Pero pronto los echaría, porque sus tristes cánticos religiosos podían hacer pensar al vecindario que eran cantos fúnebres en su honor.
12. Me permito aquí mencionar la comunicación que presenté en el IV Congreso Internacional sobre el Discurso Artístico titulada La Generación Perdida del Africa Colonial: El Compromiso Fallido de Chinua Achebe (Universidad de Oviedo, 1997-Volumen I de las Actas, pp.477-488)
13. Chinua Achebe: The African Trilogy (1988) Londres,Picador
14. ibid.,p. xi