| Pero
Soyinka no es solo un africano que escribe al modo europeo: sus obras,
como la que aquí nos ocupa, son un compendio de riqueza de imágenes
y figuras del habla, ingenio morfosintáctico y juegos de palabras
que, bajo un manto lingüístico occidental muestran en cada
página las señas de identidad de todo un pueblo africano.
Es a nivel lingüístico, por tanto, -y pese al uso del inglés-
cuando la dimensión Yoruba aparece en obras como The Lion and
the Jewel en forma de diálogos en los que surgen
imágenes del mundo natural y comparaciones claramente identificables
para una audiencia local.
Si aderezamos las palabras con bailes,
canciones o pequeñas frases en yoruba o en Pidgin English, vestimentas,
menciones a mitos y deidades, y a rituales deportivos y religiosos autóctonos,
o incluso comportamientos políticos delictivos (como el soborno
del jefe Baroka para impedir el paso del ferrocarril por el pueblo, y así
no perder status ante el avance de los tiempos) con estos y otros ingredientes
cercanos la conexión de la obra con el público es evidente
salvando elaboradas barreras lingüísticas. Son características
comunes, en mayor o menor grado, a otras obras de teatro de Soyinka como
Death and the King’s Horseman o The Trials of Brother Jero, por poner
dos ejemplos.
Veamos como muestra algunos esbozos de
la citada “dimensión yoruba” en diálogos de personajes en
los que aparecen comparaciones con utensilios, animales o la naturaleza
:
LAKUNLE: That is what the stewpot said
to the fire.
Have you no shame – at your age
licking my bottom? (p.2)
… … … …
SIDI: … If the snail finds splinters
in his shell
He changes house. Why do you stay? (p.6)
… … … …
BAROKA: You are still somewhat over-gentle
with the pull
As if you feared to hurt the panther of the trees.
Be sharp and sweet
Like the swift sting of a vicious wasp
For there the pleasure lies-the cooling aftermath. (p.26)
… … … …
SIDI: … See how the water glistens
on my face
Like the dew-moistened leaves on a Harmattan morning. (p.22)
El público siente también
la conexión con sus tradiciones cuando el personaje de Sidi reclama
a su pretendiente, el maestro Lakunle, el pago íntegro de su “bride-price”
para evitar ser el hazmerreir del pueblo. El hecho de que el maestro se
niegue a pagar con regalos y dinero la “compra” de Sidi a sus padres produce
en la obra un cierto choque entre una tradición intemporal nigeriana
y el empuje de las nuevas costumbres, al margen de un tinte cómico
por la pedantería lingüística de Lakunle:
SIDI: … I tell you, Lakunle, I must
have
The full bride-price. Will you make me
A laughing stock? Well, do as you please.
But Sidi won’t make herself
A cheap bowl for the village spit.
…
They will say I was no virgin
That I was forced to sell my shame
And marry you without a price.
LAKUNLE: A savage custom, barbaric, out-dated,
Rejected, denounced, accursed,,
Excommunicated, archaic, degrading,
Humiliating, unspeakable, redundant.
Retrogressive, remarkabla, unpalatable. (p.7)
Al nivel de la Gramática,
los diálogos no hacen sino confirmar la abundancia de estructuras
sintácticas formales, y es de destacar una notable ausencia de contracciones;
veamos unos pocos ejemplos:
“Have you no shame?” (p.1) , “Do
you not know what name they give you here?” (p.5) “I do not seek
a wife” (p.7) “Of course I do not” (p.8) “Let us dance the
dance of the lost traveller” (p.13), “…no more think I ”(p.53)
…etc.
Las elaboraciones sintácticas pueden
dar como resultado frases o diálogos de una retórica solo
explicable si lo analizamos desde una perspectiva del inglés “yorubizado”,
valga la expresión, es decir, un inglés que no hace sino
traducir expresiones del original Yoruba; veamos como ejemplo:
SIDI: … “Had he the precious book
That would bestow upon me
Beauty beyond the dreams of a goddess?” (p.10)
… … …
BAROKA: … “How irritable I have grown of late
Such doubts to harbour of your loyalty…
But this disaster is too much for one
Checked thus as I upon the prime of youth.
That rains that blessed me from my birth
Number a meagre sixty-two. (p.30)
Finalmente en este apartado, no debemos
obviar un cierto número de conexiones occidentales en
teoría ajenas al paso de los personajes, y que jalonan la obra de
forma casi imperceptible. Es el caso de las menciones bíblicas,
o de las reiteradas comparaciones con la figura del zorro como símbolo
de astucia en la tradición europea, en lugar de recurrir al bestiario
africano. En el primer caso, el Evangelio según San Mateo aparece
brevemente en frases como “A prophet has honour except in his own house”
(Lakunle, p.5) o “Although the Christians’ holy book denies the truth
of this, old wine thrives best within a new bottle. (Baroka, p.54)
En cuanto a la figura del zorro, la misma
aparece en tres ocasiones a lo largo de la obra, siempre asociado a los
valores occidentales de astucia y engaño, y en detrimento de animales
como la araña o la tortuga, símbolos del embaucamiento
en sociedades africanas como la propia Yoruba. No deja de resultar extraño
que, teniendo a mano un riquísimo bestiario desde tiempos inmemoriales,
Soyinka haya recurrido a figuras occidentales equivalentes, sin duda más
alejadas del sentir de una audiencia africana.
No pocos escritores y críticos
han puesto en entredicho el oscurantismo lingüístico de Soyinka,
tachando al Yoruba de estar más cerca de la tradición europea
que de su propio mundo. Fue éste el caballo de batalla entre los
defensores del concepto literario nacionalista (mejor diríamos africanista)
de “negritud” y el propio Soyinka desde mediados del siglo XX, con el fín
del período colonial. La negritud surgió en África
de la mano de Aimé Césaire como corriente de opinión
y conducta literaria tendente a la búsqueda y recuperación
de las lenguas, culturas, tradiciones y en general las raíces africanas,
en detrimento de una herencia colonial asumida casi como un castigo o una
maldición. África se veía como un ente distinto al
resto, ajeno a conceptos occidentales y cuya inmensa variedad de culturas
merecía un trato diferente.
Así, los escritores fieles a esta
doctrina defendían el uso de lenguas autóctonas, tanto de
forma inmediata y radical como de manera escalonada previa enseñanza
en las escuelas; criticaban el apego a valores artísticos occidentales
o, como Léopold Senghor, justificaban el empleo de las lenguas coloniales
como arma arrojadiza contra sus dueños (23).Como solución
intermedia, había quienes proponían (como el propio Soyinka)
el uso de una lengua panafricana, una especie de esperanto que uniese tradiciones
y culturas muy distintas y alejadas. Obviamente, los detractores del movimiento,
tanto anglófonos como francófonos, defendían el uso
de lenguas coloniales en tanto que elementos perfectos de comunicación
internacional y de transmisión de sus ideas.
Soyinka, por su parte, vio en la negritud
una ramificación y casi justificación de la ideología
colonial, al dar a su ensalce africanista unas posiciones agresivas
y de defensa. El yoruba no sería ajeno a las críticas sufridas
desde posiciones de la negritud, acusándole de ser ajeno a su propia
cultura y tachando su apego a la lengua y las culturas europeas. En este
sentido, Soyinka respondió con una frase lapidaria, quizás
sus palabras más polémicas pero también el resumen
de sus señas de identidad:
A Tiger does not shout about
its Tigritude (24)
Soyinka no debía demostrar a nadie
su condición de yoruba ni su consecuente búsqueda de conocimiento
sobre su cultura en tanto que comunicador africano, comprometido desde
siempre con la recuperación y reivindicación de su propio
mundo. El hecho de emplear tanto la lengua como las corrientes literarias
inglesas no debe verse como un alejamiento sino como el uso de un vehículo
de comunicación que no solo no es incompatible con el concepto africano,
sino que demuestra ser capaz de transmitir a audiencias universales todo
un mensaje de identidad. Es, al fin y al cabo, la mejor muestra de un eclecticismo
cultural que el pueblo Yoruba ha empleado siempre en su beneficio, buscando
lo bueno dentro de lo malo para mejorar e impulsar lo existente.
En obras como The Lion and the Jewel
por tanto, podemos ver cómo el eclecticismo es el ingrediente
principal en el ritual lingüístico y no verbal de Soyinka,
y ello no es sino la consecuencia lógica de vivir y comunicar
en inglés sin serlo, y al mismo tiempo la de sentir el mundo yoruba
sin rechazar corrientes de pensamiento extra-africanas. El bilingüismo
de Soyinka y su situación en la encrucijada de culturas aparece
en todo caso como la mejor herramienta para unificar audiencias, venciendo
las barreras de sociedades demasiado heterogéneas como para compartir
una experiencia común, y cumpliendo con el doble compromiso de llegar
a un alcance universal sin dejar por ello de reflejar aspectos locales.
Simbología.
Soyinka siempre se ha sentido más
cómodo en el teatro que escribiendo poesía, novelas o autobiografías.
El teatro es para el autor Yoruba mucho más que un texto impreso,
es una expresión dinámica que responde y evoluciona en función
de la atmósfera que la rodea, y depende de las características
de la audiencia y de los cambios sociales y ambientales. El propio Soyinka
declaró en no pocas ocasiones su inclinación por el teatro,
explicando la aparición de sus dos novelas (The Interpreters,1965
y Season of Anomy, 1973) como anécdotas en su trayectoria.
Parece claro que el yoruba define su creatividad en las tablas, y en todo
caso plasma sus ideas y su filosofía en el verso, dejando la ficción
en prosa en incursiones poco menos que experimentales.
De su saber hacer como autor-director
teatral hemos visto una muestra pequeña pero ilustrativa en
los distintos enfoques verbales y no verbales de su teatro poniendo como
ejemplo The Lion and the Jewel, y más adelante abordaremos
las implicaciones de sus poemas en su particular mundo de las ideas. Pero
no podemos pasar por alto la base social y familiar que sustenta al escritor,
los símbolos del pasado que confluyeron en una creatividad desbordante.
Nos referimos al tratamiento que Soyinka dedicó a su niñez
y adolescencia en obras autobiográficas como Aké, the
Years of Childhood, (1981) Ìsarà: A Voyage around
Essay (1990) Ibadan: The Penkelemes Years : A Memoir 1946-1965
(1994) o Memories of Nigerian Childhood (1994). En ellas tenemos
las claves de su educación, su existencia entre dos mundos -como
otros muchos autores africanos- sus razones y los símbolos del futuro
autor, por lo que son imprescindibles a la hora de abordar su estudio y
comprender su trayectoria.
Aké, the Years of Childhood
es la primera incursión de Soyinka en su pasado, y la obra que
nos permite ver al niño Wole inmerso en una sociedad híbrida,
donde los valores coloniales se ven forzados a hacer concesiones y convivir
con el mundo africano, y los cristianos con los paganos. Soyinka se hace
personaje y aparece rodeado por su gente, sus padres, sus familiares y
amigos, con sus nombres o motes reales y en un marco espacial y temporal
coincidente con la niñez del autor. Pero no perdemos por el estilo
autobiográfico la sensación de estar ante una obra de ficción,
a su vez con una carga didáctica evidente: Aké mete de lleno
al lector en los últimos años del dominio colonial y ambos
mundos, el occidental y el autóctono aparecen en planos constantemente
cruzados a través de la mente confusa de un niño: lo humano
y lo mágico llega a tal nivel de comunión que forman
un todo en nuestra mente, que nosotros mismos debemos separar.
Aké nos describe la niñez
y los primeros recuerdos del autor, desde su época pre-escolar hasta
su paso a la Secondary School de Ibadan. Wole es un niño fascinado
y confundido por el choque de filosofías que nos hace ver
las costumbres y vida diaria de ambos lados. Observa con minuciosidad
desde la decoración de su casa hasta un desfile de la banda de la
policía, o la llegada de la electricidad y la radio, hace a menudo
preguntas comprometidas, y desea vivamente ir a la escuela. En su entorno
domina el uso del inglés, aunque surgen con frecuencia palabras
y frases en yoruba: exclamaciones, cánticos, nombres de alimentos
o de ropa, creencias y mitos.
Los padres de Wole simbolizan el lado
occidental de su educación: su padre, Soyinka Ayo, es un personaje
culto, erudito, muy aficionado a los debates, y cuyo apodo –“Essay”(25)-
responde a sus iniciales S.A. y plasma en una sola palabra toda una personalidad.
Soyinka nos habla de cómo su padre entró en su mente como
“Essay” y no con su nombre real:
It did not take long for him to enter my consciousness
simply as Essay, as one of those careful stylistic exercises in
prose which follow set rules of composition, are products of
fastidiousness and elegance, set down in beautiful caligraphy
that would be the envy of most copyists of any age. (26)
Su madre Eniola, aparece con el apodo
de “Wild Christian” y tanto el apelativo como la descripción de
su carácter nos hablan de una profunda y casi extrema fe cristiana
que le permitía…
…to pour ground-nut oil from a broad-rimmed bowl into
an empty bottle without spilling a drop. She had a strange habit
of sighing with a kind of rapture, crediting
her steadiness of
hand to faith and thanking God. If however the
basin slipped
and she lost a drop or two, she murmured
that her sins had
become heavy and that she needed to pray more. (27)
Frente al estricto mundo culto y cristiano,
Wole contempla con mezcla de curiosidad y respeto personajes y rituales
de la dimensión mágica yoruba, como la “dance of shame” o
escarnio público con baile incluido para castigar una mala acción
–como puede ser orinar en la cama, capítulo VI-, o la inquietante
presencia de los demoníacos òrò, y los iwin
o gnomos que moran en el bosque que rodea al poblado y que acechan a quienes
se internan en sus dominios, sin olvidar el tenebroso desfile de enmascarados
egúngún, muertos encarnados en cuerpos que se ocultan
tras misteriosas máscaras, que aterrorizan a los niños y
son venerados por los adultos del lado pagano.
La convivencia y mezcla virtual de lo
cristiano y lo yoruba ya se ve en la primera página de Aké,
(párrafo ya citado en el apartado “contexto”) donde Dios actúa
como una deidad local, personificado, observando el pueblo desde lo alto
del monte Itoko, y descendiendo para tomar el té en casa del canónigo,
pasando por alto los dominios paganos. Wole, incapaz aún de discernir
ambos mundos, asume que Dios debe hablar inglés, y por eso
una misa en esta lengua debe ser en su honor. Ambos mundos son uno
solo en una obra llena de magia per se, y aumentada ésta
por la mente de un niño a través de la cual se nos tamizan
o magnifican todos los acontecimientos.

21. Para las citas referidas a The Lion and the Jewel recurrimos
a la 27ª edición, de 1.988, O.U.P.
22. Viento del norte que sopla en tierra Yoruba entre
noviembre y enero.
23. Para una profundización en el concepto de “negritud”
, con explicación de teorías y profusión de citas
de defensores y detractores, es más que interesante e ilustrativo
el libro de Rand Bishop African Literature, African Critics: The Forming
of Critical Standards 1947-1966, publicado en 1988 por Greenwood Press,
Connecticut.
24. Ibid., p.151
25. La continuación de Aké se titularía,
precisamente, Isara: A Voyage Around “Essay”, al centrar la obra en la
enigmática, culta y recta figura de su padre.
26. Soyinka, W. (1981), edición de 1983, p.14 |