De
forma continua, y alternando casi con precisión el relato corto
con la novela, Gordimer fué publicando obras como Friday’s
Footprint (short stories, 1960), Occasion for Loving (novela,
1963), Not for Publication (short story, 1965), The Late Burgeois
World (novela, 1966) A Guest of Honour (novela,1970), y Livingstone’s
Companions (short story, 1971). Y siempre en sus escritos vemos
a Gordimer como una estudiosa precisa de las difíciles relaciones
entre blancos y negros, señores y criados, que jalonaron hasta hace
muy poco la vida de Sudáfrica. Sus enfoques del legado colonial
transformado en habitual por los afrikaners se muestran desde perspectivas
de paranoia social e incluso sexual, plasmando un mundo deformado
por las obsesiones y los conflictos internos.
Los años 60 habían
comenzado con el WH Smith Literary Award en 1961, y se cerraban con
la concesión del Thomas Pringle Award en 1969. Los años 70
no trajeron ruptura alguna en su trayectoria, pero sí cambios contradictorios
que no hicieron sino impulsar de forma definitiva su figura de escritora.
Así, en 1971 recibía el James Tait Black Memorial Prize,
y ya en 1974 llegaría su primer gran reconocimiento:
En efecto, su novela The Conservationist
ganaba el Booker Prize, mientras su otra novela de la década, Burger’s
Daughter, (1979) era prohibida por el régimen del apartheid
por sus referencias a las terribles revueltas de Soweto de 1976 y 1977.
No olvidaba el relato, y en 1975 publicó Selected Stories.
También en ese año ganó el premio francés Grand
Aigle d’Or.
The Conservationist muestra
un estudio antropológico soberbio por la unión perfecta del
cuadro psicológico con el entorno físico, y que mezcla la
alienación de un blanco rico que no encuentra su norte, con las
tradiciones, expresiones y modos de vida de sus criados de etnia zulú,
en un cuadro donde tanto los afrikaners como los hindúes completan
una visión profética del aún futuro fin del estado
racista. La profundidad psicológica no exenta de tintes políticos
domina igualmente Burger’s Daughter, en la que una hija saca a la
luz las distintas relaciones con su padre, un conocido comunista blanco.
Fueron años de presencia en diversas
universidades europeas y norteamericanas, de redacción de libros
de temática sudafricana lejos de la ficción, e incluso de
colaboración en documentales de televisión, en los que llegó
a trabajar con su hijo Hugo Cassirer. Pero siempre su residencia estaría
en Johannesburgo.
A Soldier’s Embrace (relatos, 1980)
haría de puente hasta 1981, año de publicación de
una de sus más importantes novelas, July’s People: en una Sudáfrica
futurista, encendida por las desigualdades sociales, la batalla contra
la opresión blanca origina una escalada de violencia que llega a
la guerra civil, al uso de misiles y a la extensión del fuego, obligando
a los protagonistas a abandonar su perfecto hogar de clase media de Johannesburgo
y buscar refugio en su criado negro, July. Este los guiará hasta
su pueblo en un viaje delirante, casi apocalíptico en el que la
clase dominante blanca se torna en refugiada.
Tras una vuelta al relato en 1984 con
Something
Out There, un enfoque nítido del terrorismo político,
Gordimer ganó el premio Malaparte en Italia y el Nelly Sachs Prize
en la -entonces- Alemania Federal, ambos en 1985, y el Bennettt Award en
Estados Unidos en 1986; retomó la novela con A Sport of Nature
(1987), y My Son’s Story (1990), la historia de una relación
entre un mestizo y una blanca, y el hijo de aquél, en una existencia
en crisis con las heridas del apartheid muy abiertas. 1991 sería
el año de la concesión del Nobel de literatura, y dado el
entonces reciente cambio sufrido en Sudáfrica, con la excarcelación
de Mandela, quedaba claro el símbolo de este reconocimiento mundial
a una lucha constante pero pausada contra el régimen racista.
En ese mismo año publicaba sus
relatos Jump and Other Stories, siempre siguiendo la línea
de perfección estilística y economía de narración,
sin elementos supérfluos. En la misma línea se publicaba
en 1993 Why Haven’t you Written?Selected Stories, 1950-1972. En
1994 terminaba su novela No one to Accompany Me. En 1997 volvía
a la short story con Love, Dad and Other Stories, y en 1998
se publicaba su última novela, The House Gun, un nuevo estudio
de las más íntimas relaciones humanas en la dimensión
padres-hijos, con el trasfondo del crimen cometido por el hijo de unos
blancos ricos. En ese mismo año rechazaba el Orange Award por
ser un premio exclusivamente destinado a mujeres escritoras.
Ya al margen de la ficción, Nadine
Gordimer publicó en los últimos años completos estudios
críticos de la realidad humana de una Sudáfrica de cambios
vertiginosos: títulos como The Black Interpreters (1973)
y su examen minucioso de la poesía sudafricana y la ficción
africana; The Essential Gesture: Writing, Politics and Places (1989),
en puertas del fin del apartheid, y ya en la Sudáfrica más
libre cada día, libros –entre otros- como Three in a Bed: Fiction,
Morals and Politics (1991) Writing and Being: Charles Eliot Norton
Lectures (1996) o Living in Hope and History: Notes from our Century
(1999).
Son en conjunto una incursión precisa en las relaciones y tensiones
que se establecen entre las obras de un escritor y sus experiencias
extraliterarias, y un intento de desentrañar el proceso de conversión
de dichas experiencias en ficción.
Toda una trayectoria y todo un ejemplo
de un factor importante en el desarrollo de la literatura africana: la
realizada por africanos de raza blanca en un mundo en el que encajar las
piezas de la convivencia es siempre lo más difícil.
Contexto
--------------
Nadine Gordimer estudia y refleja a menudo
en sus obras las distintas vertientes de la marginación del ser
humano: no solo la exterior -obvia e innegable- provocada por un régimen
sociopolítico anacrónico, sino la interior, aquella que afecta
a quienes ostentan el poder careciendo del saber o el carácter adecuados
para ejercerlos sin conflictos. Pero este análisis de la evolución
psicológica de personajes más o menos arquetípicos
de un espacio y un tiempo puede también darnos datos esclarecedores
sobre su creador:
En efecto, Gordimer es mujer, es de habla
inglesa, es blanca, y es de ascendencia judía; son factores que
sin duda pueden dificultar su definición no solo en la literatura
sino en la vida diaria en un país como Sudáfrica: se
opone pacífica pero sistemáticamente a la política
de segregación racial, por lo que es claro su distanciamiento de
los afrikaners, la clase blanca dominante; a su vez, su origen y crianza
le dotan de una cierta inmunidad a la represión, y le impiden acercarse
más allá de un límite a la mayoría negra que
apoya, por mucho que la comprenda: ni pasó su vida en un suburbio
negro, ni sufrió en sus carnes el dolor de apartheid hacia su familia
o hacia sí misma, ni se jugó la vida frente a las fuerzas
de seguridad en Soweto. Puede identificarse con la clase oprimida, pero
no es una de ellos.
En suma, y pese a una creación
literaria brillante y a un carácter fuerte en sus convicciones,
Gordimer sostuvo durante toda su vida una situación personal muy
inestable, casi insostenible, en un contexto hostil por todos los flancos.
Su trayectoria corre paralela a un proceso de nacimiento, expansión,
explosión y muerte del apartheid que podemos establecer de la siguiente
forma, retomando los datos anteriormente expuestos en su biografía
y uniendo sus publicaciones más relevantes con el contexto social
y temporal que las rodeó y en cierta forma moldeó:
Así, el apartheid comenzó
oficialmente con la llegada al poder del National Party de los afrikaners
en 1948: Gordimer tenía 25 años, y ya escribía con
regularidad. En 1949 se prohibían los matrimonios entre razas (6),
y Gordimer publica Face to Face (historias cortas). En 1950 la población
y sus zonas de residencia se clasificaban por estrictos principios de raza
(7).
En 1952 (Gordimer, 29 años) el
African National Congress –ANC, partido que aglutinaba a la mayoría
negra- inicia una campaña de resistencia pasiva junto con
el Souh African Indian Congress (SAIC). Un año después se
publica The Lying Days y en 1954 se casa en segundas nupcias. Desde
1959 (Gordimer, 36 años) los estudiantes negros solo pueden acceder
a la universidad con un permiso especial (8). Un año después,
la policía mata a 67 manifestantes negros, hiriendo a 186
a las puertas de la comisaría de Sharpeville.
Gordimer tiene 38 años en 1961,
cuando Sudáfrica se escinde del imperio británico al hacerse
República y cuando comienza una campaña de sabotajes y bombas
a cargo del ala más dura del ANC y su escisión africanista,
el Pan-Africanist Congress (PAC). En 1962 es detenido Nelson Mandela, quien
dos años después sería condenado a cadena perpetua
junto con otros líderes del ANC y el PAC. En 1963 se publica Occasion
for Loving, y en 1966 The Late Burgeois World. En 1968 (Gordimer,
45 años) Steve Biko funda la South African Students Organization
(SASO), solo para negros, impulsando de forma inequívoca la
formación de la “black consciousness” que años después
estallaría.
En efecto, Soweto en 1976 (Gordimer, 53
años) se convierte en espoleta de una conciencia castigada: cientos
de personas mueren en los disturbios provocados por la imposición
de la lengua de los afrikaners en la enseñanza de los negros. Al
año siguiente la SASO es ilegalizada y Biko es arrestado y asesinado
por la policía. En 1978 P.W. Botha llega al mando. En 1979 Gordimer
publica Burger’s Daughter y en 1981 su apocalíptica July’s
People, imagen magnificada de Soweto. En 1984, en un período
de violencia en aumento en las calles de las ciudades, la nueva constitución
concede pequeñas participaciones en la vida legislativa a la minoría
asiática y los mestizos, pero no a la mayoría negra. En 1986
(Gordimer, 63 años) se declara el estado de emergencia indefinido
en todo el país, y un año después se publica A
Sport of Nature. En 1989 F.W. de Klerk sucede a Botha en el poder.
Se acercan los cambios definitivos, inevitables
por las presiones internacionales y la gravísima inestabilidad social:
1990 es el año de la independencia de Namibia, el fín oficial
del apartheid y la puesta en libertad de Mandela. Gordimer tiene 67 años,
se publica My Son’s Story, y por fin sus convicciones triunfan sobre
la sinrazón. Un año después se le concede el premio
Nobel en reconocimiento no solo a su trayectoria creativa, sino a su papel
como símbolo de la oposición más dura al régimen
más duro, sin renunciar a su identidad. Paralelamente Sudáfrica
reconoce también su obra dándole el CNA Award.
Parece claro que el contexto social y
temporal de una persona comprometida como Nadine Gordimer puede convertir
la perspectiva y la propia estructura de cada creación en un acto
político, en una reivindicación y en ocasiones, en una predicción
basada tanto en la lógica como en el deseo personal. Ella misma
es una persona “plurimarginada” entre los negros por su origen caucásico
y entre los blancos por sus ideas (9), y sin embargo nunca abandonó
su línea de exploración de la naturaleza humana a ambos lados
de la barrera racial. Con todo, la suya es una posición de análisis
que puede convertirla en “sospechosa” por su compromiso anti-apartheid,
y que puede hacernos ver muchas implicaciones políticas en su producción
literaria y en la propia formación de sus personajes, tanto blancos
como negros, y el entorno en el que se mueven.
El entorno de Gordimer es, en cualquier
caso, el impulsor de una obra que se presta como pocas en la literatura
contemporánea a un análisis antropológico-literario:
sus novelas y relatos ofrecen una respuesta literaria a casi seis décadas
de apartheid, con todas las implicaciones humanas de una voz que clama
en el desierto. Es esta aproximación desde la ficción a tan
graves problemas sociales la que convierte la obra de Gordimer en un despliegue
de datos sociológicos de primera magnitud en un análisis
literario. En este sentido el crítico Robert Green emplazaba la
mayor relevancia de las novelas de Gordimer en el futuro, pero dándoles
incluso una dimensión básicamente histórica:
…when the history of the Nationalist Governments
from
1948 to the end comes to be written, Nadine Gordimer’s
shelf of novels will provide the future historian with all the
evidence needed to assess the price that has been paid. (10)
Obviamente la ficción literaria
no puede ser fuente principal en un estudio histórico del apartheid
ni de cualquier otro factor de la evolución humana, y en este sentido
la literatura no puede exceder su peso en la balanza del estudio antropológico:
es un aspecto importante y una aproximación, pero no una exégesis
definitoria de procesos históricos que por definición deben
ser fríos y objetivos.
En el contexto de la literatura sudafricana,
Gordimer se mueve en medio de dos corrientes difíciles
de armonizar: de un lado promueve y hace creíble el nacimiento y
la consolidación de la ficción sudafricana en inglés,
-quizás desde la tranquilidad de una residencia permanente a la
que nunca renunció, y que otros en el exilio no tuvieron-, y de
otro lado rechaza la deformación de la que podríamos llamar
“literatura nacional” afrikaner, fruto del apartheid, y que no puede
ser interpretada sin ser conscientes de su simbología. Frente a
las formas literarias del régimen, Gordimer opta por rescatar elementos
tradicionales de culturas como la Zulú (11) y disponer de
su riqueza en ficción escrita en inglés y dentro de
las corrientes literarias occidentales.
La tentación de reflejar las distintas
identidades africanas en su prosa quedó patente en su obra crítica
The
Black Interpreters, de 1973, donde daba su propia definición
del concepto de “literatura africana” y dejaba clara su implicación
en la cultura de todo el continente:
“My own definition is that African Writing is
writing
done in ny language by Africans themselves and by others
of
whatever skin colour who shares with Africans the experience
of having been shaped , mentally and
spiritually, by Africa
rather than anywhere else in the world. One
must look at the
world from Africa, to be an African writer, not look upon Africa
from the world” (12)
Es, en todo caso, una definición
de literatura africana lo suficientemente ecléctica como para permitir
la inclusión en la misma no ya de una mujer nacida en Sudáfrica,
sino de una escritora de raza blanca, hija de un lituano y una inglesa,
y de sangre judía. La inclusión viene marcada por un sentimiento
de complicidad con la vida y la filosofía de la población
africana que podríamos llamar “autóctona” atendiendo –parece
imposible evitarlo en el caso de Sudáfrica- a razonamientos
raciales. Pero la que acabamos de leer es una definición que Gordimer
crea desde una perspectiva panafricanista. ¿Podemos extrapolarla
a una dimensión exclusivamente sudafricana? Dicho de otra forma,
¿podemos hablar de una “literatura sudafricana” de forma específica?
Aquí no cabe sino nadar en un mar de ambigüedades en el que
cualquier movimiento puede desviarnos de nuestro camino. Es difícil
hablar de la literatura sudafricana cuando durante décadas y hasta
hace apenas unos años, la mayoría absoluta del país
no tenía derecho a una vida digna, a una educación y a unos
derechos básicos, y por supuesto no tenía acceso a la ficción
literaria. La literatura del pequeño mundo afrikaner no puede
definir y representar la corriente de creación de todo un país
callado.
Podemos decir, por tanto, que el término
“literatura sudafricana” es, hoy por hoy, poco más de un lustro
tras las primeras elecciones libres, un concepto teñido de artificialidad,
y solo el tiempo le dará el barniz necesario para dotarlo del peso
específico de literaturas como las del Africa Subsahariana. Ahora
bien, una vez admitida esta relativa artificialidad, la obra de Gordimer
dentro de la escala sudafricana tiene una magnitud que la convierte en
su máxima figura, y aún siendo de raza blanca, alcanza un
radio de acción que cubre todo el país, todos sus habitantes
y sus características, problemas y ritos, todo su pasado y su presente,
e incluso una proyección del futuro que veinte años antes
demostró tener tintes proféticos. (13) Podemos discutir
conceptos, pero no a las personas que los integran.
6. La ley se llamó “Prohibition of Mixed Marriages
Act” y junto con la “Immorality Act” prohibían tanto los matrimonios
como las propias relaciones sexuales entre razas.
7. Mediante la ley llamada “Group Areas Act” y sus posteriores
versiones corregidas, y la “Population Registration Act”, se clasificaban
respectivamente las tierras y las personas siempre en base a la raza de
éstas. Ambas leyes son de 1950.
8.Mediante un anexo a la ley “University Education Act”
se prohibía a las universidades sudafricanas aceptar estudiantes
negros sin permiso oficial.
9.Como veremos posteriormente, no solo los afrikaners
tenían sus diferencias con Gordimer, sino que los propios blancos
de izquierdas criticaban a menudo su frialdad y ausencia de compromiso
claro.
10. Head, Dominic : (1994) Nadine Gordimer – Cambridge
Studies in African and Caribbean Literature, Cambridge,
Inglaterra, p. 2
11. Ejemplo soberbio de la unión de la simbología
Zulú con el mundo en decadencia de un blanco lo tenemos en The Conservationist
(1974) novela ganadora del Booker Prize, que aquí analizaremos.
12. Gordimer, Nadine (1973) The Black Interpreters: Notes on
African Writing. Ravan Press, Johanesburgo
13. Son dignas de estudio las implicaciones futuristas
de The Conservationist, y su predicción simbólica de la vuelta
de Sudáfrica a manos negras. |