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33. EL TEATRO ALTERNATIVO EN LOS ESTADOS UNIDOS: 

"UN ESTADO DE ÁNIMO" 1/8

Bárbara Ozieblo

Universidad de Málaga

ISBN-84-9714-087-7
 

El teatro alternativo en los Estados Unidos forma un abanico tan amplio y tan inter-relacionado que resulta imposible definirlo o abarcarlo en un espacio breve. En las páginas que siguen se intenta dar una introducción a este movimiento, o conjunto de movimientos, donde el teatro, la danza, la música, el arte y la tecnología se imbrican y renuevan mutuamente, y ofrecer unas claves a un fenómeno que empezó hace más de un siglo y que, aunque hay quien anuncia su muerte, sigue sorprendiéndonos con su vitalidad y su capacidad de generar nuevas formas. El ejemplo de la carrera artística de Ping Chong y el análisis de una de sus obras recientes nos servirá para ayudar a establecer lo que es el teatro alternativo en Estados Unidos hoy día. Como nos recuerda Daniel Mufson, con el teatro alternativo pasa algo así como con la pornografía: “Aunque nadie lo no sepa definir con exactitud, todos nos creemos capaces de reconocerlo cuando lo vemos” (47).

*Nota: Las traducciones de las citas son de la autora.

Índice

1. ¿Cuál es la pregunta?: hacia una definición del teatro alternativo.

2. La respuesta puede estar en el ejemplo y legado de Gertrude Stein.

3. Otras respuestas: los teatros de las “minorías” étnicas.

4. Otras respuestas: los teatros de las “minorías” sexuales.

5. Trascendiendo las vanguardias: la performance.

6. Un ejemplo: el teatro de Ping Chong.

7. Bibliografía (Títulos citados).

1. ¿Cuál es la pregunta?: hacia una definición del teatro alternativo

Los tratados sobre teatro, especialmente la influyente Poética de Aristóteles, nos dicen que este arte cumple una misión didáctica y que además tiene la capacidad de divertir. El contenido de su misión responde lógicamente a los intereses del que autoriza la representación, y el gran público, seducido por la distracción ofrecida, suele asimilar la lección sin cuestionar la imposición, más o menos encubierta, de ideologías y normas de comportamiento. Puede ocurrir, como sucede durante los carnavales, que la interpretación se utilice para subvertir e invertir las jerarquías y comportamientos establecidos, pero no debemos olvidar que dichos festejos, con raíces en la prehistoria, cuentan con el beneplácito de las autoridades, conscientes de su papel catártico y su valor evasivo. No es éste el caso del teatro alternativo, un fenómeno que no reconoce limitaciones ni fronteras y que está siempre en flujo, siempre a las espaldas de la autoridad, a menudo incurriendo su ira o castigo ya que es un movimiento de protesta contra el orden establecido, tanto político como estético, y su valor reside en su afán de renovar, transformar, despertar, chocar y enfrentar. Un teatro alternativo ha cumplido con su cometido en cuanto encuentra el reconocimiento oficial y entonces es sustituido por otro grupo de directores, dramaturgos y actores que, a su vez, se rebelan contra lo que ya ha conseguido el sello oficial.

En los Estados Unidos, el teatro oficial se conoce como Broadway y abarca las representaciones que tienen lugar en los teatros comerciales alrededor de Times Square en Nueva York. La protesta contra Broadway empezó ya en el siglo XIX cuando james a. hearne intentó, con su obra Ibseniana Margaret Fleming (1890), expresar de forma realista los problemas socio-morales de la época, rebelándose contra los melodramas que llenaban los teatros. A principios del siglo XX, susan glaspell, autora de Trifles, se quejaba de que las obras teatrales de Broadway se amoldaban siempre al mismo patrón y no dejaban nada a la imaginación (Ozieblo 64). Algo más tarde, julian beck lanzó su grito de guerra contra Broadway:

No me gusta el teatro de Broadway porque no sabe cómo decir hola. El tono de voz es falso, los gestos son falsos, el sexo es falso, ideal, el mundo de Hollywood con su perfección, su imagen nítida, la ropa bien planchada, el ano bien fregado, inodoro, inhumano, del actor de Hollywood, de la estrella de Broadway. Y la terrible y falsa suciedad de Broadway, los bajos fondos en los que se intenta imitar la suciedad. (Beck, sección 7.) 

Las protestas de Herne, Glaspell y Beck contienen el germen del teatro alternativo estadounidense: inicialmente, el objetivo fue trascender el gusto por el vaudeville y el melodrama y ofrecer al público obras clásicas y de las vanguardias europeas (Ibsen, Strindberg, Chejov) para luego impulsar un teatro americano comparable. Los llamados Little Theaters como los Washington Square Players (1915-17) y los Provincetown Players (1916-1922) constituyen un ejemplo temprano de este tipo de esfuerzo, recogido, a partir de 1954, por el New York Shakespeare Festival, organizado anualmente por joseph papp (1921-91). Otros grupos alternativos se muestran más radicales: estimular la imaginación del público, despertarlo de su sueño de musical, obligarlo a cuestionar formas y conceptos de vida imperantes y ofrecerle un teatro técnica, estructural y temáticamente diferente a las representaciones de Broadway es el objetivo de grupos como el Living Theater (1951-) o el Wooster Group (1974-) y de artistas como john cage, merce cunningham, laurie anderson o holly hughes, entre muchos otros.

El empeño de los Provincetown Players o del Shakespeare Festival surgió en alguna medida para paliar la inexistencia en los Estados Unidos de un teatro nacional. El Federal Theater (1935-39), dirigido por hallie flanagan (1890-1969), fue el primer esfuerzo norteamericano de crear un teatro nacional subvencionado, y sus innovadores Living Newspapers, representaciones que trataban temas actuales, apuntaron hacia muchas de las tendencias del teatro alternativo posterior. La iniciativa del Federal Theater no superó las acusaciones de comunismo lanzadas desde algunos sectores del gobierno y los fondos federales fueron retirados en 1939. Las necesidades económicas siempre han dominado el teatro en los Estados Unidos, controlando las obras que aparecen, y se mantienen, en cartel, impidiendo el uso de la tradición del “repertorio,” tan común en Inglaterra. El “repertorio” permite una programación variada, rotativa, en la cual los clásicos o éxitos de público cubren los gastos de obras experimentales, nuevas o desconocidas; eva le galliene (1899-1991) comprendía que este tipo de programación daría nueva vida al mundo dramático norteamericano y lo implantó en sus teatros: el Civic Repertory Theater (1926-33), el American Repertory Theater (1946-48) y finalmente, el National Repertory Theater (1961-66). Estas compañías, aunque domiciliadas en Nueva York se dedicaban también a hacer giras por todo el país, pero a pesar de ello no lograron el éxito comercial y su duración fue corta.

Los teatros universitarios y los regionales que disfrutan del apoyo de organizaciones académicas o locales han jugado un papel significativo en el desarrollo del teatro norteamericano de vanguardias ya que disponen de infraestructuras y fondos que permiten la innovación, la experimentación y la representación de obras de autores desconocidos: por ejemplo, los Wisconsin Players estimularon el talento de la dramaturga zona gale (1874-1938); el Actors Theater de Louisville, Kentucky hizo lo mismo para marsha norman (1947-); el Yale Repertory Theater descubrió, entre otros, al afro-americano august wilson (1945-).

A pesar de esa variedad de objetivos y lugares, los términos más frecuentemente utilizados para denominar el teatro alternativo en los Estados Unidos son Off-Broadway y Off-Off-Broadway, una designación geográfica que se refiere aparentemente a la ubicación neoyorquina del teatro. Las representaciones de Off-Broadway se realizan en teatros alejados de Times Square, y por lo tanto no tan caros, mientras que Off-Off-Broadway se aleja aún más, buscando teatros pequeños, áticos, cafés y otros espacios no propiamente teatrales. Pero, como explica Ross Wetzsteon, “Off-Broadway no era tanto un lugar como un estado de ánimo–un compromiso con un concepto de teatro que aceptaba cualquier definición menos la de un artículo de consumo” (viii). Aunque Wetzsteon reconoce que las raíces de Off-Broadway hay que buscarlas en las primeras décadas del siglo XX, como fecha orientativa del inicio de este movimiento ofrece 1952, el año en que theodore mann y josé quintero inauguraron el teatro Circle-in-the-Square con Summer and Smoke de tennessee williams, fecha y acontecimiento que Mel Gussow también reconoce como significativos. Off-Off-Broadway nació en 1959 en el Caffe Cino de joe cino (U1967), aunque indudablemente, su “Mama” es ellen stewart. Desde 1961, su LaMaMa Experimental Theater Club (conocido como Café LaMaMa) ofrece un lugar para la representación de trabajos innovadores, diferentes y jamás comerciales que a menudo se clasifican como performances (véase la Sección 5).

Los directores y dramaturgos que iniciaron el movimiento de Off-Broadway no sólo buscaban teatros más baratos para sus representaciones; como el nombre indica, se erigían como oposición a los soporíferos melodramas y los desbordantes musicales de Broadway. No obstante, Wetzsteon cuestiona su papel de teatro alternativo puesto que el éxito muchas veces significó el traslado a Broadway, tanto para un espectáculo como para un actor. La suerte de Hair en 1967 constituye un ejemplo del atractivo de Broadway: este musical empezó como un espectáculo hippie muy modesto en el Public Theater de joseph papp para convertirse en un éxito mundial tras su traslado a Broadway. Aún antes del éxito de Hair, y antes de que terminara la década de los sesenta, Joe Cino, Ellen Stewart, Julian Beck, y Judith Malina se alejaron de Off-Broadway en su afán por encontrar una vivencia teatral más innovadora y libre; buscaron otros espacios donde experimentar, donde el texto no dominara al actor y donde pudiera caber una creación artística espontánea y de colectivo. Lamentaban que Off-Broadway se estuviera convirtiendo en un camino hacia Broadway; la creación de los premios OBIE en 1956 significó la institucionalización de Off-Broadway. Off-Off-Broadway se rindió ante la inevitable legitimización de su labor cuando, en 1964, se incluyeron sus representaciones entre los posibles candidatos para estos premios.

Wetzsteon llama la atención sobre lo difícil que resulta definir o circunscribir el significado de Off- y Off-Off-Broadway; no obstante, podemos encontrar una definición en los objetivos perseguidos. El verdadero teatro alternativo puede entenderse como una actividad sin ánimo de lucro, diferenciándose así de los intereses claramente taquilleros del teatro comercial. Luego podemos establecer varias categorías o tipos de teatro alternativo, sean representaciones, performances, uni-personales o realizadas en grupo: en los años sesenta, la protesta política ante la guerra de Vietnam y la falta de derechos civiles de algunos colectivos proporcionaron una motivación e identificación –por ejemplo, a algunas representaciones del Living Theater (1951-). A finales de los setenta, predominó un vanguardismo formal donde la innovación técnica cobra protagonismo, tal y como ocurre en el trabajo del Performance Group (1967-1980); algunos de sus miembros se alejarían del director Richard Schechner a mediados de los setenta para formar el Wooster Group. Otra posible categoría del teatro alternativo reside en el posicionamiento del dramaturgo/a en cuanto a lo “canónico” o aceptado por las “autoridades.” Aquí entran en juego conceptos como los de género, raza y orientación sexual y como ejemplos, podemos citar grupos como It’s All Right to Be Woman Theater (1969), el Teatro Campesino (1965), o Split Breeches (1981). Las definiciones aquí sugeridas se solapan y resulta casi imposible trazar una historia sencilla y lineal de las diferentes tendencias y objetivos de los grupos y los dramaturgos relacionados de una u otra forma con el teatro alternativo. Y, como ya se ha dicho, las fronteras entre el teatro alternativo y el teatro oficial son permeables ya que muchos de los dramaturgos ahora canonizados, por ejemplo Sam Shepard o David Mamet, empezaron trabajando en Off-Off Broadway. A pesar de estas dificultades, ofrecemos a continuación un recorrido por las diferentes manifestaciones del teatro alternativo estadounidense, partiendo del ejemplo que dio Gertrude Stein en su exilio auto-impuesto.