| Hijos.
En enero de 1847
prepararon un viaja a Florencia que tuvieron que retrasar por los dolores
que padecía Elizabeth. Su adicción al láudano acrecentó
y en marzo el doctor Crook, médico de la familia en aquel momento,
le confirma su embarazo. Elizabeth aborta pero la mera idea de poder concebir
de nuevo parece ilusionarla y mejora considerablemente de nuevo.
En 1848 Elizabeth
sufre otro aborto y tras su vuelta a Casa Guidi vuelve a quedarse en estado.
Después de viajar en verano para evitar el calor, Robert insiste
en que debe descansar y se encarga de ella junto con la ayuda de su doncella,
que prohibió a Elizabeth tomar opio durante el embarazo. Su hijo
Robert Wiedemann Barrett (“Pen”), que nació el 9 de marzo de 1849,
llenó de alegría al matrimonio. El recién nacido vino
al mundo cuando su madre había cumplido ya los cuarenta y tres años
y fue bautizado en la Iglesia Francesa Evangélica. En noviembre
de 1849 Elizabeth aborta de nuevo. En marzo de 1850 parecía haberse
quedado de nuevo embarazada pero sufrió una grave hemorragia que
la hizo enfermar.
Elizabeth deseaba
fervientemente que su hijo Pen estudiase lenguas modernas, artes y diplomacia,
mientras que su marido pensaba que lo mejor para su hijo era el estudio
de las lenguas clásicas para convertirse en un caballero inglés.
A la muerte de Elizabeth,
Robert llevó a su hijo a Inglaterra, pero cuando éste creció
y después de haber suspendido lenguas clásicas en Balliol
College en Oxford, se hizo artista y volvió a vivir a Italia.
Enfermedad. De niña
Elizabeth disfrutó de una buena salud pero a los quince años
enfermó gravemente y a partir de entonces su salud sería
siempre delicada. En la primavera de 1821 las tres hermanas Moulton Barrett,
Elizabeth, Henrietta y Arabel, caen enfermas con dolores de cabeza y espasmos
musculares. Sin saber por qué sus dos hermanas pronto se recuperan
pero Elizabeth empeora. Sus padres no la dejan salir de casa pues había
perdido a su hija Mary hacía siete años y no querían
pensar en la posibilidad de que se repitiera la desgracia. Elizabeth sufría
ataques tres veces al día, centrándose el dolor en el lado
derecho del abdomen. Padecía también ataques de pánico
y ansiedad hasta que su corazón se colapsaba por el agotamiento.
Estos periodos de ansiedad relacionados también con la anorexia
le provocaron trastornos hormonales. Para combatir su enfermedad le recetan
láudano.
Comenzó entonces
un periodo de fobias que se centraron en el temor a la oscuridad. Paradójicamente,
algún tiempo después, no podía resistir la luz y debía
sentarse en la penumbra, leyendo con la luz de una lámpara.
Todas las excentricidades
aumentaron con el paso del tiempo, sobre todo cuando se dio cuenta de que
ya no era tan joven y que estaba perdiendo su atractivo físico.
Le aterrorizaban los murciélagos, sufría agorafobia y no
soportaba la idea de tener que dejar su casa, inquietudes que le provocaban
una fuerte sensación de pánico. Su marido debía estar
a su lado continuamente y sus fobias la hacían situarse en el centro
de atención de su familia. También sentía miedo a
las tormentas, frecuentes en la mansión de Hope End. Desde niña
ya relacionaba las tormentas con los enfados de su padre y con la manera
en la que éste trataba a su madre. Esto se reflejaría años
más tarde en un poema que compuso a los veinte años, "The
Tempest".
Elizabeth acrecentó
sus deseos de ser el centro de atención con su enfermedad. La trasladaron
al Spa Hotel en Gloucester, donde permanece cerca de un año con
un tratamiento que consistía en unas duchas frías y vasos
en el cuerpo para eliminar los excesos de humores. Pero estas medidas no
sirvieron de nada y le recomiendan descanso. Los médicos afirmaron
que su enfermedad era psicosomática. De todas maneras a partir de
1823 la crisis se fue disipando y se recobró, al menos aparentemente.
Durante el año
1837 su enfermedad se agudizó y fue tratada por el doctor William
Chambers. Este fue el comienzo de la serie de enfermedades que padeció
en el largo periodo de su invalidez. En 1838 sufrió una hemorragia
pulmonar y se le recetó de nuevo láudano. Para entonces,
Elizabeth era ya una inválida. Convaleciente, la envían a
Torquay en busca de recuperación. Tras la muerte de dos de sus hermanos
en 1840, Elizabeth desarrolló un gran terror a encontrarse con la
gente y su círculo se redujo a la compañía de los
más íntimos. En 1841 regresó a su casa en Londres,
sin haberse recuperado totalmente de su invalidez. Allí volvió
a confinarse en su habitación dedicándose únicamente
a sus libros, sus cartas y su poesía.
Tras su matrimonio
y su traslado a Italia, su salud mejoró considerablemente pero no
pudo superar su adicción al láudano.
Fallecimiento.
A partir de 1860
la salud de Elizabeth comenzó a deteriorarse cada vez más.
En 1861 su enfermedad la debilitó por completo y falleció
en los brazos de su esposo el 29 de junio de 1861 en Casa Guidi en Italia.
Tenía cincuenta y cinco años. Su funeral se celebró
el 1 de julio en Florencia. Su marido y su hijo Pen, de doce años,
abandonaron la ciudad, que el padre no volvería a pisar jamás,
y regresaron a Londres.
En Casa Guidi fue
enterrado su famoso perro Flush, que había muerto en 1854. Elizabeth
se encuentra enterrada en el cementerio protestante de Florencia.
Vocación
literaria.
Elizabeth mostró
un talento precoz impresionante y una inteligencia extraordinaria: a los
cuatro años leía libros para adultos y de adolescente ya
conocía a los clásicos. Desde muy niña devora todo
lo que cae en sus manos, desde cuentos de hadas hasta libros de filosofía
y, por descontado, literatura y aprende y traduce con facilidad griego,
latín y hebreo. De su madre pudo haber heredado su interés
por la filosofía y su padre pudo haber estimulado su talento permitiéndole
aprender lenguas clásicas con el tutor de su hermano, animándola
a leer los volúmenes de su biblioteca -le permitía el acceso
a todos los libros excepto, por ejemplo, Tom Jones (1794) de Henry
Fielding o Decline and Fall (1796) de Thomas Paine -escritos que
podían corromperla- o costeando posteriormente la publicación
de sus primeras obras. Antes de su primera enfermedad a los quince años,
había leído a Tom Paine, Mary Wollstonecraft, Voltaire y
a otros radicales. La traducción de la Iliada hecha por Pope
la sumerge en el mundo mítico clásico griego y, como consecuencia,
sus héroes comienzan a surgir como reales en su mente; Minerva era
su deidad favorita.
Asimismo, desde
muy joven Elizabeth mantiene relaciones de amistad, casi siempre epistolar,
con estudiosos de las letras clásicas de edad muy avanzada o muy
mayores que ella. Quizás surja aquí la figura del padre pero
también la del deseado tutor propio que nunca tuvo. Cuando su hermano
Bro cumplió los trece años y comenzó sus estudios
con un tutor, Elizabeth quiso seguir sus pasos y trató de convencer
a su familia de que ella también podía sacar provecho de
las enseñanzas del tutor. Comenzó a atraer la atención
de sus padres escribiendo poesía, como el poema a la Virtud que
compuso cuando tan sólo tenía seis años. Su padre
premió este trabajo entonces con diez chelines y le concedió
el título de "Poeta laureada de Hope End". Años después,
Elizabeth sería propuesta para ostentar esta distinción.
Desde que pudo asir
una pluma, escribir fue para la joven Ba una necesidad. Desde muy pequeña
compuso poemas o tragedias en verso tanto en francés como en inglés
que representaban en el cuarto de los niños y que sus padres aplaudían
con entusiasmo. A los catorce años, Elizabeth ya ambicionaba la
gloria literaria.
Primeros escritos.
A los nueve años
escribía obras de teatro en verso y tragedias en francés
e inglés aún cuando estaba en la enseñanza básica.
A los once años comenzó a escribir The Battle of Marathon,
épica en cuatro libros que se publicó en 1820 de manera privada
y que dedicó a su padre. Sólo le dedicaría un poema
a su madre cuando tenía catorce años titulado "The Sorrow
of the Muses", imitando el estilo de Homero, Pope y Byron, a los que parecía
haber leído con avidez. En 1823 comenzó a trabajar en un
poema que tituló "An Essay on Mind", al tiempo que componía
poemas cortos y odas. No le interesaba en absoluto la vida doméstica
y, según sus hermanos, era la persona más inútil para
el hogar que habían conocido. En esta época se hizo amiga
de un hombre de ochenta años, Sir Uvedale Price, un estudioso del
griego que vivía a unas veinte millas de su casona.
El 30 de junio de
1824 publica en el Globe Traveller, "Stanzas on the Death of Lord Byron"
y dos años más tarde publicó anónimamente y
con la ayuda económica de Mary Trepsack An Essay on Mind, with
Other Poems. En este poema largo desarrolla un saber enciclopédico
que atrae la atención de Hugh Stuart Boyd, un profesor ciego del
vecindario y estudioso de los clásicos.
Primeras obras.
En 1825 se publicó
en Literary Gazette lo que sería su primera aparición
en la escena literaria, “The Rose and Zephyr”. Sir Uvedale Price publicaba
en 1827 An Essay on the Modern Pronuntiation of the Greek and Latin
Languages basado en la correspondencia mantenida con Elizabeth sobre
métrica clásica. H. S. Boyd la invitó a visitarle
y le mandaba comentarios sobre el poema y alguna de sus publicaciones.
Boyd tenía cuarenta y siete años y durante un año
se cartearon debido a la fobia social de Elizabeth que le impedía
visitarlo personalmente y parece también que a la prohibición
de su padre, que no veía bien estas visitas.
El 7 de octubre
de 1826 moría su madre y Elizabeth se encerró en Hope End,
rechazando todas las visitas durante ocho meses. Fue precisamente su amigo
Boyd el que la ayudó escribiéndole numerosas cartas y enviándole
textos griegos para que los estudiara y analizara. En lugar de asumir la
administración de la casa y el cuidado de sus hermanos como se esperaría
de una joven de su edad, Elizabeth comenzó a pensar en su futuro
literario y decidió olvidar su pasado tormentoso. Empezó
a visitar regularmente la casa de los Boyd, leía y progresaba en
los autores griegos y su padre se sintió confortado ante la mejora
de Elizabeth. El 20 de septiembre de 1830 afrontó su agorafobia
permaneciendo durante unas semanas en casa de los Boyd pero en diciembre
de ese mismo año moría su abuela, un fuerte golpe para la
autora, ya que siempre había sido para ella una segunda madre.
La libertad de los
esclavos afectó a la familia Barrett que en 1832 tuvo que vender
la mansión de Hope End y trasladarse a una casa en Sidmouth, Devonshire.
Elizabeth había atravesado un periodo difícil en el que su
amistad con el profesor de griego se había resentido debido a los
extraños comportamientos de la autora e incluso su propio padre
se había alarmado ante la apariencia fantasmagórica de su
hija, cada vez más delgada. La llegada a la nueva casa reconfortó
a Elizabeth, que renovó su amistad con Boyd. En este nuevo lugar
conoció al reverendo George Hunter, pastor de la Marsh Independent
Chapel de Sidmouth, con el que conversaba sobre sus traducciones del griego
y, sobre todo, sobre poesía. Es en este año cuando Elizabeth
tradujo el Prometeo Encadenado de Esquilo (Prometheus Bound),
que se publicaría de manera anónima en 1833.
En 1835 la familia
decide trasladarse a Londres, al 74 de Gloucester Place en el distrito
de Marylebone, lugar donde también vivían otros esclavistas
de las Indias Occidentales. En ese mismo año, uno de sus primos
lejanos, John Kenyon, la invitó a una cena en la que iba a conocer
al poeta Wordsworth. John le presentó a Mary Russell Mitford, autora
de una serie de historias sobre la vida del campo (Our Village,
1819) y que Elizabeth admiraba profundamente. La presencia de Wordsworth,
ya anciano, impresionó a nuestra autora. En esta época entró
en contacto también con su futuro marido Robert Browning. Tras la
lectura de Paracelsus (1835) de Browning se sintió animada a escribir
en esta línea y en septiembre de 1836 publica "The Poet’s Vow" en
New
Monthly Magazine.

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