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9. EL LIRISMO POÉTICO DIDÁCTICO DE 
ELIZABETH BARRETT BROWNING (1806-1861) 2/4
José Luis Caramés Lage, Universidad de Oviedo.
ISBN- 84-9714-082-6
 

Hijos.

En enero de 1847 prepararon un viaja a Florencia que tuvieron que retrasar por los dolores que padecía Elizabeth. Su adicción al láudano acrecentó y en marzo el doctor Crook, médico de la familia en aquel momento, le confirma su embarazo. Elizabeth aborta pero la mera idea de poder concebir de nuevo parece ilusionarla y mejora considerablemente de nuevo. 

En 1848 Elizabeth sufre otro aborto y tras su vuelta a Casa Guidi vuelve a quedarse en estado. Después de viajar en verano para evitar el calor, Robert insiste en que debe descansar y se encarga de ella junto con la ayuda de su doncella, que prohibió a Elizabeth tomar opio durante el embarazo. Su hijo Robert Wiedemann Barrett (“Pen”), que nació el 9 de marzo de 1849, llenó de alegría al matrimonio. El recién nacido vino al mundo cuando su madre había cumplido ya los cuarenta y tres años y fue bautizado en la Iglesia Francesa Evangélica. En noviembre de 1849 Elizabeth aborta de nuevo. En marzo de 1850 parecía haberse quedado de nuevo embarazada pero sufrió una grave hemorragia que la hizo enfermar.

Elizabeth deseaba fervientemente que su hijo Pen estudiase lenguas modernas, artes y diplomacia, mientras que su marido pensaba que lo mejor para su hijo era el estudio de las lenguas clásicas para convertirse en un caballero inglés.

A la muerte de Elizabeth, Robert llevó a su hijo a Inglaterra, pero cuando éste creció y después de haber suspendido lenguas clásicas en Balliol College en Oxford, se hizo artista y volvió a vivir a Italia.

Enfermedad. De niña Elizabeth disfrutó de una buena salud pero a los quince años enfermó gravemente y a partir de entonces su salud sería siempre delicada. En la primavera de 1821 las tres hermanas Moulton Barrett, Elizabeth, Henrietta y Arabel, caen enfermas con dolores de cabeza y espasmos musculares. Sin saber por qué sus dos hermanas pronto se recuperan pero Elizabeth empeora. Sus padres no la dejan salir de casa pues había perdido a su hija Mary hacía siete años y no querían pensar en la posibilidad de que se repitiera la desgracia. Elizabeth sufría ataques tres veces al día, centrándose el dolor en el lado derecho del abdomen. Padecía también ataques de pánico y ansiedad hasta que su corazón se colapsaba por el agotamiento. Estos periodos de ansiedad relacionados también con la anorexia le provocaron trastornos hormonales. Para combatir su enfermedad le recetan láudano. 

Comenzó entonces un periodo de fobias que se centraron en el temor a la oscuridad. Paradójicamente, algún tiempo después, no podía resistir la luz y debía sentarse en la penumbra, leyendo con la luz de una lámpara.

Todas las excentricidades aumentaron con el paso del tiempo, sobre todo cuando se dio cuenta de que ya no era tan joven y que estaba perdiendo su atractivo físico. Le aterrorizaban los murciélagos, sufría agorafobia y no soportaba la idea de tener que dejar su casa, inquietudes que le provocaban una fuerte sensación de pánico. Su marido debía estar a su lado continuamente y sus fobias la hacían situarse en el centro de atención de su familia. También sentía miedo a las tormentas, frecuentes en la mansión de Hope End. Desde niña ya relacionaba las tormentas con los enfados de su padre y con la manera en la que éste trataba a su madre. Esto se reflejaría años más tarde en un poema que compuso a los veinte años, "The Tempest".

Elizabeth acrecentó sus deseos de ser el centro de atención con su enfermedad. La trasladaron al Spa Hotel en Gloucester, donde permanece cerca de un año con un tratamiento que consistía en unas duchas frías y vasos en el cuerpo para eliminar los excesos de humores. Pero estas medidas no sirvieron de nada y le recomiendan descanso. Los médicos afirmaron que su enfermedad era psicosomática. De todas maneras a partir de 1823 la crisis se fue disipando y se recobró, al menos aparentemente.

Durante el año 1837 su enfermedad se agudizó y fue tratada por el doctor William Chambers. Este fue el comienzo de la serie de enfermedades que padeció en el largo periodo de su invalidez. En 1838 sufrió una hemorragia pulmonar y se le recetó de nuevo láudano. Para entonces, Elizabeth era ya una inválida. Convaleciente, la envían a Torquay en busca de recuperación. Tras la muerte de dos de sus hermanos en 1840, Elizabeth desarrolló un gran terror a encontrarse con la gente y su círculo se redujo a la compañía de los más íntimos. En 1841 regresó a su casa en Londres, sin haberse recuperado totalmente de su invalidez. Allí volvió a confinarse en su habitación dedicándose únicamente a sus libros, sus cartas y su poesía. 

Tras su matrimonio y su traslado a Italia, su salud mejoró considerablemente pero no pudo superar su adicción al láudano.

Fallecimiento.

A partir de 1860 la salud de Elizabeth comenzó a deteriorarse cada vez más. En 1861 su enfermedad la debilitó por completo y falleció en los brazos de su esposo el 29 de junio de 1861 en Casa Guidi en Italia. Tenía cincuenta y cinco años. Su funeral se celebró el 1 de julio en Florencia. Su marido y su hijo Pen, de doce años, abandonaron la ciudad, que el padre no volvería a pisar jamás, y regresaron a Londres.

En Casa Guidi fue enterrado su famoso perro Flush, que había muerto en 1854. Elizabeth se encuentra enterrada en el cementerio protestante de Florencia.

Vocación literaria.

Elizabeth mostró un talento precoz impresionante y una inteligencia extraordinaria: a los cuatro años leía libros para adultos y de adolescente ya conocía a los clásicos. Desde muy niña devora todo lo que cae en sus manos, desde cuentos de hadas hasta libros de filosofía y, por descontado, literatura y aprende y traduce con facilidad griego, latín y hebreo. De su madre pudo haber heredado su interés por la filosofía y su padre pudo haber estimulado su talento permitiéndole aprender lenguas clásicas con el tutor de su hermano, animándola a leer los volúmenes de su biblioteca -le permitía el acceso a todos los libros excepto, por ejemplo, Tom Jones (1794) de Henry Fielding o Decline and Fall (1796) de Thomas Paine -escritos que podían corromperla- o costeando posteriormente la publicación de sus primeras obras. Antes de su primera enfermedad a los quince años, había leído a Tom Paine, Mary Wollstonecraft, Voltaire y a otros radicales. La traducción de la Iliada hecha por Pope la sumerge en el mundo mítico clásico griego y, como consecuencia, sus héroes comienzan a surgir como reales en su mente; Minerva era su deidad favorita.

Asimismo, desde muy joven Elizabeth mantiene relaciones de amistad, casi siempre epistolar, con estudiosos de las letras clásicas de edad muy avanzada o muy mayores que ella. Quizás surja aquí la figura del padre pero también la del deseado tutor propio que nunca tuvo. Cuando su hermano Bro cumplió los trece años y comenzó sus estudios con un tutor, Elizabeth quiso seguir sus pasos y trató de convencer a su familia de que ella también podía sacar provecho de las enseñanzas del tutor. Comenzó a atraer la atención de sus padres escribiendo poesía, como el poema a la Virtud que compuso cuando tan sólo tenía seis años. Su padre premió este trabajo entonces con diez chelines y le concedió el título de "Poeta laureada de Hope End". Años después, Elizabeth sería propuesta para ostentar esta distinción.

Desde que pudo asir una pluma, escribir fue para la joven Ba una necesidad. Desde muy pequeña compuso poemas o tragedias en verso tanto en francés como en inglés que representaban en el cuarto de los niños y que sus padres aplaudían con entusiasmo. A los catorce años, Elizabeth ya ambicionaba la gloria literaria.

Primeros escritos.

A los nueve años escribía obras de teatro en verso y tragedias en francés e inglés aún cuando estaba en la enseñanza básica. A los once años comenzó a escribir The Battle of Marathon, épica en cuatro libros que se publicó en 1820 de manera privada y que dedicó a su padre. Sólo le dedicaría un poema a su madre cuando tenía catorce años titulado "The Sorrow of the Muses", imitando el estilo de Homero, Pope y Byron, a los que parecía haber leído con avidez. En 1823 comenzó a trabajar en un poema que tituló "An Essay on Mind", al tiempo que componía poemas cortos y odas. No le interesaba en absoluto la vida doméstica y, según sus hermanos, era la persona más inútil para el hogar que habían conocido. En esta época se hizo amiga de un hombre de ochenta años, Sir Uvedale Price, un estudioso del griego que vivía  a unas veinte millas de su casona.

El 30 de junio de 1824 publica en el Globe Traveller, "Stanzas on the Death of Lord Byron" y dos años más tarde publicó anónimamente y con la ayuda económica de Mary Trepsack An Essay on Mind, with Other Poems. En este poema largo desarrolla un saber enciclopédico que atrae la atención de Hugh Stuart Boyd, un profesor ciego del vecindario y estudioso de los clásicos. 

Primeras obras. 

En 1825 se publicó en Literary Gazette lo que sería su primera aparición en la escena literaria, “The Rose and Zephyr”. Sir Uvedale Price publicaba en 1827 An Essay on the Modern Pronuntiation of the Greek and Latin Languages basado en la correspondencia mantenida con Elizabeth sobre métrica clásica. H. S. Boyd la invitó a visitarle y le mandaba comentarios sobre el poema y alguna de sus publicaciones. Boyd tenía cuarenta y siete años y durante un año se cartearon debido a la fobia social de Elizabeth que le impedía visitarlo personalmente y parece también que a la prohibición de su padre, que no veía bien estas visitas.

El 7 de octubre de 1826 moría su madre y Elizabeth se encerró en Hope End, rechazando todas las visitas durante ocho meses. Fue precisamente su amigo Boyd el que la ayudó escribiéndole numerosas cartas y enviándole textos griegos para que los estudiara y analizara. En lugar de asumir la administración de la casa y el cuidado de sus hermanos como se esperaría de una joven de su edad, Elizabeth comenzó a pensar en su futuro literario y decidió olvidar su pasado tormentoso. Empezó a visitar regularmente la casa de los Boyd, leía y progresaba en los autores griegos y su padre se sintió confortado ante la mejora de Elizabeth. El 20 de septiembre de 1830 afrontó su agorafobia permaneciendo durante unas semanas en casa de los Boyd pero en diciembre de ese mismo año moría su abuela, un fuerte golpe para la autora, ya que siempre había sido para ella una segunda madre.

La libertad de los esclavos afectó a la familia Barrett que en 1832 tuvo que vender la mansión de Hope End y trasladarse a una casa en Sidmouth, Devonshire. Elizabeth había atravesado un periodo difícil en el que su amistad con el profesor de griego se había resentido debido a los extraños comportamientos de la autora e incluso su propio padre se había alarmado ante la apariencia fantasmagórica de su hija, cada vez más delgada. La llegada a la nueva casa reconfortó a Elizabeth, que renovó su amistad con Boyd. En este nuevo lugar conoció al reverendo George Hunter, pastor de la Marsh Independent Chapel de Sidmouth, con el que conversaba sobre sus traducciones del griego y, sobre todo, sobre poesía. Es en este año cuando Elizabeth tradujo el Prometeo Encadenado de Esquilo (Prometheus Bound), que se publicaría de manera anónima en 1833. 

En 1835 la familia decide trasladarse a Londres, al 74 de Gloucester Place en el distrito de Marylebone, lugar donde también vivían otros esclavistas de las Indias Occidentales. En ese mismo año, uno de sus primos lejanos, John Kenyon, la invitó a una cena en la que iba a conocer al poeta Wordsworth. John le presentó a Mary Russell Mitford, autora de una serie de historias sobre la vida del campo (Our Village, 1819) y que Elizabeth admiraba profundamente. La presencia de Wordsworth, ya anciano, impresionó a nuestra autora. En esta época entró en contacto también con su futuro marido Robert Browning. Tras la lectura de Paracelsus (1835) de Browning se sintió animada a escribir en esta línea y en septiembre de 1836 publica "The Poet’s Vow" en New Monthly Magazine.