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Literaturas extranjeras



 
 
9. EL LIRISMO POÉTICO DIDÁCTICO DE 
ELIZABETH BARRETT BROWNING (1806-1861) 4/4
José Luis Caramés Lage, Universidad de Oviedo.
ISBN- 84-9714-082-6
 

Ámbito cultural de la autora. 

El período medio victoriano en el que se encontraría la mejor creación poética de nuestra autora culturalmente se basó en la Religión. La práctica religiosa se centraba en el Evangelismo, que hacía mucho hincapié en la moral y en una conducta de acuerdo con el ser cristiano. También aparecerán con fuerza los cuáqueros, anglicanos, metodistas y presbiterianos. Asimismo aparecían en el momento al que nos referimos personajes con gran influencia como T. H. Huxley, considerado agnóstico o judíos como Disraeli. 

Estos años del período victoriano se caracterizan por poseer una conciencia poco conformista con el orden establecido. De todas formas el aspecto religioso de esta etapa fue, poco a poco, vencido por movimientos racionalistas y científicos relacionados con la innovación técnica y con una sociedad con más facilidades y mucho más indulgente con las costumbres.

El Oxford Movement, por ejemplo, deseaba una iglesia racional que diese paso a un socialismo cristiano. Fue claramente un movimiento liberal dirigido por F. D. Maurice y Charles Kingsley, hijos de pastores que llegarían a obtener cátedras universitarias en Historia. El segundo fue también un novelista conocido (Alton Locke, 1850). Su propósito era social y su fervor religioso se oponía a las ideas de mejora material. Una mejor educación para la mujer, escuelas para adultos, Colleges para la clase obrera, es decir, una educación cristiana humanística en contra del liberalismo radical del momento. De todas formas, el liberalismo se opuso a las fuerzas poderosas del materialismo victoriano que envolvieron toda esta etapa.

Ámbito literario de la autora. 

El 28 de mayo de 1836 Elizabeth cena en casa de John Kenyon con el poeta laureado William Wordsworth y el escritor Walter Savage Landor. El 14 de febrero del año 1852 conoce a la autora francesa George Sand, por la que expresó su admiración. 

A pesar del prestigio indudable de la prosa victoriana con autores como Charles Dickens, las hermanas Brontë, Elizabeth Gaskell, George Eliot o William Thackeray, la poesía también disfrutó de una etapa de esplendor cuando han muerto ya los últimos románticos, como Byron, Shelley o Keats y los primeros, como Scott, habían derivado hacia la prosa. Alfred Tennyson sobresale como el poeta más importante de la etapa temprana victoriana con trabajos como Poems, Chiefly Lyrical (1830) o Poems in Two Volumes (1842), anticipando a los simbolistas franceses de finales de siglo. Destaca también In Memoriam (1850), elegía a su amigo Arthur Hallam y Maud (1853), exploración de la sicología de la violencia, completan la obra de quien marcaría sin duda las pautas de la poesía victoriana. El 27 de septiembre de 1855 Tennyson lee Maud a los Browning en compañía, también, de Dante Gabriel Rossetti.

A esta primera etapa victoriana a la que perteneció nuestra autora, se incluye también a su marido, Robert Barrett Browning, autor de Dramatic Lyrics (1842), una serie de monólogos dramáticos entre los que destacan "Porphyria's Lover", "Johannes Agricola in Meditation" o "My Last Duchess". Con la misma técnica de introducir de manera activa al lector en los diferentes procesos del juicio moral publicó otra colección de poemas Men and Women (1855). El reconocimiento le llegaría con Dramatis Personae (1864) y The Ring and The Book (1868-69).

Estilo. 

A Elizabeth Barrett se la ha acusado de utilizar extravagantes metáforas, rimas excéntricas, metro descompensado y un lenguaje poco femenino. En una palabra se le ha acusado de poeta sin gusto. También de escribir con temperatura clínica alta, casi con delirio. Pero lo cierto es que escribía con una extrema independencia forjada en su propio ser como autora de gran poder de innovación. 

Aurora Leigh constituye una búsqueda muy personal e imaginativa, una elegía de la muerte, además de un manifiesto público de la poesía. Los poetas deben rechazar el pasado y abrazar las realidades de la época en la que viven. Es un mensaje de compromiso con el mundo en el que vive el poeta. Se le ha comparado con el Paradise Lost de Milton pero desde la perspectiva de la mujer que también desea comer del Árbol. Esta obra ofrece un paradigma para estudiar su estilo: la narrativa de su obra dentro de un estilo discursivo.

En Sonnets from the Portuguese (1850) sus exclamaciones no tienen puntos, algo difícil de hacer desde una imprenta normal. Utiliza dos puntos suspensivos en vez de los tres tradicionales y emplea, además, el signo & para la palabra and (y).

Su estilo no es único pues en él se mezcla el sentido bucólico y sus idilios, el salmo, el habla de las musas y el habla de los puertos llenos de mercancías; el decir de los mercaderes y de las grandes odas, las convenciones más poéticas y el vocabulario musulmán o la lírica alejandrina.
Su estilo es una mezcla intelectual facilitada por su enorme conocimiento de las lenguas clásicas y modernas y de una visión poética que engloba el pasado y el futuro de las literaturas occidentales clásicas y modernas y un sinfín de referencias al mundo oriental que forma parte de la aventura romántica del siglo XIX pero, también, de la cultura adquirida por esta escritora.

Elizabeth Barrett utiliza el soneto como forma poética. Su interés es adaptar su voz lírica al soneto para, de esta manera, mostrar su deseo. En este punto la autora está rompiendo una forma poemática utilizada por los poetas masculinos más históricos, como fueron Petrarca, Dante, Shakespeare, Quevedo, Lope de Vega, etc. En sus sonetos no habla desde la posición de Laura o de Beatriz, puesto que ella se erige en protagonista del texto poético aventurando una suerte de autobiografía lírica. 

Además, en el soneto de composición masculina, lo que separa al amante de la amada es la distancia. Elizabeth sigue esta tradición utilizando su situación personal: la enfermedad que hace que se distancie de los demás. En el poeta masculino la distancia no desaparece, puede hacerse visual, pero la unión no es posible. En nuestra poeta, el distanciamiento va a depender del tacto, no de la vista, y puede o no romperse. De aquí que Elizabeth emplee el tropo de la distancia en los Sonetos teniendo en cuenta el tacto. En ella el espacio se eliminará a través del toque sensual y la unión de los amantes.

La respiración une a los amantes, lo mismo que las alturas, las profundidades, el ascender y descender y siempre el mayor obstáculo es la distancia que Dios ha puesto entre ellos. Para lograr acercarse el uno al otro habrá que asumir distintos papeles y estilos como son el del músico, el cantante de poemas, el bailarín, la cantante, etc. Los amantes deberán mirarse detrás de la máscara y al final la unión será posible. Por eso, en su estilo, las imágenes que nuestra poeta nos muestra tienen que ver con conceptos como la altura, la profundidad, la gratificación que vencerá a la frustración, la separación y el acercamiento. Es decir, un estilo en el que se celebrará al amor.

Riqueza de vocabulario. Si nos concentramos en Aurora Leigh, novela en verso blanco con grandes connotaciones épicas escrita en nueve libros (los mismos meses de gestación), llenos de ecos proféticos que recuerdan a la Biblia, Homero, Esquilo, Sófocles, Virgilio, Dante, Shakespeare, Milton, Byron, Madame Staël, George Sand o Charlotte Brontë, nos podremos dar cuenta de su gran riqueza de vocabulario basada, sobre todo, en su enorme capacidad para las lenguas clásicas y modernas: griego, latín, hebreo, italiano, francés e inglés. 

Al mismo tiempo, utilizó siempre de una manera dialéctica el lenguaje culto y el popular para, la mayoría de las veces, pedir una reconciliación entre el rico y el pobre o el hombre y la mujer. Además, aparecerá siempre un extenso léxico del área de la ética, del mundo religioso y del mundo social.

Se puede señalar también un extenso léxico que cruza el camino autobiográfico que va desde el mundo colonial de las plantaciones en Jamaica hasta la heroína moderna contestataria que puede aparecer en contextos tan dispares como el de los pueblos de la montaña o al lado de la catedral de Florencia o de la iglesia franciscana de Santa Croce con los monumentos funerarios de Miguel Ángel o Dante.

Semántica del vocabulario. Elizabeth Barrett va a utilizar el lenguaje del corazón después de razonar de forma exquisita sobre cualquier tema. Este lenguaje se entenderá como femenino y se empleará en la primera parte del período victoriano. Parte de un estilo discursivo que se irá abandonando en una lírica filosófica y conceptista. Se aproxima el léxico modernista que resulta económico y que nos desliza desde la narrativa hasta el monólogo dramático en todas sus complejidades. Es decir, del  sentimentalismo débil de la mujer escritora, reflejada en una semántica cargada en extremo de sentimentalismo se va a pasar a las oscuras posibilidades de un vocabulario y estilo llenos de intelectualismo que buscará la verdad en el sentimiento y en la realidad que se ofrece.

En Aurora Leigh el mundo exterior llega al interior. Se explora el espacio íntimo del corazón pero también los lugares del mundo que más tienen que ver con los seres humanos. El deseo de amor de Aurora corre parejo al deseo de ser reconocida como gran poeta. Aquí, de la restricción del soneto se va a pasar a la amplitud de la novela (en verso) que transgrede los límites del género, puesto que se llena de lo narrativo y de lo lírico. De aquí que todo el vocabulario que se utiliza se pregunta ¿qué es la mujer poeta? ¿cómo debe una mujer comprender el amor? ¿cómo se puede reconciliar la búsqueda del amor con la de ser una buena poeta? 

Análisis gramatical. Su gramática se corresponde con la vivacidad de su escritura. Esta vivacidad se vio afectada por la tuberculosis que sufrió en su niñez y con la anorexia nervosa que combate a base de láudano a lo largo de toda su vida. Es entonces una mezcla de prosa y verso, de intelecto y dolor que tan bien se reflejan en Sonnets from the Portuguese. Son estos sonetos una muestra de su concentración gramática y se puede decir que dentro de la literatura inglesa no habían sido escritos con la misma calidad desde los sonetos de Shakespeare. En su inspiración gramatical llega hasta Surrey y sus sonetos para acogerse a los sonidos y haceres de Petrarca, Wyatt, Sydney y Spencer. 

Pero nuestra poeta hace algo más: moderniza al soneto de amor cortesano haciéndolo ingenioso y más intelectual si esto es posible y erotiza la imagen femenina en una gramática que suena a amor antiguo, soneto cortesano y conceptismo en todas sus facetas.

Análisis de los textos más representativos. Sonnets from Portuguese se ha considerado uno de sus mejores trabajos poéticos. Es una obra nueva y poderosa que contiene términos universalmente válidos. El título alude a Camòens, el poeta portugués del siglo XVI y al apodo cariñoso con el que Robert Browning se dirigía a su esposa en alusión a sus rasgos morenos. En principio estos sonetos constituyen una expresión sincera de sus sentimientos emocionales y de sus experiencias. Contienen un movimiento espontáneo de amor privado que, en la época victoriana, se sale de lo normal. Sin embargo, algunos críticos señalan que no es su mejor obra pues resulta demasiado nueva y poderosa para tener conceptos válidos universalmente. Sea como fuere, la obra contiene un movimiento espontáneo de amor privado que en la época victoriana se sale de lo normal. Pero los poemas no parecen ser tan espontáneos, personales e íntimos. 

Este poema nos muestra a la autora siempre protagonista de sus escritos tal y como se sentía: pálida, temblándole las manos, con el corazón turbulento, llorando constantemente, sola. Todo ello se muestra para que el lector contemple su estado vital. Pero la historia que se extrae es la de la creación del mito de Robert Browning que puede salvar a la bella princesa durmiente o la enferma que resulta ser ella misma.

Barrett desea adaptar su voz al soneto con el propósito de acomodar su voz lírica femenina al deseo. Aquí la poeta rompe con una forma poemática tradicionalmente utilizada por poetas masculinos como Petrarca, Dante, Shakespeare, Quevedo o Lope de Vega.

Aurora Leigh se ha convertido en uno de los textos más importantes del siglo XIX desde la perspectiva de la crítica feminista. Para muchos estudiosos es un poema revolucionario en cuanto ataca al sentido patriarcal de una sociedad como la victoriana. Aurora Leigh nos habla de los pasos de transición de una heroína desde su niñez florentina hasta su matrimonio con su primo Romney. Aparece como la hija de un padre inglés y de una madre italiana a la que envían a Inglaterra a vivir con su tía a la muerte de sus padres cuando tiene sólo trece años. Su tía la educa a la manera convencional dirigiéndola hacia el matrimonio como una más de las jóvenes doncellas de la sociedad inglesa puritana. Cuando tiene veinte años rechaza esta idea y, aprovechando la herencia que le deja su tía al fallecer, se va a Londres. Su idea es llegar a ser poeta. 

Años más tarde y, después de haber sido reconocida en pequeños ambientes como poeta, Elizabeth se da cuenta que el socialismo cristiano no es suficiente para remediar la maldad social que se ha instaurado en una sociedad demoníaca. A partir de aquí, la obra se convierte en diálogos mantenidos acerca de la necesidad de unir el mundo espiritual y el material como remedios para las muchas, cada vez más, enfermedades sociales. Casa Guidi Windows y Poems Before Congress tratan directamente la lucha por la independencia italiana. 

Mundo psicológico de los personajes más representativos de su obra.

El mundo psicológico de sus personajes tiene un claro signo: sus criaturas son ella misma con muchas y diversas facetas de una personalidad riquísima en todo tipo de matices. De aquí que ella sea la diosa Cibeles que vela a Atis; Niobe que llora por sus hijos degollados por Apolo y Artemis; el río Arno que pasa por Florencia; el Ponte Vecchio de la misma ciudad o el Giotto, escultor del día y de la noche. 

Al mismo tiempo nos habla de la pasión mística por una ninfa invisible, algo común a ciertas clases de visionarios, algo que ella misma, recordando a Lord Byron, define como nympholepsy. 

Mundo externo de los personajes más representativos de su obra. El personaje interno y externo de su obra se preocupa por la restauración de las libertades cívicas del pueblo en una Italia convulsionada. Esto se puede ver en sus poemas "A Hope in Italy" o en "A Meditation in Tuscany", sobre la falta de libertad a consecuencia de la tiranía de los Medici en Florencia. 

Se ha dicho que Aurora Leigh es un poema revolucionario, un ataque al mundo patriarcal al hablar de resentimientos a través de sus personajes míticos, históricos y reales. Quizás sea una liberal un tanto conservadora en sus reflexiones acerca del mundo de la política y del sexo. Sea como fuere, Elizabeth ha sido una centralizadora de muchas experiencias femeninas durante el siglo XIX, algo que la hace exteriormente, al menos, una escritora comprometida con su mundo. 

Mundo simbólico de la autora. 

La lírica no es realmente el vehículo de la expresión espontánea de las emociones. Hay que buscar la lírica dramática más que el monólogo lírico puesto que no es posible el aislamiento poético. Se hace necesaria la relación entre los mundos privados y públicos, ya no llega el privado solamente. 
La lírica dramática se hace desde la relación entre el conocimiento y la experiencia pero con una visión escéptica puesto que ya no es posible el monólogo que subjetiviza el juicio, sino que se hace necesaria la participación de los hablantes dentro de un diálogo dialéctico que en nuestra autora surge en Sonnets from the Portuguese.

Todas sus imágenes tienen que ver con conceptos como de altura y profundidad; gratificación más que frustración; separación y acercamiento. Es la celebración chamánica del amor en un baile de acercamientos y alejamientos ritualísticos.

El mundo simbólico en la obra de Barrett lo domina todo. Domina el mundo masculino y el femenino. Aparece como base para encontrarnos con los valores filosóficos y políticos que la preocupan a lo largo de toda su obra. En ella surgirá constantemente la preocupación por la desintegración del mito cristiano, es decir, la pérdida de la Unidad en la religión cristiana. Sus símbolos son siempre medios para llegar al lector en blank verse y en múltiples imágenes de degradación y de explotación. 

Estas imágenes son como heridas de la Guerra de Crimea. Peores que las allí producidas pues las que se hacen a través del símbolo resultan físicas y simbólicas. La herida es un símbolo que representa siempre la sociedad del caído, de las prostitutas, de los pobres y del demonio social que crea un mundo infectado por los pecados del hombre y de la mujer. 

Elizabeth emplea tres colores: verde, rojo y blanco. El primero simboliza la serenidad de Aurora y la libertad que disfruta cuando se libera de la educación de su tía. El rojo y el blanco simbolizarán la dualidad que existe en el siglo XIX en cuanto a que, por una parte, la mujer es una criatura fragmentada, fracturada y, por el otro, la posibilidad de unión de estos fragmentos, retrato roto en trozos que señalan el rostro blanco y el traje rojo. Sus imágenes de fragmentación son símbolos claros de su pensamiento, que evoluciona hacia una idea de la mujer no realizada por las causas exógenas de una sociedad que obliga a realizar determinadas faenas.

Por otro lado, Barrett emplea el símbolo del pájaro que recorre toda su obra. La inocencia está implicada en esta imagen, en donde sobresale lo radiante, lo fresco, el nido de la mañana y el poder del ruiseñor que ya nos enseñó John Keats en su Oda.

Mundo ideológico de la autora. 

Las condiciones de la esclavitud y el abolicionismo, el matrimonio y sus encantos y desencantos, la maternidad deseada o la no querida, la pasión sexual y religiosa, la mujer perdida (la madre soltera) y la prostituta, el militarismo y el resurgir de los nacionalismos, véase el ejemplo de Italia en nuestra autora o la experiencia colonial (y Jamaica lo es), son las bases fundamentales de las ideas que envuelven toda la poesía de nuestra autora. Un ejemplo lo tenemos en el poema The Cry of the Children. 

Religión. Fue anglicana aunque utilizó la Monthly Repository (publicación unitaria) para manifestar su compromiso político. El ser humano debe ser Alfa y Omega, unidad que habrá que plasmar, en su caso, en el alma y en el texto literario. La virtud esencial del escritor será la de ser profeta, revelador del espíritu y del mundo que será capaz de transformar la revelación oral en romance pastoral o revelación escrita.

La visión del poeta será recuperar el habla profético rechazado por una sociedad demoníaca que ha cambiado los factores de convivencia social y espiritual. Es necesario volver a los valores que transcienden, al poeta oráculo que los venera en el santuario de la poesía. En este altar de Dios, el hombre, la cultura, la sociedad, el mundo secular deberán ser redimidos en una vocación de futuro que los una en un lenguaje de amor.

Este lenguaje simbólico es el que deberá recoger al poeta como testigo de un orden trascendente que conllevará, por parte del poeta, una línea de comportamiento moral superior o, si se quiere, religioso. Elizabeth parece querer construir una nueva Jerusalén.

Naturaleza. En el año 1857, The Westminster Review alabó la elaboración de Aurora Leigh como una obra de una intelectual que ha digerido lo estudiado y que posee una muy aguda observación de la vida. 

En este punto se podía hablar de la fascinación erótica que supone para nuestra artista el pecho. Se plasma una especie de simbolismo e imaginería mamocéntrica llena de posibilidades de una nutrición que es vista como algo lleno de cualidades casi místicas. Surge la conexión entre la madre Naturaleza y la madre que nutre al hijo en unos pechos y una alimentación que, al mismo tiempo, atrae y repele como si se tratase de una especie de deificación de lo materno y de una degradación de la mujer. Esto se puede ver en el poema Lord Walter´s Wife.

Sociedad. Los poemas sobre la esclavitud comparten visiones distintas según el poeta que los escribe. Se trata de hacer una llamada a la humanidad, de convertir al cristianismo a la mujer esclava o, como hace Elizabeth, escribir sobre la mujer que se escapa de la plantación después de haber dado a luz a un niño demasiado blanco y, por ello, haberlo matado en su locura (producto de las relaciones obligadas o no con el amo blanco). 

Elizabeth satirizó en Aurora Leigh la visión de la autoría literaria de la mujer a la que se veía como un producto de la percepción femenina llena de trivialidades y manierismos, asentados en un juicio producto de una mirada superficial y demasiado rápida. Para nuestra autora el poema debe contener cierta ambición profesional exigida para que el producto sea bueno. La poeta debe ser capaz de generalizar y no escribir sobre los sentimientos que producen los efectos de la industria o de la esclavitud. La poeta tiene que lograr la capacidad de abstraer el pensamiento y de analizar sistemáticamente. La poeta, para Barrett, debe lograr apoyar su conciencia social y cultural, que ya ha sido abstraída y analizada, a través del lenguaje del corazón. Esta sería la diferencia con el lenguaje de la razón del hombre.

Se puede decir que Elizabeth perteneció a un tipo de autoras comprometidas socialmente. Fue una de las personas que pudo expresarse a través de la Monthly Repository, publicación unitaria y utilitaria que se dedicó a la política. Su posibilidad de participar en el periódico fue debida a su amistad con el editor, Richard Hengist Horne y a uno de sus colaboradores, Robert Browning.
La preocupación social de Elizabeth proviene de una fuente distinta a la de otras autoras del momento, salvo el caso de Chistina Rossetti. En Aurora Leigh se alude al The Improvisatrice (1824) de L. E. L. Esta autora muere misteriosa y trágicamente en el año 1838 en el Oeste de África después de contraer matrimonio. Elizabeth la denomina precursora de sus ideas políticas. 
El cuerpo de la mujer se va a comparar, como depósito de todas las virtudes, a la nación-estado. Esto lo hace Elizabeth Barrett con Italia a la que considera la madre que debe ser liberada de la tiranía opresora del padre. Es la fascinación que ejerce la idea de una mujer ejerciendo poder al estilo de Juana de Arco y que, en ese momento, se centra en la Reina Victoria. Surge la idea del imperio que se extiende desde el eurocentrismo al que se le combate desde poetas, como la indo-angla Toru Dutt que busca su identidad individual y nacional aún conociendo los idiomas francés e inglés.

Concepto de Hombre y Mujer y sus relaciones. Durante su juventud Elizabeth se preocupó del papel de la mujer en su sociedad. El matrimonio va a suponer un tema interesante por la repercusión que contiene. Durante el siglo XIX la mujer va perdiendo identidad legal dentro del matrimonio hasta llegar a la Divorce Act en el año 1857. Esto lo podemos ver en Aurora Leigh en donde se desarrollan ideas de traición con respecto al marido. Es éste un momento en el que se ataca a la prostitución como una defensa hipócrita de lo que está sucediendo realmente en la sociedad, esto es, el empobrecimiento de las clases más humildes y, en ellas, el de la mujer, que debe buscar sustento de cualquier forma. Las Contagious Diseases Acts aparecen durante la década de los año 1860, por medio de las cuales una mujer sospechosa de trabajar en las calles podía ir a la cárcel. Elizabeth fue sufragista y, por ello, castigada por una prensa conservadora.
La mujer poeta del período victoriano pertenece a un sistema cultural en el que se celebran las pasiones. Podemos verlo en el caso que nos ocupa en casi toda la obra de Elizabeth pero, sobre todo, en los cuarenta y cuatro sonetos que escribe durante su noviazgo con Robert Browning y que tituló Sonnets from the Portuguese, en donde la pasión, la devoción y la gratitud se muestran de una manera palpable.
 


BIBLIOGRAFÍA