| Ámbito
cultural de la autora.
El período
medio victoriano en el que se encontraría la mejor creación
poética de nuestra autora culturalmente se basó en la Religión.
La práctica religiosa se centraba en el Evangelismo, que hacía
mucho hincapié en la moral y en una conducta de acuerdo con el ser
cristiano. También aparecerán con fuerza los cuáqueros,
anglicanos, metodistas y presbiterianos. Asimismo aparecían en el
momento al que nos referimos personajes con gran influencia como T. H.
Huxley, considerado agnóstico o judíos como Disraeli.
Estos años
del período victoriano se caracterizan por poseer una conciencia
poco conformista con el orden establecido. De todas formas el aspecto religioso
de esta etapa fue, poco a poco, vencido por movimientos racionalistas y
científicos relacionados con la innovación técnica
y con una sociedad con más facilidades y mucho más indulgente
con las costumbres.
El Oxford Movement,
por ejemplo, deseaba una iglesia racional que diese paso a un socialismo
cristiano. Fue claramente un movimiento liberal dirigido por F. D. Maurice
y Charles Kingsley, hijos de pastores que llegarían a obtener cátedras
universitarias en Historia. El segundo fue también un novelista
conocido (Alton Locke, 1850). Su propósito era social y su
fervor religioso se oponía a las ideas de mejora material. Una mejor
educación para la mujer, escuelas para adultos, Colleges para
la clase obrera, es decir, una educación cristiana humanística
en contra del liberalismo radical del momento. De todas formas, el liberalismo
se opuso a las fuerzas poderosas del materialismo victoriano que envolvieron
toda esta etapa.
Ámbito
literario de la autora.
El 28 de mayo de
1836 Elizabeth cena en casa de John Kenyon con el poeta laureado William
Wordsworth y el escritor Walter Savage Landor. El 14 de febrero del año
1852 conoce a la autora francesa George Sand, por la que expresó
su admiración.
A pesar del prestigio
indudable de la prosa victoriana con autores como Charles Dickens, las
hermanas Brontë, Elizabeth Gaskell, George Eliot o William Thackeray,
la poesía también disfrutó de una etapa de esplendor
cuando han muerto ya los últimos románticos, como Byron,
Shelley o Keats y los primeros, como Scott, habían derivado hacia
la prosa. Alfred Tennyson sobresale como el poeta más importante
de la etapa temprana victoriana con trabajos como Poems, Chiefly Lyrical
(1830) o Poems in Two Volumes (1842), anticipando a los simbolistas
franceses de finales de siglo. Destaca también In Memoriam (1850),
elegía a su amigo Arthur Hallam y Maud (1853), exploración
de la sicología de la violencia, completan la obra de quien marcaría
sin duda las pautas de la poesía victoriana. El 27 de septiembre
de 1855 Tennyson lee Maud a los Browning en compañía, también,
de Dante Gabriel Rossetti.
A esta primera etapa
victoriana a la que perteneció nuestra autora, se incluye también
a su marido, Robert Barrett Browning, autor de Dramatic Lyrics (1842),
una serie de monólogos dramáticos entre los que destacan
"Porphyria's Lover", "Johannes Agricola in Meditation" o "My Last Duchess".
Con la misma técnica de introducir de manera activa al lector en
los diferentes procesos del juicio moral publicó otra colección
de poemas Men and Women (1855). El reconocimiento le llegaría
con Dramatis Personae (1864) y The Ring and The Book (1868-69).
Estilo.
A Elizabeth Barrett
se la ha acusado de utilizar extravagantes metáforas, rimas excéntricas,
metro descompensado y un lenguaje poco femenino. En una palabra se le ha
acusado de poeta sin gusto. También de escribir con temperatura
clínica alta, casi con delirio. Pero lo cierto es que escribía
con una extrema independencia forjada en su propio ser como autora de gran
poder de innovación.
Aurora Leigh
constituye una búsqueda muy personal e imaginativa, una elegía
de la muerte, además de un manifiesto público de la poesía.
Los poetas deben rechazar el pasado y abrazar las realidades de la época
en la que viven. Es un mensaje de compromiso con el mundo en el que vive
el poeta. Se le ha comparado con el Paradise Lost de Milton pero
desde la perspectiva de la mujer que también desea comer del Árbol.
Esta obra ofrece un paradigma para estudiar su estilo: la narrativa de
su obra dentro de un estilo discursivo.
En Sonnets from
the Portuguese (1850) sus exclamaciones no tienen puntos, algo difícil
de hacer desde una imprenta normal. Utiliza dos puntos suspensivos en vez
de los tres tradicionales y emplea, además, el signo & para
la palabra and (y).
Su estilo no es
único pues en él se mezcla el sentido bucólico y sus
idilios, el salmo, el habla de las musas y el habla de los puertos llenos
de mercancías; el decir de los mercaderes y de las grandes odas,
las convenciones más poéticas y el vocabulario musulmán
o la lírica alejandrina.
Su estilo es una
mezcla intelectual facilitada por su enorme conocimiento de las lenguas
clásicas y modernas y de una visión poética que engloba
el pasado y el futuro de las literaturas occidentales clásicas y
modernas y un sinfín de referencias al mundo oriental que forma
parte de la aventura romántica del siglo XIX pero, también,
de la cultura adquirida por esta escritora.
Elizabeth Barrett
utiliza el soneto como forma poética. Su interés es adaptar
su voz lírica al soneto para, de esta manera, mostrar su deseo.
En este punto la autora está rompiendo una forma poemática
utilizada por los poetas masculinos más históricos, como
fueron Petrarca, Dante, Shakespeare, Quevedo, Lope de Vega, etc. En sus
sonetos no habla desde la posición de Laura o de Beatriz, puesto
que ella se erige en protagonista del texto poético aventurando
una suerte de autobiografía lírica.
Además, en
el soneto de composición masculina, lo que separa al amante de la
amada es la distancia. Elizabeth sigue esta tradición utilizando
su situación personal: la enfermedad que hace que se distancie de
los demás. En el poeta masculino la distancia no desaparece, puede
hacerse visual, pero la unión no es posible. En nuestra poeta, el
distanciamiento va a depender del tacto, no de la vista, y puede o no romperse.
De aquí que Elizabeth emplee el tropo de la distancia en los Sonetos
teniendo en cuenta el tacto. En ella el espacio se eliminará a través
del toque sensual y la unión de los amantes.
La respiración
une a los amantes, lo mismo que las alturas, las profundidades, el ascender
y descender y siempre el mayor obstáculo es la distancia que Dios
ha puesto entre ellos. Para lograr acercarse el uno al otro habrá
que asumir distintos papeles y estilos como son el del músico, el
cantante de poemas, el bailarín, la cantante, etc. Los amantes deberán
mirarse detrás de la máscara y al final la unión será
posible. Por eso, en su estilo, las imágenes que nuestra poeta nos
muestra tienen que ver con conceptos como la altura, la profundidad, la
gratificación que vencerá a la frustración, la separación
y el acercamiento. Es decir, un estilo en el que se celebrará al
amor.
Riqueza de vocabulario.
Si nos concentramos en Aurora Leigh, novela en verso blanco
con grandes connotaciones épicas escrita en nueve libros (los mismos
meses de gestación), llenos de ecos proféticos que recuerdan
a la Biblia, Homero, Esquilo, Sófocles, Virgilio, Dante, Shakespeare,
Milton, Byron, Madame Staël, George Sand o Charlotte Brontë,
nos podremos dar cuenta de su gran riqueza de vocabulario basada, sobre
todo, en su enorme capacidad para las lenguas clásicas y modernas:
griego, latín, hebreo, italiano, francés e inglés.
Al mismo tiempo,
utilizó siempre de una manera dialéctica el lenguaje culto
y el popular para, la mayoría de las veces, pedir una reconciliación
entre el rico y el pobre o el hombre y la mujer. Además, aparecerá
siempre un extenso léxico del área de la ética, del
mundo religioso y del mundo social.
Se puede señalar
también un extenso léxico que cruza el camino autobiográfico
que va desde el mundo colonial de las plantaciones en Jamaica hasta la
heroína moderna contestataria que puede aparecer en contextos tan
dispares como el de los pueblos de la montaña o al lado de la catedral
de Florencia o de la iglesia franciscana de Santa Croce con los monumentos
funerarios de Miguel Ángel o Dante.
Semántica
del vocabulario. Elizabeth Barrett va a utilizar el lenguaje del corazón
después de razonar de forma exquisita sobre cualquier tema. Este
lenguaje se entenderá como femenino y se empleará en la primera
parte del período victoriano. Parte de un estilo discursivo que
se irá abandonando en una lírica filosófica y conceptista.
Se aproxima el léxico modernista que resulta económico y
que nos desliza desde la narrativa hasta el monólogo dramático
en todas sus complejidades. Es decir, del sentimentalismo débil
de la mujer escritora, reflejada en una semántica cargada en extremo
de sentimentalismo se va a pasar a las oscuras posibilidades de un vocabulario
y estilo llenos de intelectualismo que buscará la verdad en el sentimiento
y en la realidad que se ofrece.
En Aurora Leigh
el mundo exterior llega al interior. Se explora el espacio íntimo
del corazón pero también los lugares del mundo que más
tienen que ver con los seres humanos. El deseo de amor de Aurora corre
parejo al deseo de ser reconocida como gran poeta. Aquí, de la restricción
del soneto se va a pasar a la amplitud de la novela (en verso) que transgrede
los límites del género, puesto que se llena de lo narrativo
y de lo lírico. De aquí que todo el vocabulario que se utiliza
se pregunta ¿qué es la mujer poeta? ¿cómo debe
una mujer comprender el amor? ¿cómo se puede reconciliar
la búsqueda del amor con la de ser una buena poeta?
Análisis
gramatical. Su gramática se corresponde con la vivacidad de
su escritura. Esta vivacidad se vio afectada por la tuberculosis que sufrió
en su niñez y con la anorexia nervosa que combate a base
de láudano a lo largo de toda su vida. Es entonces una mezcla de
prosa y verso, de intelecto y dolor que tan bien se reflejan en Sonnets
from the Portuguese. Son estos sonetos una muestra de su concentración
gramática y se puede decir que dentro de la literatura inglesa no
habían sido escritos con la misma calidad desde los sonetos de Shakespeare.
En su inspiración gramatical llega hasta Surrey y sus sonetos para
acogerse a los sonidos y haceres de Petrarca, Wyatt, Sydney y Spencer.
Pero nuestra poeta
hace algo más: moderniza al soneto de amor cortesano haciéndolo
ingenioso y más intelectual si esto es posible y erotiza la imagen
femenina en una gramática que suena a amor antiguo, soneto cortesano
y conceptismo en todas sus facetas.
Análisis
de los textos más representativos. Sonnets from Portuguese
se ha considerado uno de sus mejores trabajos poéticos. Es una obra
nueva y poderosa que contiene términos universalmente válidos.
El título alude a Camòens, el poeta portugués del
siglo XVI y al apodo cariñoso con el que Robert Browning se dirigía
a su esposa en alusión a sus rasgos morenos. En principio estos
sonetos constituyen una expresión sincera de sus sentimientos emocionales
y de sus experiencias. Contienen un movimiento espontáneo de amor
privado que, en la época victoriana, se sale de lo normal. Sin embargo,
algunos críticos señalan que no es su mejor obra pues resulta
demasiado nueva y poderosa para tener conceptos válidos universalmente.
Sea como fuere, la obra contiene un movimiento espontáneo de amor
privado que en la época victoriana se sale de lo normal. Pero los
poemas no parecen ser tan espontáneos, personales e íntimos.
Este poema nos muestra
a la autora siempre protagonista de sus escritos tal y como se sentía:
pálida, temblándole las manos, con el corazón turbulento,
llorando constantemente, sola. Todo ello se muestra para que el lector
contemple su estado vital. Pero la historia que se extrae es la de la creación
del mito de Robert Browning que puede salvar a la bella princesa durmiente
o la enferma que resulta ser ella misma.
Barrett desea adaptar
su voz al soneto con el propósito de acomodar su voz lírica
femenina al deseo. Aquí la poeta rompe con una forma poemática
tradicionalmente utilizada por poetas masculinos como Petrarca, Dante,
Shakespeare, Quevedo o Lope de Vega.
Aurora Leigh
se ha convertido en uno de los textos más importantes del siglo
XIX desde la perspectiva de la crítica feminista. Para muchos estudiosos
es un poema revolucionario en cuanto ataca al sentido patriarcal de una
sociedad como la victoriana. Aurora Leigh nos habla de los pasos
de transición de una heroína desde su niñez florentina
hasta su matrimonio con su primo Romney. Aparece como la hija de un padre
inglés y de una madre italiana a la que envían a Inglaterra
a vivir con su tía a la muerte de sus padres cuando tiene sólo
trece años. Su tía la educa a la manera convencional dirigiéndola
hacia el matrimonio como una más de las jóvenes doncellas
de la sociedad inglesa puritana. Cuando tiene veinte años rechaza
esta idea y, aprovechando la herencia que le deja su tía al fallecer,
se va a Londres. Su idea es llegar a ser poeta.
Años más
tarde y, después de haber sido reconocida en pequeños ambientes
como poeta, Elizabeth se da cuenta que el socialismo cristiano no es suficiente
para remediar la maldad social que se ha instaurado en una sociedad demoníaca.
A partir de aquí, la obra se convierte en diálogos mantenidos
acerca de la necesidad de unir el mundo espiritual y el material como remedios
para las muchas, cada vez más, enfermedades sociales. Casa Guidi
Windows y Poems Before Congress tratan directamente la lucha por la
independencia italiana.
Mundo psicológico
de los personajes más representativos de su obra.
El mundo psicológico
de sus personajes tiene un claro signo: sus criaturas son ella misma con
muchas y diversas facetas de una personalidad riquísima en todo
tipo de matices. De aquí que ella sea la diosa Cibeles que vela
a Atis; Niobe que llora por sus hijos degollados por Apolo y Artemis; el
río Arno que pasa por Florencia; el Ponte Vecchio de la misma ciudad
o el Giotto, escultor del día y de la noche.
Al mismo tiempo
nos habla de la pasión mística por una ninfa invisible, algo
común a ciertas clases de visionarios, algo que ella misma, recordando
a Lord Byron, define como nympholepsy.
Mundo externo de
los personajes más representativos de su obra. El personaje interno
y externo de su obra se preocupa por la restauración de las libertades
cívicas del pueblo en una Italia convulsionada. Esto se puede ver
en sus poemas "A Hope in Italy" o en "A Meditation in Tuscany", sobre la
falta de libertad a consecuencia de la tiranía de los Medici en
Florencia.
Se ha dicho que
Aurora Leigh es un poema revolucionario, un ataque al mundo patriarcal
al hablar de resentimientos a través de sus personajes míticos,
históricos y reales. Quizás sea una liberal un tanto conservadora
en sus reflexiones acerca del mundo de la política y del sexo. Sea
como fuere, Elizabeth ha sido una centralizadora de muchas experiencias
femeninas durante el siglo XIX, algo que la hace exteriormente, al menos,
una escritora comprometida con su mundo.
Mundo simbólico
de la autora.
La lírica
no es realmente el vehículo de la expresión espontánea
de las emociones. Hay que buscar la lírica dramática más
que el monólogo lírico puesto que no es posible el aislamiento
poético. Se hace necesaria la relación entre los mundos privados
y públicos, ya no llega el privado solamente.
La lírica
dramática se hace desde la relación entre el conocimiento
y la experiencia pero con una visión escéptica puesto que
ya no es posible el monólogo que subjetiviza el juicio, sino que
se hace necesaria la participación de los hablantes dentro de un
diálogo dialéctico que en nuestra autora surge en Sonnets
from the Portuguese.
Todas sus imágenes
tienen que ver con conceptos como de altura y profundidad; gratificación
más que frustración; separación y acercamiento. Es
la celebración chamánica del amor en un baile de acercamientos
y alejamientos ritualísticos.
El mundo simbólico
en la obra de Barrett lo domina todo. Domina el mundo masculino y el femenino.
Aparece como base para encontrarnos con los valores filosóficos
y políticos que la preocupan a lo largo de toda su obra. En ella
surgirá constantemente la preocupación por la desintegración
del mito cristiano, es decir, la pérdida de la Unidad en la religión
cristiana. Sus símbolos son siempre medios para llegar al lector
en blank verse y en múltiples imágenes de degradación
y de explotación.
Estas imágenes
son como heridas de la Guerra de Crimea. Peores que las allí producidas
pues las que se hacen a través del símbolo resultan físicas
y simbólicas. La herida es un símbolo que representa siempre
la sociedad del caído, de las prostitutas, de los pobres y del demonio
social que crea un mundo infectado por los pecados del hombre y de la mujer.
Elizabeth emplea
tres colores: verde, rojo y blanco. El primero simboliza la serenidad de
Aurora y la libertad que disfruta cuando se libera de la educación
de su tía. El rojo y el blanco simbolizarán la dualidad que
existe en el siglo XIX en cuanto a que, por una parte, la mujer es una
criatura fragmentada, fracturada y, por el otro, la posibilidad de unión
de estos fragmentos, retrato roto en trozos que señalan el rostro
blanco y el traje rojo. Sus imágenes de fragmentación son
símbolos claros de su pensamiento, que evoluciona hacia una idea
de la mujer no realizada por las causas exógenas de una sociedad
que obliga a realizar determinadas faenas.
Por otro lado, Barrett
emplea el símbolo del pájaro que recorre toda su obra. La
inocencia está implicada en esta imagen, en donde sobresale lo radiante,
lo fresco, el nido de la mañana y el poder del ruiseñor que
ya nos enseñó John Keats en su Oda.
Mundo ideológico
de la autora.
Las condiciones
de la esclavitud y el abolicionismo, el matrimonio y sus encantos y desencantos,
la maternidad deseada o la no querida, la pasión sexual y religiosa,
la mujer perdida (la madre soltera) y la prostituta, el militarismo y el
resurgir de los nacionalismos, véase el ejemplo de Italia en nuestra
autora o la experiencia colonial (y Jamaica lo es), son las bases fundamentales
de las ideas que envuelven toda la poesía de nuestra autora. Un
ejemplo lo tenemos en el poema The Cry of the Children.
Religión.
Fue anglicana aunque utilizó la Monthly Repository (publicación
unitaria) para manifestar su compromiso político. El ser humano
debe ser Alfa y Omega, unidad que habrá que plasmar, en su caso,
en el alma y en el texto literario. La virtud esencial del escritor será
la de ser profeta, revelador del espíritu y del mundo que será
capaz de transformar la revelación oral en romance pastoral o revelación
escrita.
La visión
del poeta será recuperar el habla profético rechazado por
una sociedad demoníaca que ha cambiado los factores de convivencia
social y espiritual. Es necesario volver a los valores que transcienden,
al poeta oráculo que los venera en el santuario de la poesía.
En este altar de Dios, el hombre, la cultura, la sociedad, el mundo secular
deberán ser redimidos en una vocación de futuro que los una
en un lenguaje de amor.
Este lenguaje simbólico
es el que deberá recoger al poeta como testigo de un orden trascendente
que conllevará, por parte del poeta, una línea de comportamiento
moral superior o, si se quiere, religioso. Elizabeth parece querer construir
una nueva Jerusalén.
Naturaleza.
En el año 1857, The Westminster Review alabó la elaboración
de Aurora Leigh como una obra de una intelectual que ha digerido
lo estudiado y que posee una muy aguda observación de la vida.
En este punto se
podía hablar de la fascinación erótica que supone
para nuestra artista el pecho. Se plasma una especie de simbolismo e imaginería
mamocéntrica llena de posibilidades de una nutrición que
es vista como algo lleno de cualidades casi místicas. Surge la conexión
entre la madre Naturaleza y la madre que nutre al hijo en unos pechos y
una alimentación que, al mismo tiempo, atrae y repele como si se
tratase de una especie de deificación de lo materno y de una degradación
de la mujer. Esto se puede ver en el poema Lord Walter´s Wife.
Sociedad.
Los poemas sobre la esclavitud comparten visiones distintas según
el poeta que los escribe. Se trata de hacer una llamada a la humanidad,
de convertir al cristianismo a la mujer esclava o, como hace Elizabeth,
escribir sobre la mujer que se escapa de la plantación después
de haber dado a luz a un niño demasiado blanco y, por ello, haberlo
matado en su locura (producto de las relaciones obligadas o no con el amo
blanco).
Elizabeth satirizó
en Aurora Leigh la visión de la autoría literaria
de la mujer a la que se veía como un producto de la percepción
femenina llena de trivialidades y manierismos, asentados en un juicio producto
de una mirada superficial y demasiado rápida. Para nuestra autora
el poema debe contener cierta ambición profesional exigida para
que el producto sea bueno. La poeta debe ser capaz de generalizar y no
escribir sobre los sentimientos que producen los efectos de la industria
o de la esclavitud. La poeta tiene que lograr la capacidad de abstraer
el pensamiento y de analizar sistemáticamente. La poeta, para Barrett,
debe lograr apoyar su conciencia social y cultural, que ya ha sido abstraída
y analizada, a través del lenguaje del corazón. Esta sería
la diferencia con el lenguaje de la razón del hombre.
Se puede decir que
Elizabeth perteneció a un tipo de autoras comprometidas socialmente.
Fue una de las personas que pudo expresarse a través de la Monthly
Repository, publicación unitaria y utilitaria que se dedicó
a la política. Su posibilidad de participar en el periódico
fue debida a su amistad con el editor, Richard Hengist Horne y a uno de
sus colaboradores, Robert Browning.
La preocupación
social de Elizabeth proviene de una fuente distinta a la de otras autoras
del momento, salvo el caso de Chistina Rossetti. En Aurora Leigh
se alude al The Improvisatrice (1824) de L. E. L. Esta autora muere
misteriosa y trágicamente en el año 1838 en el Oeste de África
después de contraer matrimonio. Elizabeth la denomina precursora
de sus ideas políticas.
El cuerpo de la
mujer se va a comparar, como depósito de todas las virtudes, a la
nación-estado. Esto lo hace Elizabeth Barrett con Italia a la que
considera la madre que debe ser liberada de la tiranía opresora
del padre. Es la fascinación que ejerce la idea de una mujer ejerciendo
poder al estilo de Juana de Arco y que, en ese momento, se centra en la
Reina Victoria. Surge la idea del imperio que se extiende desde el eurocentrismo
al que se le combate desde poetas, como la indo-angla Toru Dutt que busca
su identidad individual y nacional aún conociendo los idiomas francés
e inglés.
Concepto de Hombre
y Mujer y sus relaciones. Durante su juventud Elizabeth se preocupó
del papel de la mujer en su sociedad. El matrimonio va a suponer un tema
interesante por la repercusión que contiene. Durante el siglo XIX
la mujer va perdiendo identidad legal dentro del matrimonio hasta llegar
a la Divorce Act en el año 1857. Esto lo podemos ver en Aurora
Leigh en donde se desarrollan ideas de traición con respecto
al marido. Es éste un momento en el que se ataca a la prostitución
como una defensa hipócrita de lo que está sucediendo realmente
en la sociedad, esto es, el empobrecimiento de las clases más humildes
y, en ellas, el de la mujer, que debe buscar sustento de cualquier forma.
Las Contagious Diseases Acts aparecen durante la década de
los año 1860, por medio de las cuales una mujer sospechosa de trabajar
en las calles podía ir a la cárcel. Elizabeth fue sufragista
y, por ello, castigada por una prensa conservadora.
La mujer poeta
del período victoriano pertenece a un sistema cultural en el que
se celebran las pasiones. Podemos verlo en el caso que nos ocupa en casi
toda la obra de Elizabeth pero, sobre todo, en los cuarenta y cuatro sonetos
que escribe durante su noviazgo con Robert Browning y que tituló
Sonnets from the Portuguese, en donde la pasión, la devoción
y la gratitud se muestran de una manera palpable.
BIBLIOGRAFÍA

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