| Al-Andalus
fue una sociedad que irradió una personalidad propia tanto para
Occidente como para Oriente. Situada en tierra de encuentros, de cruces
culturales y fecundos mestizajes, Al-Andalus fue olvidada, después
de su esplendor, tanto por Europa como por el universo musulmán,
como una bella leyenda que no hubiera pertenecido a ninguno de los dos
mundos.
Almería musulmana.
Almería es una ciudad de creación musulmana.La fundación
de la ciudad en el año 995 por el califa Abderrahman III, comenzó
por la construcción de la fortaleza de la Alcazaba y el amurallamiento
del recinto habitado, la medina.
Vista de la Alcazaba.
Puerta de la Justicia.
VIDA COTIDIANA
Al-Andalus avanzada y culta. Forjó un nuevo
tipo de sociedad urbana muy estructurada, al tiempo que revolucionó
las tareas del campo, vitalizando la agricultura, y aportando nuevos métodos
de cultivo y un sinfín de especies agropecuarias.

El núcleo urbano era la medina, de trazado apretado y
denso, que, a su vez, se organizaba en dos zonas: la comercial y la vecinal.
El zoco era un lugar de encuentro, en el que, en medio de un
frenético deambular, se sucedían las más diversas
transacciones, y también las más insospechadas intrigas.
Los oficios y los puestos se extendían por áreas especializadas,
en las que se podían hallar las más variadas mercancías.
Desde especias y perfumes hasta hortalizas y frutas, carne, tejidos, orfebrería
y cerámica.
La mezquita era también un lugar frecuentado, no sólo
para efectuar la oración comunitaria, sino para convocar distintas
reuniones de tipo social y vecinal, o simplemente para estudiar con un
poco de sosiego, o escapar a los calores estivales entre la umbría
del bosque de columnas.
La vida doméstica se desarrollaba fuera del recinto comercial,
en los barrios fortificados de la medina que, para mayor seguridad, se
cerraba de noche mediante dos puertas y estaba vigilada.
Las viviendas, austeras y sobrias en su exterior, podían
ser muy lujosas en su interior y, en cualquier caso, eran un refugio de
paz y confort, muy por encima de lo habitual por entonces en otros lugares
del resto de Europa.
Organizadas todas en torno a un patio -si la familia se lo podía
permitir, en él se ubicaba una alberca o, cuando menos, un pozo-
las alcobas, salones y la cocina se abrían a este espacio y se distribuían
también en torno a la galería superior. El mobiliario era
sencillo, apenas unos arcones, una mesa baja de taracea, y algunos altillos
y hornacinas en los que depositar un libro o algún adorno de marfil.
De dar calidez al entorno se encargaban las esteras y alfombras tupidas
de lana, unos mullidos almohadones de seda o lana bordada y un buen brasero.
En la cocina, esta refinada mujer se hacía virtuosa, y
se esmeraba preparando riquísimos alfajores y pestiños, albóndigas
con comino, gachas de carne y sémola, cuscús, empanadas de
guisantes y merluza, pescado al cilantro verde o berenjenas rellenas.
Conclusión
Los que desconocían la temática se sorprenderán
de la longitud de estos comentarios sobre la civilización islámica
de Al Andalus, y el erudito o el académico se lamentará de
su brevedad. No quisiéramos concluir sin dejar de mencionar unas
palabras que el escritor español Juan Goytisolo compuso para el
prólogo de la obra "La arquitectura del Islam occidental"
(Lunwerg):
«Digámoslo bien alto: el complejo de inferioridad acerca
del retraso histórico y nuestro pasado árabe ha perdido su
razón de ser. En la Europa Comunitaria a la que nos hemos incorporado,
nuestra diferencia no ha de ser ya un recordatorio penoso ni causa de frustración:
la huella musulmana en nuestro suelo, visible en todos sus ámbitos,
es expresión al contrario de una riqueza y originalidad únicas.
Ningún país europeo cuenta con un patrimonio como el legado
de Al Andalus y ello no redunda en mengua de nuestro europeísmo.
Somos europeos distintos, europeos en más.
El extraordinario patrimonio artístico y cultural de Al Andalus
formó parte durante centurias del mundo occidental antes de ser
desalojado de él por la nueva idea de Europa, devuelta a sus raíces
helénicas sin intermediario de los árabes, forjada en el
Renacimiento. Esa Europa inventada a finales del siglo XV separó
brutalmente las dos orillas del Mediterráneo y repudió como
ajena la realidad cultural que la alimentó durante la Edad Media.
Es hora ya, próximos a entrar en el nuevo milenio, de que reincorporemos
dicho patrimonio al lugar que le corresponde, como expresión de
una occidentalidad distinta, representada por Al Andalus en el terreno
de la arquitectura, filosofía, ciencia y literatura.
Las grandes creaciones omeyas, almorávides, almohades y nazaríes
-frutos de los trasvases y corrientes migratorias entre la Península
y el actual reino de Marruecos, así como sus ramificaciones magrebies,
sursaharianas y mudéjares-, han de ser vistas hoy como paradigma
de una visión ecuménica que incluya a las naciones de diferencia,
anomalía, mezcolanza y fecundación».
Y para terminar, nos remitimos al lema de Al Zubaidi (muerto en 989),
que fuera preceptor del califa cordobés al Hakam II:
«Todas las tierras, en su diversidad, son una.
Y los hombres todos son vecinos y hermanos».
GLOSARIO
Términos árabes o de origen árabe.
Albarrana, al-barrana, torre levantada fuera de los muros fortificados,
que servía de defensa y control.
Alcaicería, al-qisariya, barrio con tiendas.
Alcazaba, al-qasbah, recinto fortificado.
Alcázar, al-qasr, fortaleza, casa Real.
Alhóndiga, al-funduq, casa pública destinada a
la venta y compra del trigo.
Aljama, al-yami, mezquita de la oración del viernes.
Almotacén, al-muhtasib, persona que se encargaba oficialmente
de contrastar las pesas y medidas.
Almuédano, al-muaddin, persona que desde el alminar convoca
a la población musulmana para orar.
Almunia, al-munya , huerto, granja.
Ataurique, at-tauriq, ornamentación árabe de tipo
vegetal.
Califa, jalifa, príncipe árabe que ejercía
el poder espiritual y civil.
Cora, kura, división territorial dentro de al-Andalus.
Emir, amir, príncipe o caudillo árabe.
Imam, musulmán que dirige la oración.
Iqlim, división administrativa en la España musulmana.
Madraza, al-madrasa, escuela musulmana de estudios superiores.
Medina, al-madinat, centro urbano de una ciudad musulmana.
Mihrab, nicho orientado hacia la Meca desde el que se dirige
la oración de los musulmanes.
Mocárabe, al-muqarbas, labor formada por la combinación
geométrica de prismas acoplados; se usa como adorno de bóvedas.
Morisco, musulmán bautizado que, al acabar la conquista,
se quedó en España.
Mozárabe, mustarab, cristiano que permaneció como
tributario en la España musulmana, conservando su organización
eclesiástica, judicial y su religión.
Mudéjar, mudayyan, musulmán al que se permitió
vivir bajo dominación cristiana como tributario, conservando su
religión.
Muladí, muwaladi, hispano cristiano que abrazó
el Islam durante la dominación musulmana.
Qibla, alquibla, punto del horizonte y muro de una mezquita
hacia el que los musulmanes se dirigen cuando rezan.
Rábida, rabita, fortaleza militar y religiosa musulmana.
Sebka, motivo ornamental típicamente almohade que imita
a una red o enjambre.
Sufi, de suf, lana. Místico musulmán.
Taha, taa, comarca, distrito.
Taifa, taifa, cada uno de los reinos en que se dividió
al-Andalus al disolverse el califato.
Wali, valí, gobernador de una provincia en el Estado
musulmán.
Zéjel, zayad, composición estrófica de
la métrica española de origen árabe.
RECETARIO MUSULMAN
Incluimos recetas de cocina de tradición musulmana, cristiana
medieval y sefardí, para elaborarlas y hacer muestras gastronómicas,
en esta actividad es interesante la participación de más
colectivos, podemos hacer así una interesante labor de recuperación
de platos tradicionales y ofrece una carta variada de gastronomía
en jornadas de verano al visitante.
Cuando en las tierras de Al Andalus se ponían las mesas para
cualquier celebración, el perfume de las especias podía dejar
en trance a los comensales. Allí se daban cita el laurel, el ajo,
el cilantro, el comino, la pimienta y la canela, que ejercía de
reina de toda esa perfumada corte, sin desdeñar las hierbas como
el hinojo, hierbabuena, tomillo y romero.
En cuanto a los postres, además de las frutas más diversas
—manzanas, granadas, higos, membrillos— donde realmente brillaban la inventiva
y el buen hacer andalusíes fue en los postres: buñuelos de
varias clases, pasteles de almendra, pastelillos de miel, confituras de
frutas... y todo aderezado abundantemente con agua de rosas.
Si la cara, según el refrán popular, es el espejo del
alma, la mesa, es el reflejo del carácter de un pueblo o de una
comunidad.
Costillas con miel.
Ingredientes:
—1,5 Kg. de costillas de ternera (llamadas también churrasco)
—Miel.
—Romero picado (no molido), una cucharada grande.
Preparación: Se le quita a las costillas el exceso de grasa,
se salan y se ponen en una fuente para horno, se rocían con unas
cucharadas de miel (4 ó 5 soperas) y se le distribuye por encima
el romero, se añade una cucharada de agua y se introduce en el horno
hasta que se haya consumido el líquido y estén doradas. Estas
costillas se pueden acompañar con una ensalada. La primera vez que
las hacemos nos sorprende que no estén dulces, el buen resultado
con tan poco trabajo y lo barato que resulta. Aunque este plato sea muy
adecuado para la cena (el romero lo hace muy digestivo), también
se puede poner en un almuerzo, metiendo en el horno unas patatas peladas
y partidas junto a la carne.
Patas de cordero.
Ingredientes:
—2 Kg. de patas de cordero, peladas y limpias.
—1/4 Kg. de harina de rebozar.
—2 huevos.
—Perejil.
Preparación:
Cocer las patas hasta que estén tiernas y deshuesarlas. Se maceran
con sal, pimienta, limón y perejil picado. Se rehogan en una sartén.
Se escurren del aceite, se envuelven en harina y después en huevo,
friéndolas a continuación en aceite caliente hasta que estén
doradas.
Se sirven con una ensalada.
Cazuela de habas.
Ingredientes:
—2 Kg. de habas.
—1 cebolla.
—1 ajo.
—laurel.
—hierbabuena.
—perejil.
—1 docena de alcachofas.
—1 huevo por comensal.
Preparación:
Se desgranan las habas y se ponen los granos al fuego en una cazuela
con agua fría. Mientras, se fríen en una sartén, una
cebolla picada menuda, un diente de ajo pelado y el tomate pelado, (en
el medievo el tomate no se encontraba, pero hemos lo añadido a esta
receta, ) y picado, sin semillas. Se retira de la cazuela el agua apenas
haya hervido, y se le agrega el refrito de la sartén, removiéndolo
y agregándole después agua nueva (un vaso, más o menos).
Se ponen una hoja de laurel, hierbabuena y perejil (unas ramitas) y las
alcachofas limpias y partidas en cuartos, tápese la cazuela y espérese
a que todo esté tierno y se haya consumido el agua. Se agregan azafrán,
comino y pimienta unos segundos antes de apartarlo. También se echan
los huevos de uno en uno, hasta que las claras queden cuajadas.
Almendrados.
Cuando la comida es tan sencilla y rápida de hacer, bien podemos
esmerarnos en preparar un postre algo especial.
Ingredientes:
—2 claras de huevo.
—6 cucharadas de azúcar.
—6 cucharadas de almendras partidas.
—2 docenas de galletas tipo María.
Preparación:
Se baten bien las claras de huevo hasta que estén a punto de
nieve; para ello lo mejor es que estén a temperatura ambiente, y
se les añaden el azúcar y las almendras. Esta pasta se distribuye
sobre las galletas y se meten a horno medio durante unos treinta minutos.
Para la merienda, como siempre, lo mejor es un pedazo de pan con aceite
y sal y alguna fruta. Ni que decir tiene que el aceite debe ser de oliva
y virgen.
Los hispano judíos.
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