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épocas muy antiguas los comerciantes judíos solían
visitar los países de la cuenca mediterránea. Sin embargo,
las tensiones producidas por el enfrentamiento con los ejércitos
romanos durante los dos primeros siglos cristianos incrementan la dispersión
del pueblo judío, y facilitan el establecimiento de comunidades
en todos los países costeros.
La presencia judía en la España
romana está claramente documentada en fuentes epigráficas
y arqueológicas, aunque no parece haber sido muy numerosa. Se concentraba
sobre todo en las más importantes ciudades comerciales portuarias.
A comienzos del siglo IV, el concilio
de Elbira dedica ya cuatro cánones a regular las relaciones de los
cristianos con los judíos, y evitar determinados abusos o peligros,
como los relacionados con los matrimonios mixtos. Es una señal indudable
de que constituyen ya un elemento importante de la población que
merece ser tenido particularmente en cuenta.
Las invasiones bárbaras de comienzos
del siglo V alteran sensiblemente la vida de toda la población de
la Península, pero durante la etapa arriana del reino hispano- visigodo
(hasta la conversión de Recardo en 589) se da un período
de relativa tolerancia. El panorama se ensombrece bajo los soberanos católicos,
ya que diversas leyes promulgadas por Sisebuto, Recesvinto, Ervigio.etc.,
imponen un trato muy duro a los judíos, obligándolos en la
práctica a recibir el bautismo o salir del reino.
No puede extrañar, por tanto, que
los judíos se pusieran del lado de los éjercitos musulmanes
que a partir del año 710 cruzaban el Estrecho a las órdenes
de Tariq b. Ziyad, lugarteniente del gubernador de Ifriqiya, Musa b. Nusayr.
Así lo recogen cronistas e historiadores de la conquista musulmana.
Durante los años que siguen, hasta el 756, los ejércitos
completan su penetración hacia el Norte en medio de constantes rivalidades
internas, llegando el Islam a establecerse en la práctica totalidad
de la Península y en el SE de la Galia.
A mediados del siglo VIII, el príncipe
omeya Abd al-Rahman b. MuaVViya entra victorioso en Córdoba y se
hace proclamar emir de al-Andalus. Así gobiernan él y sus
sucesores durante más de siglo y medio hasta la proclamación
del califato el año 929. Sin embargo, eso no supone la pacificación
interna de al-Andalus, que se verá sometida a serias crisis y desórdenes
a lo largo de todo el siglo IX . En el exterior han comenzado ya las peleas
con los señores cristianos que poco a poco hacen avanzar la reconquista.
Hay con todo algunos momentos de relativa
paz y esplendor, como el reinado de Abd al-Rahman II (822-52) y el de su
sucesor MUHAMMAD I (852-86). Córdoba se convierte en este tiempo
en un foco notable de cultura árabe, en la que se establece el músico-poeta
iraquí Ziryab, y en la que los poetas locales como al-Gazzal o Abbas
b. Nasih imitan las modas de Oriente.
……
La situación de los judíos
era un tanto peculiar: como "gentes del Libro" gozaban de libertad de culto
en sus sinagogas, lo mismo que los mozárabes. Si embargo, su categoría
de dimmíes limitaba sus derechos civiles y les obliga al pago de
un tributo especial símbolo al mismo tiempo de un estado de subordinación.
Tolerados, aunque sometidos a veces a los excesos de los fanáticos,
podían vivir concentrados en barrios, como en Córdoba o Toledo,
o formando una parte muy notable de la población, como en Granada
o Lucena,"ciudades de los judíos"; al margen de las sinagogas contaban
con sus propios baños. Además de las ya citadas, tienen importancia
las comunidades de Mérida, Sevilla, Zaragoza,etc., si bien las cifras
exactas de los miembros de esas juderías resultan muy difíciles
de precisar.
Los judíos se dedican a profesiones
más diversas: son médicos, comerciantes,cobradores de tributo,traductores,
artesanos de las labores agrícolas. Disfrutaban de una autonomía
jurídica relativa, con sus propios tribunales. Con frecuencia, una
persona especialmente escogida, nasi' o nagid , según las épocas,
defendía los intereses comunitarios ante el señor musulmán,
al mismo tiempo que servía a éste de enlace con la comunidad
judía. En el plano intelectual y jurídico, durante los siglos
VIII y IX los judíos españoles dependen de los grandes centros
del saber de oriente, aunque desarrollan paulatinamente una tradición
local de estudio de la Biblia y el talmud. De estos dos siglos, y aún
de la primera mitad del siglo X , apenas nos han quedado los nombres de
maestros o literatos judíos ilustres….
De Los ilustres Sabios judíos de
al-Andalus destacan:
MENAHEN BEN SARUQ
DUNACH BEN LABRAT
YISHAQ BEN CAPRON
YEHUDA IBN DUD
YEHUDI BEN CHECHET
MOCHEH BEN HANOK
HANOK BEN MOCHEH
YISHAQ BEN MAR SAUL
YOSEF BEN ABITUR
YISHAQ BEN JALFON
YEHUDAH HAYYUY
SEMUEL BEN NAGRELLA
SELOMOH IBN GABIROL
BQHYQ IBN BAQUDA
MOCHEH IBN EZRA
ABRAHAM IBN EZRA
YISHAQ IBN BARUN
YOSEF IBN MEGACH
BARUK IBN AL-BALIAH
ABRAHAM IBN DAUD
MAIMON BEN YOSEF
MOCHEH BEN MAIMON
SEADYAH IBN DANAN
De las antiguas juderías y calles
de las ciudades medievales quedan pocos restos, diseminados por casi toda
España. Repasaremos aquellas que todavía conservan huellas
visibles en parte de sus barrios, estructura de sus calles o restos monumentales.
Una de las juderías más
importantes fue la de Córdoba, entre las murallas y la mezquita.
La puerta de Almodóvar da paso a la antigua aljama cordobesa tras
la que serpentean las estrechas callejas. En la calle Judíos se
encuentra la sinagoga, una de las tres que quedan en España, y se
accede a ella a través de un portón y un patio. Fue edificada
en 1315 y tras la expulsión sirvió como hospital y cofradía
de zapateros. En 1885 fue declarada Monumento Nacional. En la parte superior
se encuentra la tribuna de las mujeres y conserva una decoración
de atauriques con arcos polilobulados e inscripciones hebraicas en los
muros.
De la importante judería de Toledo
aún se conserva un arquillo de la cerca y se sitúa entre
Santo Tomé y la puerta del Cambrón. Sus calles retienen todavía
en su ambiente el espíritu de los judíos que las habitaron.
La que hoy es Casa Museo de El Greco fue en tiempos el palacio de Samuel
ha-Leví, tesorero del rey Pedro I de Castilla y constructor de la
sinagoga llamada del Tránsito. Frente a los muros del jardín
se encuentra la sinagoga, con un exterior sencillo y sobrio que contrasta
con la exuberante decoración del interior.
La otra sinagoga que posee Toledo es la
llamada Santa María la Blanca, edificada entre los siglos XII y
XIII, asaltada por fanáticos y cristianizada tras las predicaciones
de san Vicente Ferrer, aunque parece que recuperó su culto judío
y lo mantuvo hasta la expulsión. En 1550 fueron construidas tres
capillas que transformaron realmente la arquitectura del templo.
El tercer monumento judío de Toledo
es el Museo Sefardí, abierto en las dependencias contiguas a la
sinagoga del Tránsito en 1971. Es un museo único en España
y guarda en sus salas objetos de culto y hallazgos arqueológicos.
Otros restos de juderías pueden
encontrarse en Besalú,
con un importante baño ritual, Gerona, Mallorca, Agreda, Hervás,
con estructura urbana muy respetada, Ribadavia, Segovia, Tudela, Tarazona...
y Sevilla, cuya judería está situada en el actual barrio
de Santa Cruz.
La religión marca todos los acontecimientos
de la vida de un judío. Su principal aportación a la Historia
de la Humanidad es la creencia en un solo Dios, monoteísmo. El Judaísmo
dio origen al Cristianismo y al Islam.

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Actividad para el alumno:
Investiga tu ciudad:
¿Hay vestigios del pasado judío en tu ciudad o cerca
de tu lugar de residencia?
¿Qué sabes de este pasado?
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Este período tanto por su extensión en el tiempo y en
el espacio como por su riqueza de contenido merece más atención
que el anterior.
Es sin duda el período en que florecieron las comunidades judías
en todo al-Andalus.
Son muchos los aspectos que se pueden estudiar en este período
desde las manifestaciones culturales, artísticas, literarias y científicas
como el desarrollo y la relación de las comunidades judías
bajo el dominio de los musulmanes, en los distintos momentos y territorios
de al-Andalus.

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