| INTRODUCCIÓN
Desde el punto de vista cronológico
la Europa de la Restauración abarca un periodo corto, desde la caída
de Napoleón en 1814 hasta las revoluciones europeas de 1830. Durante
estos dieciséis años se intentó, por parte de muchos
gobiernos europeos, reaccionar frente a los logros de la Revolución
Francesa y volver a los presupuestos del Antiguo Régimen. De ahí,
deriva la denominación Restauración, es decir, borrar las
transformaciones de las monarquías y estados del XVIII, así
como los cambios revolucionarios que había expandido Napoleón
por Europa.
Se trata de una época compleja.
Gran parte de esta complejidad se explica por la heterogeneidad de las
fuerzas que vencieron a Napoleón: unos luchaban contra el intento
imperial de romper el equilibrio de occidente; otros, los nacionalistas,
se levantaron contra el proyecto unitario que suponía; por último,
estaban los que se oponían al ideal girondino napoleónico
de extender los principios revolucionarios por toda Europa .
Estas fuerzas eran contradictorias entre
sí, pero la política del equilibrio
europeo consistirá en no permitir la formación de una
gran potencia territorial europea. La Restauración interpretó
que la Revolución Francesa y el Imperio Napoleónico habían
roto ese equilibrio y era necesario volverlo a construir. Las potencias
debían ayudarse para mantener a sus gobernantes legítimos
y abortar cualquier conato de revolución.
LA RESTAURACIÓN
El nombre de Restauración, entre
1814 y 1830, tan sólo es aplicable a un espacio geográfico
muy concreto: la Europa continental. En el Reino Unido (Gran Bretaña
e Irlanda), el Imperio otomano, los continentes Americano y Asiático,
no se restaura nada.
- Principios sobre los que se asienta
la Restauración.
La política internacional europea
de la época queda configurada por los principios de legitimidad,
equilibrio e intervención. En virtud del principio de legitimidad
se restaurarán las dinastías del Antiguo Régimen,
recuperando los territorios que antes le pertenecían. Sin embargo,
el nuevo mapa político no se configuró exactamente como antes
de la Revolución Francesa. Los espacios alemán e italiano
fueron discutidos y repartidos buscando compensaciones. Rusia se fortaleció
por el Este y Prusia por el Oeste. También se crearon estados-tapón.
Se entendía que la Revolución Francesa y el Imperio Napoleónico
habían roto el equilibrio europeo y había que reconstruirlo.
Así entraba en juego el segundo principio: el del equilibrio.
La clave de la política europea
acabó siendo la aplicación del principio
de intervención. Consistía en el compromiso entre las
potencias de intervenir en cualquier país donde surgiera un estallido
revolucionario.
- Rasgos del sistema político de
la Restauración.
La aplicación de los tres principios
citados, da origen a los dos rasgos que caracterizaron el sistema político
de la Restauración.
El primero consiste en la fórmula
de Directorio. Se trata de la dirección
mancomunada de la política europea por parte de las grandes potencias.
Gran Bretaña, Rusia, Prusia y Austria-Hungría, que en un
primer momento constituyeron la Cuádruple
Alianza. Poco después la conveniencia política incluiría
a Francia en la Alianza, formándose así una Pentarquía.
En Europa se imponía la supremacía de las grandes potencias.
El segundo es la convocatoria de Congresos
o Conferencias. Para poner en práctica la política mancomunada
de las grandes potencias había que ponerse de acuerdo. En ocho años
se celebraron seis grandes Congresos Internacionales: nunca hubo tantos
en tan poco tiempo. En octubre de 1814 dio comienzo el Congreso de Viena,
en los últimos meses de 1818 se celebró el de Aquisgrán,
al que sucedieron hasta 1812 los de Carlsbad, Troppau, Liubliana y Verona.
EL CONGRESO DE VIENA
Se celebró entre octubre de 1814
y junio de 1815, aunque las dificultades de concentración obligasen
a aplazar una y otra vez las fechas de las sesiones. Hubo también
numerosas reuniones parciales y entrevistas privadas. Al Congreso asistieron
emperadores y reyes, ministros, intelectuales y artistas.
- Los protagonistas.
El emperador de Austria Francisco I y
su canciller Metternich desempeñaron respectivamente
los papeles de anfitrión y principal negociador.
El zar de Rusia, Alejandro
I, el cual, sorprendió a todos con un proyecto de Santa Alianza.
El rey de Prusia, Federico Guillermo III,
delegó en su activo colaborador el príncipe Hardenberg, que
a su vez se apoyaba en Humboldt. Para equilibrar el engrandecimiento ruso
se ampliarán los dominios del reino prusiano con los territorios
de Renania y Westfalia; desde entonces habrá dos Prusias: la Oriental
y la Occidental.
Castlereagh, por parte de Gran Bretaña,
es una pieza clave en el Congreso. Fue el primero en hablar de la necesidad
de un sistema de equilibrio europeo.
Por parte de Francia, el ministro de Asuntos
Exteriores, Talleyrand, hombre de extraordinaria
capacidad diplomática.
Los representantes de las medianas y pequeñas
potencias tuvieron poco que hacer en el Congreso de Viena. Entre ellos
no destacó especialmente el representante español Gómez
Labrador. Hay que tener en cuenta que España aunque había
figurado entre los primeros y más decisivos vencedores de Napoleón,
tenía mermado su potencial por la guerra de la Independencia y el
conflicto americano que terminaría con la independencia de sus colonias.
- Las decisiones
En junio de 1815 se firmó el acta
final del Congreso. Apenas se trataron más de dos cuestiones fundamentales
de derecho internacional. Una se refería a la libre navegación
de los grandes ríos, garantizada por todos los países ribereños,
y otra fue la abolición de la trata de esclavos, aunque no se arbitraron
medidas para hacerla efectiva.
El capítulo más amplio fue
el de las decisiones. Se centró en la reorganización del
mapa europeo. La creación de fronteras artificiales, en muchos casos,
provocará problemas nacionalistas en un futuro próximo.
Rusia se anexionaba Finlandia y
el Reino de Polonia quedaba bajo la soberanía del zar. Austria retenía
por el norte la Galitzia polaca, mientras que conseguía una especie
de tutela sobre todo el territorio italiano. Controlaba de forma efectiva
Lombardía, Venecia y las provincias Ilíricas. En los reinos
de Italia la aplicación del principio de legitimidad permitió
a Víctor Manuel I recuperar Saboya y Génova; Fernando V volvió
a Nápoles ; el Papa a los Estados Pontifícios; Fernando III
a Toscana y Francisco IV a Módena. En el conjunto del mundo alemán
se procedió a una simplificación del mapa, reduciendo a 39
el complicadísimo mosaico de pequeños Estados que pasaron
a configurar la Confederación de Estados Germánicos. Se redactó
un Acta Federal y se prometió un parlamento alemán en Francfort.
Prusia adquiría Posen, Dantzig
, la Pomerania sueca, parte de la orilla del Rin, Westfalia, algunas plazas
del Elba y parte de Sajonia. El engrandecimiento de Prusia frenaba el expansionismo
ruso, a la vez que preparaba vías para la unidad de Alemania.
Suecia obtuvo la soberanía sobre
Noruega, mientras que Bélgica, Holanda y Luxemburgo constituían
un estado-tapón en la zona que más interesaba proteger a
Gran Bretaña.
Suiza volvió a su configuración
cantonal.
En cuanto a España, nadie discutió
los derechos de Fernando VII al trono. Recuperaba
lo que le habían arrebatado los sucesos anteriores a las revoluciones,
pero no le atendieron en sus peticiones de ayuda para calmar la situación
en las colonias españolas en América.
Estas fronteras se mantendrán en
algunos casos, muchos años como, por ejemplo, en Polonia, país
que no conseguirá la independencia hasta los tratados que pusieron
fin a la Primera Guerra Mundial en 1918. Sin embargo, en otros, cambiaron
muy pronto, como por el ejemplo el caso belga.
Documento 1. El
Congreso de Viena.
“Art.1º. Las grandes potencias
contratantes (Gran Bretaña, Rusia ,Prusia, Austria...) se comprometen
solemnemente a reunir los medios de sus Estados respectivos para mantener
en toda su integridad las condiciones del tratado de paz concluido en París
el 30 de mayo de 1814, así como las estipulaciones establecidas
y firmadas en el Congreso de Viena, con el objeto de completar las disposiciones
de ese tratado, de garantizarlas contra todo ataque, y particularmente
contra los intentos de Napoleón Bonaparte.
Art.2º. Aun cuando un objetivo
tan grande y tan beneficioso no permiten que se midan los medios destinados
para alcanzarlo, y que las altas partes contratantes estén resueltas
a consagrar a ello todos sus esfuerzos (...), ellas han convenido mantener
constantemente en campaña cada una 150.000 hombres (...) y emplearlos
activamente y concertadamente contra el enemigo común.
Art.3º. Las altas partes contratantes
se comprometen recíprocamente a no utilizar las armas más
que de común acuerdo y después de que el motivo de la guerra
señalado en el artículo 1º del presente tratado haya
sido vulnerado, momento en que a Bonaparte se le despojará de toda
posibilidad de perturbar y de renovar sus tentativas para apoderarse del
poder supremo en Francia.
Hecho en Viena, el 25 de marzo de 1815”
OTROS CONGRESOS
El segundo congreso, después del
de Viena, fue el de Aquisgrán. Se celebró en los últimos
meses de 1818. El principal tema del congreso fue regularizar la situación
de Francia, excluida inicialmente de la Cuádruple
Alianza. En Aquisgrán se facilitó a Francia el pago de
las reparaciones de guerra en cómodos plazos e ingresó en
el Directorio, es en este momento cuando la Cuádruple
se convierte en Pentarquía.
El panorama europeo de aquel momento era
tranquilizador aunque comenzaban a aflorar ciertas diferencias ideológicas,
aunque dichas diferencias no afectaban a la unidad, según el propio
Metternich, había dos bloques con el mismo fin .De un lado estaban
las potencias absolutistas (Austria, Rusia y Prusia); y de otro las de
régimen constitucional (Gran Bretaña y Francia).
En los primeros meses de 1819 hubo agitaciones
promovidas por las asociaciones estudiantiles alemanas. Metternich convocó
la conferencia pangermánica de Carlsbad a la que asistieron representantes
de los principales Estados; esta conferencia sirvió para que los
príncipes germánicos reforzaran su autoridad y para frenar
las revueltas en Alemania, que no volverán a darse hasta 1848.
En 1820 la revolución liberal resurgía
en los reinos de España, Portugal, Nápoles y Piamonte
con gran fuerza. Los monarcas tuvieron que aceptar regímenes constitucionales.
La conferencia de Troppau se continuó
en Laybac (Liubliana) en enero de 1821. la habilidad de Metternich
se puso de manifiesto y mientras Austria recibía plenos poderes
para intervenir en Italia y restaurar los regímenes de plena soberanía,
Francia e Inglaterra que no estaban de acuerdo con la resolución
, tampoco se opusieron.
En 1821, los planes revolucionarios italianos
y españoles a otra gran reunión de la Pentarquía en
Verona a finales de 1822 en la cual se decidió redactar una nota
a las Cortes españolas, amenazando con la intervención si
no se producía un cambio sustancial. Si la nota de las potencias
se rechazaba, entraría en España un ejercito francés,
respaldado por la Pentarquía.
Después de Verona prevalecería
la política individual de cada potencia sobre la global. La nueva
oleada revolucionaria de 1830 dará al traste con el Sistema Metternich.
PANORAMA DE LA EUROPA RESTAURADA
GRAN BRETAÑA : Gran Bretaña
durante el periodo que nos ocupa está cubierta de gobiernos tories
que rechazarán cualquier tendencia revolucionaria en las Islas y
que practicarán una política ajena a los asuntos del continente
europeo. Gran Bretaña favoreció la emancipación de
las colonias españolas en América.
Se convertirá en el principal productor
y exportador mundial de algodón y siderurgia del planeta.
En 1820 murió Jorge III,
y ocupó el trono Jorge IV; un cambio sin mayores efectos políticos.
RUSIA: El imperio ruso se había
engrandecido con la anexión de Finlandia y la soberanía sobre
Polonia, pero su hegemonía europea se vio frenada por la aplicación
del principio de equilibrio.
Cuando llegó el ciclo revolucionario
de 1820, se mostró radicalmente antiliberal.
FRANCIA: La primera obra de Luis
XVIII al subir al trono fue la promulgación de una
Carta Otorgada, ley que emana de la autoridad real, pero que reconoce
los derechos del pueblo. Las instituciones revolucionarias y napoleónicas
se respetaron en su gran mayoría. Luis XVIII puso en marcha una
política conciliadora, teniendo que hacer frente a serios problemas
durante su reinado, sobre todo en los primeros años por el intento
napoleónico de los Cien días, pero
las reformas y el éxito militar de Los Cien
Mil Hijos de San Luis contribuyeron a restaurar el prestigio interior
y exterior del régimen de la restauración en Francia.
ESPAÑA: Fernando
VII tuvo que reinar en circunstancias muy desfavorables, pero a pesar
de ello gozó de gran popularidad, aunque sus torpezas y las de sus
gobiernos, y la depresión económica minaron en parte aquella
popularidad.
Los liberales representaban en España
a las clases más ilustradas, y la oposición les favorecía:
así se explica que en 1820 vieran caer a Fernando VII con indiferencia
muchos de los que lo habían aclamado en 1814.
Mención especial merece el tema
de la independencia de las colonias españolas en América,
las causas que llevaron a la emancipación de dichas colonias fueron
las siguientes:
- Inseguridad en la metrópoli,
invadida por Napoleón..
- Imitación de la Independencia
de Estados Unidos hacía pocos años, a la que el propio gobierno
de Madrid había apoyado.
- Factores culturales (antiabsolutismo
e influencia de las ideas revolucionarias)y económicos (deseos de
suprimir los monopolios).
El resultado fue la proclamación
de independencia de Chile por el general San Martín y la creación
de la Gran Colombia por Simón Bolívar, a la vez que Argentina
consiguió rápidamente su emancipación. La última
en sumarse al proceso fue Méjico.
El triunfo del independentismo americano
se debió a los claros intereses británicos. Esta nación
, junto a Estados Unidos influyeron, cada vez más, en los asuntos
políticos y económicos del área, ya que las nuevas
naciones presentaban una gran debilidad político- económica.
EL MUNDO GERMANO: El mundo germánico
esperaba con ansia la unidad alemana. La Confederación de los 39
Estados Germánicos configurada en el Congreso de Viena, contaba
con un Parlamento en Francfort en el que se trataban asuntos muy generales.
Ni Austria ni Prusia renunciaban al protagonismo
en la formación de la Gran Alemania. Prusia era ya la primera gran
potencia del mundo germánico ,se extendía desde Polonia hasta
el Rhin. Estaba gobernada por el rey Federico Guillermo, contaba con el
ejercito mejor organizado de Europa; pero Austria contaba con el mejor
político, hábil diplomático y enérgico gobernante,
Metternich, que se mantendría en el poder con su emperador Francisco
I hasta 1848.
ITALIA :En Italia predominaba por
el momento el liberalismo sobre el nacionalismo. Austria se quedó
con Venecia y Milán, Víctor Manuel de Saboya volvió
al reino de Piamonte; los mismo ocurrió con los príncipes
de Parma y el Gran Ducado de Toscana; Pío VII se hizo otra vez con
los Estados Pontificios, y Fernando IV con el reino de Nápoles y
Sicilia.
Prevaleció el régimen
de soberanía real y los descontentos fueron mayores que en otras
partes de Europa.
LAS OLEADAS REVOLUCIONARIAS
1820 fue la fecha en la que el sistema
político de la Restauración atravesó el momento más
crítico, es en esta fecha cuando tienen lugar movimientos revolucionarios
en España, Portugal, Piamonte, Nápoles y Grecia. Estas oleadas
revolucionarias deben interpretarse como la reacción a la Europa
de la Restauración que había dejado pendientes graves problemas
de nacionalismo.
Las potencias del Directorio, para impedir
que estos brotes revolucionarios llegasen a la implantación del
liberalismo, acaban progresivamente con estos nuevos regímenes constitucionales.
Los únicos que se mantendrán serán los gobiernos de
Portugal y Grecia, esta última será reconocida como estado
independiente del imperio turco. En estos mismos años , la América
española continúa luchando por su emancipación y los
nuevos Estados norteamericanos introducen instituciones liberales en su
organización política.
En torno a 1830 una nueva oleada de mayor
envergadura asola Europa; el punto de partida de estas agitaciones
es el alzamiento de orleanistas y republicanos en París en julio
de 1830; triunfan los primeros, los cuales hacen abdicar a Carlos X, último
rey francés de la casa de Borbón y proclaman a Luis Felipe
de Orleáns como rey de Francia.
Desde Francia la revolución se
extiende a Bélgica, que obtiene la independencia de Holanda, con
la que formaba hasta entonces el reino de los Países Bajos.
Los Estados centrales de la confederación
germánica serán los siguientes en sufrir la oleada revolucionaria,
seguidos de Polonia y los pequeños Estados de la Italia central.
Las revoluciones de 1830 acabarán
dando el triunfo al liberalismo en la Europa Occidental. El siguiente ciclo
revolucionario, en 1848, liberalizará los regímenes de Europa
Central.
CONCLUSIONES
Los años 1815-1830 trajeron consigo
una estabilidad que mejoró la condición humana, debido principalmente
a la ausencia de guerras y perturbaciones civiles a nivel continental.
Después de Waterloo se establecía
un orden internacional que se mantendría a lo largo de todo el siglo.
Viena fue al primera conferencia de paz
moderna: un intento no sólo de resolver todas las cuestiones pendientes
en el continente europeo, sino también de preservar la paz sobre
una base permanente. Sus procedimientos fijaron la pauta de todas las conferencias
internacionales. |