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LA EUROPA DE LA RESTAURACIÓN 
LAURA RUIZ CÓRDOBA
ISBN-84-9714-023-0
 

INTRODUCCIÓN

Desde el punto de vista  cronológico la Europa de la Restauración abarca un periodo corto, desde la caída de Napoleón en 1814 hasta las revoluciones europeas de 1830. Durante estos dieciséis años se intentó, por parte de muchos gobiernos europeos, reaccionar frente a los logros de la Revolución Francesa y volver a los presupuestos del Antiguo Régimen. De ahí, deriva la denominación Restauración, es decir, borrar las transformaciones de las monarquías y estados del XVIII, así como los cambios revolucionarios que había expandido Napoleón por Europa.

Se trata de una época compleja. Gran parte de esta complejidad se explica por la heterogeneidad de las fuerzas que vencieron a Napoleón: unos luchaban contra el intento imperial de romper el equilibrio de occidente; otros, los nacionalistas, se levantaron contra el proyecto unitario que suponía; por último, estaban los que se oponían al ideal girondino napoleónico de extender los principios revolucionarios por toda Europa .

Estas fuerzas eran contradictorias entre sí, pero la política del equilibrio europeo consistirá en no permitir la formación de una gran potencia territorial europea. La Restauración interpretó que la Revolución Francesa y el Imperio Napoleónico habían roto ese equilibrio y era necesario volverlo a construir. Las potencias debían ayudarse para mantener a sus gobernantes legítimos y abortar cualquier conato de revolución.

LA RESTAURACIÓN

El nombre de Restauración, entre 1814 y 1830, tan sólo es aplicable a un espacio geográfico muy concreto: la Europa continental. En el Reino Unido (Gran Bretaña e Irlanda), el Imperio otomano, los continentes Americano y Asiático, no se restaura nada.

- Principios sobre los que se asienta la Restauración.

La política internacional europea de la época queda configurada por los principios de legitimidad, equilibrio e intervención. En virtud del principio de legitimidad se restaurarán las dinastías del Antiguo Régimen, recuperando los territorios que antes le pertenecían. Sin embargo, el nuevo mapa político no se configuró exactamente como antes de la Revolución Francesa. Los espacios alemán e italiano fueron discutidos y repartidos buscando compensaciones. Rusia se fortaleció por el Este y Prusia por el Oeste. También se crearon estados-tapón. Se entendía que la Revolución Francesa y el Imperio Napoleónico habían roto el equilibrio europeo y había que reconstruirlo. Así entraba en juego el segundo principio: el del equilibrio.

La clave de la política europea acabó siendo la aplicación del principio de intervención. Consistía en el compromiso entre las potencias de intervenir en cualquier país donde surgiera un estallido revolucionario.

- Rasgos del sistema político de la Restauración.

La aplicación de los tres principios citados, da origen a los dos rasgos que caracterizaron el sistema político de la Restauración.

El primero consiste en la fórmula de Directorio. Se trata de la dirección mancomunada de la política europea por parte de las grandes potencias. Gran Bretaña, Rusia, Prusia y Austria-Hungría, que en un primer momento constituyeron la Cuádruple Alianza. Poco después la conveniencia política incluiría a Francia en la Alianza, formándose así una Pentarquía. En Europa se imponía la supremacía de las grandes potencias.

El segundo es la convocatoria de Congresos o Conferencias. Para poner en práctica la política mancomunada de las grandes potencias había que ponerse de acuerdo. En ocho años se celebraron seis grandes Congresos Internacionales: nunca hubo tantos en tan poco tiempo. En octubre de 1814 dio comienzo el Congreso de Viena, en los últimos meses de 1818 se celebró el de Aquisgrán, al que sucedieron hasta 1812 los de Carlsbad, Troppau, Liubliana y Verona.

EL CONGRESO DE VIENA

Se celebró entre octubre de 1814 y junio de 1815, aunque las dificultades de concentración obligasen a aplazar una y otra vez las fechas de las sesiones. Hubo también numerosas reuniones parciales y entrevistas privadas. Al Congreso asistieron emperadores y reyes, ministros, intelectuales y artistas.

- Los protagonistas.

El emperador de Austria Francisco I y su canciller Metternich desempeñaron respectivamente los papeles de anfitrión y principal negociador.

El zar de Rusia, Alejandro I, el cual, sorprendió a todos con un proyecto de Santa Alianza.

El rey de Prusia, Federico Guillermo III, delegó en su activo colaborador el príncipe Hardenberg, que a su vez se apoyaba en Humboldt. Para equilibrar el engrandecimiento ruso se ampliarán los dominios del reino prusiano con los territorios de Renania y Westfalia; desde entonces habrá dos Prusias: la Oriental y la Occidental.

Castlereagh, por parte de Gran Bretaña, es una pieza clave en el Congreso. Fue el primero en hablar de la necesidad de un sistema de equilibrio europeo.

Por parte de Francia, el ministro de Asuntos Exteriores, Talleyrand, hombre de extraordinaria capacidad diplomática.

Los representantes de las medianas y pequeñas potencias tuvieron poco que hacer en el Congreso de Viena. Entre ellos no destacó especialmente el representante español Gómez Labrador. Hay que tener en cuenta que España aunque había figurado entre los primeros y más decisivos vencedores de Napoleón, tenía mermado su potencial por la guerra de la Independencia y el conflicto americano que terminaría con la independencia de sus colonias.

- Las decisiones

En junio de 1815 se firmó el acta final del Congreso. Apenas se trataron más de dos cuestiones fundamentales de derecho internacional. Una se refería a la libre navegación de los grandes ríos, garantizada por todos los países ribereños, y otra fue la abolición de la trata de esclavos, aunque no se arbitraron medidas para hacerla efectiva.

El capítulo más amplio fue el de las decisiones. Se centró en la reorganización del mapa europeo. La creación de fronteras artificiales, en muchos casos, provocará problemas nacionalistas en un futuro próximo.

Rusia  se anexionaba Finlandia y el Reino de Polonia quedaba bajo la soberanía del zar. Austria retenía por el norte la Galitzia polaca, mientras que conseguía una especie de tutela sobre todo el territorio italiano. Controlaba de forma efectiva Lombardía, Venecia y las provincias Ilíricas. En los reinos de Italia la aplicación del principio de legitimidad permitió a Víctor Manuel I recuperar Saboya y Génova; Fernando V volvió a Nápoles ; el Papa a los Estados Pontifícios; Fernando III a Toscana y Francisco IV a Módena. En el conjunto del mundo alemán se procedió a una simplificación del mapa, reduciendo a 39 el complicadísimo mosaico de pequeños Estados que pasaron a configurar la Confederación de Estados Germánicos. Se redactó un Acta Federal y se prometió un parlamento alemán en Francfort.

Prusia adquiría Posen, Dantzig , la Pomerania sueca, parte de la orilla del Rin, Westfalia, algunas plazas del Elba y parte de Sajonia. El engrandecimiento de Prusia frenaba el expansionismo ruso, a la vez que preparaba vías para la unidad de Alemania.

Suecia obtuvo la soberanía sobre Noruega, mientras que Bélgica, Holanda y Luxemburgo constituían un estado-tapón en la zona que más interesaba proteger a Gran Bretaña.

Suiza volvió a su configuración cantonal.

En cuanto a España, nadie discutió los derechos de Fernando VII al trono. Recuperaba lo que le habían arrebatado los sucesos anteriores a las revoluciones, pero no le atendieron en sus peticiones de ayuda para calmar la situación en las colonias españolas en América.

Estas fronteras se mantendrán en algunos casos, muchos años como, por ejemplo, en Polonia, país que no conseguirá la independencia hasta los tratados que pusieron fin a la Primera Guerra Mundial en 1918. Sin embargo, en otros, cambiaron muy pronto, como por el ejemplo el caso belga.

Documento 1. El Congreso de Viena.
“Art.1º. Las grandes potencias contratantes (Gran Bretaña, Rusia ,Prusia, Austria...) se comprometen solemnemente a reunir los medios de sus Estados respectivos para mantener en toda su integridad las condiciones del tratado de paz concluido en París el 30 de mayo de 1814, así como las estipulaciones establecidas y firmadas en el Congreso de Viena, con el objeto de completar las disposiciones de ese tratado, de garantizarlas contra todo ataque, y particularmente contra los intentos de Napoleón Bonaparte.

Art.2º. Aun cuando un objetivo tan grande y tan beneficioso no permiten que se midan los medios destinados para alcanzarlo, y que las altas partes contratantes estén resueltas a consagrar a ello todos sus esfuerzos (...), ellas han convenido mantener constantemente en campaña cada una 150.000 hombres (...) y emplearlos activamente y concertadamente contra el enemigo común.

Art.3º. Las altas partes contratantes se comprometen recíprocamente a no utilizar las armas más que de común acuerdo y después de que el motivo de la guerra señalado en el artículo 1º del presente tratado haya sido vulnerado, momento en que a Bonaparte se le despojará de toda posibilidad de perturbar y de renovar sus tentativas para apoderarse del poder supremo en Francia.

Hecho en Viena, el 25 de marzo de 1815” 

OTROS CONGRESOS

El segundo congreso, después del de Viena, fue el de Aquisgrán. Se celebró en los últimos meses de 1818. El principal tema del congreso fue regularizar la situación de Francia, excluida inicialmente de la Cuádruple Alianza. En Aquisgrán se facilitó a Francia el pago de las reparaciones de guerra en cómodos plazos e ingresó en el Directorio, es en este momento cuando la Cuádruple se convierte en Pentarquía.

El panorama europeo de aquel momento era tranquilizador aunque comenzaban a aflorar ciertas diferencias ideológicas, aunque dichas diferencias no afectaban a la unidad, según el propio Metternich, había dos bloques con el mismo fin .De un lado estaban las potencias absolutistas (Austria, Rusia y Prusia); y de otro las de régimen constitucional (Gran Bretaña y Francia).

En los primeros meses de 1819 hubo agitaciones promovidas por las asociaciones estudiantiles alemanas. Metternich convocó la conferencia pangermánica de Carlsbad a la que asistieron representantes de los principales Estados; esta conferencia sirvió para que los príncipes germánicos reforzaran su autoridad y para frenar las revueltas en Alemania, que no volverán a darse hasta 1848.

En 1820 la revolución liberal resurgía en  los reinos de España, Portugal, Nápoles y Piamonte con gran fuerza. Los monarcas tuvieron que aceptar regímenes constitucionales.

La conferencia de Troppau se continuó en Laybac (Liubliana) en enero de 1821. la habilidad de Metternich se puso de manifiesto y mientras Austria recibía plenos poderes para intervenir en Italia y restaurar los regímenes de plena soberanía, Francia e Inglaterra que no estaban de acuerdo con la resolución , tampoco se opusieron.

En 1821, los planes revolucionarios italianos y españoles a otra gran reunión de la Pentarquía en Verona a finales de 1822 en la cual se decidió redactar una nota a las Cortes españolas, amenazando con la intervención si no se producía un cambio sustancial. Si la nota de las potencias se rechazaba, entraría en España un ejercito francés, respaldado por la Pentarquía.

Después de Verona prevalecería la política individual de cada potencia sobre la global. La nueva oleada revolucionaria de 1830 dará al traste con el Sistema Metternich.

PANORAMA DE LA EUROPA RESTAURADA

GRAN BRETAÑA : Gran Bretaña durante el periodo que nos ocupa está cubierta de gobiernos tories que rechazarán cualquier tendencia revolucionaria en las Islas y que practicarán una política ajena a los asuntos del continente europeo. Gran Bretaña favoreció la emancipación de las colonias españolas en América. 

Se convertirá en el principal productor y exportador mundial de algodón y siderurgia del planeta.

 En 1820 murió Jorge III, y ocupó el trono Jorge IV; un cambio sin mayores efectos políticos.

RUSIA: El imperio ruso se había engrandecido con la anexión de Finlandia y la soberanía sobre Polonia, pero su hegemonía europea se vio frenada por la aplicación del principio de equilibrio.

Cuando llegó el ciclo revolucionario de 1820, se mostró radicalmente antiliberal.

FRANCIA: La primera obra de Luis XVIII al subir al trono fue la  promulgación de una Carta Otorgada, ley que emana de la autoridad real, pero que reconoce los derechos del pueblo. Las instituciones revolucionarias y napoleónicas se respetaron en su gran mayoría. Luis XVIII puso en marcha una política conciliadora, teniendo que hacer frente a serios problemas durante su reinado, sobre todo en los primeros años por el intento napoleónico de los Cien días, pero las reformas y el éxito militar de Los Cien Mil Hijos de San Luis contribuyeron a restaurar el prestigio interior y exterior del régimen de la restauración en Francia.

ESPAÑA: Fernando VII tuvo que reinar en circunstancias muy desfavorables, pero a pesar de ello gozó de gran popularidad, aunque sus torpezas y las de sus gobiernos, y la depresión económica minaron en parte aquella popularidad.

Los liberales representaban en España a las clases más ilustradas, y la oposición les favorecía: así se explica que en 1820 vieran caer a Fernando VII con indiferencia muchos de los que lo habían aclamado en 1814.

Mención especial merece el tema de la independencia de las colonias españolas en América, las causas que llevaron a la emancipación de dichas colonias fueron las siguientes:
- Inseguridad en la metrópoli, invadida por Napoleón..
- Imitación de la Independencia de Estados Unidos hacía pocos años, a la que el propio gobierno de Madrid había apoyado.
- Factores culturales (antiabsolutismo e influencia de las ideas revolucionarias)y económicos (deseos de suprimir los monopolios).

El resultado fue la proclamación de independencia de Chile por el general San Martín y la creación de la Gran Colombia por Simón Bolívar, a la vez que Argentina consiguió rápidamente su emancipación. La última en sumarse al proceso fue Méjico. 

El triunfo del independentismo americano se debió a los claros intereses británicos. Esta nación , junto a Estados Unidos influyeron, cada vez más, en los asuntos políticos y económicos del área, ya que las nuevas naciones presentaban una gran debilidad político- económica.

EL MUNDO GERMANO: El mundo germánico esperaba con ansia la unidad alemana. La Confederación de los 39 Estados Germánicos configurada en el Congreso de Viena, contaba con un Parlamento en Francfort en el que se trataban asuntos muy generales.

Ni Austria ni Prusia renunciaban al protagonismo en la formación de la Gran Alemania. Prusia era ya la primera gran potencia del mundo germánico ,se extendía desde Polonia hasta el Rhin. Estaba gobernada por el rey Federico Guillermo, contaba con el ejercito mejor organizado de Europa; pero Austria contaba con el mejor político, hábil diplomático y enérgico gobernante, Metternich, que se mantendría en el poder con su emperador Francisco I hasta 1848.

ITALIA :En Italia predominaba por el momento el liberalismo sobre el nacionalismo. Austria se quedó con Venecia y Milán, Víctor Manuel de Saboya volvió al reino de Piamonte; los mismo ocurrió con los príncipes de Parma y el Gran Ducado de Toscana; Pío VII se hizo otra vez con los Estados Pontificios, y Fernando IV con el reino de Nápoles y Sicilia.

 Prevaleció el régimen de soberanía real y los descontentos fueron mayores que en otras partes de Europa.

LAS OLEADAS REVOLUCIONARIAS

1820 fue la fecha en la que el sistema político de la Restauración atravesó el momento más crítico, es en esta fecha cuando tienen lugar movimientos revolucionarios en España, Portugal, Piamonte, Nápoles y Grecia. Estas oleadas revolucionarias deben interpretarse como la reacción a la Europa de la Restauración que había dejado pendientes graves problemas de nacionalismo.

Las potencias del Directorio, para impedir que estos brotes revolucionarios llegasen a la implantación del liberalismo, acaban progresivamente con estos nuevos regímenes constitucionales. Los únicos que se mantendrán serán los gobiernos de Portugal y Grecia, esta última será reconocida como estado independiente del imperio turco. En estos mismos años , la América española continúa luchando por su emancipación y los nuevos Estados norteamericanos introducen instituciones liberales en su organización política.

En torno a 1830 una nueva oleada de mayor envergadura asola Europa; el punto de partida de estas agitaciones  es el alzamiento de orleanistas y republicanos en París en julio de 1830; triunfan los primeros, los cuales hacen abdicar a Carlos X, último rey francés de la casa de Borbón y proclaman a Luis Felipe de Orleáns como rey de Francia.

Desde Francia la revolución se extiende a Bélgica, que obtiene la independencia de Holanda, con la que formaba hasta entonces el reino de los Países Bajos.

Los Estados centrales de la confederación germánica serán los siguientes en sufrir la oleada revolucionaria, seguidos de Polonia y los pequeños Estados de la Italia central.

Las revoluciones de 1830 acabarán dando el triunfo al liberalismo en la Europa Occidental. El siguiente ciclo revolucionario, en 1848, liberalizará los regímenes de Europa Central.

CONCLUSIONES

Los años 1815-1830 trajeron consigo una estabilidad que mejoró la condición humana, debido principalmente a la ausencia de guerras y perturbaciones civiles a nivel continental.

Después de Waterloo se establecía un orden internacional que se mantendría a lo largo de todo el siglo.

Viena fue al primera conferencia de paz moderna: un intento no sólo de resolver todas las cuestiones pendientes en el continente europeo, sino también de preservar la paz sobre una base permanente. Sus procedimientos fijaron la pauta de todas las conferencias internacionales.