| EL
IMPERIO AUSTRO-HÚNGARO
La monarquía austriaca era un Estado
formado por diferentes territorios con leyes e instituciones particulares,
la húngara estaba en la misma situación , ya que estaba compuesta por
los pueblos eslavo, croata, esloveno y rumano. la afirmación nacional de
unos y otros estuvo seguida de reivindicaciones políticas. pero lo que se
reclamaba no era la participación activa de los ciudadanos en la política
sino la autonomía frente al poder de la Corona.
COMPOSICIÓN DEL IMPERIO AUSTRO-HÚNGARO.TERRITORIOS
Y NACIONALIDADES.
- Austria tenía gran complejidad
territorial:
-Al Oeste, Tirol y Austria, casi en su
totalidad de población alemana. Representaban el 35% de la población del
Imperio.
-Al Sureste, Istria y Dalmacia.
-Al Norte, Bohemia, Moravia , Galitzia y
Bucovina. Los habitantes de Bohemia, los checos, representaban el 23% de
la composición nacional, eran nacionalistas y tenían importantes
enfrentamientos con la minoría alemana de su territorio. Los polacos
(17%) y rutenos (12%) estaban asentados en la Galitzia.
-Al Sur, Dalmacia y Bosnia- Herzegovina. En
esta zona rivalizaban grupos de servios, croatas, eslovenos e italianos.
- Hungría estaba dividida de la
siguiente forma:
-El territorio húngaro.
-Eslovenia, Croacia y Transilvania, las
cuales habían perdido sus derechos políticos en favor de Hungría desde
1867. la población dominante era la magiar
(54%), seguida de la rumana (16%), eslovaca (10,7%), alemana (10,4%), y
grupos minoritarios de rutenos, serbios y croatas.
Las elites dominantes (en Austria la
Alemana y en Hungría la magiar)
practicaban una política de marginación con respecto a los otros
pueblos.
En el seno del Imperio se producían
incesantes conflictos debido a estas diferenciaciones entre los distintos
pueblos que lo componían.
LA CONSTRUCCIÓN DE UN ESTADO
AUTORITARIO.
El sistema imperial austro-húngaro
negaba todo tipo de nacionalismo, fuese alemán ,checo o magiar,
pero la burocracia
y el cuerpo de oficiales estaban integrados por alemanes de origen o
de adopción. En Viena tuvo lugar un vigoroso movimiento de reforma de
signo liberal, pero tenía una debilidad. la imposibilidad de reconciliar
las aspiraciones del liberalismo
y del nacionalismo.El
príncipe Schwarzenberg,
sucesor de Metternich,
jefe de gobierno, clausuró la Dieta
constituyente y forzó a Fernando I para
que abdicara en su sobrino
Francisco José I.
Francisco
José fue nombrado Emperador el 2 de diciembre de 1848 rigiendo
el Imperio durante más de sesenta años. En marzo de 1849 revocó la
Constitución húngara firmada por su antecesor, reafirmando sus soberanía
por derecho divino: se volvía de este modo al absolutismo
monárquico.
Cuando en 1852 muere Schwarzenberg,
Francisco José I no volverá a nombrar
primer ministro. El absolutismo no podría ir más lejos.
En la década de 1850, el sistema de
Bach
sería el modelo autoritario que perviviría hasta 1859; este sistema
se caracterizó por: 1) el incremento de los gastos de la burocracia
y de la policía (para impedir movimientos nacionales y liberales); 2) el
impulso del comercio y la industria que mejoran los transportes
(ferrocarril, acondicionamiento del Danubio), las ciudades de Praga, Pest
y Viena, y se creó una industria moderna en Bohemia y Moravia; 3) la
consolidación de la Iglesia católica. Por el Concordato de 1855 se cedió
a la Iglesia el control de la enseñanza y los privilegios de los obispos
fueron aumentados;la situación de la Iglesia de Roma se colocó en una
situación privilegiada.
CREACIÓN DE UNA MONARQUÍA DUAL.
Mientras hubo prosperidad se toleró el autoritarismo,
pero los deseos de autonomía estaban aún latentes. En los últimos años
de la década de los 50 la economía cayó en picado y el estado quedó
sin recursos para hacer frente a las reformas de ferrocarriles, a las
obras públicas y a la guerra con Piamonte y Francia. En 1859, ante la
derrota en el enfrentamiento con Italia, el sistema Bach fracasó.
En la década de 1860, debido las crisis
financieras se incrementó el malestar de las diversas nacionalidades que
integraban el Imperio. Tras la batalla de Sadowa, muchos húngaros
adoptaron posturas antiaustriacas, pero se llegó a una solución
satisfactoria para todos: Hungría fue restablecida como Monarquía
Constitucional, gobernada por sus propias leyes y libre del control
austriaco en asuntos externos. el 8 de junio de 1867, Francisco José era
coronado rey de Hungría, en dicho reino los húngaros eran minoría;
eslovacos, rumanos, servios y croatas completaban la totalidad de la
población.
Al verse obligado a renunciar a la
supremacía en Alemania, el dualismo germánico estaba resuelto en favor
de Prusia, y al perder Lombardía y Véneto, el emperador cambió de
actitud: el Imperio Austro-húngaro quedaba como un estado dual basado en
la supremacía austriaca en el oeste y en la magiar
en el este. En cuanto a política exterior, rápidamente formaría una sólida
alianza con el naciente Imperio Alemán. Por el momento, ni checos , ni
croatas, ni eslovacos alteraron los principios fundamentales sobre los que
se colocó la monarquía en 1867.
EL IMPERIO RUSO
Rusia fue la potencia europea que menos
concesiones hizo al liberalismo. Hasta 1906 el zar permaneció como autócrata
todopoderoso. Se apoyaba en la burocracia, la nobleza hacendada y la
sumisión del campesinado. La sociedad presentaba unas enormes diferencias
debido a la no existencia de clases medias. Las ideas liberales y
revolucionarias no prosperaron en rusia debido sobre todo a su no expansión
por las áreas campesinas, en las cuales se consideraba al zar como un ser
superior, casi divino.
COMPOSICIÓN ÉTNICA Y TERRITORIAL.
Europa del Este era, a mediados del siglo
XIX, la Rusia del zar Nicolás I (1825-
1855). Estaba asentada en un vastísimo territorio en dos
continentes. Sus fronteras europeas se establecieron en el Congreso
de Viena. Limitaba al Norte con Suecia; al Este con Prusia y el Imperio
Austro-húngaro; y al Sur con Turquía. Sus territorios asiáticos eran
también enormes.
A esta diversidad de territorios
correspondía una gran variedad étnica. Los más numerosos eran los
eslavos grupo formado por los grandes rusos que conformaban el eje del
Imperio, los pequeños rusos de Ucrania y los rusos blancos localizados en
Polonia y el Báltico;otro gran grupo será el caucásico que integraba a
georgianos, armenios y azerbaijanos; por último estaban los uralo-altaicos
(trucos o tártaros). También existían minorías de alemanes y judíos.
En este complejo panorama habrá dos
tendencias:el nacionalismo centrífugo de bálticos, bielorrusos y pequeños
rusos y el nacionalismo centrípeto de los grandes rusos para justificar
su política expansiva. la rusificación será
la política contra la autodeterminación nacionalista.
LA POLÍTICA DE ALEJANDRO
II (1855- 1881).
Tras la derrota en la Guerra de Crimea
(1853- 1856), Alejandro II pensó que para
jugar un papel efectivo en la política europea debía llevar a cabo un
amplio programa de reformas socio- económicas , administrativas y
culturales, pero este proyecto no fue sino el comienzo de una oleada de
revoluciones en el territorio ruso.
El programa de reformas de Alejandro
II trajo consigo la abolición de la servidumbre, liberó a veintidós
millones y medio de siervos; la liberación de los siervos no fue
satisfactoria del todo, ya que no se trató por igual a los siervos de la
corona, a los siervos campesinos y a los siervos domésticos. La abolición
de la servidumbre no solucionó los problemas del campesinado ruso.
Otra de las reformas que Alejandro
II promovió fue la industrialización rusa, algo en los que Europa
llevaba ya gran ventaja. Se desarrolló un enorme plan de tendidos
ferroviarios que pretendía unir las principales zonas cerealísticas con
los puertos del Báltico y el Mar Negro.
La justicia rusa también se reformó,
según el modelo liberal, por los estatutos de 1864. jerarquizaba y
simplificaba la relación entre los distintos tribunales. Se nombraron
jueces independientes y con carácter vitalicio. Se hicieron públicos los
procesos. Se permitió la práctica de la abogacía y su organización autónoma.
La reforma de la administración
territorial, en 1864, creaba para cada provincia y distrito de la Rusia
europea un consejo rural; sus funciones eran puramente administrativas.
Era un primer paso hacia un régimen representativo.
Se afirmaba cada vez más el aspecto paneslavista
del nacionalismo; los obstáculos para esta unidad paneslava
procedían principalmente de Polonia, sublevada en 1863: se la castigó
con una reforma agraria para debilitar a la nobleza y atraerse al
campesinado. También de otros nacionalismos latentes en el Báltico y en
Ucrania. Los Balcanes fueron el escenario de un nuevo revés paneslavista.
Un nuevo brote de la cuestión de oriente (1875- 1878) enfrentó a Rusia
con Turquía. Alejandro II sacó pocas
ventajas de la Conferencia de Berlín (1878): unas condiciones poco
favorables para sus protegidos de los Balcanes. El freno de las reformas y
los resultados de las guerras nacionalistas avivaron las ideas
revolucionarias. Los intentos del nuevo plan político murieron con el
asesinato del zar a manos de terroristas el 1 de marzo de 1881.
LA POLÍTICA DE ALEJANDRO
III (1881- 1894) Y NICOLÁS II (1894-
1917). VUELTA A LA AUTOCRACIA. LA SOLUCIÓN REVOLUCIONARIA.
El período que comprende entre 1881 y
1905 se asiste a un desarrollo económico sin mejoras en el bienestar
social; de echo, los zares Alejandro III y Nicolás
II mantuvieron una política claramente autocrática.
Alejandro III consolidará la posición de la
nobleza hacendada, mientras que su hijo, el zar Nicolás
II, el último de los zares, aisló a la monarquía del pueblo.
El malestar social que ante la política
del zar Nicolás II se vivía en Rusia hizo
la unión entre toda la oposición política. liberales, marxistas y
terroristas. En este momento surgen huelgas y manifestaciones en todo el
territorio.
Las oleadas revolucionarias se
multiplicaron desde todos los sectores; los campesinos pedían libertad y
tierras; la prensa libertad de expresión; la oposición no socialista el
estado Constitucional; los nacionalistas de los territorios fronterizos su
autonomía. Entre tanto el gobierno perdía sus apoyos.
Nicolás II
concedió una constitución. Publicó un manifiesto imperial el 7 de
octubre de 1905 donde, además de prometer reformas políticas de carácter
liberal, concedía la formación de una Duma,
elegida con amplio sufragio y con poder para legislar. Este manifiesto no
llegó a realizarse.
Tras estas insurrecciones el próximo
estallido revolucionario en Rusia tendrá lugar en 1917, dicho
acontecimiento lo desarrollaremos en el Bloque Temático número 7 del
Programa Oficial de Bachillerato para Historia del Mundo Contemporáneo.

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