| Tras
la puesta en marcha del Decreto de Expulsión en 1492, a los judíos
se les presenta un dilema que ya conocemos:
Quedarse en España,
pero a qué precio: convertirse en cristiano, renunciar a las creencias
y tradiciones y estar bajo la atenta mirada del tribunal de la Inquisición,
poder ser en cualquier momento denunciado, juzgado y sometido a tortura
e ejecución.
La otra opción
es marcharse de España llevando sólo con ellos algunas pertenencias,
y.... algo más que en esta parte aprenderemos el saber, los conocimientos,
las tradiciones, la lengua, en definitiva los orígenes de la cultura
sefardí que mantienen tus manifestaciones hasta nuestros
días en diversas partes del mundo.
Tras las explicaciones
del profesor con ayuda de los mapas y planos, debemos introducir ahora
los nuevos conceptos que trabajaremos en esta parte de la unidad, estos
nuevos conceptos son:
Diáspora
Sefardí Sefarad Ladino
El profesor tras
las explicaciones seguirá la evolución cronológica
y geográfica de los sefardíes por el mundo.
En esta parte de
la unidad trabajaremos con especial atención a materiales escritos
en sefardí.
Uno de los puntos
fuertes de esta parte es el descubrimiento y profundizamiento de la cultura
sefardí.
Proponemos trabajar
en esta unidad con una mayor diversidad de recursos como son las fuentes
audiovisuales, música, textos literarios y poéticos.
En esta parte se
pueden trabajar muchos contenidos y hacer muchas actividades, proponemos
una serie de ellas.
Propuesta de actividades individuales.
ACTIVIDADES INICIALES
Actividad: Expón por
escrito tus impresiones sabiendo que como hispano hablante podrías
viajar a muchos lugares del mundo, (puedes guiarte con los mapas), y conversar
con sefardíes de esos países.
Actividad: El profesor propondrá
una sesión en la que por primera vez descubra el contacto con la
cultura sefardí, puede ser una audición musical, un vídeo,
una lectura en voz alta de poemas o textos en sefardí.
Escribe cuáles son tus impresiones
y sentimientos al descubrir esta cultura, exponed después en clase
vuestras impresiones. |
| APRENDE E INVESTIGA
Actividad de desarrollo: Observación
de la realidad: Pregunta a tus familiares, amigos y conocidos qué
conocen de la cultura judía y sefardí, cuáles son
sus impresiones e informaciones, toma nota de ello para tu informe.
Después comenta con ellos lo que
has aprendido sobre la cultura judía y sefardí y sus aportaciones
a la cultura e historia.
Redacta un informe con este material, como
un reportaje, en el que se incluya esta pregunta:
¿Cuáles serían
tus sentimientos si descubres que eres de origen judeoespañol? ¿Rechazo,
desprecio, orgullo, indiferencia, tratarías de ocultarlo, o te sentirías
feliz? |
LECTURA NÚMERO 1
SEFARAD, LOS ANOS PERDIDOS, por Rica Amran Cohen
|
Hablar sobre la
historia de los judíos en la España medieval es un trabajo
arduo, fundamentalmente cuando debemos concentrar en unos cuantos folios
la historia de una comunidad que vivió en suelo hispano aproximadamente
quince siglos. Por ello, he seleccionado aquellos temas que he considerado
más interesantes.
La llegada y asentamiento
de los judíos en la península es difícil de precisar,
aunque se supone que la primera comunidad establecida como tal data de
la época de la I Destrucción del templo. Hacia finales del
siglo VI encontramos una población judía bajo el gobierno
visigodo, maltratada y sujeta a sus leyes. En el famoso Código de
Teodosio II, el denominado Breviario de Alarico, aparecen leyes referidas
a los judeos, que nos muestran la situación en la que se hallaban
: no se autorizan matrimonios entre judeos y cristianos, se prohibe el
proselitismo y también la construcción de nuevas sinagogas.
La situación
de dicha comunidad se fue deteriorando en años sucesivos y en el
año 695 los judeos fueron acusados por Egica de conspiración
contra la corona. En el XVII Concilio de Toledo, se acordó la confiscación
de sus bienes y la educación de sus hijos bajo la fe cristina, apartándolos
para ello de sus familias. No nos debe extrañar que los judeos acogieran
con buenos ojos a los musulmanes a su llegada a la península. Es
entonces cuando comienza a acuñarse una leyenda, la de la "colaboración
hebrea" en la "pérdida de España", es decir, la de ayuda
de los judeos a la destrucción de la España visigoda, utilizada
con posterioridad con claras connotaciones antisemitas.
Tras el asentamiento
musulmán, en un primer momento los judeos empiezan a gozar de unas
ciertas libertades. Su conocimiento del árabe, latín y hebreo,
les hace indispensables en Córdoba. Así, entre los años
915 y 970 encontramos a Abu Joseph ibn Hasday ibn Shaprut, prestando servicios
a Abd al-Rahman III; gracias a su influencia en la corte musulmana obtuvo
ayuda para la comunidad judía de la ciudad. El logra crear una gran
escuela talmúdica en Córdoba, a cuya cabeza se encontraba
R. Moshé ibn Enoch (año 948), cuando se trasladó a
Sefarad desde Babilonia.
En el califato
omeya florecieron gramáticos y poetas, entre los que figuran
Menahem ben Saeuq (910-970) o Dunas ben Labrat.
Tras la destrucción
del califato y la aparición de los reinos de taifas, algunos judeos
se trasladaron de vuelta a Córdoba con intención de reconstruir
la antigua escuela. Sin embargo, serían Lucena, Sevilla y Zaragoza
las ciudades en las que florecería con mayor pujanza la cultura
judea. Figuras como ibn Gabirol, ibn Paquda, ibn Negrella o Yehuda ha-Levi,
son ejemplos de dicho período.
A pesar de esto,
la progresiva hostilidad musulmana hacia los judeos y la política
de Alfonso VI provoca la paulatina emigración y asentamiento en
las zonas del norte cristiano. Alfonso VI crea unas condiciones de seguridad
para la población judea : de acuerdo con el Fuero de Nájera,
la "calona" (o multa) por muerte o asesinato de un judeo era de 250 sueldos,
como la de los hidalgos, y no de 100 sueldos como la de los villanos.
Esta política
sería continuada con posterioridad por los diferentes reyes de Castilla,
hasta tal punto que ya en el siglo XII encontramos a Toledo como la más
importante comunidad judea dentro del reino y una de las más importantes
de Sefarad.
La sociedad judea
en la España cristiana puede ser definida como una microsociedad
paralela a la sociedad cristiana de su tiempo. En ella encontramos tres
clases bien diferenciadas, al igual que en los municipios cristianos. Los
"mayores" representan a los económicamente preponderantes. Se trata
de una minoría generalmente asentada o relacionada con los reyes
cristianos a quienes ayudan. Sobre los "medianos", los mas numerosos, solía
recaer todo el peso fiscal (eran zapateros, pequeños comerciantes,
etc.). Los "menudos", son los mas débiles económicamente
y se encuentran mantenidos por la comunidad, viudas, huérfanos,
pobres y funcionarios comunales, y no suelen pagar impuestos.
Las relaciones entre
judeos y cristianos en Sefarad continuaron de forma positiva hasta comienzos
del siglo XIV, cuando se inicia el deterioro. El sínodo de Zamora
de 1313 inicia un nuevo período en las relaciones de ambas comunidades.
Entre otras reglas se estipuló que ningún judeo podía
tener autoridad sobre cristiano, que debían llevar una señal
o distintivo visible. Asimismo, se prohibía la construcción
de nuevas sinagogas o remodelar las antiguas; se les prohibía también
trabajar los días festivos para los cristianos, no pudiendo abandonar
sus hogares desde el Miércoles Santo al Sábado de Gloria.
El converso Abner
de Burgos influyó de forma bastante evidente en el deterioro de
dichas relaciones. En sus escritos él proponía una solución
al "problema" judeo, en el que, por supuesto, no descartaba los métodos
violentos. Estos hechos coincidieron con la mayoría de edad de Alfonso
XI (año 1325). En 1375 Moshé haªCohén de Torsedillas,
autor del "Ezer ha-Emuna", se enfrenta en una disputa con el converso Juan
de Valladolid. El 28 de octubre de 1375, el papa Gregorio IX escribe una
bulla a Enrique II, en la que expresa gran indignación por no proteger
al converso Juan de Valladolid y sus predicaciones. Es entonces cuando
Ferrand Martenez realiza las suyas en Sevilla, en el ano 1378, en el mismo
tono que las iniciadas por el converso.
Ferrand opinaba
en sus sermones que las veintitrés sinagogas construidas en Sevilla
habían sido edificadas contra derecho. En 1390 el arzobispo de la
diócesis sevillana muere y él se hace con la administración
de la misma. Por estos años ya era la cabeza de las predicaciones
antijudeas en la península, tomando como ejemplo a Abren de Burgos
y el "Pugno Fide" de Ramón Martínez.
Algunos actos violentos
se van sucediendo en estos días, en ciudades como Logroño
o Madrid. En estas
circunstancias las Cortes se convocan (1377) y acuerdan :
a) la reducción
o supresión total de la deuda de los judíos;
b) aplicar con
rigor el Ordenamiento de Alcalá contra la usura, prohibiendo a los
judeos no solo de los realengos sino también la de los señoríos;
c) anular la obligación
de que los concejos respondiesen por la muerte violenta en su territorio.
Enrique II acepta estas condiciones.
Tras la muerte de
este monarca sube el trono Juan I, quien pretendía llevar a cabo
una reforma social y religiosa. El único refugio para los judeos,
por aquel entonces, era el mismo rey.
Pero el pago de
calonas por muerte o asesinato de un judeo es anulado (Cortes de 1377).
Desde el punto de vista jurídico, los judeos quedan desprotegidos.
Tenemos que tener en cuenta la incorporación a la corte en 1383
del futuro papa, el entonces cardenal español, don Pedro de Luna.
La relación entre éstos y los partidarios de Juan de Valladolid
y Ferrad Martínez esta prácticamente demostrada, al igual
que su idea de poner en vigencia disposiciones antijudeas existentes en
otros lugares.
Las Cortes de 1383
prohibieron a los judeos residir en barrios cristianos y el trabajo en
las fiestas eclesiásticas (aunque la guerra leyes no fueran llevadas
con el máximo rigor). Juan I, por su parte, defendía las
disposiciones a favor de las deudas y préstamos (hecho que según
el profesor Luis Suárez Fernández no es otra cosa que la
capacidad de los judeos para pagar); por ora parte, cede a las presiones
de cerrar las juderías y aumentar las predicaciones. En las cortes
de Palencia de 1383 se intenta anular el pago de la deuda a los judeos,
pero esto es rechazado.
Durante todos estos
años, Ferrand Martínez continuo sus predicaciones antijudeas,
pidiendo la destrucción de sinagogas y juderías. El 3 de
marzo de 1382 Juan I envío una carta oponiéndose a dichas
predicaciones.
El día 18
de febrero de 1388 el procurador de la aljama de Sevilla, R. Judah ibn
Abraham, acompañado por dos alcaldes cristianos, presento una carta
del rey. Sin embargo, el
arcediano rechaza
dicha carta. El cabildo de la catedral sevillana, temiendo lo peor, envía
a dos canónigos a la corte, pero el rey contesta con tono mesuI!
Esto fue aprovechado
por Ferrand Martínez para continuar sus predicaciones. pequenos
tumultos se comenzaron a apreciar, desde las primeras semanas de 1391,
llegando a su máxima expresión el 6 de junio (según
Hasdai Crescas el 4 de junio) de 1391 cuando la judería de Sevilla
es asaltada. El resto del reino de Castilla se contagia : en la corona
de Aragón comienza la persecución de judeos a principios
de 1391, extendiéndose a Valencia (9/7/1391), Barcelona (5/8/1391),
etcétera.
Otro personaje importante
que tuvo mucho que ver en el deterioro entre ambas comunidades fue Vicente
Ferrer, dominico valenciano que viajo por toda Castilla entre los años
1411 y 1412, predicando contra los judeos. Enrique II había muerto
en 1406, quedando como regente del menor Juan II, su madre dona Catalina
y don Fernando de Antequera, quien, tras la muerte de Marten I, fue elegido
rey de Aragón, por propio consejo de Vicente Ferrer.
Por aquel entonces,
el canciller de Castilla y obispo de Burgos era Pablo de Santa María.
Estos adoptaron una política claramente antijudea. Vicente Ferrer
presento un plan completo para terminar con la comunidad judea : en los
lugares que él visito, los judeos fueron expulsados de los lugares
que habitaban. El 2 de enero de 1412 se promulgo en Valladolid una legislación
relativa a los judeos. Prohibió todo contacto entre ambas comunidades,
obligándoles a vivir en barrios separados, a diferenciarse en el
vestir, así como a utilizar el pelo largo y a dejarse la barba.
El camino estaba
ya abonado para lo que sería el principio del fin de la convivencia
en la península. A medida que transcurre el siglo XV, la situación
de los judeos se va deteriorando
progresivamente,
hasta llegar al trágico año de 1492.
Rica Ammran Cohén
es doctora en Historia Medieval en el departamento de Hebreo de la Universidad
Complutense.
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