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A Fondo: Juan Lorenzo Bernini

 

Juan Lorenzo Bernini, nació en Nápoles, el 7 de diciembre 1598 y murió en Roma el 28 de noviembre de 1680), arquitecto, escultor, pintor  italiano, además de dibujante y escenógrafo; concibió espectáculos de fuegos artificiales, realizó monumentos funerarios y fue autor teatral, debe ser considerado como  una de las figuras más sobresalientes del barroco. 

Hijo del arquitecto Pedro Bernini, quien fue su primer maestro.

Muchas de sus primeras esculturas estaban inspiradas en el arte helenístico. La cabra Amaltea amamantando a Zeus niño y un joven sátiro (Galería Borghese, Roma) Y el grupo de Eneas, Anquises y Ascanio. En 1619 esculpió para el Cardenal Scipión Borghese el David (Galería Borghese, Roma), y en 1622 el rapto de Proserpina (Galería Borghese, Roma)  y en 1621 Apolo y Dafne (Galería Borghese, Roma).

Durante el pontificado de Gregorio XV sólo esculpió tres bustos de este papa, pero al subir al trono pontificio el Cardenal Barberini  con el nombre Urbano VIII (1628-1647)) el número de encargos se incrementó notablemente.

Su primer cargo oficial fue el de sobresaliente de la fundición establecida en el Castillo de Sant Angelo, siendo designado como arquitecto del San Pedro al morir Carlos Maderna.

A instancias de Urbano VIII pintó gran cantidad de obras El martirio de san Mauricio (Museo Vaticano) y el autorretrato de la Galería de los Oficios de Florencia, el propio autor quemó gran parte de su obra pictórica unas 200.

Esculpió retratos de los personajes más célebres de su tiempo, los bustos del sepulcro de Pedro de Montoya y los que se conservan en el palacio de la embajada española con el título Anima beata y Anima dannata (Casa de España, Roma).

Comenzó su carrera como arquitecto con el proyecto de la fachada y la restauración interior de la Iglesia de Santa Bibiana, cuyo retablo mayor esculpió.

Durante el pontificado de Urbano VIII, realizó el baldaquino de la basílica de San Pedro, finalizado en 1633, una obra en bronce de 29 metros de altura.

 Tambien trabajó en la fachada del palacio Propaganda Fide, y en las torres del Panteón (llamadas Orejas de Asno) derribadas en 1882. Realizó la decoración de los cuatro pilares de la cúpula central de San Pedro, la estatua de Longinos en 1638, la tumba de margravina Matilde y la de Urbano VIII que finalizó en 1647. Otros monumentos funerarios son: el de Nigrita erigido en Santa María la Mayor, el de Alejandro Valtrini en San Lorenzo in Dámaso, el de sor María Raggí en Santa María sopra Minerva.

Recibió el encargo de realizar las torres de la fachada de San Pedro, que apenas había empezado al fallecer Urbano VIII, el nuevo pontífice Inocencio X (1644-1655) ordenó derribar todo lo construido y salvar el diseño de Maderna para la fachada.

El cardenal Fernando Conaro le encargó la capilla de la familia en Santa Maria della Vittoria, Roma, además de las cuatro medias figuras de miembros de la familia la representación del Éxtasis de santa Teresa, donde los rayos del sol, surgidos de una fuente invisible, iluminan a la santa en trance y al ángel sonriente que está a punto de traspasarle el corazón con una flecha dorada.

Otras obras de este mismo género son las capillas Raimondi en San Pietro in Montorio, la capilla Allaleona con el grupo Noli me tangere, ejecutado por su discípulo Raggi; la capilla de San Angelo Pío en San Agustín. Del grupo escultórico El Tiempo descubriendo la Verdad, en el que trabajó hasta 1652, unicamente finalizó la estatua de la Verdad.

En 1647 se congració con Inocencio X, y ejecutó la fuente de la plaza Navona, la fuente central consta de un obelisco egipcio, y en cada costado la representación de los rios más caudalosos obra de sus discípulos, el Nilo por Fancelli, el Danubio por Raggi, el Ganges por Porissimi y el Rio de la Plata por Baratta, la obra se inauguró en 1652.

Otras fuentes decoraron las plazas romanas, la de Barcaccia en la Plaza de España, la de los Tritones en la Plaza Barberini, proyectó la Fontana de Trevi, modificada y reconstruida en 1733 por Salvi.

La fuente con las figuras de Glauco y Neptuno, esculpidas para la Villa Montalto, fue trasladada a Inglaterra en el S. XIX, otras han desaparecido la de Villa Mattei y la delle Api, la fontana del Moro de la plaza Navona, siguiendo un proyecto de Bernini es obra de su discípulo J.A. Mari.

Además de la decoración en el interior de San Pedro, Inocencio X le encargó el palacio de Monte Citorio, destinado a residencia de la familia, solo realizó una parte, interrumpiendose las obras a la muerte del pontífice y el palacio Odescalchi (Chigi). 

Bernini proyectó también las  iglesias de Castelgandolfo (1658-1661), construida sobre planta de cruz griega, y la de Ariccia (1662-1664), con planta circular. Tambien dirigió las obras del panteón del cardenal Pimentel y el de Francisco Biggi.

El papa Alejandro VII gran admirador y protector del artista, le encargó la plaza de la Basílica de San Pedro, cada brazo tiene cuatro hileras de columnas (284) y de pilares dóricos (88), de planta eliptica y traqpezoidal, con una fuente en cada ojo de la elipse y un obelisco en el centro de la misma, comenzada en 1656.

La cátedra de San Pedro, las estatuas de los 4 padres de la Iglesia: san Juan Crisóstomo, san Ambrosio, san Agustín y san Anastasio,ejecutadas en actitud de sostenerla, colocada  en el ábside de la basílica, utilizó el mármol, el bronce dorado y el estuco en una espléndida composición en movimiento ascendente, que adquiere un mayor dramatismo con la ventana oval de oro que tiene en el centro y que se convierte en el punto focal de toda la basílica 

Decoró la Scala Regia (Escalera Real) entre 1663-1666, que conecta las habitaciones papales del palacio del Vaticano con la basílica de San Pedro, a cuyo pie levantó el monumento ecuestre de Constantino Magno en 1654. Realizó el busto de Carlos I de Inglaterra a partir de una obra de Van Dyck,  el busto del Cardenal Richelieu (1642), de Luis XIV (1665), trasladado a Paris en ese año, recibió el encargo de finalizar las obras del Louvre, que no llegó a terminar. En Roma trabajo sobre un retrato ecuestre de Luis XIV, transformada posteriormente por el escultor francés Girardon.

El templo de San Andrés del Quirinal (1678) de Roma lo construyó sobre planta oval con un porche ovoide que se extiende por delante de la fachada, reproduciendo los ritmos interiores del edificio. El interior, decorado con mármol oscuro de diferentes colores, tiene una bóveda oval decorada en blanco y oro.

Suyas son tambien las 10 estatuas que decoran el puente del Sant Angelo que él restauró, al igual que el angel que corona el castillo. Proyectó un monumento que debía erigirse en  Santa María la Mayor, en honor de Felipe IV de España, del que solo esculpió la estatuta, conservándose el diseño en la biblioteca Chigi, y  El busto del Salvador (Museo Chrysler, Norfolk, Virginia), presenta una imagen de Cristo sobria y contenida que hoy día ha sido interpretada como la actitud de calma y resignación de Bernini ante la muerte, su última obra, regalo del artista a su protectora la Reina Cristina de Suecia.

Más adelante realizó las tumbas de Urbano VIII (1628-1647) y Alejandro VII (1671-1678), ambas en la basílica de San Pedro, que, al incorporar figuras tridimensionales en actitud dinámica, difieren notablemente del enfoque puramente arquitectónico de los sepulcros realizados por artistas anteriores.