| INTRODUCCIÓN.
Situación
General. Contexto histórico.
La historia de las
mujeres es, ante todo, la de personas silenciadas y sometidas al poder
de los hombres.
Este silencio lo
encontramos sobre todo en las fuentes escritas, vedadas a ser materialmente
escritas por las mujeres pues eran patrimonio masculino y solamente
de una clase dirigente, clérigos y poderosos.
Para los últimos
siglos de la Edad Media el panorama mejora sensiblemente como veremos en
este trabajo, pero aún así contamos con escasos documentos,
en una época donde la formación religiosa instituye fuerzas
económicas, diferentes grados de poder, cuya filosofía predominante
está impregnada de una arraigada misoginia.
¿Qué
mujer estudiaremos aquí en el mundo europeo feudal?
Sin lugar a dudas
algunas voces que sobresalen del silencio.
Al enfrentarnos
con las mujeres protagonistas de nuestro trabajo nos surgen las primeras
cuestiones.
Estamos tratando
de un limitado número de mujeres de las que para su suerte y la
nuestra tenemos constancia de su vida y de sus obras, pero el silencio
documental nos ha robado la obra, la memoria, el esfuerzo y los sufrimientos
de miles de mujeres y con ello sus almas de mujeres.
En este proyecto,
intentaremos hacer una breve introducción al movimiento de la Querella
de las mujeres, qué es este movimiento y en qué contexto
histórico y mental de la época surge, las ideas medievales
acerca de las mujeres.
Una cuestión
a tener en cuenta es sí hay que considerar a estas figuras notables
como excepción, o como la medida de su tiempo o su grupo social.
Su espléndido
aislamiento, la discontinuidad del relato que ellas justifican, obligan
a considerarlas como puntos de flexión en el desarrollo histórico.
Veamos a continuación
el contexto en que se enmarcan las vidas de las mujeres medievales, la
influencia de los escritos de Aristóteles y su interpretación
medieval por Santo Tomás de Aquino y otros pensadores proporcionan
a la mentalidad clerical medieval las bases teóricas para aseverar
la debilidad de la mujer y su necesario sometimiento al hombre, este argumento
caló en el pensamiento social y políticos medieval fue fundamental
en el imaginario medieval, se materializaron las separaciones en espacios
físicos las separaciones y cambios mentales, la división
entra la esfera pública y la privada, marcada en la vida medieval
hasta la saciedad, terminará por dar la impresión que se
trata de algo “natural”.
Un aspecto particular
es el del control de la esfera femenina a la que aspira el sexo masculino
tanto clérigos como laicos a partir del siglo XIII a través
de la legislación cada vez más opresora, castigando las modas
y gustos suntuarios de las mujeres, en las que intentan anular el cuerpo
de la mujer al asociarlo como instrumento de perdición y signo del
pecado original.
Intentar “encajar”
a estas mujeres en una cronología es otra cuestión que nos
planteamos, acaso es importante apostar por el establecimiento de una cronología
propia que les sea propia, algunas de nuestras protagonistas desbordan
la plena Edad Media, como Christine de Pizan, que vive al final de la Edad
Media en una época de transición del mundo feudal al capitalismo,
que son los factores político-económicos los que tenemos
de punto de flexión para marcar las periodizaciones de la historia
sin tener en cuenta otros factores.
Para los primeros
siglos de la Edad Media las fuentes escritas sobre mujeres son escasas,
y más aún escritas por mujeres para este período disponemos
de fuentes arqueológicas, narrativas y normativas.
El período
feudal que les toca vivir a estas mujeres nos ofrece mayor documentación,
las fuentes de las que disponemos para estos siglos a partir del X son
las ya nombradas y aparte documentos de archivos parroquiales, censos,
padrones, correspondencia, textos literarios.
Desde el siglo
XIII al XV, mujeres de todos los medios se atreven a hacerse oír:
aun cuando haga falta aguzar el oído para captarla, apenas audible.
...IDEAS MEDIEVALES
ACERCA DE LA MUJER
La situación
de la mujer en la Edad Media, como en otra época es extraordinariamente
difícil de determinar, ya que lo es definir su posición.
La situación de la mujer es una cosa en teoría, otra en los
aspectos legales y otra en la vida diaria.
En la Edad Media,
tal como ahora, las diversas manifestaciones de la posición de la
mujer, actuaban unas sobre otras; pero no coincidían exactamente.
La situación real de la mujer era una mezcla de los tres aspectos.
Para nuestro estudio
es interesante ver la primera de esas manifestaciones aisladamente, puesto
que la teoría medieval acerca de las mujeres, dejada como legado
a las generaciones futuras y ensombrecida tanto en la ley como en la literatura,
estaba destinada a tener profundos efectos sociales durante siglos, mucho
después de que las fuerzas que la sostenían hubieran dejado
de ser importantes y cuando las condiciones que la habían hecho
posible ya no existían
Para ello vamos
a ver en que consistían esas ideas y algo muy importante: cuales
eran las fuentes de las que surgieron.
La opinión
expresada de una época depende de las personas y de las clases
que la articulan; por este motivo representan a menudo , la visión
de un grupo pequeño pero con voz. En los primeros siglos de la Edad
Media, lo que aparecía como opinión contemporánea
surgía de dos fuentes: la Iglesia y la aristocracia.
Las ideas sobre
la mujer se formaron de una parte por los clérigos, normalmente
célibes, y de otra por una pequeña casta que tenía
medios económicos para poder considerar a sus mujeres como objeto
de adorno, en tanto que las subordinaban estrictamente al primer objeto
de su interés: la tierra. En resumen, la teoría aceptada
acerca de la naturaleza y el mundo de las mujeres se debía a las
clases menos familiarizadas con la gran masa del sexo femenino.
Fueron estas clases
las que determinaron el concepto de matrimonio que prevaleció hasta
bien entrado el siglo XIX, y establecieron el estatuto de la mujer en la
ley.
Dado que estaban
de acuerdo en colocar a la mujer en una postura de sujeción frente
al hombre, ni el concepto de matrimonio ni la ley consideraban a la mujer
como un individuo completo, como lo que Maitland llama " una persona libre
y legal".
El elemento que
definía su posición no era su personalidad sino su sexo,
y por sexo ella era inferior al hombre. Por otra parte, fueron precisamente
estas clases las que desarrollaron, sin aparente incongruencia, la contradoctrina
de la superioridad y la adoración que se consagraron alrededor de
las personas de la Virgen en el cielo y de la dama en la tierra, lo que
llevaría al ideal de la caballería.
Resumiendo, la actitud
medieval característica solo pudo surgir en una edad en que los
grupos clericales y aristocráticos podían imponer su punto
de vista sobre la sociedad; no obstante, las voces de la Iglesia y de la
aristocracia, a pesar de ser resonantes e impregnarlo todo, no ahogaron
totalmente algunas otras voces.
Sobre todo los sectores
de mayor rango de las clases medias urbanas se hicieron oír de manera
creciente a partir del siglo XII, a medida que el comercio crecía
y las ciudades se desarrollaban.
Sus puntos de vista
con respecto a la mujer denotan una mejor comprensión de la real
posición de la mujer en la vida medieval que la aristocracia o la
Iglesia.
La ley de los burgos
debía tener en cuenta la actividad de la mujer en el comercio,
particularmente las mujeres casadas que llevaban negocios propios como
femmes soles. Los reglamentos urbanos de las femmes soles pretendían,
a menudo proteger a los maridos, pero al hacerlo habitualmente ayudaban
a mejorar el estatus de la mujer.
De manera que las
ideas medievales acerca de la mujer, tal como fueron formuladas por
las dos clases que estaban en el poder en la Alta Edad Media, solo fueron
levemente modificadas, no siempre para mejor, por la clase
emergente durante los tres últimos siglos de este período.
| ACTIVIDAD INDIVIDUAL:
Señala las tres actitudes respecto
a las mujeres que hemos visto:
Clérigos, aristocracia, burguesía.
Comenta en clase tu opinión. |

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