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es decir que las mujeres estaban completamente desorganizadas. Rara vez
oímos algo respecto a la visión que las mujeres tenían
de sí mismas.
Las obras literarias
de las mujeres son escasas, exceptuando las cartas de amor de Eloísa
o los desahogos de grandes místicas y unos pocos escritos de monjas
doctas. Las poetisas como la trovadora Condesa Beatriz de Diex y la famosa
escritora de Lais conocida como Marie de Francie, se ajustan a la convención
poética del momento. Hasta finales del siglo XIV no aparece una
escritora dispuesta y capaz de clamar por su sexo y tomar la palabra en
contra de la denigración de la mujer que predomina, esta mujer fue
la gran Christine de Pizan, a quien nos referiremos ampliamente.
Esas fueron las
fuentes de las que surgió la opinión general de la Edad Media
acerca de las mujeres. A pesar del panorama estrecho y uniforme en que
se difundían, había conflictos y fluctuaciones en torno a
diversas opiniones.
La Iglesia y la
aristocracia a veces entraban en pugna e incluso estaban en lucha consigo
mismas.
En ambas la posición
de la mujer oscilaba entre el cielo y el infierno.
Para la primera
¿cuál era el verdadero paradigma del género femenino,
la mujer por excelencia: Eva, esposa de Adán, o María, Madre
de Cristo?.
La imagen
de la mujer como instrumento del demonio, una cosa a la vez inferior y
perversa, tomó cuerpo en el período temprano de la historia
de la iglesia, y fue de hecho originado por ello, asentándose el
concepto de la mujer como tentadora suprema.
Pasando de la iglesia
a la aristocracia esta claro que los laicos en general, acogieron con complacencia
el dogma de la iglesia respecto a la sujeción de la mujer.
De esta manera,
Iglesia y aristocracia se combinaba para establecer la doctrina de la sujeción
de la mujer, una doctrina que podía verse ligada a la idea de su
inferioridad esencial. Por otra parte, ambas afirmaban, sin ningún
sentimiento aparente de incongruencia, la doctrina opuesta de la superioridad
de la mujer.
El culto a la Virgen
y el culto de la caballería crecieron juntos en el curso de los
siglos XII y XIII.
El amor cortes
se esfumo rápidamente. Definió una sensualidad superficial,
tomando el modelo del Ars Amatoria de Ovidio tan severamente condensado
por Cristina de Pisan.
Nos podemos referir
también al Roman de la Rose como un ataque brillante y brutal contra
todo el sexo femenino.
Toda esta misoginia
produjo una reacción. Parte de esta reacción entre las mismas
mujeres que inspiró un cambio en las formas corrientes de vida.
Ejemplo de ello
son los movimientos heréticos como el de los cátaros, que
fue una demostración de la disconformidad de las mujeres con su
papel en el mundo. Algunos libros de autores masculinos también
son sensibles contra la misoginia predominante, destaca G. Chaucer.
En el S.XV, la controversia
relativa a la mujer tomo un nuevo aspecto cuando la corte francesa intentó
revivir los antiguos y puros ideales del amor cortesano, bajo la influencia
de la obra Mirror of Chivalry de Boucicault, de la poetisa Cristina
de Pisan.
El ataque fue encabezado
por esta dama; el papel de ella fue presentar la controversia partiendo
de su propia experiencia en sus dos tratados en prosa La Cite des Dames
y Le Livre des Trois Vertus.
Siglos
XIII-XV. ¿MOVIMIENTO FEMENINO EN LA EDAD MEDIA?
Veamos a continuación
un curioso movimiento que surge en la Europa medieval destinado, creado
y mantenido por mujeres que puede ser significativo de un cambio que estaba
empezando a producirse en el mundo urbano a partir de los siglos XIII y
XIV con la expansión de las ciudades y el comercio.
A partir de comienzos
del a Edad Media, tan solo los conventos garantizaban la manutención
y una vida digna a las mujeres solas, en la época feudal se fundaron
en toda Europa casas conventuales para la alta nobleza y algunos conventos
de canónicas para mujeres viudas o solteras.
Desde el siglo XIII
se multiplicó el número de conventos y órdenes religiosas
femeninas, cistercienses, dominicas y franciscanas, el número de
comunidades femeninas semirreligiosas era aún mayor, muchas de estas
comunidades vivían de realizar trabajos manuales a la comunidad
y de atender a los enfermos, esto se ha interpretado con la siguiente
teoría:
La población
femenina debía ser muy numerosa y por eso no les resultaba fácil
ganarse el sustento, y por las dificultades de tipo social y económico
a las que deberían enfrentarse las mujeres solas, por esos motivos
se habla de una cuestión femenina, situaciones por las que se crearían
comunidades religiosas dedicadas a mujeres, estas comunidades ofrecían
refugio y protección a las mujeres, estas comunidades llamadas de
beguinas
no estaban sujetas a las disposiciones de la curia, y el ingreso en estas
comunidades no exigía el rechazo al matrimonio de por vida.
Los ingresos
obtenidos a partir de los trabajos realizados para la comunidad les permitían
contratar a otras mujeres para realizar trabajo textiles, artesanales,
obteniendo importantes ingresos en ciudades como Flandes, esto les llevó
a numerosos enfrentamientos con los gremios artesanos.
ACTIVIDAD INDIVIDUAL:
¿Por qué crees que las comunidades
beguinas tuvieron enfrentamientos con los gremios de artesanos y comerciantes? |
Durante la Baja
Edad Media las mujeres ejercieron una influencia considerable en lo relativo
a la política y la religiosidad, y una evolución en el trabajo
femenino, estamos en una fase de enormes cambios y rupturas que la época
moderna en parte consolidó, sometiendo otros logros a una transformación
desventajosa para ellas.
Un hecho innegable
es que durante estos últimos siglos medievales, las mujeres tanto
en la economía urbana marcada por actividades como las que hemos
apuntado anteriormente, marcadas por la actuación de los gremios
como en lo que se refiere a su situación legal de “menores de edad”,
llegaron a ampliar su campo de acción, abriendo algunos resquicios
en la estructura patriarcal masculina.
Por todo ello las
relaciones entre los sexos parece haber sido más compleja hacia
el 1500 que en ninguna otra época.
Buena prueba es
la polémica suscitada por Christine de Pizan contra la misógina
tradición educativa y religiosa que la autora francoitaliana describió
en su “Libro de la Ciudad de las Mujeres”, contraponiéndola a una
“vindicación del sexo femenino”.
Pero también
queda patente en los ataques contra el sexo femenino protagonizado por
los maestros y oficiales de los gremios, empeñados en anular
a sus rivales mujeres.
Las dos caras de
la moneda son, por tanto ruptura y peligro, valor y humillación.
Este es el legado
de la sociedad medieval a la “época nueva”: la lucha por la dignidad
y la mejora de la posición social de las mujeres, la “querelle des
femmes”, que ya nunca cesará, ni siquiera en los “oscuros años
de la caza de brujas”.
Reivindicaciones,
características y actitudes del movimiento.
Vamos a tratar en
este apartado del movimiento conocido como La Querella de las Mujeres.
Analizaremos algunos
puntos del tema, pues nos detendremos más profundamente en algunas
autoras en posteriores apartados.
Durante los últimos
años del medievo entrando ya en el Renacimiento hubo un grupo
de mujeres pensadoras, que formularon una ideología propia que buscaba
una lógica distinta de la imperante masculina sobre el sexo femenino,
esta ideología llegó al público culto europeo y se
convirtió en movimiento intelectual.
De estas pensadoras
las más famosas son Christine de Pizan y Teresa de Cartagena.
Las pensadoras de
la Querella empezaron a despertar el proceso de situar a las mujeres en
la historia, de situarlas con su cuerpo de mujeres y con su experiencia,
todo esto significó un cambio de actitud y de toma de conciencia
muy importante teniendo en cuenta las condiciones sociales e ideológicas
que hemos visto en el contexto de la vida medieval, aprisionadas por la
moral judeo-cristiana y la tradición aristotélica, estos
cambios se materializan en los textos que escriben estas mujeres
que posteriormente comentaremos.
Las autoras del
movimiento y también las mujeres no autoras pero adscritas a este
movimiento e ideología dieron una gran importancia a la historia.
Ellas elaboraron
un ideario que transcendería en los siglos hasta la Revolución
Francesa, reescribieron una historia de las mujeres que respaldaba sus
reivindicaciones intelectuales y políticas, como lo hicieron en
sus obras Christine de Pizan en “La Ciudad de las Damas”, Teresa
de Cartagena en “Admiración de las obras de Dios” y Marie de Gournay
en “Igualdad de los Hombres y las Mujeres” entre los siglos XV al XVII.
Reivindican la potencia
de las reinas y de las santas.
Durante el Renacimiento
se definió una etapa importante de la historiografía de las
mujeres, el objetivo de la Querella era demostrar en la teoría
el valor de las mujeres aunque es una ideología que no presenta
soluciones prácticas a los problemas.
Aunque se llegó
a dar forma definitiva a los intentos de autoras anteriores que buscaron
definir una identidad femenina en términos propios.
La historiografía
que escriben estas mujeres en forma de crónicas e historias de monasterios
femeninos, biografías de mujeres e incluso autobiografías.
Esta historiografía
contribuyó de manera importante a la construcción de una
identidad femenina positiva y solidaria con otras mujeres.
| ACTIVIDAD GRUPAL TIPO DILEMA:
Define toma de conciencia, qué es
, en qué consiste?
¿Crees que se pueden plantear cambios
sociales sin tener conciencia de la necesidad de estos cambios? |

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