| AL-ANDALUS
La descripción
que nos ofrece Juan León el Africano sobre los alimentos y las maneras
de comer en el Magreb a inicios del siglo XVI, nos permite deducir, indirectamente,
cuáles debían ser los de los habitantes de Al-Andalus en
el período que examinamos:
"...la costumbre,
entre el pueblo, es la de comer carne fresca dos veces por semana. Pero
los gentilhombres la comen dos veces al día, según su apetito.
Se hacen tres comidas al día. La de la mañana es muy ligera;
está compuesta de pan, frutas, y de una sopa de harina de trigo
bastante líquida. En invierno se toma en lugar de la sopa unas gachas
de espelta cocida con carne asada. Se come también a mediodía
cosas ligeras como pan, ensalada, queso o aceitunas. Pero en verano esta
comida es más sustancial. Finalmente por la noche se comen igualmente
cosas ligeras: pan con melón y con uvas y con leche. Pero en invierno
se come carne cocida con un plato llamado cuscús, que se hace con
pasta reducida en granos del grosor del grano de coriandro, granos que
son cocidos en una marmita agujereada que recibe el vapor de otra marmita.
Se mezcla esta pàsta cocida con mantequilla y se la riega con caldo.
No existe la costumbre de comer asado. Tal es la forma de vivir del pueblo.
Las personas importantes, como los gentileshombres ancianos, los comerciantes,
las personas de la corte, viven mucho mejor y más delicadamente.
Pero en comparación con la forma de vivir en uso entre los nobles
de Europa, la de los africanos es verdaderamente miserable y vil, no sólo
por la poca cantidad de alimentos, sino por las costumbres toscas y desordenadas
que tienen en tomar su comida. Comen en efecto en el suelo, en mesas bajas,
sin servilleta ni mantelería de ningún tipo y no se sirven
de otros instrumentos más que de sus manos. Cuando comen el cuscus,
todos los comensales toman del mismo plato y toman el cuscus sin cuchara.
La sopa y la carne están juntas en un cuenco, cada uno coge de allí
el trozo de carne que quiere y la pone delante de sí sin cortarla.
No se sirve del cuchillo, desgarra con los dientes el trozo de carne que
puede teniendo el resto en la mano. Se come muy deprisa. Nadie bebe sin
estar saciado (...). Pero, en conclusión, el más mediocre
gentilhombre de Italia vive mas suntuosamente que el más grande
señor de África".
La mayoría
de las recetas de la época medieval Arábica se elaboraban
con carne de aves o pescados, así como existía cierta preferencia
por la carne de carnero y oveja. En esta cocina medieval había cierta
similitud a la Cocina del Renacimiento Español.
Se prefería
la carne de cabrito (,jadi) a la de cordero. Los físicos la recomendaban
porque contiene el balance de los cuatro elementos naturales: calor, frío,
humedad y sequedad. La carne de buey estaba mejor considerada para aquellos
que realizaran labores físicas, ya que la basteza era más
apropiada. La carne roja era preferida a la carne grasa. Los físicos
adaptaron las teorías griegas acerca de la alimentación y
no hubo un cambio de actitud en la urbanidad medieval sino más bien
una teoría prestada y racionalizada en la práctica alimenticia.
En ambos lados del
río Baghdad, los mercados de los carniceros estaban localizados
en una zona especial, así la carne se vendía muy fresca.
Otras preparaciones llamadas Hallam describían los primeros pasos
para la matanza de los animales y como se hervían en vinagre los
huesos y la piel hasta que se obtuviera su cocción. La carne se
cocinaba con vinagre, canela, gallaga, romero, apio, membrillos, limones
y sal. Luego se conservaba para su futuro uso, en contenedores de cristal
o de barro. Una ventaja adicional en comprar los animales vivos, era que
cada parte se podía utilizar en variedades de platos.
La caza como la
liebre, que aparecen en la literatura medieval culinaria, estaban asociados
a la cocina de agua y sal (al-ma'wa'lmith) elaborada en los fuegos al aire
libre o cocinas grandes. Los trozos grandes de carne se cocinaban hasta
conseguir su firmeza. El agua desbarataba el exceso de jugo extraído
de la carne y de nuevo se le añadía más agua y aceite,
junto a la sal, cebolla, gallaga y eneldo. Así mismo se cocinaba
en tiritas que se envolvían en especias y luego se colgaban para
secarlas (llamado qadid) y método muy parecido a los africanos.
De esta forma, la carne llegaba en muy buenas condiciones a los mercados
de Baghdad. Las variedades de aves constituyeron uno de los alimentos más
importantes en las cocinas de los Califas. El pollo domesticado y sobre
todo el de Kaskari (un distrito de Iraq) era muy famoso por su excelente
gusto y por el tamaño grande que más bien parecía
un cordero pequeño. La gastronomía de Baghdad era muy afortunada
ya que innumerables aves pasaban durante el otoño y la primavera
por Iraq en sus caminos hacia el invierno africano. No obstante, también
abundaban todo tipo de aves domesticadas que preveían las grandes
cenas de la alta sociedad Califal. Variedades de pájaros desde un
gallo negro salvaje, faisanes, francolines, hasta una avutarda, codornices,
perdices, grullas, etc, encontraron el camino hacia la cocina y en definitiva
“la mesa”. Las técnicas principales de la cocina consistían
en cocinar la carne de las aves, primeramente friéndolas con un
poco de aceite de sésamo u oliva y sobre un fuego fuerte para poder
retener el jugo, aunque se utilizaba también la grasa del rabo de
las ovejas. A la carne bien condimentada se le añadían vegetales,
fruta seca al principio o la mitad de la cocción; este método
se conoce como concentración de los jugos, manteniendo los elementos
nutritivos en el producto. Platos como el llamado Zirbaj demuestran la
extendida costumbre de la sustitución de la carne. La principal
característica del mencionado plato era el sabor agridulce que proviene
de el vinagre y la dulzura. Esta práctica se encuentra en la actualidad
en el Norte de África. Pero ante todo, debemos mencionar que esta
nueva cocina está totalmente influenciada por la Cocina Persa y
sus tradiciones, y no la anciana Mesopotámica, de la que se puede
decir que sobrevivieron algunos platos formando parte de la herencia culinaria
de Iraq. La tradición árabe está muy presente en platos
como Sawiq y Tharid, que fueron muy conocidos por el profeta Muhammed y
encontraron su camino hacia La Nueva Cocina aunque en algunas ocasiones
transformados con ingredientes mucho más caros.
Sawiq era una comida
de cebada que cuando se preparaba se le añadía agua o leche,
y estaba considerada como una nutrición elemental para recorrer
grandes trayectos. Este plato se vendía en los mercados de Bagdad
como la comida de el pobre y en muchas ocasiones era elaborado con harina
de garbanzos. La gente rica lo preparaba con harina, azúcar y semillas
de granada.
Tharid, fue un plato
alabado por el Profeta de el que dijo que era un excelente alimento, lo
mismo que su esposa A’isha era la más excelente mujer. La más
simple tradición de la cocina arabesca, consistía en cocinar
los trozos de carne en un caldo y al final le añadían migas,
así estos platos llegaron transformados a las mesas urbanas donde
la tradición de consumir el cordero, el pollo y otros productos
con vegetales acabaron con el acompañamiento de rebanadas de pan
tostadas. Otro punto importante en la Cocina de los Califas es la tradición
de cocinar los productos con suero, cuajos, requesones y queso fresco.
Los dos grandes
ríos el Tigris y el Eufrates, junto a las regiones bajas que bordean
el Golfo Arábico y los lagos de Iraq, fueron el abastecimiento de
las variedades de pescados. Las variedades de los pescados de agua fresca
fueron dominados por la trucha. Los grandes pescados estaban considerados
como los más nutritivos, y en algunos casos alcanzaron los cien
kilos de peso. Los pescados del río Tigris estaban considerados
como mejores que aquellos del río Eufrates; en ambos casos se decía
que eran mejores que los de el Nilo. Los platos se preparaban como pescados
frescos o salados, fritos y asados.
Los vegetales (buqul)
se decía que eran los ornamentos de la mesas y existe un proverbio
arábico que dice: Una mesa sin vegetales es como un hombre sin sabiduría.
La extensa variedad de vegetales eran preparados de muchas maneras como
en platos fríos, en cacerolas, etc... y las más conocidas,
aparte de las berenjenas, alcachofas y espárragos se encuentran
en las zanahorias, espinacas, puerros etc., y otras plantas que incluyen
los ajos, cilantro, eneldo y así sucesivamente.
Los frutos fueron
clasificados como frescos y secos. Los más comunes en los frescos
eran los dátiles (300 variedades) la comida del rico y el pobre.
La fruta fresca incluye la suave, como las manzanas, peras, albaricoques,
melocotones, almendras, nueces, piñones, avellanas, pistachos etc.
La más alta calidad de azúcar se llamaba Tabarzad, elaborada
del tallo o tronco de la caña. Se hervía tres veces removiendo
los sedimentos impuros y se solidificaba rompiéndola en trozos pequeños.
Al azúcar
menos puro se le conocía como Sulaimani y azúcar roja. Los
ácidos se controlaban con almendras ralladas, garbanzos, arroz,
etc..., todo lo que podía actuar como un agente para espesar.
El agente más
común para espesar la carne o vegetales era el hervir lentamente
los productos en una pota y sobre un fuego lento y cubiertos. Todavía
se encuentran los platos en cacerolas en el mundo arábico, aunque
la cocción está reemplazando al estofado bajo los nombres
de Tajines, Khurish y Yakni Como ocurre en la literatura medieval China,
muchas veces es difícil identificar los nombres de los productos
o plantas. Un vegetal como los puerros algunas veces es fácil de
identificar en las recetas como Kurrath o Griego Kurrath Rumi o Navateo
Kurrath Nabati así como el apio muchas veces se encuentra bajo nombres
como Karafts todo dependiendo si fuera silvestre, cultivado o de las montañas,
como Karafs Barri también podría significar alcaravea silvestre.
No se sabe con certeza si vegetales como los nabos tuvieran varios nombres
como Shakjam, Lift,etc.
Qunnabit por ejemplo
puede significar coliflor o brocoli, mientras que Kurumb podría
ser coliflor o col. No obstante como en cada región tienen su apropiado
nombre siempre ha habido ciertas disputas del sentido aplicativo a las
plantas o especias, ya que en ocasiones estaban asociadas a ciertas funciones
del cuerpo o sus poderes generativos. Como por ejemplo Gagir se suponía
que aumentaba la sexualidad y la orina. Ruda (sadhab) hacía lo opuesto
y servía para abortar. Esta palabra proviene del griego Ruta “liberarte”,
pero es tóxica si se toma en grandes cantidades. Los garbanzos (Himmas)
tenían varios propósitos, aparte del aumento sexual por la
multiplicación de los espermas, aumento de la leche maternal y facilitar
el periodo de las mujeres, etc.,
Los físicos
aconsejaban que los efectos alimenticios en las personas estaban basadas
en el sentido común y en las tradiciones, aunque en algunas ocasiones
en la superstición. No obstante y a pesar de todos los dichos existía
la flexibilidad médica-culinaria que les permitía gozar de
los platos favoritos sea cualquiera que fuera su misión. Todos estos
productos transformaban la cocina en una multitud de sabores, aromas y
texturas que se reflejaban en la mesa. Contrario a los libros de recetas
que nos encontramos hoy día, reflejan más bien la era científica
en comparación con las recetas medievales que pertenecen al mundo
de los artistas ofrecidas a través de esbozos que nos guían
a la creación de un plato de distintivo individual.
Las recetas medievales
arábicas eran precisas en el proceso de creación, pero sin
comprometerse a las medidas que constituyen los ingredientes. El alma de
la cocina creativa era la intuición del cocinero en el uso de las
hierbas, condimentos y demás acompañantes de los platos en
el proceso de la cocción. Balance y armonía era el tema de
todo plato que se distinguían por aromáticos y picantes.
En el primer grupo se incluían los ingredientes como el agua de
rosa, azafrán, canela, clavo, jengibre, moscada y gallanga. En la
categoría de los picantes, se incluían: pimienta, comino,
cilantro seco, alcaravea, romero, vinagre, etc.
La sal era muy importante
y se obtenía de la evaporación del agua del mar bajo el nombre
de Andarani y como se dice en Árabe: “La sal es tan necesaria en
la comida como la gramática en el discurso”. Las especias representan
la complejidad de la Cocina Árabe, “así como su coste”. Muchas
de las especias picantes han sido utilizadas en la Cocina Árabe
desde hace muchos siglos y entre las más utilizadas se puede decir
que son: el comino y el cilantro. Las más aromáticas como
el clavo, canela, jengibre y moscada fueron importadas, y algunas de ellas
desde la India, Tibet y China, que llegaron a Bagdad por caravanas o mar
a costes elevadísimos. Un viaje por mar desde el Golfo Árabe
a China era un camino de 16.000 Km., llenos de problemas.
Los mercaderes ganaban
mucho dinero y especialmente cuando alteraban las especias. La alta calidad
se pagaba con precios exorbitantes, así como el saber comprar era
símbolo de un alto estatus social, sobre todo si en su propia casa
abundaba el azafrán molido. Fue durante el periodo de las Mil y
Una Noches cuando las especias aromáticas y caras comenzaron a extenderse
en el consumo cotidiano, incorporándose a las cocinas regionales
que finalmente compusieron la nueva cocina. El vinagre utilizado en la
cocina medieval era el vinagre genuino Vin Aigre o vino ácido, justamente
como el término indica Khall Khamar. El vinagre aparte de utilizarse
en la mayor parte de los platos, también se utilizaba para conservar
los alimentos como las cebollas, los pepinillos, las berenjenas, la menta,
el ajo ,etc. ... Estos platos se servían con las comidas con la
misión de limpiar el paladar de la grasa, para abrir el apetito,
para asistir a la digestión o para estimular el banquete, “según
al-Baghdadi”. Normalmente se servían en recipientes muy pequeños
bajo el nombre de Kawamikh y los jugos con el nombre de Kamakh, el ingrediente
básico se llamaba Budhaj que se elaboraba con trigo o cebada envuelto
en hojas de parra para que se secara después de cuarenta días;
convertido en polvo se componía el pan sin levadura con las añadiduras
de leche y sal o simplemente agua.
El otro ingrediente
muy mencionado en la Cocina Medieval, es el Murri que fue confundido con
el Garum o la esencia del pescado. Pero el Murri generalmente se elabora
con trigo, cebada o granos de cereales. Durante los tres meses de preparación
se introducía en un contenedor donde se le añadía
aceite, condimentos y agua sin dejar de mover todos los días. Se
conservaba en botellas o recipientes herméticamente cerrados. El
color residual del Murri era negro y el sabor amargo. El Sumac en ocasiones
sustituía al Murri.
Los condimentos
Kawamikh y los platos fríos Bawarid de la cocina medieval, nos sugiere
la modernidad de la cocina arábiga en el “Mezza". Hoy día
el nombre Mezza se traduce en Hords d’Oeuvres y acompañados con
la bebida de anisete Arak sin duda alguna ser una comida estupenda. Un
plato Mezza es la equivalencia moderna a las variedades de tapas o platos
fríos, aunque dicha palabra quiere decir algo entre dulce y agrio,
o sea agridulce .
En cuanto a la bebida
todo dependía de seguir la religión al pie de la letra o
no. Existen muchas recetas de cerveza llamada Fuqqa, que se elabora con
cebada con ingredientes como nueces para alterar el sabor y las más
exóticas contienen miel, pimienta, clavo, ajo, jengibre, ruda todo
ello bien mezclado. La fermentación se conseguía poniendo
todo ello en contenedores de piel (kir) y dejándola dos días.
El vino o Nabihd se prepara de varias formas. Una versión se compone
de uvas pasas y miel que parece ser legal (sin fermentar) y la otra forma
prohibida se elabora en un vino fermentado con miel durante cuarenta días,
y luego es embotellado cuatro meses hasta que se puede beber. Con un sentido
extenso de la palabra Sharab denota un líquido sin tener en cuenta
su consistencia. Esta palabra se aplica a los siropes hervidos y a jugos
de manzanas, membrillos, granadas, peras y ciruelas. Desde el punto de
vista culinario, no está muy claro para que utilizaban estos jugos.
Se podrían beber diluidos y fríos, para darle sabor a ciertos
vegetales cuando se cocinaban, como una salsa para las ensaladas como es
el caso del sirope de granada que incluso hoy día se utiliza en
todo el Oriente Medio.
Finalmente, debemos
de estar agradecidos a todos aquellos historiadores que supieron coleccionar
y mantener la anotación de sus respectivos trabajos para que en
el presente podamos apreciar el profundo conocimiento que tenían
del mundo culinario, sin ellos estaríamos perdidos en el mundo de
la ignorancia.
Así los árabes
nos dieron el primer libro de cocina para que hoy el moderno Gourmet tenga
la oportunidad de recrear su propia cocina en Las aventuras culinarias
de las Mil y Una Noches.
Algunos nombres
árabes
Khiwan, Una mesa
de madera para cortar la carne.
Qawalib, Moldes
para cocinar carnes dulces, algunas veces en forma de pescados o aves.
Nota: Al - Bagdadi
recomendaba lavar los utensilios y luego envolver en polvo de ladrillo
y luego limpio poner polvo de potasio y azafrán, finalmente se limpiaba
con hojas de limón.
Matbakh, Esta palabra
“Cocina”, proviene de la lengua Semítica que quiere decir “Cocinar
la carne”, así como matanza.
Jadi, Carne de Cabrito.
Hallam, Es la preparación
de la carne.
 
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