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La
Capilla Sixtina de Miguel Ángel
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La bóveda, realizada entre 1508 y 1512, presenta una
distribución arquitectónica en la que son adaptados
los diferentes personajes de la composición.
En 1508 el papa Julio II encargó a Miguel Ángel
pintar la boveda. La preparacion de la boveda se inicio el
10 de mayo de 1508, fecha de la firma del contrato. Hasta
principios de enero de 1509, el artista debio de estar haciendo
bocetos y preparando los cartones, iniciando a partir de fines
de 1509, una primera seccion que comprenderia la Embriaguez
de Noe, el Diluvio y el Sacrificio de Noe, junto con Zacarias,
Joel, la Sibila Delfica, Isaias y la Sibila Eritrea, los correspondientes
Ignudi, David y Judtih en las esquinas y los lunetos de los
antepasados. La segunda seccion, debio de realizarse entre
1509 y 1510 y comprendió la Caida y Expulsión,
y la Creación de Eva, Ezequiel y la Sibila Cumana,
junto con los correspondientes Ignudi y los dos lunetos adyacentes.
Escenas que van de pared a pared de la bóveda, distribuidos
en una decoración arquitectónica de pilastras
y entablamentos fingida.
La tercera seccion se realizo en 1511, y comprendía
las cuatro últimas historias: Daniel, la Sibila Pérsica,
la Sibila Libica, Jeremias y Jonas, con sus Ignudi, los correspondientes
lunetos de los antepasados y en los angulos la Crucifixion
de Aman y la Serpiente de bronce. La cuarta seccion, realizada
entre 1511 y 1512, comprendia todos los lunetos de los muros.
La representacion del Juicio Final, fue encargada por el
Papa Clemente VII, pero al fallecer éste, la obra quedo
suspendida puesto que Paulo III retiro el encargo, que se
continuará a partir de 1535 a 1541. El programa aqui
representado no fue de libre eleccion por parte del propio
pintor sino que le vino impuesto.
Miguel Ángel siguió de esta manera las bóvedas
de los monumentos romanos, cubriendo con su pintura todo el
espacio, tratando de engañar al espectador. Los trabajos
se iniciaron desde el muro situado frente al altar mayor que
más tarde sería decorado con el Juicio, apreciándose
en el sentido inverso al que aparecen en el Génesis.
Esto ha sido interpretado por algunos especialistas como el
retorno del alma hacia Dios, relacionándose con la
filosofía neoplatónica que Buonarroti conoció
en el palacio de los Médici.
El programa iconográfico que observamos en la decoración
no surgió del pintor ya que debió ser consensuado
con el pontífice y asesorado por alguna autoridad teológica,
sometiéndose de nuevo a la aprobación definitiva
del papa. El resultado es una de las obras maestras de la
pintura, recientemente restaurada y limpiada para ofrecer
a los espectadores.
Como es característico en todas las obras de Miguel
Ángel resalta la maravilla y la fuerza del color sin
olvidar su admiración por la anatomía humana
desnuda presente en todo el proyecto y que le costó
serios disgustos debido a la inmoralidad de los desnudos.
Supo incorporar el espíritu de la Antigüedad clásica
a los temás bíblicos cristianos. Con Miguel
Ángel se produce la destrucción del clasicismo,
se tiende al manierismo (movimiento puente entre el renacimiento
y el barroco). Típico de él es la eliminación
del paisaje, la exaltación de la fuerza física
y moral, gran vigor, escorzos violentos y enormes proporciones,
gigantismo. En estos frescos se observa un elemento muy utilizado
por él: la cuadratura, que consiste en fijar en la
pintura una arquitectura fingida. En su obra dibuja arcos,
pilastras y con esto divide las distintas escenas. Miguel
Ángel lo pinto él solo sin aceptar ayuda subido
en un andamio construido por él mismo.
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