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Balsa
de la Medusa
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Su historia fue censurada por el gobierno y ocultada para
evitar el escándalo que supondría la negligencia
de la fragata "de la honrosa marina francesa" y
el vínculo del capitán con el gobierno conservador.
El gobierno impidió que se conociera en prensa. Géricault
realizó este cuadro para dar a conocer el hecho, y
tras dos años de prohibición con su exposición
al público se causó efectivamente un grave escándalo
social. Los personajes componen toda una galería de
las expresiones posibles, desde la desesperación más
absoluta del anciano que da la espalda al barco, pasando por
los primeros atisbos de la esperanza, hasta llegar al entusiasmo
desbordado de los hombres que agitan sus camisas al horizonte.
La visión es completamente dantesca con la balsa medio
deshecha por el oleaje: los cuerpos de los muertos, putrefactos,
mutilados, desperdigados por la balsa...
La composición de este cuadro es muy compleja. Una
diagonal maestra parte de los náufragos estáticos
y se extiende progresivamente hacia la derecha con un aumento
de las reacciones con un creciente movimiento hasta culminar
en otros que agitan sus camisas. El cadáver y la vela
forman a su vez una diagonal de carácter secundario.
Se produce un énfasis en el elemento material mismo.
Ante los ojos del espectador, solamente desfilan la "galería
de expresiones humanas" que componen las obra; no hay
"obstáculos" que medien entre él y
el acontecimiento representado (tales como el artista, la
técnica o los materiales empleados). La combinación
inquietante de figuras idealizadas y la agonía que
plasma con extremado reaslismo, así como su gigantesco
tamaño y la minuciosidad de los detalles desataron
una tormentosa controversia entre los artistas de tradición
neoclásica y los que tenían una opinión
diferente sobre los temas que debía tocar la pintura.
Géricault rompió en este cuadro con todas las
reglas del neoclasicismo, excepto las de la composición.
Este cuadro busca producir una sensación de catarsis
y de conmoción entre el público. Retrata a escala
heróica el sufrimiento de la humanidad.
Las poderosas pinceladas, la luz y los tonos oscuros acrecientan
el sentido de aislamiento y vulnerabilidad dando una expresión
sobrecogedora. Esto para Géricault y otros pintores
románticos constituía la esencia de la condición
humana. La luz y la composición, muy estudiada, tienden
a dar una vigorosa impresión del dolor humano.
Para poder representar esta obra, Géricault se informó
acerca de todo lo referente a los muertos, moribundos y locos
para conseguir, tanto la expresividad sobrecogedora que logró
en las caras de los personajes como las tonalidades de la
piel. Se puede apreciar, en esta obra, que se va ascendiendo
desde la muerte, situada en lo más bajo de la balsa
a la vida en la agrupación de hombres buscando la vida.
La Balsa de La Medusa fue el cuadro insignia del movimiento
romántico francés, por su tono apasionado y
tétrico, con el hombre desconocido como protagonista
absoluto de la historia. Este óleo sobre lienzo (491x716cms)
se conserva en el Museo Nacional del Louvre, Paris, Francia.
Théodore Géricault nació en Ruan (1791)
y murió en París (1824). Fue la figura principal
del romanticismo francés. Hizo numerosos bocetos y
estudios previos sobre cadáveres y restos humanos sacados
de cementerios y ejecuciones públicas. Estudió
pintura en dos estudios de pintores de la época. LLevó
las tendencias dramáticas y coloristas y cambió
el sentido heróico de los cuadros de batallas por el
del sufrimiento. Su ideología liberal se reflejará
en muchos de sus dibujos y obras. Estuvo en Italia y Londres,
donde realizó obras en la que refleja el ambiente de
pobreza de la ciudad y pinturas de caballos y carreras hípicas.
Cuando murió estaba trabajando en una serie de retratos
de enfermos mentales. Hay un interés general de los
pintores románticos por los trastornos psíquicos.
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