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El
Moulin de la Galette de Renoir
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En su deseo de representar la vida moderna - elemento imprescindible
para los impresionistas - Renoir inmortaliza este lugar en
uno de los lienzos míticos del Impresionismo. Su principal
interés es representar a las diferentes figuras en
un espacio ensombrecido con toques de luz, recurriendo a las
tonalidades malvas para las sombras. En las mesas se sientan
los pintores Lamy, Goeneutte y Georges Rivière junto
a las hermanas Estelle y Jeanne y otras jóvenes del
barrio de Montmartre. En el centro de la escena bailan Pedro
Vidal, pintor cubano, junto a su amiga Margot; al fondo están
los también pintores Cordey, Lestringuez, Gervex y
Lhote. El efecto de multitud ha sido perfectamente logrado,
recurriendo Renoir a dos perspectivas para la escena: el grupo
del primer plano ha sido captado desde arriba mientras que
las figuras que bailan al fondo se ven en una perspectiva
frontal. Esta mezcla de perspectivas era muy del gusto de
Degas, empleándola también otros artistas. La
composición se organiza a través de una diagonal
y en diferentes planos paralelos que se alejan, elementos
clásicos que no olvida el pintor. Las figuras están
ordenadas en dos círculos: el más compacto alrededor
de la mesa y otro más abierto en torno a la pareja
de bailarines. La sensación de ambiente se logra al
difuminar las figuras, creando un efecto de aire alrededor
de los personajes. La alegría que inunda la composición
hace de esta obra una de las más impactantes no sólo
de Renoir sino de todo el grupo, convirtiéndose en
un testimonio de la vida en el París de finales del
siglo XIX. El propio Renoir comentó que necesitó
alquilar una mansión rodeada de un gran jardín
en Montmartre para pintar el lienzo, lo que perjudicó
su precaria economía.
Renoir nació el 25 de febrero de 1841 en Limoges y
falleció el 3 de diciembre de 1919 en Cagnes.
Siempre se le ha considerado el representante del Impresionismo
más sensual. Comenzó pintando en una tienda
de porcelana China de París. Aquí, empieza a
pintar temas que emanan dulzura y sentimentalismo heredados
del Rococó. Después empezó a tomar clases
en un estudio de pintura y a frecuentar el café Guerbois
en París, donde contactó con pintores impresionistas
como Sisley y Monet. Su primer paso hacia el impresionismo
lo dio durante una estancia con Monet en los baños
de La Grenouillère, donde ambos artistas pintaron cuadros
en los que apuntan ya la disolución de la pincelada
y de los contornos característica del impresionismo.
La composición informal, la técnica abocetada
y sobre todo la espontaneidad e inmediatez que caracterizan
la ejecución de las obras relativas a este lugar de
baños de una isla del Sena están en la base
del estilo impresionista.
Renoir es uno de los impresionistas más reconocidos
por los temas que cultiva: flores, escenas dulces de niños
y mujeres. El desnudo femenino es un tema que le obsesiona,
sus formas gruesas pueden recordar a Rubens y su pincelada
suelta y de gran cromatismo a Tiziano. Renoir posee una vibrante
y luminosa paleta que hace de él un impresionista muy
personal.
Hacia 1881 durante una estancia en Argelia renunció
entonces al impresionismo y se orientó hacia una pintura
más lineal y de dibujo más sólido, con
obras como "Los paraguas", "Baile en el campo"
y "Baile en la ciudad". Sin embargo, en 1889 volvió
de nuevo a su estilo impresionista, centrado ahora en el desnudo
femenino plasmado con un colorido cálido en el que
abundan los tonos anaranjados. La obra cumbre de esta etapa
final de su vida es "Las bañistas", una composición
en la que las figuras se funden con la naturaleza transfiguradas
por la luz y el color. Renoir, uno de los pocos impresionistas
que prefirieron la figura humana al paisaje, murió
siendo un artista universalmente famoso, e incluso en 1914
pudo ver cómo entraban en el Louvre algunas de las
obras por él pintadas. Se le conocen más de
4.000 cuadros.
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