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Palacio
Ruccelai de Leone Battista Alberti
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El muro presenta un suave cojinado, técnica que consiste
en resaltar los sillares rebajando los cantos. Las ventanas
son geminadas y quedan inscritas en arcos de medio punto.
El artista, sobre unos elementos medievales, da una solución
renacentista. Desaparece la torre defensiva medieval y el
edificio queda integrado en la arquitectura urbana como muestra
del nuevo espíritu.
A pesar de esto, el resaltado y la solidez del piso inferior,
con estrechas puertas adinteladas, manifiestan el poder de
sus habitantes. La prioridad del piso central queda remarcada
al situar los escudos de la familia Rucellai sobre algunas
de las ventanas. La airosa cornisa que corona el edificio
proporciona unidad al conjunto.
La labor del ingeniero consiste en ordenar el espacio tanto
en planta como en alzado. Líneas horizontales y verticales,
curvas y ángulos, huecos y paredes se organizan de
tal manera que dan a la fachada un singular ritmo. Otros tres
grandes ejemplos de este tipo de arquitectura son el palacio
Médici-Ricardi, construido por Michelozzo, el palacio
Pitti, el aspecto del cual se atribuye a Luca Fancelli, y
el palacio Strozzi, donde se superponen los órdenes
toscano, jónico y corintio, un recurso que fue utilizado
tambien en construcciones posteriores.
Alberti era jinete y atleta, fue famoso como conversador;
escribió obras teatrales y compuso música; pintaba
y estudió física y ,matemáticas; era
perito en derecho; sus libros tratan de economía doméstica,
además de pintura y de arquitectura. El De Pittura,
de Alberti es el primer libro que enfoca el arte de pintar
con espíritu renacentista. Dedica toda la primera parte
exclusivamente a la geometría y la perspectiva. En
los diez libros de su De Re Aedificatoria, escritos en latín,
toma como modelo a Vitruvio, el tratadista romano de arquitectura.
El ojo proyecta sobre el plano de la mente la imagen del mundo
en profundidad. Aplicación de la geometría de
Euclides. Mientras que la novedad en Brunellesqui había
sido buscar un orden, Alberti en la fachada, empleó
pilastras, introduciendo así un nuevo y espléndido
medio para la articulación de un muro. Hay tres órdenes
superpuestos de pilastras: toscano en el cuerpo inferior,
jónico en el cuerpo central, ambos tratados con cierta
libertad, y corintio en el superior. Mientras que estas pilastras
dividen la fachada verticalmente, cornisas de fina traza marcan
las divisiones horizontales. Frente al potente almohadillado
de Brunellesqui, Alberti lo suaviza eliminando la imagen de
fortaleza. Las ventanas son geminadas, como en otros palacios,
pero aquí un arquitrabe separa el rectángulo
de la ventana propiamente dicha, de las dos cabeceras en arco.
La proporción entre el alto y el ancho de la parte
rectangular de las ventanas es igual a la proporción
que existe entre la altura y la anchura de los tramos, por
lo que el sentido de la geometría y las proporciones
se puede apreciar en toda la obra.
En la arquitectura del Renacimiento del Quatroccento al a
que este palacio pertenece, se observa una marcada ruptura
con el periodo anterior, pues el gótico había
alcanzado en sus edificaciones durante sus últimas
etapas unos logros y una perfección tales que ya resultaban
difíciles de superar; las catedrales góticas
no podían ser más ligeras ni más esbeltas,
con lo que la arquitectura sólo podía optar
entre repetirse o buscar nuevos caminos. Así, volviendo
sus ojos hacia los clásicos, por supuesto, a la arquitectura
renacentista la caracteriza el empleo de elementos constructivos
grecorromanos, tales como el arco de medio punto, la bóveda
de cañón, el frontón, los órdenes
clásicos..., así como por su fuerte sentido
de la proporcionalidad, también de herencia grecorromana.
Se da un extraordinario desarrollo de la arquitectura civil,
pues ya no sólo la Iglesia tiene el poder y el dinero
para llevar a cabo grandes obras, sino que los señores
burgueses también desean edificarse suntuosos palacios,
edificios estos de creación renacentista. Sin embargo,
siguen teniendo gran importancia las iglesias, inspiradas
en las basílicas cristianas....
Aunque Alberti nunca participó en el levantamiento
real de sus edificios, proyectaba todos los elementos con
detalles y, sin llegar a conocer los secretos del oficio de
maestro de obras, diseñó auténticos edificios
maestros, modelos de tantos arquitectos posteriores. Encontramos
en él uno de los introductores del Renacimiento en
la arquitectura, imponiendo una belleza clásica precedente
de las más importantes obras del Cinquecento. Alberti
nos ha legado una influencia decisiva en la arquitectura y
unos edificios tan bellos como el Palacio Rucellai y la fachada
de Santa Maria Novella entre otros.
Con sus conocimientos a la vez enciclopédicos y prácticos,
clásicos y modernos, Alberti realizó el ideal
de Hombre nuevo propuesto por el Renacimiento, artista múltiple
y ducho en todos los campos del saber, y en él se encuentra
el máximo representante de aquellos que creyeron que
el arte era más teoría que práctica.
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