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Santa
María de las Flores
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A Brunelleschi se debe, de hecho, la formulación de
las leyes de la perspectiva central, tal como afirma Alberti
en su famoso tratado Della pintura. Pero en su época,
su fama estuvo asociada, sobre todo, a la cúpula de
la catedral de su ciudad natal, Florencia, ya que sus conocimientos
de ingeniería le permitieron solventar los problemas,
en apariencia insolubles, de la construcción de dicha
cúpula, por lo que sus conciudadanos lo reverenciaron.
De hecho, en la actualidad la cúpula continúa
siendo su obra más admirada. A partir de los monumentos
clásicos y de las realizaciones del románico
toscano, creó un estilo arquitectónico muy personal,
en el que desempeñan un papel fundamental las matemáticas,
las proporciones y los juegos de perspectiva. En todos los
edificios que llevan su firma, las partes se relacionan entre
sí y con el todo mediante fórmulas matemáticas,
de manera que, por ejemplo, una sección es la mitad
o la cuarta parte del todo, etc. También entran en
juego las combinaciones de diferentes figuras geométricas
(cuadrado, círculo, triángulo), ya que para
Brunelleschi, como buen renacentista, la estética no
era un juego de azar sino el resultado de la correcta aplicación
de una serie de leyes preestablecidas. Precisamente por ello,
sus edificios no son aptos para suscitar emociones sino para
intentar comprender fría y racionalmente las leyes
que el artista quiso plasmar a través de sus realizaciones.
Su arquitectura elegante y moderadamente ornamental queda
compendiada a la perfección en dos espléndidas
creaciones: la capilla Pazzi y la Sacristía Vieja de
San Lorenzo. Son dos obras de planta central, basadas en la
armonía visual y en la alternancia, característica
del artista, entre arenisca gris y estuco blanco.
Su proyecto, que representó una gran innovación
no sólo artística, sino también técnica,
consistía en la superposición de dos bóvedas
esquifadas octogonales, una dentro de otra. Esta disposición
permitía un reparto de esfuerzos junto con una ligereza
excepcional, y se convirtió en el modelo constructivo
de cúpula durante varios siglos. El arquitecto florentino
partió de la necesidad de una estructura de ocho nervios,
que discurren por el exterior y sirven de apoyo para el resto
de los elementos decorativos, como los relieves con motivos
arquitectónicos, los ocho ojos de buey y la elegante
linterna que culmina el conjunto. Por primera vez en la historia
una cúpula ofrecía el mismo aspecto estructural
en el interior que en el exterior.
En otros edificios florentinos, como la iglesia de San Lorenzo
(1418-1428) y el hospital de los Inocentes (1421-1455), Brunelleschi
perfeccionó su estilo austero y geométrico,
inspirado en la antigua Roma y completamente diferente del
gótico florido que prevalecía en su época.
Su característica principal consistía en el
predominio del rigor matemático, marcado por el empleo
de nervios ortogonales, líneas rectas, planos lisos
y espacios cúbicos. Esta arquitectura de fachadas planas
se convirtió en un paradigma para la ejecución
de la mayoría de los edificios posteriores del renacimiento
florentino.
Hacia el final de su carrera, sobre todo en edificios como
la inacabada iglesia de Santa Maria degli Angeli (comenzada
en 1434), la basílica del Santo Spirito (comenzada
en 1436) y la capilla Pazzi (comenzada en 1441), todos ellos
en Florencia, abandonó el estilo lineal y geométrico
para adoptar otro más escultórico. En el primero
de los edificios citados, por ejemplo, el interior no está
compuesto sólo por muros planos, sino que éstos
alternan con profundos nichos que se abren hacia un espacio
interior octogonal. Este estilo, con sus rítmicos contrastes
entre vacíos y llenos, fue el primer paso hacia el
renacimiento tardío de Miguel Ángel, que a su
vez inspiró a los arquitectos barrocos.
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